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lunes, 5 de marzo de 2012

Ruta de Milán a Suiza

Etapa 1: Preparación y presupuesto

Llevábamos mucho tiempo pensando en viajar a Los Alpes suizos y  lo hemos hecho realidad en el puente del 1 de mayo de 2011. Esta vez no haríamos el viaje nosotros dos solos, sino que nos llevaríamos una sorpresa tras comprar los vuelos, en esta ocasión seríamos tres en ruta, mi marido, yo y nuestro garbancito que nos acompañaría dentro de mi barriga. Sí, estaba embarazada de cuatro meses y medio; y esto hizo que tuviésemos que modificar algunas cosillas (sobre todo nos supuso sacrificar los planes de las visitas a mucha altitud), pero no le restó ni un ápice de espectacularidad al viaje.
ITINERARIO:

Viernes 29 abril: Llegada al aeropuerto de Milán 13:20 h. Visita de la ciudad de Milán. Noche Milán.

Sábado 30 abril: Recogida de coche en Milán y ruta a Suiza. Visita a Lucerna. Noche en Interlaken.

Domingo 1 mayo: Visita a los valles de la zona de Interlaken. Noche en Interlaken.

Lunes 2 mayo: Visita de los lagos, cascadas y pueblos de la zona de Interlaken. Visita de Berna. Noche en Interlaken.

Martes 3 mayo: Ruta de vuelta a Milán conociendo el sur de Suiza (Tesino). Noche en aeropuerto de Milán Malpensa.

Miércoles 4 de mayo: Vuelo de vuelta a España a las 7:40 am.


VUELOS: (TOTAL:104 euros/2 personas)

Compramos los vuelos en noviembre del año anterior, sabíamos que si queríamos conseguir alguna buena oferta para el 1 de mayo (festivo en toda Europa), tendríamos que hacerlo con mucha antelación. Suiza es un país pequeñito y no nos importaba volar a cualquiera de sus aeropuertos, en este caso primaba la economía, como comprábamos el vuelo con tanta antelación queríamos conseguir un billete barato, por si por cualquier motivo decidiésemos no hacer el viaje, no nos diera remordimiento dejar colgado ese gasto. Miramos las distintas posibilidades de vuelos desde Sevilla o Málaga, a Ginebra, Basilea, Zurich...Pero al final, decidimos hacer el vuelo hasta Milán por varios motivos, principalmente por su precio (los vuelos a Milán eran mucho más baratos y había más ofertas en precios, horarios y compañías), por cercanía (Milán se encuentra a tan solo 55 km de la frontera con Suiza), por interés (era la ciudad que más curiosidad nos causaba de las de la zona, además  así visitábamos en el mismo viaje dos países y dos culturas distintas) y además los alquileres de coches eran más baratos en Italia que en Suiza. De esta forma con más de seis meses de antelación, compramos los billetes de avión Málaga-Milán Malpensa con easyjet por 52 euros/persona ida y vuelta.

TRANSPORTE (TOTAL 299 euros):

-Alquiler de coche:
Como en otras ocasiones, ealquilerdecoches era la compañía que mejores ofertas nos daba y con mejor flexibilidad a la hora de la recogida. Nos interesaba una compañía que nos dejase recoger el coche en Milán capital (no queríamos alquilar el coche a la llegada al aeropuerto de Milán porque queríamos estar libres de él para conocer ese día la ciudad, además así nos ahorrábamos un día de alquiler, el lío de entrar a la ciudad en coche y el parking nocturno), pero a la vuelta sí queríamos devolver el coche en el aeropuerto. No todas las compañías te daban esa opción en la web y algunas de las que nos lo ofrecían eran más caras y nos cobraban suplemento por devolver en una oficina distinta a la de la recogida. Así que nos decimos por ealquilerdecoches porque siempre nos había ido bien con ellos y porque me ofrecían esto que me interesaba. Ellos son intermediarios y trabajan con varias empresas de alquiler en todo el mundo. Yo siempre comparo precios en su web y después para hacer la reserva llamo a su teléfono gratuito así me resuelven mejor todas mis dudas. Alquilamos un Ford Focus o similar (al final nos dieron un Ford Fusión), 4 días (del sábado por la mañana al miércoles por la mañana), recogida en la Estación Central de tren de Milán (al lado de nuestro hotel) y devolución en el aeropuerto de Milán Malpensa. El precio total fue de 157 euros a través de Hertz. En este precio se incluían los km ilimitados y en vez del seguro normal a terceros con franquicia, este precio nos incluía la devolución por parte de ealquilerdecoches de la franquicia por daños, es decir que si había un siniestro y Hertz nos retiraba la franquicia, ealquilerdecoches nos devolvía dicho dinero , esto también lo puedes contratar en destino el día de la recogida, en este caso con Hertz, pero nos subía 26 euros por día si lo hubiésemos contratado allí y a mi me había costado 34 euros todos los días (ya incluidos en el precio que os he puesto).

-Peajes de autopistas:
*En Italia pagas peaje como aquí en España, en una caseta a la entrada o  salida, recomiendan a los extranjeros que paguen en efectivo (se pasa por otra ventanilla distinta a la de con tarjeta), no se exactamente el porqué pero nos lo dijo el que nos entregó el coche de Hertz y en la entrada al peaje también había carteles que indicaban que los turistas pasasen por esas ventanillas). Si vais cuatro en el coche el peaje es más barato. Ida (autopista A8: 1,50 euros y A9: 1,90 euros), vuelta A9: 1,90 euros. Total 5,30 euros
*En Suiza para circular por sus autovías tienes que comprar en la misma frontera (te paran a un lado, te bajas del coche y la compras en una caseta) o en cualquier gasolinera, una pegatina llamado Viñeta, cuesta 40 CHF (32 euros en este momento), la pegas en el cristal delantero del coche, con ella puedes circular por todas las autopistas del país, dura el año completo hasta finales de enero del siguiente año y es intransferible (no se puede pegar de un coche a otro).
-Gasolina: Gastamos en todo el itinerario arriba indicado unos 90 euros.

-Bus del aeropuerto de Milán Malpensa a Milán: Hay dos compañías que operan desde la terminal 2 de este aeropuerto (que es donde suelen operar los vuelos de bajo coste). Uno es el Malpensa Express y otro el Malpensa Shuttle. Cuestan lo mismo, 7,50 euros/persona (había algunas ofertas de 3x2 en el Express, así que mirad ambas compañías para comparar). Yo elegí el Express, tenía dos paradas una primera en la Feria de Milán y la última en la Estación Central; y tardamos 50 minutos en llegar hasta la última. En la terminal 1 también hay un tren que conecta con Milán.

SEGURO DE VIAJE:

-En este caso no hicimos ningún seguro adicional ya que tenemos un seguro médico español que nos cubría urgencias en el extranjero, así que si tenéis un seguro tipo Adeslas, Saniras, etc., informaros de dicha cobertura.

-Además nos sacamos la Tarjeta Sanitaria Europea, que se pide por internet o en cualquier oficina del INSS, te la mandan a casa en 5 días y es gratuita. Con ella tienes derecho a la asistencia sanitaria pública que exista en el país que visites, el único requisito tanto para solicitarla, como para que tenga valor en el destino, es que en ese momento estés trabajando (aunque te la hayas sacado cuando estabas en activo y tenga caducidad de dos años; si en el momento del viaje no estás trabajando no tiene valor).

HOTELES (TOTAL 294 euros):

Milán:  Hotel Nettuno Está muy cerca de la Estación Central de trenes de Milán, por lo que era el lugar ideal para pernoctar, ya que el bus del aeropuerto deja en dicha estación y al otro día podíamos recoger el coche en cualquiera de las oficinas de alquiler de coches que había cerca de la estación. Es un hotel de una estrella que a lo mejor no me hubiese atrevido a reservar si no es por babysapito (aquí os dejo su estupendo blog, Entre el suelo y el cielo y su visita a Milán),  que había estado hace poco en él y me lo recomendó. Es un hotel sencillo, pero está limpio y bien situado; así que nos pareció estupendo y con una relación calidad precio muy buena. 60 euros/noche (reservado a través de booking.com). Posteriormente ha visitado Milán mi blogger amiga Caliope y también se quedó en este hotel, aquí os dejo su blog, Caliope viajes y vivencias, con su magnífico relato de su visita a Milán.
 
Interlaken: Walters B&B .Ha sido lo único que no nos ha gustado del viaje. Nos gusta quedarnos en B& B, porque es una buena forma de conocer gente local que te cuenta cosas acerca de la vida y las costumbres de la zona y además durante el desayuno siempre compartes una agradable charla con el hospedador u otros viajeros; es todo como más acogedor. En este caso no ha sido así porque casi no hemos coincidido con el hospedador y los desayunos (que no incluía el precio) si los querías te los servía en la habitación. Siempre me dejo guiar un poco por las opiniones de Tripadvisor, que normalmente suelen ser acertadas. Este hotel tenía muchas críticas, todas muy buenas y muy buen precio para ser Suiza (donde los hoteles son muy caros). Pero resultó ser un verdadero desastre, todo estaba muy dejado y la limpieza era pésima. Nosotros somos viajeros que nos conformamos con poco, simplemente alojamiento limpio y cama confortable; pero a este lugar no volveríamos nunca y no lo recomendamos. Os pongo las críticas del mismo, pero de verdad que el sitio era malísimo (aunque en las fotos no lo parezca), me parece mentira que toda esta gente que habla tan bien se hubiese alojado en el mismo lugar que nosotros. Precio de las tres noches 150 euros.

Aeropuerto de Milán Malpensa: Sheraton Milan Malpensa Airport Un fantástico hotel nuevo que recomiendo a todos los que lleguéis al aeropuerto muy tarde o tengáis un vuelo muy temprano en la mañana (como era nuestro caso). Está en la misma terminal 1 del aeropuerto, por lo que no hay que coger transporte para llegar a la terminal (excepto si voláis desde la Terminal 2, que tendréis que tomar un bus gratuito que pasa cada 7 minutos y tarda menos de 10 min de una terminal a otra). Es un cuatro estrellas, con habitaciones grandes y con muchas comodidades (gimnasio, piscina...) y como es nuevo está insonorizado del tal manera que aunque estés en el aeropuerto no se escucha ningún ruido. Es un hotel caro, pero encontré una oferta para el mismo en centraldereservas.com por 84 euros la noche con desayuno incluido.


GASTOS:

-Pase de metro/tranvía de un día por Milán: 3 euros/personas
-Vistita del tejado de la catedral de Milán: 8 euros/persona (subida en ascensor)
-Visita cuadro “La Última Cena” de Leonardo: 8 euros/persona (reservado por teléfono con más de un mes de antelación ).
-Audioguías del cuadro: 3,5 euros/persona.
-Funicular de Lauterbrunnen a Mürren: ida teleférico a Grütschalp y tren a Mürren precio 10 francos y pico; y vuelta teleférico de Grütschalp a Lauterbrunnen 8 francos y pico. Pagamos con tarjeta y el total en euros por persona fue de 17 euros.
-Cascadas del valle de Lauterbrunnen, Trummelbachfalle: 11 francos por persona.
-Garganta del Aare: 7,5 francos por persona.
-Parking: En Suiza todos los parking son de pago, hasta en el pueblo más pequeñito en cualquier sitio hay parquímetros. Aproximadamente 25 francos en los distintos parking.
-Comida: Comer en Suiza es caro, comer en un restaurante normal de un centro comercial cuesta 20 francos persona, una pizzería de 25 a 40 francos persona, un menú de Mc Donals 13 francos. Sólo el plato de Fondue de quesos cuesta en un restaurante por encima de 20 francos. Hay supermercados marca Coop en casi todos los pueblos y aunque es más caro que en España, puedes comprar cosas para hacer picnic en el campo. Por lo que el gasto en comida depende de cada persona.

Etapa 2: Rumbo a Milán

Amanecía un viernes lluvioso, pero eso no impidió llegar con tiempo al aeropuerto. No facturaríamos equipaje, así que con nuestro equipaje de mano pasamos sin problemas el control de seguridad y el de embarque. Mi médico me había hecho un informe certificando mi buen estado de salud para volar y mi semana de embarazo (easyjet te obliga a llevar este certificado a partir de las 28 semanas, pero yo por si acaso lo llevaba aunque estuviese de 18 semanas) aunque no me pidieron ni me preguntaron nada, ya que estaba en ese momento de embarazo en el que se me veía barriguita pero no era evidente mi embarazo si no me conocías previamente y si se pregunta, y te equivocas, cometes la imprudencia de llamar gorda a la cara a la persona. Con easyjet tienes restricciones en el equipaje de mano, pero no tantas como otras compañías de bajo coste como Ryanair, con ellos sólo puedes llevar también un bulto de 56 x 45 x 25 cm (si llevas bolso lo tienes que meter dentro), pero no te limitan el peso como en otras compañías y puedes llevar una bolsa con cosas compradas en la terminal de salida del vuelo. Salimos del aeropuerto de Málaga sin retrasos a las 10:55 de la mañana y llegamos a Milán Malpensa sin incidentes a las 13:20.

Justo frente a la terminal 2 del aeropuerto (donde opera easyjet), se toma el bus que te lleva a Milán. Las dos compañías que existen Malpensa Express y Malpensa Shuttle venden los tickets nada más cruzar la puerta de salida o en el mismo bus. Cuesta en las dos compañías 7,50 euros, pero elegimos Malpensa Express porque pensamos que iba por autopista y tardaba menos (aunque creo que no es así y tardan lo mismo). Llegamos en 50 minutos a la Estación Central de tren de Milán, donde nos dejó el bus y aunque el hotel quedaba cerquita nos costó un poco ubicarnos porque no nos dejó en la perta principal de la estación y nos desorientamos un poco. Hicimos el checking en el hotel (hotel Nettuno) y para no perder tiempo nos comimos allí mismo un bocadillo que habíamos comprado.

Descansamos un poco y a las 16:30 nos pusimos rumbo al centro de Milán. Mucha gente opina que Milán es una ciudad fea, la verdad es que comparándola con las bonitas ciudades que tiene Italia, esta no es gran cosa en cuanto a arte; pero tenía varios atractivos para nosotros, conocer la catedral que es preciosa, hacer una visita al fresco de Leonardo da Vinci de “La última cena”, apreciar las diferencias con la zona centro o sur de Italia que decían tan evidentes (en tan poco tiempo no son muy apreciables) y comer comida Italiana. Muy cerquita del hotel se encuentra la parada de metro Lima que en menos de 10 minutos por la línea roja M1, te deja en la parada Duomo (justo en la plaza de la catedral). Como el día estaba encapotado decidimos comprar el pase de transporte público de un día que cuesta 3 euros y así poder montar en cualquier momento. Llegamos a la parada de metro Duomo y al salir a la calle nos encontramos de golpe la catedral, que aunque es preciosa, la imaginábamos más grande. Es una de las mayores iglesias góticas del mundo y su fachada de mármol impresiona.
Como el día se estaba oscureciendo por momentos decidimos subir lo antes posible al tejado de la catedral, sí leéis bien, en esta catedral está permitido subir a su tejado, donde existe un itinerario que te lleva a través de sus 135 agujas e incontables estatuas y gárgolas, a parte de poder contemplar e incluso tocar sus vidrieras desde fuera. Desde abajo en la plaza del Duomo si te fijas ya puedes ver a las personas paseando entre las agujas más altas. Para subir entramos dentro de la catedral, nos quedamos impresionados por sus bonitos techos altos y sus vidrieras de colores (no está permitido hacer fotos); cruzamos la nave y al final a nuestra derecha hay una salida que te lleva a la calle donde está el ascensor (la entrada se compra en una tienda de la catedral que hay al lado). Subir en ascensor cuesta 8 euros y por escaleras 5 euros; como a mi ya me iba costando subir escaleras y cuestas, decidimos subir en ascensor. Sales directamente al tejado, el paseo rodeado de arbotantes y gárgolas es algo diferente y que recomiendo; me encantó la experiencia.

Comenzó a llover con fuerza,  así que aunque teníamos paraguas, nos fuimos a refugiar a la Gallería Vittorio Emanuele II, que se encuentran también en la misma plaza del Duomo, son de 1877 y un ejemplo de elegancia. Sus techos altos y acristalados iluminan la nave con forma de cruz latina repleta de tiendas exclusivas y el suelo de mosaico. 
Vistas de la Galleria Vittorio Emanuele desde el tejado de la Catedral.
En el suelo hay una zona con mosaicos de los signos del zodíaco y según la tradición da suerte pisar los genitales del Tauro mientras giras sobre ti mismo. El suelo en ese lugar tiene un enorme agujero.
Cruzamos las galerías y vimos por fuera el famoso Teatro de la Scala, que se encuentra en la otra plaza aledaña. De estilo neoclásico es uno de los teatros más famosos del mundo.

A las 18:45 teníamos la cita para entrar a ver el cuadro de “La última cena” de Da Vinci y había que estar allí para recoger la entrada con 20 minutos de antelación; así que decidimos dejar el Duomo, para regresar más tarde y acudir a dicha cita. Cogimos con nuestro pase de nuevo el metro en el Duomo, línea roja M1 y nos bajamos en la parada Cadorna, desde la cual a unos 5 minutillos andando se encuentra la Iglesia de Santa María delle Grazie. En la pared norte del refectorio de dicho convento dominico, conocido como Cenacolo Vinciano, se encuentra una de las obras maestras del mundo, el fresco de “La última Cena” pintado por Leonardo Da Vinci de 1497. Para obtener cita debes hacer la reserva como mínimo un mes antes  a través de su web (cosa que me fue imposible porque aunque salen a la venta con 3 meses de antelación se agotan enseguida) o llamando por teléfono (lo hice con casi un mes de antelación y por suerte quedaban entradas). Llegamos con más de media hora de antelación, le dimos a la chica de la taquilla el localizador de la compra de entradas (8 euros persona), compramos las audioguías del cuadro (3,50 euros cada una) y nos citó un cuarto de hora antes en una pequeña entrada donde hay explicaciones del cuadro y puedes escuchar la introducción de la audioguía. Mientras tanto llegaba mucha gente queriendo comprar entrada y la chica le decía que no quedaban, que la reserva se hacía con mucho tiempo de antelación, una chica incrédula me preguntó que cuando había hecho yo la reserva y al contestarle que un mes antes se quedó sorprendida. Como quedaban unos minutos fuimos a ver el interior de la iglesia y pusimos una velita a San Antonio (tradición en nuestros viajes a Italia) hasta que a la hora acordada nos presentamos en la puerta. Solo deciros de este fresco que me pareció impresionante, es enorme, yo no entiendo de arte pero como decía la audioguía el juego con la luz es alucinante y a mi me pareció en todo momento que los protagonistas de la escena (Jesús con los apóstoles en el momento inmediatamente posterior al anunciar Cristo que uno de ellos lo había traicionado) se salen del cuadro como en tres dimensiones. Solo puedes estar dentro 15 minutos y realmente la visita merece la pena. No se pueden hacer fotos, pero aquí os dejo una de un pequeño cuadro que hay a la salida para que la gente se fotografíe como recuerdo.
De nuevo con nuestro pase de transporte cogimos en la puerta de la iglesia el tranvía número 16 que nos dejó de vuelta en el Duomo. Eran las 7 y media de la tarde y la catedral acababa de cerrar porque había un concierto en su interior; así que estuvimos un rato paseando por el centro con nuestro paraguas hasta que nos cansamos de lluvia y tomamos de nuevo el metro hasta nuestro hotel. Nos duchamos y nos fuimos a cenar a un restaurante que estaba en la misma calle del hotel a escasos metros del mismo y que babysapito nos había recomendado (Little Italy). Cenamos muy bien, pedimos un entrante que nos recomendó el camarero, flores de calabacín (me sorprendió comer esas flores naranjitas) con queso y rebozadas, 2 trozos de pizzas grandes (las pizzas me suelen gustar finas, pero allí no había ya que su especialidad eran los trozos de pizza al trancio, pizzas al estilo de la región de la Toscana, son de masa gorda, hechas al horno de leña sobre una superficie de metal que untan en aceite lo que hace que el suelo de la pizza está muy crujiente y parezca que está como frito; me gustó mucho probar algo diferente), una cerveza y tres botellas de agua. Todo 34 euros.

La tarde pasó muy rápido y la visita a Milán fue muy fugaz; pero es una ciudad que para hacerse una idea no requiere mucho más. Nos encantó conocerla y nos fuimos a dormir con la sensación de haber cumplido con nuestros planes.

Etapa 3: Entramos en Suiza

Nos levantamos a las 8:30, hicimos el checkout en el hotel y desayunamos en una cafetería a la vuelta de la esquina del mismo en la esquina de la calle Benedetto Marcelo con Vía Boscovich. Dos capuchinos de chocolate riquísimos con unos dulces (7,50 euros).
Tras unos 10 minutos andando por calles con unos edificios altos antiguos preciosos, llegamos a la oficina de Hertz en la calle A. Capellini (al lado de la Estación Central), donde recogeríamos nuestro coche. Sin ningún tipo de problema nos dieron la documentación (no olvidaros de que para que te alquilen un coche debes enseñar una tarjeta de crédito, no suelen aceptar de débito),  las llaves y fuimos a un parking cercano a recogerlo. Nuestro GPS se porto muy bien desde el principio y nos sacó de la ciudad sin problema. Le temíamos un poco al tráfico y la forma de conducción italianos; pero no sé si será porque era sábado, pudimos salir de la ciudad perfectamente.  Tomamos la A8 en dirección Varese, después la A9 en dirección Como y esta última es la que directamente entra en Suiza. La frontera, que está un poco más delante de pasar el famoso lago di Como (aunque no se ve desde la carretera), se encentra a una hora aproximadamente de Milán.

Cuando se entra en Suiza apenas había diferencia en nada con la zona italiana de la que veníamos, se entra en el Tesino, región italoparlante del sur de Suiza, zona de lagos como el Lago Maggiore o el Lago Lugano (parecidos al vecino italiano Lago di Como) y, por tanto, con el mismo clima y geografía. Ya visitaríamos esa zona a la vuelta, así que ese día nuestra idea era llegar a Interlaken, pero antes queríamos subir un poquito más para conocer Lucerna. Llegar a la zona central de Suiza, que visitaríamos todos esos días, significaba pasar el túnel de San Gotardo, un túnel de 17 km que atraviesa el famoso y antiguamente infranqueable en algunas épocas del año Paso de San Gotardo, que atraviesa bajo tierra las montañas de Los Alpes y que al cruzarlo te adentra en un paisaje de cuento de praderas alpinas verdísimas y casitas de madera. Además de cambiar el paisaje a su paso, cambian costumbres e idioma (la zona central de Suiza es mayoritariamente germanoparlante). El camino de Milán a Lucerna que deberíamos de haber hecho en unas 3 horas y poco; se convirtió debido a las retenciones en dicho túnel (no sabemos si era porque era sábado y víspera de festivo, porque a la vuelta no encontraríamos retenciones) en un viaje de casi 5 horas. El túnel al ser ya antiguo, es de doble sentido, por lo que a la entrada tiene semáforos para que las posibles retenciones que puedan suceder nunca sean en el interior del mismo y hay una emisora que se puede sintonizar dentro (a través de la cual nos enteramos con antelación de que había retenciones). El túnel se tarda en pasar 14 minutos (lo cronometré por curiosidad). Foto de las montañas nevadas que atravesaríamos bajo tierra por el túnel antes de entrar:
Cuando estábamos bordeando el lago Lucerna escuchamos en la radio que había también retenciones a la entrada de Lucerna por la autopista. Pensábamos almorzar en la ciudad, pero como teníamos ya mucha hambre y no sabríamos si las retenciones sería largas, a unos minutos de Lucena, a la altura de la salida para Horw, había un hipermercado de Coop (marca de supermercados que hay por todos lados en el país) y almorzamos allí. La decisión fue buena porque al terminar anulamos la ruta por autopista y el GPS nos llevó saltándonos las retenciones al centro de Lucerna. Comimos en un restaurante self-service típico de Centro Comercial y allí nos dimos cuenta de lo caro que es comer en Suiza; lo que veis en las bandejas (bebida, salchicha con guarnición y fruta) nos costó 44 francos.
Al terminar entramos en el súper y compramos quesos y algunas cosillas para los picnics de días posteriores. Compramos agua y no sería la única vez que en el viaje nos equivocaríamos y la compraríamos con gas (¡qué malísima está!!). Nos pareció muy curioso y es que nada más entrar nos vimos rodeados por banderas españolas, además todos los productos españoles estaban señalizados con una banderita; un dato más de que nuestra España está de moda:
Aparcamos justo al lado del centro histórico de Lucerna en el Parking Altstadt (3 francos por hora). Al salir vimos un puente de madera que pensamos que era el conocido puente de madera, Kapellbrücke, pero no era así, este es otro puente, el Spreuerbrücke, otro puente de madera que cruza el río Reuss.
Es también muy antiguo, está techado y adornado por paneles pintados en el s XVII
Y desde él se contemplan pequeños saltos de agua en el río y un artilugio del s XIX para evitar crecidas.
El puente más conocido es el famoso puente de la capilla o  Kapellbrücke, el puente de madera más antiguo de Europa, data de s XIV, cruza de forma diagonal las aguas del  Reuss casi a la altura de su desembocadura en el lago  Lucerna. Formaba parte de las fortificaciones de la ciudad, por lo que en el centro del río el puente se une a la Wasserturm, una torre octogonal de piedra que ha servido de faro, prisión y tesorería.


Cruzamos hasta la zona centro y llegamos a la Weinmarkt, es una placita rodeada de casas pintadas preciosas que albergaban antiguos gremios.
Las callejuelas que rodean esta plaza son también muy bonitas:
Continuamos nuestro camino y llegamos al ayuntamiento de estilo renacentista tardío.
La Kapellplatz, es otra de las plazas principales de la ciudad. En la iglesia de San Pedro, Sanpeterskapelle, había un concierto muy ambientado de música parecida a la gospel amenizada con bailes africanos. En el centro de la plaza se encuentra la fuente rematada con la imagen de Fritschi, un personaje asociado a la primavera y la diversión.
Como veis en las fotos el día estaba oscurillo y amenizaba lluvia; pero esto no impidió que disfrutásemos un rato sentados contemplando el lago Lucerna. En esta foto podéis ver el lago con la Hofkirche de fondo, colegiata de estilo renacentista.
Tras este paseo por la ciudad, volvimos al coche y emprendimos el camino hacia Interlaken (que está a una hora de Lucerna). La carretera hacia allí es incluso más bonita que la anterior, se pasa por muchos laguitos, verdes praderas y se asciende hacia la montaña. Pasado el pueblo de Lungern se sube un puerto en cuya cima hay un mirador hacia el mismo y su lago.
Llegamos a Interlaken y como os he contado en la primera etapa el B&B no nos gustó nada. El señor que lo llevaba fue amable, pero todo estaba muy descuidado y la limpieza brillaba bastante por su ausencia. Nos dio algunas hojitas de información de la zona y unos pases para el bus local que por estar alojados allí eran gratuitos presentándolo (pero el bus para ir al centro no era necesario porque quedaba a unos 10 minutillos andando). Cenamos pan con los diferentes quesos suizos que habíamos comprado (todos buenísimos) y tras ello nos encaminamos al centro de Interlaken.

Interlaken no nos gustó mucho en estética, es el típico pueblo turístico con el centro lleno de restaurantes y tiendas. Lo único reseñable en el  centro es su Casino, el Kusaal, con su bonito jardín y reloj floral.

Aquí termina otro intenso día de viaje en el que descubrimos nuevos lugares de Europa.

Etapa 4: En los valles del paraiso (Lauterbrunnen y Grindelwald)

Desayunamos y nos dirigimos hasta el valle de Lauterbrunnen. Este valle está muy cerca de Interlaken, a unos 15 minutos en coche. Nada más llegar al pueblo de Lauterbrunnen (que está en una verde predera en la base del valle) empiezas a ver un gran número de cascadas que caen por la roca.
De la estación de tren de Lauterbrunnen parten los trenes que suben hasta la Jungfraujoch (parando en Wengen), un collado helado hasta donde sube el tren que se encuentra a 3454 m (la estación de tren más alta del mundo), llamada “La cima de Europa”, desde donde hay una vista privilegiada de la cordillera nevada con sus tres cumbres famosas: el Eiger (3970m), el Mönch (4099m) y el Jungfrau (4158m). Esa era una de las excursiones que teníamos planeadas, el precio del tren es muy caro (aproximadamente 150 euros  http://www.jungfrau.ch/en/tourism/travel-information/tickets-fares/  ), pero fue una de los primeros planes que tuvimos que descartar debido a mi embarazo, ya que esa excursión suponía estar a demasiada altitud. Por lo que nos conformamos con contemplar estos picos desde Luterbrunnen y desde Mürren (otro pueblo que visitaríamos a lo largo de la mañana). De todas maneras el día no hubiese acompañado, porque aunque como veréis en las fotos el día era soleado, sin embargo como también apreciaréis las cumbres nevadas estaban cubiertas de niebla; por tanto, si hubiésemos subido la visión hubiese sido escasa (tened esto en cuenta a la hora de planificar la subida, no sólo os fijéis en el sol, sino contemplad que tal está el tiempo en las cumbres).

Llegamos al pueblo de Lauterbrunnen con idea de pedir información en la oficina de turismo, pero no sé si era por ser domingo o 1 de mayo (festivo), la oficina estaba cerrada. Así que pasamos de largo el pueblo, y a que a un par de km en dirección Stechelherg se encuentran las Trümmelbach-fälle, unas preciosas cataratas excavadas en la roca. Desde arriba de estas cataratas se tiene una vista privilegiada de todo el valle de Lauterbrunnen. Es el valle en forma de U más profundo del mundo. Como dice en la guía es el lugar ideal para venir a contemplar el típico paisaje suizo, paredes verticales, cascadas, verdes praderas con casitas donde pastan la vacas y cumbres nevadas (en esta foto no salen las cubres porque quedan a la espalda del fotógrafo).
La entrada a las Trümmelbach-fälle cuesta 11 francos (parking gratuito, cosa rara en Suiza) y no se puede pagar con tarjeta. Llegas andando a la base de la montaña, puedes subir y bajar por escalera, pero existe una especie de ascensor funicular que te sube arriba como por un túnel dentro de la roca:
Desde arriba es donde está tomada la foto del valle. Al llegar aun hay que ascender un tramo más por escaleras y pasarelas voladizas contemplando estas preciosas cascadas que han esculpido la roca con el paso de los años, creando pasadizos y saltos de agua.
Como podéis ver en esta foto había gente de todo tipo y nacionalidad contemplando esta obra de la naturaleza:
Al salir de las cataratas nos dirigimos de nuevo al pueblo y paseamos un rato por sus calles haciendo fotos de su iglesia y de las casitas con las cascadas a sus espaldas con los picos nevados al fondo (que como veis ese día no se apreciaban de forma completa debido a la masa de nubes en altura):

Dejamos el coche en un gran aparcamiento que había al lado de la iglesia fundamentalmente porque en este se podía pagar con tarjeta ya que no teníamos muchos francos. Hago un inciso para deciros que nosotros no cambiamos nada, siempre en el extranjero preferimos pagar todo con tarjeta (que hacen el cambio exacto en el momento y sólo se llevan un 1% de comisión, al menos con la nuestra), en Suiza en casi todos los sitios puedes pagar con euros (excepto en los parquímetros de moneda y otras máquinas) pero el cambio te lo dan en francos (ellos hacen el cambio y sale un poco más desfavorable del real, pero más o menos bien). Las cataratas que visitamos ese día como no se podían pagar con tarjeta, pagamos en euros y con el dinero que nos devolvieron en francos, unos 25 euros, fue con lo que pagamos los parquímetros de moneda y los cafés de máquina de los días sucesivos.

Nos dirigimos andando a la entrada del pueblo donde está la estación de tren (es lo primero que te encuentras cuando entras al pueblo desde Interlaken), ya que frente a ella se coge el funicular hasta Mürren (un pequeño pueblo ubicado en una pradera en altura sobre las montañas que forman el valle de Lauterbrunnen, a más de 1600 metros de altitud, por lo que desde él hay unas vistas excepcionales de los tres picos nevados que flanquean el valle). A Mürren no se puede subir en coche (es un pueblo libre de coches) por lo que cogimos el funicular que asciende hasta Grütschalp (a más de 1400 metros de altitud).
Grütschalp sólo es un mirador (con unas vistas preciosas de los picos nevados) con un restaurante.
Desde allí para ir a Mürren se puede hacer en un trenecito que te espera cuando bajas del funicular y que llega al destino siguiendo una ruta panorámica de las montañas al borde casi del precipicio que forma el valle. O se puede ir a Mürren andando por un sendero llano de 4 kilómetros (1 hora y 10 de camino), que en parte, como veis en la foto, transcurre al lado de la vía del tren y en otras zonas se adentra por bosques y praderas.
Nosotros para la ida compramos el billete de funicular y tren (10 francos y pico) y para la vuelta hicimos el sendero andando de Mürren a Grütschalp y en funicular de aquí a Lauterbrunnen (8 francos y pico).

Como era domingo estaba cerrada la taquilla del funicular, así que cruzamos la calle hasta la estación de tren y allí compramos los pasajes. El ascenso en funicular es cortito y no muy en altura. Cuando llegas a Grütschalp te está esperando el tren que te lleva a Mürren, así que tras un agradable paseo de unos 20 minutillos, montados en varios medios de locomoción y contemplando unas vistas excepcionales llegamos a Mürren. Cuando llegamos al pueblo, al estar a más altura hacía más fresquillo y las nubes estaban más próximas impidiendo ver en su totalidad los enormes picos helados. Las vistas del final del valle de Lauterbrunnen  y del de Stechelberg eran espectaculares.
Dimos un paseo en el pueblo por sus tranquilas calles sin tráfico contemplando las vistas de las montañas y allí sentados en unos bancos almorzamos el picnic que llevábamos.
Cruzamos el pueblo hasta llegar a la zona del teleférico. Ya que otra vía para llegar a Mürren es hacerlo a través de un teleférico que sube directamente desde final del valle de Lauterbrunnen (se coge en Stechelberg, el pueblecito al que se llega siguiendo la carretera que pasa por las cascadas de Trümmelbach-fälle que vimos unas horas antes). Pero a mi esta opción no me gustó porque el teleférico va a una altura de 800 metros del suelo y me dio un poco de yuyu al verlo. Este teleférico continua además después de Mürren más arriba, llega a la cumbre del Schilthorn a 2970 metros, donde está el famoso restaurante giratorio con vistas geniales de los enormes picos vecinos. Por la altitud esta visita también estaba descartada para nosotros.

Como os he dicho, volvimos a Grütschalp caminando. El paisaje era muy bonito, paseamos entre cumbres nevadas, praderas y bosques de pinos.

Había casitas en medio de las praderas rodeadas de flores, parecía que el abuelo de Heidi iba a salir por la puerta llamando a Niebla y a Copito de nieve.

Al llegar a Grütschalp estuvimos contemplando las vistas del mirador mientras esperábamos que subiese el funicular para recogernos y bajar a Lauterbrunnen.


Tras esta visita (tardaríamos unas 3 horas en la excursión a Mürren), decidimos ir al valle de Grindelwald que se encuentra más al este. Este valle también está muy cercano a Interlaken. Se encuentra bajo la sombra de otros tres picos helados, el Wetterhorn, Mettenberg y el Eiger en su cara posterior. Es muy bonito pero me gustó más el anterior, ya que este pueblo se veía más grande y todo más comercial. Aquí no tuvimos tiempo de hacer ningún sendero por lo que nos paramos en distintos puntos del pueblo para hacer fotos.
Llegamos temprano a Interlaken por lo que nos dio tiempo de descansar un rato antes de irnos a cenar al centro. Ese día teníamos pensado ir a cenar a un restaurante bonito para probar la comida típica suiza: la fondue de quesos y el rösti. Fuimos al restaurante del hotel Krebs , un bonito restaurante y nada barato como todo en Suiza. Comimos la opción grande de fondue de queso (la pequeña era de 180 gramos y la grande creo que de 250 gramos), un plato de carne de cordero de la zona (estaba cocinada con una salsa blanca estilo Thai que estaba buenísima) acompañada de rösti como guarnición y un plato de rösti (es una mezcla de patatas). Todo estaba muy bueno y junto a las bebidas (agua y cerveza) nos costó 90 francos.

De esta forma terminamos un bonito día en el campo, mojando los trocitos de pan en la fondue me acordaba de cuando era pequeña y veía en los dibujitos de Heidi como ella y su abuelo lo hacían en el fuego de su cabaña con los panecillos que les daba la abuela de Pedro. ¡Ja,ja,ja qué cosas se quedan grabadas de la infancia!

Etapa 5: Un día entre lagos conociendo el Aare

Desayunamos muy bien, compramos varios dulces en una pastelería (los croissant rellenos de chocolate estaban riquísimos porque el relleno era como de praliné) y capuchinos de chocolate en una gasolinera. De esta forma desayunamos de maravilla sentados en unos bancos a la salida de Interlaken dirección Lauterbrunnen, con vistas a las verdes praderas.

Retrocedimos y tomamos la A8 en dirección Meiringen, un pequeño pueblo que se encuentra en el Valle de Hasli, por el que transcurre el precioso río Aare.

Ese día haríamos nuestro camino siguiendo el cauce del río Aare, primero visitaríamos Meiringen con su garganta que forma dicho río, después los lagos Brienzersee y Thunersee ( a los que drena el Aare) y después el río se retoma hasta Berna.

A la salida del pueblo (sin entrar en el centro, solamente siguiendo la carretera 6 ó 11) se encuentra la Aareschlucht, una profunda garganta entre profundas paredes producida por un antiguo glaciar y excavada y moldeada por el paso del río Aare.
Tiene dos entradas, una a cada lado de la garganta, la primera es la oeste o West Entrance (al lado del pueblo de Meiringen), que es por la que recomiendo entrar, abierta este año desde el 2 de abril; y la entrada este o East Entrance (al lado del pueblo de Innertkirchen), que es por la que se suele terminar la visita, abierta a partir del 21 de mayo. Todo esto está en la web que os he puesto y es importante, ya que por ejemplo nosotros por fecha sólo podíamos acceder a la garganta a través de la entrada oeste y la visita, al estar cerrada la otra entrada sería más corta (no te dejan recorrer la garganta entera, a un poco más delante de la mitad del recorrido te hacen retroceder). En verano cuando están abiertas las dos entradas, normalmente se entra por la entrada oeste y al llegar al final (entrada este), puedes retroceder andando (porque el coche lo tendrás aparcado en la oeste y tendrás que volver) o puedes coger un tren en la entrada este que te devuelve a la oeste. El precio de la entrada normal de adulto es de 7,5 francos (si vuelves en tren, solo operativo cuando la entrada este está abierta, cuesta 9 francos), pero os pongo la web para que veáis que hay precios especiales para grupos o por si ese día también queréis visitar las Reichenbachfälle, ya que os sale más económico comprar las dos entradas juntas http://www.aareschlucht.ch/english/preise_e.htm (nosotros no lo pudimos hacer porque el funicular de las Reichenbachfálle aun no estaba operativo en esa fecha , abrían el 7 de mayo).El parking aquí también es gratis.

La visita de la Aareschlucht nos encantó, como veis en las fotos han construido una pasarela voladiza de madera sobre la garganta y hay tramos de túneles también. Ya os he explivado que no estaba abierta en su totalidad por la fecha y se recorre en esta época del año algo más de la mitad. Pero no es problema porque se ve la zona que dicen que es más bonita y desde el último tramo al que te dejan acceder ya puedes ver, aunque sin pasar, el final de la garganta. Tardamos en hacerlo tranquilamente todo una hora.

Muy cerca de la garganta están las Reichenbachfälle (también están al pasar Meiringen siguiendo la carretera 6 ó 11). Estas cataratas son famosas al ser las elegidas por el escritor Arthur Conan Doyle como escenario de la muerte de su personaje más señalado, Sherlock Holmes, ya que Doyle pasaba en este pueblo sus vacaciones. Como os he contado no podíamos visitarlas porque el trenecito/funicular que sube hasta ellas no abría hasta el 7 de mayo y subir andando para mí en mi estado era demasiado duro (el camino es largo y sobre todo empinado). Pero leí en un diario una forma de llegar arriba en coche sin necesidad de coger el tren , así que después de dar un montón de vueltas (no viene nada indicado) conseguimos encontrar la carreterita que sube. Es fácil, seguir por la carretera 6 ó 11 también llamada Grimselstrasse, en dirección Innertkirchen y a unos pocos kilómetros saliendo de Meiringen hay una gasolinera a la derecha donde justo al pasarla sale una pequeña carreterita que asciende hasta la montaña. Tampoco hubo suerte y casi cuando habíamos llegado nos desviaron porque estaban reforestando la zona; así que contemplamos, sin llegar arriba, pero sí a mucha más altura que el pueblo, las cataratas, desde un conjunto de casitas que había en una praderita. Pero no nos arrepentimos de haber subido porque las vistas del valle de Hasli eran preciosas.

De aquí nos fuimos de vuela en dirección a Brienz. Este pueblo se encuentra en la orilla oriental del lago Brienzersee. Aparcamos el coche en un parking de la avenida principal (cruza todo el pueblo y se continúa con la carretera que va por toda la orilla norte del lago Brienz). Fuimos caminando por un paseo que hay al lado del lago.


Desde allí llegamos caminando hasta la iglesia.
Como la iglesia se encuentra en un terreno alto, desde allí también hay unas bonitas vistas del lago.
Volvimos andando hasta nuestro coche a través de las bonitas calles de Brienz, llenas de talleres y tiendas de tallas de madera. Brienz es la capital suiza de las tallas de madera.
Tras la visita al pueblo fuimos a ver las cascadas de Giessbacfälle, que quedan en la orilla sur del lago y están perfectamente indicadas a la entrada a Brienz desde la autopista. La carretera que llega a ellas es la misma que sube a Axalp, un pueblo que se encuentra en la montaña de la orilla sur del Brienzersee y que es un concurrido centro de esquí y snowboard en invierno. Tomamos esa carretera pero cuando llegamos al cruce de las cascadas pasamos de alto y subimos unos cuantos kilómetros hasta arriba en dirección Axalp, no llegamos al pueblo, sino que paroamos en un saliente de la carretera y allí con unas vistas preciosas del sur del lago nos comimos nuestro picnic.
Al terminar de comer volvimos por el mismo camino y ya si que entramos en las Giessbacfälle. Allí el parking también es de pago. Las cascadas son muy bonitas y hay un sendero que aunque empinado, merece la pena, ya que hay pasarelas que te permiten pasar por detrás de las cascadas y desde allí hay unas bonitas vistas del lago con su color turquesa característico y del precioso hotel de cuatro estrellas que se encuentra en su base (Grandhotel Giessbah).
Tras la visita volvimos a Brienz y seguimos la carretera secundaria que bordea toda la orilla norte del Brienzersee. Por esa zona hay pequeñas playitas que dan a él para bañarse y como hacía un buen día había gente dándose un chapuzón; nosotros pensamos que en verano sería un lugar perfecto para un baño pero a principios de mayo no nos pegaba mucho estar en remojo. Por ese mismo camino llegamos a Ringgenberg, un pueblecito de la orilla norte del lago con una bonita iglesia barroca de interior sencillo propio de las iglesias protestantes, pero que por su ubicación, encaramada a una roca junto a los restos de un castillo y su muralla, tienen unas vistas privilegiadas del lago.

Tras la visita al Brienzersee llegamos a Interlaken, llamado así porque se encuentra en una inmensa lengua de tierra que queda entre los dos lagos, el Thunersee y el Brienzersee. Se sabe que esta zona la habitaron los celtas pero su nombre se lo debe a un monasterio del s XII llamado Inter Lacus (entre lagos en Latín). Como era el pueblo en el que pernoctábamos, ya lo conocíamos de días anteriores así que pasamos de largo y tomamos la carretera secundaria que va por la orilla norte del Thunersee.

A unos km antes de llegar a Merlingen por esta carretera, se encuentran las Cuevas de San Beato http://www.beatushoehlen.ch/ . Pero no nos apeteció visitarlas así que pasamos de largo hasta Oberhofen, donde hicimos la típica foto de su conocidísimo castillo lacustre.
Llegamos a Thun y nos pareció una ciudad preciosa atravesada también por el río Aare. Sólo dimos un paseo de menos de dos horas por sus calles, pero nos pareció una ciudad más bonita y animada que Interlaken. Dejamos el coche en un aparcamiento de la calle cerca del castillo, por lo que empezamos la visita desde la parte alta visitando el castillo y la iglesia. Entramos en la iglesia y en el patio del castillo (no hicimos la visita al interior del mismo).
 Bajamos al centro histórico, en la orilla derecha del Aare , por unas bonita callejuela techada de madera.

Llegamos a una de las calles principales, donde por fin comprendimos lo que decían las guías, que en la calle había dos alturas, donde la superior, construida sobre los tejados de los edificios, creaba soportales inferires.
Paseamos un rato por sus bonitas plazas y por la orilla del río que estaba repleta de cafés colmados de ambiente.
Cuando terminamos la visita eran solo las cinco y media de la tarde. Al programar el GPS para el día anterior nos dimos cuenta que desde allí Berna estaba a 20 minutos, por lo que decidimos en vez de visitar Berna al día siguiente hacerlo ese mismo día y así de paso cenar allí.

Llegamos a Berna en el tiempo previsto. Aparcamos el coche en el centro en el parking Rathaus. Empezamos la visita recorriendo la céntrica calle Kramgasse, adornada con sus tres fuentes, una de ellas esta donde Sansón vence a un león de 1545.
En el número 49 de dicha calle se encuentra la Einsteinhaus, la casa donde este gran físico y matemático vivió unos años.
Y cruzamos la Zytglogge, unos de los monumentos principales de Berna, que funcionó como puerta occidental de la ciudad y rematada por su famoso reloj astronómico con figuras de 1530.
La catedral de Berna es muy bonita, en su entrada hay una impresionante representación del juicio final XV.
Fuimos callejeando hasta la otra puerta de la ciudad, la oeste, la Käfigturm.
Cenamos en una pizzería que regentaba un español, llamada La Pizzería, está en una primera planta y aunque se accede por una calle posterior, sus ventanas dan todas a una de las plazas principales. Por lo que cenamos muy a gusto contemplando el trasiego de la gente y aunque caro, la carta tenía mejor precio que todos los restaurantes por donde pasamos (dos pizzas y 3 bebidas 49 francos).
Al atardecer contemplamos unas bonitas vistas del centro de la ciudad, sobre un promontorio y todo rodeado  por una especie de meandro que hace el río Aare a su paso por la ciudad.
El regreso a Interlaken lo hicimos bajo una intensa lluvia, que contrastaba con el precioso día soleado que habíamos pasado. Fue un día muy intenso, pero no nos arrepentimos de haber ido a Berna ese día, porque así tendríamos más tiempo al siguiente día para conocer el precioso sur de Suiza, el Tesino, que me ha dejado gratamente sorprendida.

Etapa 6: Sur de Suiza: el Tesino

Amaneció un día gris y lluvioso en lo que sería nuestro último día en Suiza. Desayunamos lo habitual, los dulces buenísimos de la panadería y capuchinos para llevar comprados en la gasolinera.

Teníamos reserva para esa noche en el hotel del aeropuerto de Milán, por lo que mientras bajábamos hacia allí teníamos todo el día para hacer visitas durante el trayecto y no llevábamos nada planeado. Después de mirar las guías y la página de Suiza (donde, por cierto, habíamos pedido información y nos habían mandado mapas y folletos en español). Nos decidimos por conocer el sur de Suiza, el  Tesino, que está separado del resto de Suiza por los Alpes y donde el clima (soleado), la religión (predominantemente católica) y el idioma (italiano); lo hacen una región con muchas diferencias con el resto del país. Nos decidimos ese mismo día por conocer el Val Verzasca, un estrecho valle del que habíamos visto unas fotos espectaculares y Locarno, una bonita ciudad a orillas del lago Maggiore.

La lluvia nos acompañó por toda la zona centro de Suiza, pero como bien predijo mi marido, los Alpes sirvieron de barrera para las nubes y nada más atravesar el túnel de San Gotardo (esta vez sin ninguna retención) el tiempo cambió drásticamente y el sol brilló para el resto del día.

Tardamos unas dos horas y pico desde Interlaken al Val Verzasca (al norte de Locarno). Este es uno de los valles más pequeños de la zona y está atravesado por el río del mismo nombre que es el que lo hace tan especial en belleza. Antes de entrar en el valle pasas por pequeños pueblos que no tienen nada que ver con los de días anteriores, todo es como más mediterráneo. Al inicio del valle nos sorprende su estrechez, su inmensa vegetación y su altura (debemos ir en continuo ascenso con el coche por una carreterita estrecha). Lo primero que se visita es el lago di Vogorno, un lago artificial formado por la Represa Verzasca que embalsa las agua del bonito río Verzasca antes de que se una al río Tesino. Durante el ascenso ir pendientes porque cuando veáis el dique de la represa es donde hay un punto de información justo al lado de la carretera que es donde hay que parar para visitar la represa y contemplar el lago. La represa es famosa por su enorme pared de contención de 220m de altura de salto, uno de los mayores saltos del mundo y conocida por el salto de James Bond en la película Goldeneye. La verdad es que estar sobre ella es vertiginoso, nos gustó caminar sobre la pared, esta es la foto del enorme salto donde contemplareis un trocito de la pared de la presa y del lago Vogorno.

Pero lo mejor estaba por llegar, nada más termina el lago comienza el valle en sí. Íbamos conduciendo extasiados con las imágenes del precioso río que según su trayectoria avanza va cambiando de turquesa a verde formando dibujos en la piedra blanca que atraviesa, con las verdes montañas plagadas de vegetación con ovejas pastando y los pueblecitos con casitas de piedra. Parecía que estábamos en un cuento.


 Pasamos por varios pueblecitos y nos paramos a ver la iglesia en San Bartolmeo, un pueblo pequeño precioso encaramado en la montaña, donde paseamos entre sus casitas de piedra repletas de flores de colores y su iglesia con frescos antiguos.
Llegamos a Lavertezzo, donde se encuentra el famoso puente Ponte dei Salti, un puente medieval con arco doble que cruza el río. Cruzar el puente da un poco de cosilla porque la barandilla es muy baja, llega más o menos a la rodilla, pero las imágenes del río, del pueblo y el valle desde él son preciosas. Como veis en la segunda foto había muchos excursionistas comiendo sobre la roca al lado del río.

 A las 2:20 de la tarde llegamos a Locarno. Ubicado en una bahía a la orilla norte del Lago Maggiore, desde donde hay unas preciosas vistas de los Alpes Lepontinos, se la conoce como la ciudad con más horas de sol de Suiza. Aparcamos en el centro, en el parking del centro comercial que está frente a la estación de tren. Como no teníamos mucho tiempo porque no nos quedaban muchos francos sueltos para el parking y en ese no se podía pagar con tarjeta; comimos allí mismo rápidamente en un Mc Donals y nos encaminamos a conocer Locarno durante algo más de un par de horas. Lo primero que vimos fue el lago Maggiore que baña la ciudad con los nevados Alpes Lepontinos al fondo.
Nos fuimos caminando hacia la cercana Piazza Grande, centro social de la ciudad repleto de terrazas con restaurantes y vigilada por una bonita torre del s. XIV.
Hicimos un recorrido siguiendo los puntos más reseñados de la ciudad como el Castello Visconteo con restos del s XII y XV. Entramos al patio donde venden las entradas pero no hicimos la visita (sólo vimos el patio) porque no nos gusta mucho visitar castillos. Las murallas y almenas se ven por el extremo posterior (al lado del convento de San Francisco).

 La iglesia de San Francisco se terminó en 1572, estaba en obras y estaba cerrada, pero nos fijamos en los dibujos esculpidos en su fachada renacentista, el águila, el buey y el cordero, que representa a la aristocracia , a los ciudadanos y a los campesinos de Locarno respectivamente.
De ahí nos fuimos a la Chiesa Nuova, la iglesia nueva de Santa María Asunta de 1636, financiada por el arquitecto Christoforo Orelli, por eso creo que tiene esa gran estatua de San Cristóbal en la fachada.

Esta iglesia tiene un patio muy bonito desde la que hay una bonita vista de la torre de la ciudad.
Terminamos visitando la iglesia barroca de Sant´ Antonio Abate, que tiene reformada la fachada, pero el resto de la iglesia es de piedra gris al igual que la mayoría de las edificaciones antiguas de la zona.
El paseo por las calles del centro fue muy agradable.
En lo alto de la montaña que flanquea la ciudad se encuentra el Santuario della Madonna del Sasso, una iglesia de peregrinación de la Virgen de la Roca de 1596, donde se apareció a un monje franciscano. Se puede subir hasta ella por un teleférico (que se toma en el centro, frente a la estación de tren de Locarno), pero como ya he dicho no soy muy amante de las alturas y me dio miedo montar.

Volvimos a proseguir nuestro camino en coche y llegamos al aeropuerto de Milán-Malpensa a una buen ahora de la tarde, donde sin problemas dejamos el coche en la oficina de Hertz, que daba la casualidad que estaba en la terminal 1 justo al lado de nuestro hotel.

Como ya os he dicho el hotel es nuevo y está genial, tenía piscina cubierta pero como era el día del partido de vuelta de la Champions Madrid/Barcelona mi marido quería verlo y no bajamos. Así que nos duchamos  nos dimos una vuelta por la terminal, cenamos algo allí y nos fuimos al bar del hotel a ver el partido.

A la mañana siguiente estábamos a las 6 en punto de la mañana (hora en la que abrían) en el buffet del desayuno del hotel que teníamos incluido. El buffet estaba muy bien y contaba con todo de calidad; pero como íbamos con el tiempo justo desayunamos rápido. Cogimos el bus gratuito que va de la terminal 1 a la 2 que hacía parada en la misma puerta el hotel (pasa cada 7 minutos y tarda menos de 10 minutos en llegar a la otra terminal) y como no facturábamos nos fuimos directamente al control de seguridad ya que nuestro vuelo salía a las 7:40 de la mañana. Al final el vuelo salió con una hora de retraso, pero todo fue perfecto y llegamos de nuevo a Málaga sin más alteraciones.

Pues de esta forma termina nuestro viaje a Italia y Suiza que nosotros recordaremos siempre con mucho cariño, ya que además de ser una ruta estupenda donde lo pasamos genial, fue el primer viaje al extranjero que haríamos acompañados de nuestro niñito. Espero que os sirva de ayuda para la preparación de vuestras vacaciones y si tenéis alguna duda al respecto aquí estaré dispuesta a ayudaros en lo que pueda. ¡Feliz viaje a los que pronto penséis emprender esta ruta!!

11 comentarios :

  1. Me encanta el viaje que hiciste. Un beso ;-)

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  2. Muchas gracias!! al final que creo que aparcas esta zona para más adelante y te vas este verano a Marruecos, pero pronto seguro que leeremos tu relato por los Alpes (o uno anterior por los Andes o el Himalaya) ;)

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  3. Esa ruta es muy chula, le tengo ganas a Suiza y quiero volver al Tirol, me veo este verano en Europa, quien sabe si voy por ahí...
    Me encanta esta entrada,es una estupenda crónica y las fotos chulísimas. Enhorabuena!!

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  4. Muchas gracias Caliope por tu comentario!!! pero yo este verano te veo comiendo fideos chinos en cualquier lugar de Asia ;)

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  5. ¿Y a mí por donde me ves? Ay no vale que ya te comenté mis planes estivales!!
    Volver a leer tu diario y ver esas estupendas fotos ha sido una gozada. Me dan ganas de volver a cambiar los planes y visitar Suiza, que la conozco solo de pasada....no me da la vida para ver todo.....
    Besos y felicidades a todas por nuestro día!!!

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  6. Beatriz tus planes de viaje ya son muy chulis ;)!!! Tengo mucas ganas de ir a Estambul, ya me contarás!! Muchas gracias por tu comentario!

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  7. Que peazo de diario...soy un fan canario de tus diarios.

    Gracias por tus aportaciones

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  8. He llegado aquí buscando información de un viaje a Suiza desde Milán y me encuentroque hicísteis practicamente el mismo viaje que tengo en mente para este verano :) Me va a venir genial si vamos... si al final no se nos va de precio porque por lo que veo los alojamientos en Suiza son carísimos.
    Hasta el viaje grande de Octubre falta un montón de tiempo y esta sería una buena escapada para que no se nos haga tan largo... Gracias por compartir! Un beso!

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  9. Sí, los alojamientos muy caros, nosotros encontramos uno muy bien de precio con muy buena puntuación en tripadvisor que resultó desastroso, así que en eso no os puedo ayudar. Pero el viaje muy bonito, con paisajes preciosos y con las fotos que vosotros hacéis mucho más bonito de va a ver. Un abrazo!

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  10. Sí, los alojamientos muy caros, nosotros encontramos uno muy bien de precio con muy buena puntuación en tripadvisor que resultó desastroso, así que en eso no os puedo ayudar. Pero el viaje muy bonito, con paisajes preciosos y con las fotos que vosotros hacéis mucho más bonito de va a ver. Un abrazo!

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