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miércoles, 18 de abril de 2012

Nochevieja en Edimburgo

Etapa 1: Preparación y presupuesto

La idea de hacer este viaje surgió en Las Hurdes cacereñas donde pasamos un grupo de amigos el puente del 1 de noviembre. Allí, entre risas, cervecillas, chimenea y paseos por el campo; decidimos cambiar los planes de todos los años, aprovechar las ofertas de vuelos baratos europeas e irnos todos a algún lugar fuera de España a pasar la Nochevieja para recibir al 2011. Pensamos en Edimburgo porque ninguno de nosotros conocía esta ciudad, no por ningún otro motivo y después descubrimos que era una de las ciudades Europeas donde muchos de los entendidos en viajes recomiendan pasar el fin de año. A veces las ideas de viajes en las reuniones con amigos se planean pero no se llevan a cabo, pero esta vez no fue así y nuestros planes de viaje se culminaron con éxito.
Nos conocemos desde hace muchos años, unos se comían el bocadillo de Nocilla juntos en el recreo, otros se pasaban chuletas en el Instituto y todos compartimos copillas en la fiesta de la primera en los años de Facultad. Así que sabemos bien ya de qué pie cojeamos cada uno y aunque no con todo el mundo se puede viajar; nosotros sabíamos que  ir juntos era garantía de pasarlo genial. Al final, el grupo incluso se amplió ampliamente con amigos de un amigo y aunque en principio estábamos un poco recelosos, primero porque organizar algo para tanta gente era más complicado y segundo porque no todo el mundo tiene los mismos gustos a la hora de viajar y esto puede complicar las cosas; al final todo salio muy bien, lo pasamos todos genial y, lo más importante, conocimos a gente estupenda.

VUELOS:

Vivimos en puntos diferentes de la geografía andaluza por lo que salir de Málaga era la opción más céntrica y mejor para todos. Desde Málaga vuelan a Escocia dos compañías de bajo coste: Esasyjet y Ryanair.
Easyjet vuela Málaga-Glasgow.
Ryanair vuela Málaga-Edimburgo y Málaga-Glasgow/Prestwick

Como pensábamos alquilar coche y hacer una pequeña ruta; nos daba un poco igual el aeropuerto escocés de llegada/salida. Al final tanto por motivos meteorológicos, como por cantidad de personas, decidimos descartar la idea del coche y movernos en transporte público; así que tuvimos que informarnos mejor de este sistema.

Al final la elección de aeropuerto se hizo por precio, volar con Ryanair al aeropuerto de Glasgow/Prestwick costaba mucho más barato (este aeropuerto se encuentra a 50km al sur de Glasgow). Ida el miércoles 29 de diciembre y vuelta el domingo 2 de enero. El precio del vuelo ida/vuelta osciló entre los 105 euros y los 70 euros. Cada uno lo compramos en una fecha y en este caso los que lo compraron más tarde se ahorraron un dinerillo (aunque esto nunca es predecible). 

TRANSPORTE:

Coche de alquiler:
En principio alquilamos dos coches con http://www.ealquilerdecoches.es/ , ya había alquilado con ellos en un par de ocasiones y me había ido bien. Esta compañía es un intermediario que trabaja con varias compañías de alquiler y ofrece un precio muy competitivo. Lo mejor es llamar por teléfono al número gratuito que viene en su web, donde te atienden en español, te resuelven todas las dudas y a veces te mejoran un pelín el precio web. La ventaja de esta compañía es que si pagas desde el principio el importe total y por cualquier motivo quieres anular la reserva te dejan hacerlo hasta 72 horas antes de la recogida y te devuelven todo el importe pagado (ojo, porque sí solo pagas una señal y anulas la reserva; no te devuelven la señal). Pues bien, alquilamos con Alamo 5 días 2 Ford Focus por 140 euros cada uno (incluido la devolución de la franquicia por daños, esto es un extra que pagas a ealquilerdecoches que te asegura que si por cualquier motivo haces un daño al vehículo y la compañía te retira de la tarjeta la franquicia, ealquilerdecoches te devuelve la franquicia si pagas este extra).

Como ya os he adelantado, al final tras reservar y pagar los coches anulamos la reserva. Lo hicimos porque se fue apuntando más gente al viaje y alquilar más coches moviéndonos en ruta tanta gente hubiese sido un poco complicado; además por el temporal de nieve que ese año azotó el norte de Europa muchas carreteras se cortaron al tráfico y no nos fiábamos de conducir con el tiempo tan revuelto. Ealquilerdecoches nos devolvió el dinero sin problemas.

De esta forma y ya con el billete comprado al aeropuerto más alejado de Edimburgo reestructuramos la ruta, decidimos buscar el alojamiento sólo en Edimburgo (excepto el último día que lo pasaríamos en Glasgow para conocer la ciudad y por estar más cerca del aeropuerto para la vuelta) y nos informamos mejor del transporte público desde este aeropuerto.

Tren del aeropuerto de Prestwick:
En fin, no se porque este aeropuerto se llama Glasgow/Prestwick porque está lejísimos de Glasgow (a 50km al sur), pero imagino que será para darle más publicidad porque si solo se llamase Prestwick no le sonaría a nadie. Lo bueno de este aeropuerto es que posee un tren que pasa por el mismo y lo conecta con Glasgow; y además  para promocionar que se vuele a este aeropuerto, todos los billetes de tren desde aquí (o hacia aquí) si presentas la tarjeta de embarque te cuestan un 50% más baratos hacia (o desde) cualquier ciudad escocesa. Es decir que el trayecto de tren Prestwick-Glasgow-Edimburgo es un 50% más barato (en total nos costó 7,30 libras/persona todo el trayecto).

El ticket se compra dentro del tren al revisor, enseñándole la tarjeta de embarque te hace el descuento y no sólo te vende el ticket del trayecto a Glasgow (que es donde te lleva este tren), sino que puedes comprar allí el trayecto completo (a Edimburgo o a otra ciudad escocesa). El tren llega a la estación de Glasgow Central donde tienes que bajar y no sólo cambiar de tren para ir a Edimburgo, sino que también tienes que cambiar de estación e ir a Queen Street Rail (está andando muy cerquita):
 El trayecto de tren a Glasgow dura unos 45 minutos y aquí os dejo la información de los horarios: http://www.glasgowprestwick.com/to-and-from-prestwick/train-connections/default.html Como veréis, a la llegada no teníamos ningún problema porque llegábamos a las 16:30 horas y hay trenes cada media hora hacia Glasgow. El problema venía a la vuelta ya que el regreso era un domingo a las 9:30 de la mañana y como veréis en la web el primer tren los domingos no salía de Glasgow hasta las 9 de la mañana por lo que para el regreso teníamos que buscar otra opción.

Bus del aeropuerto de Prestwick:
También hay un servicio de bus que conecta el aeropuerto con Glasgow, es el bus X77 y estos son los horarios: http://www.glasgowprestwick.com/to-and-from-prestwick/bus-and-coach-services/default.html Pero nos parecía más cómodo y económico hacer el trayecto en tren.

Para vuelos con horarios interspectivos (que llegan tarde o salen muy temprano) existe el bus X99 y X100 http://www.glasgowprestwick.com/to-and-from-prestwick/bus-and-coach-services/express-bus-service.html. Por lo que el domingo para llegar en hora para tomar el avión de regreso tendríamos que haber hecho uso de este transporte pero nos pareció muy mal el horario (salía de Edimburgo a las 3:15 de la madrugada o de Glasgow a las 4:30 de la madrugada).

Taxis al aeropuerto:
Por lo que la opción que vimos mejor para regresar al aeropuerto el domingo día del regreso a casa era tomar un taxi. Por ello nos planteamos dormir en Glasgow y tomar el taxi desde allí al aeropuerto (50km). O dormir en Prestwick, que es el pueblecito que queda al lado del aeropuerto (que está conectado con Glasgow con el mismo tren que pasa por el aeropuerto, el pueblo está en la siguiente parada al pasar el aeropuerto, a tan sólo dos minutos del mismo) y por la mañana coger un taxi al aeropuerto que está a unos 2 km (aunque ambos puntos, pueblo/aeropuerto, estén conectados por tren, hubiésemos tenido que coger un taxi porque en domingo en sentido contrario, Preswik-aeropuerto-Glasgow, tampoco operaban los trenes tan temprano).

Aunque el taxi fuese más caro desde Glasgow decimos elegir esta opción, porque así pasábamos la tarde-noche en Glasgow y descubríamos un poco esta ciudad (aunque no es de las más bonitas de Escocia, siempre es interesante conocer un nuevo lugar).

La tarifa oficial de taxi del aeropuerto de Glasgow a Prestwick es de alrededor de 60 libras. El chico de la recepción del hotel llamó la noche de antes a varias compañías ya que como éramos muchos a lo mejor nos daban mejores tarifas en taxis de 6 o 8 personas (en los taxis clásicos británicos, los cabs, caben de 5 a 6 pasajeros), pero al final la mejor opción se la dio una compañía de coches normales (4 pasajeros) y pagamos la tarifa oficial. Yo pedí presupuesto a esta compañía http://www.ayrblackcabs.co.uk/  y seguro que con antelación nos hubiese costado más barato alquilando un minibús pero desistimos de la idea de llevarlo concertado, porque hasta última hora no supimos el número exacto de personas que viajábamos. Así que varios taxis nos recogieron en la puerta del hotel a las 7 de la mañana y por 15 libras por persona nos dejaron en 40 minutos en el aeropuerto. Si pedis un taxi al aeropuerto preguntad antes el precio, porque aunque la chica de información del aeropuerto nos dijo que la tarifa oficial eran 60 euros, no todas las compañías a las que llamamos nos dieron ese precio.

Más opciones de Edimburgo a Glasgow:
Nosotros como os dije a la ida compramos el trayecto completo en tren del aeropuerto de Prestwick a Edimburgo (aunque tuvimos que hacer trasbordo en Glasgow).

Para la vuelta como dormíamos en Glasgow podíamos coger varias opciones para ir de Edimburgo a Glasgow:
-Tren: también era una buena opción porque aunque dormíamos en Glasgow si hubiésemos enseñado las tarjetas de embarque nos hubiesen hecho el descuento del 50% por volar al otro día desde Prestwick. Pero al comprar el ticket el día antes se nos olvidó llevar las tarjetas de embarque, pero como éramos más de 10 personas, el señor de la taquilla nos hizo el descuento de grupo y nos costaron los tickets más baratos (el trayecto nos costó sobre unas 3 libras y pico por persona). Compramos el ticket el día de antes porque el día que teníamos que hacer ese trayecto era 1 de enero, día de fiesta en el que sólo había 4 trenes operativos y no queríamos quedarnos sin transporte.
-Autobús: Es una opción muy barata con http://uk.megabus.com/default.aspx (3,5 libras el trayecto), pero el día 1 de enero no había buses operativos.

Cuidado porque el día 1 de enero el servicio de transporte entre ciudades se limitaba a poquísimos trenes y los autobuses de ninguna compañía funcionaban. Así que informaros bien antes si viajáis durante algún festivo.

HOTELES:

Edimburgo:
Fue muy difícil encontrar alojamiento en Edimburgo para tantas personas (los hoteles allí son pequeñitos) y como es un lugar muy visitado en fin de año es difícil encontrar alojamiento aceptable a buen precio. Nos alojamos 10 del grupo en este B&B  http://www.glenlivethouseedinburgh.co.uk/  (el resto se alojaron en distintos sitios).Tenía buenas críticas y la verdad es que estuvo muy bien aunque los precios que veis en la web no se corresponden con lo que pagamos (en fin de año todos los B&B y hoteles que consultamos habían aumentado sus tarifas) pagamos sobre unos 115 euros por habitación doble/día .El desayuno estaba muy bueno, todo estaba limpio, el ambiente era agradable y la anfitriona (Linda) fue muy amable. No estaba en el centro pero varias líneas de autobús urbano se tomaban en la puerta y te dejaban en el centro en 15 minutos (el trayecto de bus urbano costaba 1,2 libras y el pase para un día 3 libras). Vimos que el autobús del aeropuerto de Edimburgo hacía parada en la misma puerta.




Glasgow:
Aquí el alojamiento era mucho más barato y había mucha variedad. Pero como hasta última hora no teníamos muy claro si nos quedábamos esta última noche en Glasgow o en Preswick decimos coger el único hotel en el centro que booking nos dejaba reservar muchas habitaciones con cancelación sin costes (40 libras la habitación doble), era el Hampton Court Hotel http://www.tripadvisor.es/Hotel_Review-g186534-d243076-Reviews-Hampton_Court_Hotel-Glasgow_Scotland.html . Como veis en las críticas hay de todo, pero yo lo pongo aquí para aconsejaros que no os quedéis en él por nada del mundo, es pésimo de verdad. Os aconsejo el otro hotel donde se quedó la otra parte del grupo, un hotel nuevo todo controlado por domótica por 59 libras la noche (Citizen Glasgow http://www.citizenmglasgow.com/glasgow-hotels.php ).

ROPA:

Esta era la gran duda que teníamos ¿qué llevarnos de ropa? Una amiga había estado en la ciudad pasando el puente de diciembre y la pobre lo pasó fatal nevando a -10ºC porque coincidió con una ola de frío (la que hizo que cerrasen muchos aeropuertos del norte de Europa este año). Nosotros hemos tenido suerte, hemos estado entre los 0ºC-4ºC, no nos ha nevado, no ha llovido y el frío era muy llevadero. Aconsejo llevar un buen chaquetón, mallas térmicas para debajo del pantalón, polares, guantes, gorro y bufanda. Es decir, la misma ropa que usaríais si visitaseis en estas fechas una ciudad de Castilla León.

HOGMANAY (FIESTA DE AÑO NUEVO):

El Hogmanay de Edimburgo es la fiesta de año nuevo más grande del mundo, este año ha durado desde el día 30 de diciembre al 2 de enero. Se hace para conmemorar el nuevo año y hay eventos durante estos días por toda la ciudad. Se inicia el día 30 con la procesión de antorchas que empieza en la Royal Mile subiendo hasta la colina de Calton Hill, teatro callejero, conciertos en los jardines de Princes St, carreras populares y la gran fiesta callejera (Street Party) que tiene lugar en Princes St la noche de nochevieja. Hay eventos gratuitos y otros de pago. La Street Party cuesta 15 libras y los conciertos de los jardines el día 31 cuestan 35 libras (pero si compras esta entrada también te da derecho a entrar en la Street Party). En el diario ya os contaré con más detalle, mientras tanto aquí os dejo la información:


Etapa 2: Rumbo a Edimburgo


Salimos de Málaga sin incidentes. Como volábamos con Ryanair teníamos las típicas restricciones en equipaje de mano de esta compañía (una pieza de equipaje de mano por pasajero -excepto los bebés- con peso de 10 kg y dimensiones de 55 x 40 x 20 cm como máximo), a la ida no pusieron mucha atención en estos detalles, pero a la vuelta nos midieron y pesaron las maletas a todos. Tras dejar atrás nuestra Andalucía (foto aérea de Sierra Nevada),
Llegamos al aeropuerto de Prestwick tras más o menos 3 horas de vuelo. El aeropuerto es muy pequeñito y las indicaciones del andén donde está el tren son fáciles de seguir. Esperamos unos 15 minutos a que llegase el tren y una vez dentro compramos al revisor los tickets hasta Edimburgo (aunque el destino de ese tren es Glasgow, tú puedes comprar al revisor sin problemas el boleto hasta cualquier ciudad de Escocia), como enseñamos la tarjeta de embarque, el tren nos costó un 50% más barato (7,30 libras todo el trayecto). Tras 45 minutos de trayecto llegamos a Glasgow donde cambiamos de estación (como os he indicado en la primera etapa) de Glasgow Central a Queen Street Rail, desde esta última es desde donde salen los trenes a Edimburgo y el paseo es de unos 5 minutos andando. Foto del corto paseo por Glasgow (había mucho ambiente navideño en sus calles):
El trayecto de tren de Glasgow a Edimburgo dura unos 50 minutos. En el tren conocimos a una chica muy simpática de Granada que estudiaba en Escocia con una Erasmus, ella nos informó de los horarios de cierre de los locales y de sitios para tomar algo (como buena Erasmus estaba muy bien informada de estas cosas, ja,ja,ja,¡muchas gracias!!).

Nos paramos en la primera estación de Edimburgo llamada Haymarket Rail (si vais al centro la siguiente parada deja justo al lado del monumento a Scott al lado de los jardines de Princes St, llamada Edinburgh Train Station o Waverley Station). En la puerta del hotel tomamos el bus número 48 que nos llevó a nuestro alojamiento en Edimburgo. Al llegar Linda nos estaba esperando, nos enseñó las habitaciones y se ofreció para todo aquello que necesitásemos.

Cómo iban a dar las 9 decidimos cenar ya (en Gran Bretaña es difícil encontrar sitios que pongan de cenar a partir de las 9 y más para tantas personas). Cenamos en una especie de Pub/Restaurante que nos recomendó Linda, no recuerdo el nombre pero quedaba al lado del hotel en la misma calle (Toby o algo así). Era una especie de buffet de comida británica donde elegías sólo un primer plato (pollo, roast beef, salchichas) y podías repetir las guarniciones las veces que quisieras (todo por 7,50 libras sin bebida). La comida de estos lares no tiene fama de estar muy buena, pero tengo que decir que esta es la primera comida británica decente que he comido en mi vida, todo estaba muy bueno.
 Tras la cena cogimos el bus hacia el centro (en la puerta del B&B pasaban 5 líneas de buses que dejaban en el centro) y en 15 minutos llegamos. Nos paramos al inicio de los jardines de Princes St y al bajar del bus tuvimos nuestra primera vista del castillo de Edimburgo de noche que se alzaba majestuoso ante nuestros ojos.
Fuimos a la zona cercana de Rose St en el New Town, una calle no muy ancha que está llena de Pubs, pero como era tarde y los pubs, según nos dijo la chica que conocimos en el tren, cerraban como muy tarde a la 1 am; decidimos ir a uno de los locales del centro que nos dijo que se ponía muy animado y cerraba a las 3 am. El local se llamaba El Barrio, es una especie de Pub de música latina que se encuentra en la zona del New Town, hay dos muy próximos entre sí, uno en el 119 de Rose St  y otro en el 47 de Hanover St (nosotros ese día fuimos al de Hanover). Había buen ambiente, música conocida por todos y ganas de pasarlo bien; así que no necesitamos mucho para divertirnos. Una parte del grupo a la una de la mañana ya estábamos muertos, así que nos fuimos a dormir, pero el resto se quedó hasta las tres. Para regresar cogimos un taxi, Linda nos había dicho que no eran muy caros y tenía razón; en la tarifa diurna nos costaba unas 6-7 libras llegar a nuestro alojamiento y en nocturna unas 9-10 libras (si tenéis en cuenta que en los taxicabs británicos se pueden subir 5 ó 6 pasajeros, a nosotros que éramos un grupo numeroso nos salían rentables).

Os hago un pequeño resumen de la ciudad para orientaros, a mi cuando repasaba las guías me costó un poco de trabajo ubicarme antes de visitar la ciudad, pero la verdad es que Edimburgo es una urbe pequeña y una vez que pones los pies en ella en seguida te orientas perfectamente. Aún así os doy una pequeña reseña para ayudaros (las fotos son de los distintos días de la visita, como veis son un poco oscuras ya que el tiempo no era soleado precisamente, además como era un viaje entre amigos y no de mucho paisajismo, nos dejamos la cámara reflex en casa y están hechas con una cámara pequeña compacta).
La geografía del centro de Edimburgo se labra sobre un terreno rodeado de tres colinas que lo rodean a modo de triangulo:
-La colina donde se encuentra el castillo (A en el mapa).Más que un uniforme edificio, este castillo es un conglomerado de edificaciones de distintas épocas que se levantan sobre la roca basáltica de un antiguo volcán extinto.
-La colina llamada Calton Hill (B), con su panteón inacabado concebido en 1822 en principio para honran a los caídos en las guerras napoleónicas, pero los fondos se acabaron y no llegó a culminarse la obra, siendo una vergüenza para los habitantes de la ciudad durante más de un siglo, al final a este conjunto de columnas le tienen afecto como a cualquier símbolo más de la ciudad y ya de vergüenza nada de nada. En esta foto hecha desde el castillo podéis ver al fondo la colina de Calton Hill (B) con el panteón inacabado en la cima y en la parte baja de la foto la estación de tren Edinburgh Rail (1) y al lado de la noria el Monumento a Scott (2) que está en uno de los extremos de los jardines de Princes St.
-La colina llamada Arthur´s  Seat (C) o Silla de Arturo. Otro volcán apagado hace 350 millones de años, hoy todo verde en extensión y antiguo coto de caza del rey. Su nombre tiene que ver con la leyenda del rey Arturo, que según cuentan subía allí a pensar, pero dicen que esto no es cierto y su nombre puede provenir de la deformación de Archer’s Seat (silla del arquero) por ser un punto estratégico de la defensa de la ciudad en la Edad Media. Aunque según mi imaginación este nombre le pega más debido a su forma, ya que por su erosión la colina parece un autentico asiento de gigante (pero esto son cosas mías…).
En la base de Arthur´s Seat se encuentra el Palacio de Holyroodhouse (3), residencia oficial de la reina Isabel cuando visita Escocia (construido por Jacobo IV en 1498 este palacio se puede visitar, pero nosotros no lo hicimos). Desde este palacio (3) hasta el castillo (C) transcurre la famosa Royal Mile (flechas rojas en el mapa). La Royal Mile o Milla Real, es la calle más famosa de Edimburgo y como su nombre indica transcurre durante una milla escocesa (1,8 km). Este es su nombre genérico aunque la calle por tramos va adquiriendo distintos nombres (Castlehill, Lawnmarket,  High Street, Canongate). Toda esta famosa calle discurre en pendiente ascendente hasta el castillo y a ambos lados de la ladera que forma esta pendiente, por tanto, a menos nivel en altura, se encuentran a la derecha de este ascenso los jardines de Princes Street y en la ladera izquierda están todas las calles que rodean a Grassmarket (5) (calle llena de pubs).

Etapa 3: Día 2: Pequeña incursión en las Highlands


A las 8 de la mañana quedamos en el comedor del B&B para desayunar (unos con mejor cuerpo que otros tras la animada nocheje,je,je). El desayuno era muy completo: café (té), zumos, cereales, fruta, jamón York, queso, tostadas, mantequilla…Además podías pedir un desayuno caliente y como no, pedimos un Scottish breakfast que como veis en la foto constaba de huevo, salchicha, bacon, tomate, champiñones, black pudding (es como morcilla) y potato scone (es la especie de torta hecha de patata que veis debajo del huevo). Y aunque muy contundente (los españoles no estamos acostumbrados a desayunar tan fuerte), estaba muy bueno.

Como al final no alquilamos coche y nuestra idea era conocer un poco el paisaje escocés; por indicación de Linda (la dueña del B&B) decidimos reservar un tour. La compañía que usamos fue esta: http://www.graylinescotland.com/index-spanish.asp . Como éramos muchos nos salía bastante económico, el alquiler de un minibús para 16 personas con un conductor que hacía de guía (hablaba español, aunque como dicen en mi tierra, hablaba un español a trompicones), por 350 libras.

Mac, nuestro conductor, un escocés que había recorrido de forma mochilera medio mundo, nos recogió a las 9 en punto. Mi amigo que reservó el tour, como no nos pusimos de acuerdo previamente en que ver, concretó un poco por encima que iríamos a ver el sur de Escocia, los Borders (zonas de históricos conflictos con los ingleses, con sus abadías en ruinas como la de Melrose) y Rosslyn Chapel (capilla muy relacionada con los templarios y que se alude a ella en El Código Da Vinci). Pero Mac al llegar nos dijo que si era la primera vez que visitábamos Escocia nos recomendaba mejor conocer la zona central, los Trossachs, los lagos y hacer una pequeña incursión en las tierras altas; y todo el mundo dijo que sí, menos uno de los chicos que tenía mucho interés en ver Rosslyn porque era fan del Código Da Vinci (pero el pobre acató lo que dijo la mayoría). Mac nos dijo que al final intentaría llevarnos, pero yo sabía que subir al norte y ver Roslyn era incompatible, porque la capilla cerraba muy temprano y los demás días no podríamos verla porque el día 31 y 1 estaría cerrada (ja,ja,ja por algo soy una empollona de guías). Este empeño de llegar a ver Rosslyn al final hizo que algunas cosas del día nos las saltásemos (como las ruinas de Kilchurn Castle a orillas de Loch Awe en las tierras altas) y al final, como yo predije, os adelanto que no nos dio tiempo de ver la capilla. Pero el tour la verdad es que me gustó mucho por sus bonitos paisajes y por las historias de clanes.

En primer lugar nos dirigimos a Stirling (fundado en el siglo XII por el rey David alrededor del castillo, una de las fortalezas más importantes en la historia de Escocia), esta ciudad ha sido considerada como punto estratégico desde la antigüedad. El río Froth que se encuentra en sus inmediaciones (por esta área navegable) cerraba el paso y servía como frontera de las tierras altas; así que en la Edad media sabían que quien poseyera el control del área de Stirling y de su puente, poseería el control de toda Escocia. Por tanto, en sus inmediaciones han tenido lugar las más cruentas batallas contra el enemigo histórico, Inglaterra. En estos territorios los más bravos guerreros escoceses como son Williams Wallace o Robert the Bruce batían sus armas contra los ingleses.
En una de las colinas de Stirling, en reconocimiento a William Wallace se erige el Wallace Monument, una torre de estilo gótico victoriano construida sobre el monte Abbey Craig de 70 m de altura en el siglo XIX. Las obras se llevaron a cabo gracias a una campaña de recaudación de fondos que dejó claro el profundo sentimiento nacionalista de los escoceses. Estaba aún cerrada (y la verdad es que yo no tenía mucho interés en entrar porque ya había visto por fotos lo que había en su interior, la espada del héroe de 1,67 metros…y no me interesaba mucho), pero sí decidimos subir la colina para contemplar la torre de cerca. Nos dio mucha pena porque ese día por esa zona había una niebla tremenda y no se veía casi ni a un palmo. El coche lo aparcamos en el parking de abajo y un corto paseo de 5 minutos nos llevó a la cima.
Una vez en la cima las vistas debían de ser espectaculares (en las diversas explanadas que se hubiesen divisado habían tenido lugar innumerables batallas en la antigüedad), pero la niebla nos impedía ver nada. Vista entre la niebla de la otra colina donde se encuentra el castillo de Stirling:
El edificio es bonito y en una de las esquinas se encuentra la estatua del protagonista, William Wallace.

Por lo que nos dijeron en la explanada de antes de subir a la cima colocaron un monumento del héroe que en vez de parecerse según los lugareños al original, se parecía a Mel Gibson y por ello no gustaba; por lo que al final se terminó retirando. Es curioso, comparto que la estatua de un personaje debe de ser lo más parecida al original que sea posible, pero creo que ellos tienen también mucho que agradecer a la película de Gibson, porque sin ella la mayoría no sabríamos quien era William Wallace y seguro que habría menos turismo en la zona. Por cierto, el guía nos explicó las cosas que eran verídicas y las que no lo eran del argumento de esta película.

Como se veía poco por la niebla decidimos que si a la vuelta se veía más pararíamos a ver el castillo de Stirling, pero al final no nos dio tiempo.

Llegamos a Doune que también tiene un precioso castillo pero la niebla era tan intensa, que estando justo al lado del castillo, no veíamos nada de nada, así que pasamos de largo. En el pueblo Mac nos contó una historia, que la verdad no se si entendí muy bien ya que como ya he dicho hablaba un castellano rarillo, pero creo que contaba algo así como que en Doune había un mercado y para evitar disputas acordaron que no se podía entrar armado, por tanto, las armas se tenían que dejar antes de cruzar el río (el río es un afluente del Froth llamado río Teith) y de ahí viene el proverbio “estar armado hasta los dientes” o “To be armed to the teeth” (sólo se podía llegar armado hasta el río Teith o Teeth, diente en inglés). Ya os digo, creo que eso fue lo que nos contó, pero la veracidad de ello...

Cerca de Doune se encuentra la estatua del coronel escocés David Stirling fundador durante la Segunda Guerra Mundial del SAS (servicio aéreo especial que contaba con soldados altamente preparados). Más que por la estatua en sí, os aconsejo parar en este lugar por las bonitas vistas:

 El paisaje general escocés no es que sea espectacular por nada en particular, no tiene grandes montañas, ni árboles exagerados, ni nada imponente en especial, pero me ha resultado realmente bonito, en su mayoría consta de innumerables lomitas bajitas verdes llenas de ovejas muy lanudas, caballos (me resultó curioso que todos los caballos tuviesen una especie de capa o traje imagino que para protegerlos del frío) y esas preciosas vacas con flequillo autóctonas de las tierras altas. Solo por pasear aunque fuese en coche por esos paisajes mereció la pena el viaje.

Tras esto entramos en la zona conocida como las Trossachs y paseamos por una de sus ciudades Callander. En esta zona visitamos Loch Lomon, el lago de agua dulce más grande gran Bretaña. En Balmaha paramos para fotografiar la orilla este del lago, la niebla se disipó por todo el camino pero en esta zona otra vez había muchísima y apenas se veía el agua:
Desde aquí bordeamos el lago por el sur y llegamos a la orilla oeste, al pueblo de Luss, ya sin niebla:
Y nos dirigimos hacia el norte para hacer nuestra pequeña incursión en las tierras altas pasando por la zona del clan McGregor, donde Mac nos contó las historías de sus continuas peleas con el clan de los Campbell hasta incluso perder la tierra y hacer que durante un tiempo el rey prohibiese el apellido McGregor. Uno de los más famosos integrantes del clan McGregor fue Rob Roy (conocido por la novela de Defoe y posterior película protagonizada por Liam Neeson) del que Mac también nos contó las verdades y mentiras que se cuentan sobre este personaje.

La zona norte del lago nos dejó las escenas más bonitas de la jornada, el día se abrió y el agua estaba tan cristalina que las montañas del lago se reflejaban como si éste fuese un espejo:
Paramos a comer en un sitio típico en la carretera A82 que rodea la orilla oeste del lago, un poco antes de Crianlarich, llamado Drover´sInn Inverarnan. Es una taberna operativa desde 1705, donde los ganaderos paraban a descansar mientras sus vacas pastaban en los prados cercanos.
Como ese día no tenía mucha hambre después del copioso desayuno, decidí probar el plato típico escocés (aunque había muchas otras cosas), los haggis con neep y tatties. El haggis es una especie de pastel hecho con los despojos del cordero (tripas, pulmón…) y acompañado de puré de colinabo con patata. Os podéis imaginar que simplemente probé el plato principal y lo único que me comí completo fue el puré (en realidad no está malo, pero si sabes de qué está hecho y la textura que tiene no ayuda mucho a su ingestión). Pedimos el típico fish &chips británico para compartir y eso me salvó el almuerzo:
Tras el almuerzo hicimos una pequeña incursión por las tierras del norte. Con lo pronto que anochecía en esta época (las 16 horas) y todo el camino que nos quedaba de regreso, al final no pudimos ni subir hasta Loch Awe, ni ver la Rosslyn Chapel en las inmediaciones de Edimburgo. De esa zona me quedo con la visión de los lagos helados, donde paramos ha hacernos fotos y andar sobre ellos (sólo un poquito):
Llegamos a Edimburgo pasadas las 6 de la tarde, justo a tiempo para dirigirnos a la plaza de la Catedral de San Giles en la Royal Mile (Mac nos dejó en el centro), para ver el comienzo de la procesión de antorchas. Una procesión de antorchas que da inicio a las celebraciones del año nuevo y que atraviesa la Royal Mile y sube hasta Calton Hill.

Llegamos a la plaza de la catedral y ya había un montón de gente reunida allí. El inicio de la procesión los formaban una especie de Vikingos con cascos y grandes antorchas. Éstos estaban seguidos por los gaiteros que ponían la música al evento y tras ellos una multitud de gente todos ellos con sus antorchas encendidas.

Imaginaos si había tanta gente en la procesión que la plaza de la catedral parecía estar envuelta en llamas. Al estar en ese marco de edificios tan antiguos y rodeada de tanta llama; se me vinieron a la mente las quemas de brujas por la Inquisición y es que, salvando las distancias, no tendría que ser algo muy diferente a aquello en lo que a llamerío se refiere. Y para muestra un botón:
Teníamos pensado hacer el tour de los fantasmas a las 21 horas. Os explico, yo es algo que descubrí aquí en los hilos, pero por lo visto en Edimburgo hay varios tours a pie con guía que te enseñan la ciudad y que son muy recomendables.
-El más conocido (ha salido incluso en el programa de Andaluces o Españoles por el mundo) es el tour gratuito de las 11 am (ó 1 pm) que sale del Starbucks de la Royal Mile (te presentas allí un poco antes, buscas al guía de tu idioma que lleva camiseta roja e inicias el tour con el grupo). Dura 3.5 horas y te lleva por diversos rincones de la ciudad, es gratuito y tú al final le das la propina que estimes. http://www.newedinburghtours.com/daily-tours/new-edinburgh-free-tour.html

-El tour de los fantasmas. Lo hace la misma compañía, te lleva por la noche (21 horas) por distintos rincones de la ciudad contándote las historias de miedo de la misma (esta ciudad tiene una leyenda negra muy surtida), saliendo desde el mismo punto y buscando al guía en el mismo sitio que el tour anterior. Aunque este no es gratis, cuesta 10 libras y al final te invitan a una pinta en un pub.  http://www.newedinburghtours.com/daily-tours/new-edinburgh-ghost-tour.html

-El otro tour es el de Mary King´s Close http://www.realmarykingsclose.com/plan-your-visit.aspx , cuesta 11,5 libras y este no es un tour callejero. Este tour te lleva por la zona antigua de la ciudad que ha quedado oculta bajo la actual ciudad (la ciudad de Edimburgo que hoy visitamos, es difícil de imaginar, pero está construida sobre los callejones de la antigua ciudad, los cuales están cerrados pero se conservan dos plantas en altura) y también te cuentan historias de fantasmas de la ciudad.

En los foros la gente hablaba muy bien del tour gratuito,ya que al menos según decían, gracias a ese paseo te hacías una idea muy precisa sobre la ciudad. Pero sobre los otros tours no había tanto acuerdo en los foros, el de los fantasmas había gente que le había parecido muy flojito y el de Mary King´s Close mucha gente se quejaba de que sólo lo había en inglés y que no se entendía demasiado. Así que no tenía muy claro qué tour hacer de estos últimos. La duda nos la disipó un gallego que nos encontramos en el punto de información de la Street Party. Tras ver la procesión de antorchas, nos tomamos un café en el Starbucks de la Royal Mile para ver como iba el tema de las visitas guiadas desde allí, pero como aún era muy temprano, tras esto decidimos ir a recoger las entradas de la Street Party que tendría lugar al día siguiente (las entradas las compramos por internet, pero no se imprimen, sino que hay que ir a recogerlas a The Hub, una especie de antigua Iglesia/Restaurante que está en la Royal Mile y es un lugar de información de los distintos festivales que suceden en al ciudad). Esto, aunque parezca una Iglesia (aunque por lo visto nunca lo ha sido), es The Hub:
Pues bien, allí conocimos a este gallego que nos aconsejó que mejor que hacer el tour de los fantasmas que simplemente te lleva por algunos cementerios de la ciudad contándote historias (estas historias además ya las sabíamos porque las habíamos leído en las guías), nos aconsejaba mejor hacer el de Mary King´s, porque éste, al menos, te metía por las entrañas de la ciudad. No se si esto será cierto o no, pero nosotros le hicimos caso. Así que fuimos a informarnos (la taquilla, que es desde donde sale el tour, está como veis en la web, en uno de los callejones que salen de la Royal Mile cerca de la Catedral) y allí nos enteramos que había algunas horas donde el tour se hacía en español (12 de la mañana y 4:20 de la tarde), así que compramos las entradas para el día siguiente a las 4:20 de la tarde (en la siguiente etapa os cuento que tal nos fue, pero os adelanto que me gustó mucho).

Decidimos ir a cenar y para ello elegimos uno de los pubs que más se recomienda en los foro y que Linda también nos recomendó; TheStanding Order.
Se recomienda porque por lo visto se come bien y a buen precio. El edificio es de 1874, era el antiguo edificio del Union Bank of Scotland y se encuentra en el 62-66 de George St (en el New Town, gran avenida paralela a Princes St). El sitio tenía buen ambiente, pero el problema era que aunque era enorme, estaba llenísimo y nosotros éramos demasiados (a esa hora había mesas libres como mucho para 4 personas). Por lo que desistimos de quedarnos allí y nos fuimos a la vecina Rose St. En esta calle a parte de ser muchos se nos sumó el problema de la hora, eran más de las 21 horas y en ningún pub ni restaurante de los que entramos ya nos querían dar de cenar (como digo, tener cuidado a la hora de buscar para cenar a más de las 9 de la noche, sobre todo si sois muchos). Al final fuimos a cenar a un restaurante italiano, cerca del Hotel Caledonian (en el 42 de Queensferry St), donde habían cenado el día anterior una pareja del grupo y nos atendieron sin problema. Cenamos unas pizzas enormes a la piedra buenísimas. 

Etapa 4: Nochevieja en Edimburgo


Desayunamos a las 9 otro fantástico desayuno de Linda. Nos asustamos un poco porque Linda miró en la web de los trenes de Escocia y ponía que no había trenes operativos al día siguiente (día que nos teníamos que ir a Glasgow). Y aunque Linda nos ayudó mucho, perdimos mucho tiempo en mirar la forma de ir a Glasgow al día siguiente (tampoco había buses operativos). En internet y por teléfono no nos decían nada claro, así que decidimos ir al centro y pasarnos por la estación de tren a preguntar. Allí nos dijeron que el día 1 de enero había servicio especial y sólo circulaban 4 trenes a Glasgow; y con el billete podríamos coger cualquiera de estos cuatro trenes al día siguiente. Uff menos mal, ya teníamos billete.

Toda esta historia hizo que nos diesen casi las doce de la mañana por lo que ya habíamos perdido la oportunidad de hacer el tour gratuito de las 11. Un chico del grupo que el día anterior no había ido a nuestra excursión (no quiso madrugar), nos dijo que él, como había estado solo, había cogido el bus turístico y que estaba muy bien. Así que esto animó a todo el grupo y se decidió coger el bus. Costaba 12 libras (el ticket te servía 24 horas a partir de la hora de compra, por ejemplo de las 11 de la mañana de un día a las 11 de la mañana del siguiente), lo podías coger (o soltar) en cualquier punto del recorrido, mediante auriculares te iban contando historias sobre la ciudad y sobre los diferentes puntos. Al final, todos coincidimos en que había sido una decisión malísima, porque la ciudad no es muy grande, todo el recorrido se puede hacer andando sin problemas y las historias que te cuentan no son nada del otro mundo (yo que me había leído la guía ya me sabía la mayoría). El chico que lo había recomendado era amigo de un amigo, pero ya el buen rollo entre todos estaba consolidado (aunque no todos nos conocíamos de antes) y al pobre le tocó escuchar todo el día el cachondeito general por la pifia de la recomendación, ja,ja,ja…

Aunque no os recomiendo el bus, os cuento más o menos el recorrido por si lo quereis hacer andando:
-Lo cogimos en St John´s Church, una iglesia episcopal que cuenta incluso con su cementerio (muy común en Edimburgo ver cementerios en cualquier lugar) y está en la esquina de Princes St. Esta iglesia está frente al hotel Caledonian, un lujoso Hotel clásico de la cadena Hilton de la ciudad. Caledonia es el nombre latino de Escocia y designaba a la zona de la Britania que quedaba por encima del muro de Adriano. Como sabréis los romanos llegaron a la isla pero no conquistaron el norte de la misma, es decir, Escocia, levantando un muro que los separaba de las tribus del norte.
-Seguimos por Bread Street o la calle de los panaderos. En Edimburgo se decidió poner todas las panaderías en la misma calle para tener controlados los hornos en previsión de los incendios. Antes los edificios eran en su mayoría de madera, por lo que los incendios eran una gran amenaza para la ciudad al completo. La audioguía exponía que esta previsión no se había tenido en Londres y de ahí el gran incendio de Londres de 1666, desencadenado en la casa de un panadero y que arrasó toda la ciudad. Ja,ja,ja nos hizo gracia, porque cualquier excusa la ven buena para darles un poco de caña a sus vecinos ingleses.
-Grassmarket, esta zona al pie del castillo, antigua cañada para que pasase el ganado y más tarde zona de ejecución pública (de ahí el nombre de uno de los pub: “The last drop”) es hoy un gran centro vibrante de la ciudad con múltiples pubs y tiendas.
-Desde ahí fuimos pasando por distintas calles de la ciudad mientras nos costaban las historias de las distintas zonas, como la del perro que esperó catorce años ante la tumba de su amo, la de los ladrones de cadáveres, nos hablaron de los inventores escoceses y demás anécdotas de la ciudad; hasta desembocar en la Royal Mile, por la que bajamos hasta llegar al final, al Palacio Holyroodhouse. Este palacio es la residencia oficial de la reina cuando visita Escocia y se puede visitar previo pago (nosotros no lo hicimos).
-El Parlamento escocés, edificio polémico por su modernismo, un poco exagerado (para mi gusto) en medio de la ciudad vieja considerada patrimonio de la humanidad y que fue diseñado en 1999 por nuestro compatriota Enric Miralles.
-De la ciudad vieja pasamos al New Town, pasamos por George St, donde nos explicaron las necesidades de la construcción de una nueva ciudad fuera de la antigua y su modelo de construcción. En George St se encuentra The Dome, antigua sede del Banco Comercial de Escocia, es un edificio de 1841 de estilo greco-romano y que hoy es un restaurante/club nocturno. Os aconsejo que si visitais la ciudad en navidad os acerquéis a echarle un vistazo, dentro y fuera tiene unos adornos navideños impresionantes.
-La última parada (o primera) es en St Andrew Square (San Andrés es el patrón de Escocia, este santo murió en una cruz en forma de X, por ello la bandera de Escocia es una cruz blanca en forma de X sobre un fondo azul).
-De aquí el bus va a Princes St, en cuyos jardines se puede apreciar el monumento a Scott (Sir Walter Scott, una de las figuras más importantes de la literatura escocesa) pero que no pude fotografiar decentemente debido a la noria y a las alambradas que habían puesto al lado por el tema de las fiestas callejeras en esta época. De ahí el bus llegaba a nuestra parada de inicio. Nosotros teníamos pensado a mitad del recorrido parar y entrar a ver el castillo, pero el bus por ser un día festivo cambió el itinerario y se nos pasó la parada por ello hicimos todo el recorrido y tuvimos que pasar dos veces por los mismos sitios hasta llegar de nuevo a la Royal Mile donde nos bajamos. Ya digo el autobús fue un rollo, pero nos reímos un montón todo el grupo arriba, al descubierto, con mucho frío, pero con muchas ganas de tontear.

Nos paramos a medio camino de la Royal Mile y fuimos subiendo hasta el castillo, parando para meternos por algunos callejones, vimos de pasada la Catedral de San Giles (al otro día la veríamos más detenidamente), algunos se hicieron fotos con Braveheart y llegamos a la explanada del castillo.



Allí descubrimos que era demasiado tarde y que como a las 4:20 horas teníamos la reserva para ver Mary King´s Close, no nos daba tiempo de ver el castillo (la visita del castillo se aconseja hacerla mínimo en 3 horas). Por lo que una parte del grupo (bueno casi todos) decidieron ir a un pub de la Royal Mile a tomar pintas y comer algo; y yo con una amiga comimos un trozo de pizza en un Deli y nos fuimos a ver el Museo de Escocia que está en Chambers St. Sólo teníamos una hora y media para verlo y es enorme; por lo que vimos sólo algunas cosas. Se pueden ver desde exposiciones de los primeros pobladores de la región, animales disecados propios de esas tierras (en esa sala se explica la geología e historia natural de la zona), joyas y demás objetos (como el relicario de Monymusk), cruces gaélicas, los tejidos escoceses (sus faldas o kilt), una recreación de una casa típica de las Highlands…
En la séptima planta de este edificio del museo hay unos miradores con unas bonitas vistas de la ciudad.


A las 4:20 llegamos al callejón de Mary King´s Close. La guía que dirigía el tour en español se llamaba María, una gaditana muy simpática que nos hizo pasar un buen rato entre los subterráneos  de la ciudad. No os cuento los detalles de esta excursión para no desvelaros lo que os van contando, pero si os digo que me resultaron entretenidas las historias de miedo (aunque no dan mucho miedo); y sobre todo me gustó la explicación de la distribución y la vida de la ciudad siglos atrás.
Tras esto compramos el champán y las bebidas para la Street Party. Después nos fuimos al hotel a ducharnos y descansar un rato. No nos vestimos de fiesta ni nada, sino que pasamos la noche abrigadísimos, allí cada uno va como quiere, la mayoría con ropa normal de abrigo, pero si es verdad que algunas chicas se las veía con vestiditos cortitos y sin medias (¡madre mía qué valor!). La fiesta en la calle tiene lugar en Princes St, la calle la cortan (de 21 a 1 horas), montan barras y ponen pantallas gigantes con música; en realidad es un macrobotellón (dejan entrar bebida pero en botella de plástico sin tapón). Llegamos a las 11 de la noche, enseñamos las entradas y pasamos al recinto (la calle acotada). Había mucho ambiente, pero la gente estaba un poco pasadilla de bebida (así que cuidado, porque los escoceses son muy amables pero no saben beber y vimos algunos conflictos entre borrachos esa noche en las calles). Pasamos un buen rato riéndonos entre la multitud y en pocos momentos llegó el gran momento; el cambio de año. Allí no hay campanadas ni nada parecido, sino que a la hora señalada en las pantallas gigantes empieza la cuenta atrás y a las 12 en punto empiezan los fuegos artificiales desde el castillo (la verdad es que es una estampa muy bonita):


Nosotros mientras tanto nos comíamos sin ton ni son las uvas que habíamos traído en nuestras latitas. Cuando terminaron los fuegos empezó a sonar la típica canción escocesa basada en el poema escrito en 1788 por Robert Burns (el poeta escocés más querido por el pueblo) que suena este día en la mayoría de países angloparlantes, Auld Lang Syne. En ese momento me acorde de mi amigo Jorge de Florida, que unos días antes me había narrado su fin de año en USA y aludió a esta canción, diciendome que allí también es tradición escucharla justo a la entrada de año y que allí todo el mundo la tararea pero que nadie la entendía porque está escrita en escocés antiguo; y yo creo que allí en Edimburgo también todo el mundo la cantaba pero porque estaba subtitulada en las pantallas, pero que realmente no todos la sabían. En realidad pienso que no hubiese pasado nada si nos hubiésemos ahorrado el dinero de las 15 libras por entrar en la Street Party, porque como digo aquello era una especie de botellón en la que estuvimos poco rato (pasadas las 12 ya la fiesta se empieza a disipar) y que podíamos haber visto los fuegos desde cualquier otra zona de la ciudad (mucha gente por lo visto se congrega en Queen St). Tras esto paseamos un rato por las calles donde uno de los amigos, el showman del grupo, nos alegró la noche ya que entablaba conversación con todo el que se le pusiese por delante y hasta descubrimos el famoso secreto escocés de qué es lo que llevan los escoceses debajo de la falda ja,ja,ja, ¡¡¡¡¡madre mía qué risa!!! Terminamos la noche gastando 6 libras en la entrada de la fiesta que había en el mismo local del primer día “El barrio” (pero esta vez el de Rose St) que ese día como excepción cerraba a las 5 de la mañana. En resumen, que fue un fin de año muy diferente y muy muy divertido.

Etapa 5: Se acerca el final


Día 4: El castillo

Este día el desayuno lo ponían un poco más tarde, de 9 a 10. Algunos nos levantamos a desayunar y otros prefirieron seguir un rato más en la camita. Ese día el plan era por la mañana dar un paseo por la ciudad y visitar el castillo de Edimburgo. Para no volver de nuevo al alojamiento a coger el equipaje, nos despedimos ya de nuestros hospedadores de esos días y nos fuimos al centro donde dejamos las maletas en la consigna de la estación de trenes del centro (Edinburgh Train Station o Waverley Station). El precio por dejar cada maleta en consigna era de 7 libras, pero esto nos ahorraba tiempo.

Nos dirigimos de nuevo a la Royal Mile donde en ese momento estaba empezando la carrera popular de año nuevo:
Entramos en la Catedral de San Giles (s XV) y disfrutamos de sus bonitas vidrieras y capillas.


Subimos hasta el castillo y compramos las entradas. Aquí os dejo la web del castillo donde podéis ver actualizados los precios http://www.edinburghcastle.gov.uk/index.htm , a nosotros por ser un grupo de más de 11 personas nos hicieron un 10% de descuento en el precio de la entrada. Compramos también las audioguías por 3,50 libras cada una y nos dispusimos a visitar el castillo. Os desvelo poco sobre esta visita para que la disfrutéis por vosotros mismos, no es que sea espectacular pero si visitáis Edimburgo para mí este paseo por el interior de la fortaleza es imprescindible. La audioguía  te va llevando por las distintas zonas del castillo, contandote las historias del pasado del mismo y de Escocia. Para mí destacan el emplazamiento encima de la misma roca y las vistas:


La parte más antigua es la capilla de Santa Margarita del siglo XI, que aunque es muy sencilla, es preciosa:


Se pueden visitar las joyas de la corona de Escocia y la piedra de entronización de los reyes británicos. Así como la estancia donde la reina escocesa más famosa, María Estuardo, dio a luz a su hijo Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra. Me fijé en los remaches de las tuberías del palacio con el hoy símbolo de Escocia, el cardo, antigua insignia de los estuardo:
A partir de esta visita el grupo se disipó un poco, algunos fueron a comprar algún regalillo, otros a su hotel a recoger las maletas y nosotros nos quedamos almorzando en la cafetería del castillo (me encantan las tartas de zanahoria y sándwiches que venden en Gran Bretaña con pan multicereales, es algo muy sencillo, pero aquí en España no los encuentras iguales fácilmente).

Sobres las 5 de la tarde tomamos el tren a Glasgow. A esta ciudad llegamos tarde, como os he dicho el hotel, aunque céntrico, estaba de regular para atrás, pero bueno al menos sólo estaríamos unas horas. Tras dejar las cosas nos fuimos a cenar algo y dar una vuelta por el centro. Madre mía, las calles estaban desiertas, siendo las 9 de la noche parecía que paseábamos por una ciudad fantasma:
Los adornos navideños eran preciosos y la ciudad días atrás era un ejemplo de vida y bullicio; pero este día no había ni un alma (según nos dijeron eran día de fiesta y resaca; por lo que todo estaba cerrado). Una de las plazas principales de la ciudad, George Square, se veía de esta guisa:
Tras buscar algún sitio para comer y ya cuando dábamos por imposible encontrar algo abierto; nos encontramos con un Friday. Este es un restaurante de comida americana y al no haber otra opción cenamos allí.

Día 5: Vuelta a casa

A las 7 de la mañana nos recogió el taxi en la puerta del hotel y al haber poco tráfico a esa hora en 40 minutos llegamos al aeropuerto. Por cierto, el inglés que hablan en Glasgow nos costó mucho más trabajo de entender que en Edimburgo, no sé si era porque teníamos sueño tan temprano, pero el taxista que nos llevó parecía que en vez de inglés hablaba en alemaninglish, ufff.

El avión lo cogíamos a las 9:30 de la mañana y salimos con casi una hora de retraso. El vuelo transcurrió sin incidentes y en tres horillas volvíamos a estar de vuelta en Málaga. En el aeropuerto nos despedimos de una parte del grupo con efusivos abrazos, encantados de haber conocido a gente tan apañada y de haber disfrutado de unos días estupendos con ellos. Y otra parte del grupo, como habíamos llegado a medio día, antes de dejar la ciudad nos fuimos a la playa a comer pescadito frito para resarcirnos de esos cinco días comiendo comida de guiris (¡qué buenos estaban los boquerones y la paella!). Una anécdota graciosa es que estando allí sentados en una terraza al exterior a pleno sol, cosa que contrastaba enormemente con el clima que habíamos tenido unas horas antes, conocimos una pareja de jubilados ingleses (del norte de Inglaterra en la frontera con Escocia) súper simpáticos, que llevaban 3 años pasando los inviernos en Málaga (los veranos los pasaban en su caravana recorriendo Europa), aunque por el acento de la señora parecía que llevasen media vida viviendo aquí (tenía un acento angloandaluz graciosísimo, ya que nos contó que había aprendido español porque su marido le había puesto en Inglaterra el canal internacional y que era adicta al Canal Sur y al programa casamentero de Juan y Medio, ja,ja,ja). Pues bien, fue muy gracioso cuando le contamos de donde veníamos y ellos, siendo de allí, nos dijeron que cómo se nos ocurría cambiar Andalucía por aquella tierra con este frío, que aquí se estaba, se comía y se vivía cien veces mejor. Fue curioso volver a casa tras un viaje y encontrarte personas de la zona que has visitado ensalzando a tu tierra. Somos viajeros, nunca vamos a desistir tanto de la idea de viajar, como de conocer otros lugares, pero que algo así te suceda tras volver de un viaje cuando casi estás empezando a sufrir la depre postvacacional, te hace pensar en positivo,  pensar que aunque aún queden unos meses para el inicio del próximo viaje, mientras tanto tienes el privilegio de vivir en una tierra maravillosa…
-Viajar Code: Edimburgo

10 comentarios :

  1. Genial el relato y las fotos de las Highlands me encantan. Tengo muchas ganas de conocer Edimburgo, y seguro que me gustará!!! Me lo apunto para una escapadita ;-) Un beso

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  2. Le tengo muchas ganas a Edimburgo y ahora más, aunque llevo tan mal el frío que cuando vaya iré en verano para, de paso, pillar el festival de teatro.
    Estupenda entrada, estás hecha una bloguera!!!
    Un beso guapa

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  3. Pues es una ciudad bonita, muy pequeñita y rápida de ver. Gracias por vuestros comentarios!!

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  4. A mí también me apetece mucho.Me acuerdo cuando estabas organizando este viaje...al final valió la pena, como siempre!

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  5. Ya lo he leído!! Me ha encantado, eso sí, teneis que volver a Escocia, esta vez para hacer un recorrido por el país. Os va a encantar!! Ah, y ya sabes que lo puedes hacer con niños, que yo me llevé a la mía con 10 meses!!

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    1. Estoy segura de que algún día volveré, me encantaron los paisajes!! Gracias por leerme.

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  6. Bueno, sobre la Roslyn chapel...una vez allí es poca cosa y apenas te mencionan nada del codigo da vinci, así que tampoco perdisteis gran cosa ;)

    Lástima que no pudiérais entrar en el castillo de Stirling!! a mi me gustó, incluso mas que el de Edimburgo! y ya es mucho decir ;)

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    1. Gracias por tus comentarios!!! En lazo tu blog a mi entrada para ayudar a otros viajeros a conseguir información!!

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  7. Tomaré apuntes de todo. En breve, viajamos a Edimburgo y aportas numerosa información. Ya te contaré a la vuelta.

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  8. Gracias!! Ya nos contarás, viaje!!

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