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jueves, 16 de agosto de 2012

Itinerario a pie por Plasencia

Este año para las vacaciones de verano decidimos pasar unos días en la provincia de Cáceres, concretamente un fin de semana en Plasencia y tres días en la comarca de La Vera. Esta entrada la dedico únicamente a Plasencia y en ella os mostraré un corto itinerario por la ciudad. Como sabéis, viajamos con un bebé de diez meses, así que nuestra visita está adaptada al pequeñín.

Para alojarnos elegimos el Parador de Plasencia, básicamente por su piscina, al viajar con el niño necesitábamos esta pequeña distracción para entretenerlo en estos meses de calor. Nos gustó mucho el trato recibido, al llegar nos ofrecieron un refresco en el bar del hotel, como no había mucha demanda hotelera nos cambiaron la habitación a una superior y nos dieron mucha información. La decoración de la habitación era del estilo de casi todos los paradores, clásica, pero muy confortable (ya que al ser una habitación superior tenía un pequeño balconcito que nos vino muy bien para tomar algo al fresquito mientras el pequeñajo dormía en el interior). Del hotel, al ser un edificio histórico visitable, ya os hablaré más adelante.

ITINERARIO A PIE POR PLASENCIA:
El itinerario lo podéis empezar por cualquier punto.
Aunque desde la prehistoria esta zona habría estado ocupada por distintas culturas, Plasencia, como ciudad, se funda en 1186 en plena frontera bélica con los musulmanes, por el rey cristiano Alfonso VIII. Se fundó bajo el lema latino "Ut placeat Deo et hominibus" ("para que agrade a Dios y a los hombres"). Por ello,  frente a nuestro primer punto del itinerario, la Puerta del Sol, se haya la escultura a caballo de dicho rey.
La Puerta del Sol, de estilo renacentista, es una de las puertas de entrada de la muralla a la ciudad, llamada así por su orientación al este y está perfectamente diseñada hacia la salida del sol. La muralla rodea todo el casco antiguo y data del s.XII-XIII. Esta puerta está coronada por el escudo de los Reyes Católicos, colocado en las obras de remodelación de la misma en 1573 y por una inscripción, hoy ilegible, que hace referencia a un hecho reseñable de la historia de la ciudad. En 1442 la ciudad pasó del rey a manos de los Zúñiga (familia importante en la ciudad que nombraremos en varias ocasiones), siendo entonces durante unos años un condado, hasta que en el 1488, los nobles del concejo municipal contrarios a los Zúñiga, decidieron que pasara de nuevo a tener control real. De ahí el escudo de los Reyes Católicos, reyes que gobernaban en esa época,  y la inscripción que hace referencia a todo esto. En una hornacina se encuentra la Virgen de la Guía, protectora de los viajeros.  
Cruzamos la puerta y nos dirigimos hacia la calle San Pedro. Allí podemos encontrar la Iglesia de San Pedro, una iglesia románica del s. XIII con un bello ábside románico y una figura de un cristo del s. XV. En el muro exterior apareció una ventana ciega de estilo mudéjar (se cree que de finales del s. XIII) que hace suponer que debía de tener el valor de mihrab para la población árabe y mudéjar predominante en esa zona de la ciudad durante la época.
Proseguimos nuestro paseo en dirección a La Catedral, para ello pasamos por la calle Encarnación, llamada así supongo porque a través de ella se atraviesa, a modo de pasaje, por los dos edificios del Monasterio de la Encarnación, que por el rótulo de la entrada parece que fue un antiguo Seminario Diocesano. Hoy el enorme edificio parece abandonado, imagino que por la falta de vocaciones. 
Al salir de esta calle ya te encuentras con la Plaza de la Catedral, pero antes de visitar la misma os sugiero que entréis en la pequeña calle llamada Santa Clara (paralela a la calle Encarnación), allí está la Oficina de Turismo de Plasencia, en el que fuera el Convento de Santa Clara. Es un edificio del s.XV, con una bonita portada adornada con un arco conopial. La actual Oficina de Turismo se encuentra en la antigua iglesia. Me llamó la atención una gran pintura de San Cristóbal, que me recordó a la famosa poesía de San Cristobalón de Machado (cuya representación vimos el año pasado en la Catedral de Baeza).
La Catedral de Plasencia consta de dos partes bien diferenciadas aunque unidas, la Catedral Nueva y la Vieja. En el interior hay un museo por lo que la entrada no es gratuita, cuesta muy poco (creo que un euro o dos), salvo en horario de oficios religiosos, donde es gratis, pero no se puede entrar al museo ni deambular por el edificio. No se pueden hacer fotografías en el interior.
La Catedral  Vieja sigue un estilo de transición del románico al gótico, su construcción comenzó en el s.XIII y fue ampliada hasta mediados del XV. Destacan su bella fachada románica con los arcos de medio punto y las clásicas arquivoltas. En el interior se encuentra el Museo Catedralicio, un bonito claustro rectangular y de éste se pasa a la Capilla de San Pablo (que se encuentra debajo de la conocida Torre del Melón, llamada así por su terminación en una bola estriada).
La Catedral Nueva comenzó a construirse en el 1498 y se finalizó en 1578. Edificio renacentista con reminiscencias del gótico tardío, posee dos portadas renacentistas de estilo plateresco. Es curioso observar que en su fachada principal  faltan las estatuas en las hornacinas posiblemente por la falta de presupuesto. En su interior destaca el coro, según dicen de los más bonitos de España, hecho de madera de nogal siguiendo el estilo gótico.

Frente a la puerta principal de la Catedral Vieja se encuentra el Palacio Episcopal, un edificio del s.XV con fachada renacentista. En el interior presenta un claustro, no lo visitamos ya que estábamos en fin de semana y es visitable pero solamente por la mañana de lunes a viernes. Lo que más me llamó la atención del edificio fueron sus chimeneas mudéjares.
En la plaza, frente a la Catedral, se encuentra la Casa del Deán, del siglo XVII, llamada así porque en ella vivieron algunos deanes de la Catedral.
De ella me llamaron la atención dos cosas, por un lado su balcón en ángulo, con columnas corintias y el escudo de Antonio Paniagua de Loaisa (con rosas y flor de lis, representativas de su apellido). Y por otro lado los vítores que encontré pintados en su fachada, que no sé si tendrán que ver con la relación de Plasencia con la Universidad.

Seguimos nuestro camino por la calle Blanca hasta llegar a la Plaza de San Nicolás, donde se encuentra la Casa Palacio de los Monroy o de las dos torres. Es el palacio más antiguo de Plasencia, con fachada románica, aunque su aspecto actual se debe a unas obras de remodelación de principios del s.XX que le dieron un estilo neohistórico modernista (en la puerta hay una fotografía del estado anterior a dicha remodelación que merece la pena contemplar). En ella se alojarían, entre otros personajes, el rey Fernando el Católico y San Pedro de Alcántara. 
En la fotografía de arriba, en la otra esquina de la calle, podéis ver parte de la casa del Cardenal Bernardino de Carvajal, lo único que hace suponer que esta fue su casa es el escudo que aparece sobre el balcón. En la puerta encontraréis una placa con información sobre su vida que merece la pena leer, ya que este placentino nacido en 1436 tuvo una biografía muy controvertida e interesante, pudiendo incluso llegar a ser Papa.
Próxima a estos edificios se encuentra la Iglesia de San Nicolás. Con portadas románicas de transición.
En el interior podéis observar una pila bautismal románica muy bonita.
Frente a la iglesia os encontrareis, para mi gusto, uno de los rincones más bonitos de Plasencia, que es el conjunto que forman el Palacio de los Marqueses de Mirabel, la Iglesia de San Vicente Ferrer y el convento de San Vicente Ferrer (hoy es el Parador de Turismo de Plasencia).
El Palacio Renacentista de los Marqueses de Mirabel es uno de los edificios civiles más bonitos de la ciudad, con mucho atractivo histórico-artístico, fue construido por el Duque de Plasencia Don Álvaro de Zúñiga. Es visitable en su interior, aunque nosotros no realizamos la visita.
Como veis en las dos fotos superiores, posee una especie de pasaje que lo atraviesa y, en su parte posterior, podréis observar un balcón de estilo plateresco único en la ciudad. 
Como prolongación a este palacio se encuentra el Convento Dominico de San Vicente Ferrer. Que consta de la Iglesia y el convento (este último hoy día Parador). Cuenta la leyenda que el único hijo varón de Don Álvaro de Zúñiga y su segunda esposa, Dona Leonor de Pimentel, duques de la ciudad, murió inesperadamente y que el confesor de la duquesa, aconsejó a esta que implorase, con voto de edificar un convento para los Dominicos, la intercesión de San Vicente Ferrer (santo dominico muy afamado en aquel tiempo y que unos años antes, en 1455, había sido canonizado por el Papa). La súplica de la señora fue escuchada y el niño volvió a la vida cuando estaba todo preparado para su entierro. Por tanto, los duques empezaron a edificar el convento justo al lado de su casa, en el lugar llamado "La Mota" y que ocupaba una antigua sinagoga judía, sobre el año 1477. Además donaron un exvoto al convento consistente en una imagen de San Vicente de plata con un niño arrodillado a los pies del santo.
Por tanto, los tres edificios están juntos, el Palacio, la Iglesia de San Vicente Ferrer, que en el momento que realizamos la visita había una exposición en su interior de imágenes de la Semana Santa Plasentina y el Convento de San Vicente Ferrer, que desde el año 2000 es Parador de Turismo. Como os he comentado,  nos alojamos en el Parador, pero aunque no tengas habitación reservada allí, puedes entrar en él para admirar el edificio, sobre todo el precioso claustro renacentista. Nosotros nos tomamos un refresco sentados bajo los soportales del patio, donde se estaba muy a gusto, además había una especie de sillones, que a nuestro bebé de nueve meses le encantaron (para trepar y gatear por ellos, claro).
En esta zona, que como ya he mencionado, antes de la construcción del convento se llamaba "La Mota", se encontraba la antigua judería. Por los distintos edictos y leyes antijudías de la época, la judería o las familias judías pasan a vivir en esta zona y se les levanta una cerca alrededor (un gueto en toda regla), posteriormente las familias judías abandonan este área y pasan a vivir en casas en la calle Zapatería y en la Plaza Mayor. Hoy día en estas calles podréis ver placas en el suelo donde se indican las casas de las familias judías, el año y los nombres de las familias propietarias; así como pequeñas placas de bronce con la silueta de la Península Ibérica, que están puesta en el suelo a modo de señalización para descubrir lo que fuese la antigua judería. A mí toda la temática que tiene que ver con los judíos en España me encanta, si queréis ampliar toda la información de la judería de Plasencia, saber donde se encontraban las sinagogas, etc...os recomiendo la web Caminos de Sefarad, dedicada a dar información de la red de juderías de España.


La calle Arenillas, pequeña callejuela que parte de la calle Zapatería, es la de más sabor de la judería plasentina.
Siguiendo las placas en el suelo con reseñas judías de la calle Zapatería, llegamos a la Paza Mayor. Uno de los mejores lugares para tapear sentados alguno de sus bares acompañados, como no, de una copa de vino de pitarra. Nosotros fuimos varias veces a un bar que se encuentra en la plaza llamado "La Pitarra del gordo", allí nos tomamos unas cuantas de copitas de vino de pitarra (vino de la zona de fabricación casera), que te sirven acompañadas de unas generosas tapas.

También probamos en el mismo lugar un plato típico de la zona, los morros de cerdo (parte del hocico del animal), nos resultó curioso que lo sirvan junto con unas grandes tijeras de cocina para que tú los partas a trocitos.
Pues bien, la plaza es una plaza porticada en todo su contorno, destacando en ella el edificio del Ayuntamiento, del s.XVI pero restaurándose en varias ocasiones después. En la torre mayor del mismo se encuentra un autómata que actúa cada media hora cuando el reloj toca la hora y es conocido como "el abuelo Mayorga".
Al lado de la Plaza Mayor, se encuentra la Iglesia de San Esteban, en cuyo atrio se reunía antiguamente el concejo y el Sexmo. En ella se casó en 1898 el poeta Gabriel y Galán.

En uno de los laterales del Ayuntamiento, encaminándonos hacia la calle del Rey, se encuentra lo que fuese la antigua Cárcel Pública, construida en el s.XVII, con fachada de sillería y el escudo de Felipe IV en su portada.
Al continuar por esa misma calle del Rey, un poco más adelante, en la cera de la derecha, encontrareis una cristalera en la fachada de una casa, desde la que se puede observar una reconstrucción de una antigua bodega.
En esa misma calle, la calle del rey, hay algunas casas solariegas para admirar su bonita fachada, como la Casa de las argollas y la Casa de los Quijada Almaraz. Al terminar la calle nos encontramos con la Iglesia de Santa Ana, con fachada plateresca del s.XVI, que hoy día ha sido adaptada a auditorio.
En la esquina de esa misma plaza (plaza de Santa Ana con calle Escuelas) se encuentra el antiguo Colegio de la Compañía de Jesús edificado en 1555, que desde la desamortización de Mendizábal ha tenido distintos usos, hoy es la sede de la UNED en la ciudad.

Detrás de estos edificios se encuentra la Torre Lucía, el Centro de Interpretación de la Ciudad Medieval de Plasencia. Forma parte del amurallamiento de la ciudad, por lo que al entrar en él puedes subir a la muralla. La foto siguiente es de la zona visitable de la muralla, desde el exterior, una vez que se atraviesa el Postigo de San Antón y se sale de la zona amurallada de la ciudad.
Extramuros por esa misma salida de la muralla te encuentras con el Acueducto de San Antón, obre de Juan de Flandes construido a mediados del s.XVI para poder traer agua a la ciudad desde el final de otro acueducto anterior llamado "cañería de los moros".
Siguiendo la trayectoria del acueducto nos encontramos a la derecha con el edificio de la Universidad de Plasencia.
Al final del acueducto encontramos el Parque de los Pinos de Plasencia, un parque zoobotánico gratuito con muchísimos tipos de aves, donde nuestro enano, al que le encantan los pájaros, alucinó con los estanques de patos, pavos reales...
Aquí termina nuestro paseo por la ciudad, ahora toca comer algo, nosotros para cenar como íbamos con el bebé no teníamos muchas posibilidades. O bien tapeábamos temprano en la Plaza Mayor para posteriormente dormir al enano y quedarnos tomando una copa en el balcón de la habitación del hotel. O bien, dábamos de cenar al bebé, lo acostábamos en el carro con la mosquitera puesta (con su pijama puesto para después solo tenerlo que pasar a la cuna) y después cenábamos en el restaurante del Parador. El restaurante del Parador se encuentra ubicado en el bonito refectorio del Convento, es caro, pero de vez en cuando uno se da un caprichillo, cenamos cabrito de la región relleno y bacalao al estilo sefardí. En la foto, el dálmata de peluche de mi pequeñajo observa al personal cenando je,je,je.

Espero que os haya gustado este recorrido por la ciudad. Os animo a conocer Plasencia, es una ciudad pequeña con mucho encanto.




4 comentarios :

  1. La escapada que habéis hecho es muy aconsejable, sobre todo la Vera, aunque Plasencia también tiene muchos atractivos. Estupenda entrada, como siempre. Preciosas las fotos y muy buenas sugerencias gastronómicas ;-)
    Un beso!

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  2. Buena descripción.Me será muy útil en mi próximo viaje.

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  3. Hola! He llegado a tu blog por casualidad buscando en internet información sobre Plasencia y un edificio abandonado que vi cuando estuve allí en verano de 2012; lo vi muy fugazmente porque fue al pasar por al lado suyo en el coche sin parar, pero en seguida se vio que estaba abandonado (Me atraen los lugares abandonados) Al no haberle podido hacer foto ya que no me dio tiempo al ir en el coche de mis tíos, lo busqué con el Google Maps e hice un par de capturas que podré próximamente en mi blog de reportajes sobre lugares abandonados.
    No sé si lo habrás visto; tiene pinta de ser un hostal o albergue.
    Veo que estuvistes por Plasencia en la misma época que yo, jajajaja
    Perfecto este reportaje; a mí también me encantó el Parque de los Pinos.

    ¡¡Un saludo desde Lanzarote!!!

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