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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Mi blog de visita a Las Rocosas Canadienses y a los vampiros de Crepúsculo

Etapa 1: Preparación y presupuesto

Con este diario os quiero mostrar mi ruta de 20 días por el Oeste de Canadá (Victoria, Vancouver y Rocosas Canadienses) y por el estado de Washington en USA (Seattle y Olimpyc NP) durante el mes de junio/julio del 2010.


Este sin duda ha sido nuestro viaje más alucinante en cuanto a naturaleza  se refiere, los paisajes de los que disfrutamos esos días son los más espectaculares que hemos contemplado. Quiero agradecer antes de nada la ayuda recibida a mis amigos Jorge y Oscar, al primero gracias por infundirme el interés hacia el Northwest de USA y por describirme tan detalladamente la ruta y los lugares de este estado tan desconocido para nosotros y que nos han encantado; y al segundo porque nos has dado sabios consejos acerca de Vancouver y Rocosas Canadienses, transmitiéndonos el entusiasmo que sientes por esa tierras.
Como en mi anterior diario comienzo por la etapa de preparación y gastos; que muchas veces es la que más puede ayudar a otras personas a organizar su viaje y hacer cuentas por si se pueden permitir hacer posible su aventura, ya que al fin y al cabo, y por desgracia para la mayoría en la que me incluyo, el dinero es lo que más nos puede frenar a la hora de conocer nuevos lugares.

Este viaje lo hemos realizado dos personas, mi marido y yo. Empezamos a interesarnos por el lugar seriamente a partir de noviembre del año anterior, sabíamos que queríamos ver la zona del Northwest de USA, Vancouver y Las Rocosas Canadienses, pero no sabíamos como hacer la ruta: circular conociendo sitios como el estado de Oregón y Glacier NP en USA o de salida y llegada por distintos aeropuertos....y poco a poco lo fuimos cuadrando según los días disponibles (que al final fueron menos de los deseados) y de otras limitaciones. Paso a detallar cada aspecto del viaje.

BILLETES DE AVIÓN:

Pensamos volar a Seattle porque después de mirar vimos que era más barato volar a USA que a Canadá y nos daba igual empezar por un lado u otro. Hemos visto vuelos Madrid-Seattle de 680 euros a principios de año, pero aún no teníamos fechas aseguradas de vacaciones y en marzo con las fechas más o menos definidas es cuando buscamos más seriamente. Ya en esta fecha el billete Madrid-Seattle  estaba a 740 euros, pero teníamos sólo 20 días de vacaciones y de esta forma hubiésemos tenido que hacer toda la ruta circular en coche entrando y saliendo por el mismo aeropuerto con el cansancio que esto supone  (queríamos hacer un viaje relajado, que aun teniendo horas de carretera pudiésemos disfrutar del paisaje, senderos, restaurantes..;y haciéndolo muy apretado todo esto se perdería).Hacer la entrada desde Seattle y la salida por un aeropuerto Canadiense era imposible con un sólo coche de alquiler, porque las compañías de alquiler no te permiten devolver el coche en un país distinto al de la recogida.
Por todo esto decidimos dividir en viaje en dos tramos circulares:
-Volar a Seattle y allí alquilar un coche  con el que haríamos la ruta: Seattle/Olimpyc NP/Victoria/Vancouver (cruzando estos últimos tramos en ferry con el coche)/Seattle.
-Comprar un vuelo interno Seattle-Calgary.
-En Calgary alquilar otro coche y visitar Las Rocosas devolviendo el coche de nuevo en Calgary, desde donde partiríamos para España de vuelta.
Después de mucho mirar, como la mayoría de viajes anteriores, el precio más barato lo encontramos en la web de viajeselcorteinglés, teníamos que hacer cosillas de trabajo por el centro de España, así que aprovechamos y cogimos el vuelo desde Madrid, así nos quedó una ida Madrid/Chicago/Seattle y vuelta Calgary/Chicago/Madrid/Sevilla por 853 euros/persona. Por la web lo bloqueamos para al día siguiente pasarnos por la agencia del Corte Inglés donde se portaron maravillosamente con nosotros porque nos dejaron el vuelo reservado/retenido hasta mediados de mayo sin compromiso. Esta opción es la que más nos gusta porque te mantienen el precio sin pagarlo el tiempo que a ellos les deje el ordenador (en este caso con American Airlines fueron dos meses, depende el tiempo de reserva de la compañía, no de ellos) y este tiempo si tu empresa te anulase las vacaciones (que es el miedo que nosotros teníamos), encontrases algo más barato o no quisieras viajar, como no has pagado nada, pues lo cancelas sin problemas.
El vuelo interno Seattle-Calgary, lo miré por mi cuenta, hay varias compañías que operan en esa zona (Airwest, Alaska Airlines, Air Canadá, Delta, Horizon, Continental.....) pero todas con precios similares sin ninguna ganga (ya que la fecha en la que quería comprar el vuelo hacia Calgary coincidía con el comienzo de la Estampede de Calgary, una de las ferias de rodeo más importantes de Norte América), por lo que los precios encontrados por mí eran los mismos que me daba la chica de Viajes el Corte Inglés, además ella me dio buenos consejos, ya que me recomendó a igualdad de precios hacerlo con Air Canadá, ya que ellos no tienen la política de pago por maleta facturada ya que este trayecto se considera regional(aunque sean distintos países) y como sabréis en los vuelos regionales en USA se paga en muchas compañías por maleta facturada. Por lo que compré también con ellos, con el mismo localizador, el vuelo interno Seattle-Calgary por 155 euros/persona.


COCHE DE ALQUILER:

A tener en cuenta:
-No encontramos ninguna compañía que te permitiese recoger el coche en USA y devolverlo en Canadá (aunque con un coche alquilado en USA puedes entrar sin problema en Canadá notificándolo con anterioridad a la compañía y sin suplemento en el precio).

-Recoger el coche en un estado (ej en Vancouver- British Columbia-) y devolverlo en un estado diferente (ej en Calgary -Alberta-), supone pagar un extra, este extra a pagar suele ser alto, por ello nos planteamos el tema de comprar un vuelo interno (que más o menos es de caro como ese extra y nos ahorrábamos km de carretera conduciendo).

-Los precios de alquiler de coche en USA son considerablemente más baratos que en Canadá. Por lo que la opción de alquilar coche en Seattle y devolver en Seattle, haciendo todo el viaje circular en ese mismo coche hubiese sido la mejor opción en cuanto a ahorro económico; pero cómo antes expliqué era un camino muy largo y apretado y no contábamos con días suficientes.

Por estos motivos decidimos hacer las dos rutas circulares y con vuelo interno de por medio.

Después de mirar con varias compañías y siguiendo los consejos de mucha gente de este foro, nos decidimos por alquilar el coche con ealquilerdecoches, era la primera vez que alquilábamos con ellos y os adelanto que todo ha ido maravillosamente. Siguiendo las recomendaciones que se dan aquí en el foro, miré el precio por la web y después llamé por teléfono (es un teléfono gratuito), donde me atendieron en Español y me explicaron todos los detalles del precio, seguros, extras y dudas. Según comentaban en el foro si se lo decías te hacían una pequeña rebajilla con respecto al precio web (por eso es bueno mirar de antemano el precio web), en mi caso no fue mucha, pero algo es algo.
Recomendaban también aquí en el foro, coger un coche baratito (la opción más básica) porque decían que allí en USA no hay coches pequeños y que siempre te darían un coche mayor del que reservaste. Nosotros, por si acaso, no nos arriesgamos y en las dos opciones elegimos coches medianos (no el básico). En USA sí nos pasó esto y nos dieron un coche mejor que el mediano que habíamos elegido, pero en Canadá nos dieron la opción elegida (aunque otro modelo) y vimos que había los coches pequeños que aparecían en la opción básica (Toyota echo), por lo que si lo hubiésemos elegido nos hubiesen dado ese y yo un coche pequeño no lo recomiendo para esta ruta porque hay que estar mucho tiempo en el coche y un coche mediano es más cómodo y tiene más maletero.
Otra cosa buena que tiene ealquiler es que es preferible pagar el coche al completo cuando haces la reserva, ya que de esta forma si tienes que anular te devuelven todo el importe pagado. Puedes pagar también sólo una señal pero así no te devuelven el 100% de lo que has pagado si tuvieses que anular. Nosotros, como explicaré más adelante hasta la semana antes no estábamos seguros de poder hacer el viaje por problemas de trabajo, por lo que todas las reservas que nos asegurasen la devolución total en caso de anulación nos convenían; así que reservamos pagando el importe total del precio.

-Coche de ruta Seattle (recogida/devolución en aeropuerto): La compañía de recogida para el alquiler era Álamo (ealquilerdecoches sólo gestiona el alquiler y cuando haces la reserva te dice el nombre de la empresa donde lo tienes que recoger). El coche era un Pontiac G6 de dos puestas (al llegar nos dieron un Hyundai Elantra mucho más grande, de 4 puertas y nuevo), 9 días, todos los seguros, tanque de gasolina lleno y conductor adicional: 261.80 euros



-Coche de ruta Calgary (recogida/devolucón en aeropuerto): Compañía de recogida National. Dodge Neon de 4 puertas (allí nos dieron un Pontiac G5, era un pelín más grande pero aunque funcionaba bien era antigüillo, no tenía ni elevalunas eléctrico ni cierre centralizado, pero el maletero era grande que era lo importante).7 días de alquiler. Venía con un pack más amplio porque incluía todos los seguros, tanque de gasolina, conductor adicional y GPS (esto último no lo queríamos pero venía en el pack, pero al final nos vino genial porque nuestro GPS sólo tenía los mapas de USA y no nos dimos cuenta hasta llegar a Canadá): 359.65 euros


SEGURO DE VIAJE:

Este año el tema del seguro médico no nos interesaba mucho porque por nuestro trabajo teníamos un seguro que cubría con una cantidad aceptable estos percances en USA/Canadá (para Norteamérica se recomienda llevar un seguro médico que cubra como mínimo 30000 euros, allí la sanidad es muy cara) y muchas más cosas. Pero si nos preocupaba el tema del seguro de anulación de viaje, porque como digo este año por temas laborales se nos podía chafar el viaje incluso unos días antes de partir. Cómo los billetes de avión son caros, hay que comprarlos con antelación (mientras más esperes más caros son) y difícilmente son reembolsables; pues decidimos, ante nuestro temor de no poder realizar el viaje, contratar un seguro amplio de viaje que incluyera anulación, pero anulación por cualquier motivo (con el seguro que tenemos por el trabajo ya nos cubría anulación, pero bajo algunas causas).

Yo otros años ya había investigado el tema:
-Para hacerte un seguro de viaje que cubra anulación lo tienes que contratar en el momento de la compra del viaje o del billete de avión (o como mucho 48 horas después). Si lo contratas con posterioridad te cubre las demás cosas (pérdida de maletas, etc....pero no cancelación). El año pasado contraté con Intermundial, el único seguro que me permitió el contratar el seguro de anulación aunque la compra del billete hubiese sido anterior.

-Leer la letra pequeña de las causas que admiten como cancelación. Normalmente son causas muy estipuladas (enfermedad grave, asistencia a oposiciones....).

Este año miré y nada me cuadraba, porque mi causa de posible cancelación era laboral pero nada que viniese contemplado en los seguros. Y otra vez en la agencia del Corte Inglés me dieron buenos consejos, como antes expliqué me dejaron retenido el precio del vuelo dos meses, por lo que al menos en ese tiempo no me preocupaba si tenía que cancelar; y cuando compré el vuelo me recomendaron el seguro de anulación que hacen ellos, y aunque es caro, nosotros lo vimos muy bien porque es un seguro de viaje donde la anulación la puedes hacer en cualquier momento previo al viaje y sin dar explicaciones, es decir, les vale el expreso deseo de la persona de no querer viajar. Y esto es lo que estábamos buscando, porque después de pagar 2000 euros por los vuelos no nos podíamos arriesgar a perderlo todo la semana antes porque por culpa del trabajo no pudiésemos viajar (al final como veis pudimos hacer el viaje, pero faltó muy poquito para que este sueño quedase para mejor ocasión).

El seguro lo contratamos en Viajes el Corte Inglés con Europea de Seguros, llamado Seguro Excellent y nos costó 192 euros por persona. Dinero más que amortizado porque la diferencia en precios del billete de avión si lo hubiésemos tenido que comprar un mes o unas semanas antes de salir lo superaba con creces. De gastos médicos es flojillo, sólo 12000 euros (pero como digo esto no nos preocupaba porque teníamos otro), y también incluía lo típico: indemnización por demora en la entrega de equipajes, pérdida etc...... Además tenía algo bueno, porque en aquella fecha el famoso volcán había cubierto de cenizas los cielos de media Europa y este seguro cubría todos los percances que cosas parecidas a estas te ocurriesen durante el viaje.

NOTA en cuanto al seguro:Hemos tenido que hacer uso del seguro por pérdida/demora en la entrega de equipajes (retraso de la llegada de una maleta de 5 días en el inicio del viaje) y la verdad es que pusieron muchas pegas y nos pidieron mucha documentación (ojo!! si os pierde una maleta conservad tarjetas de embarque, tickets de facturación, nota de entrega de la maleta y PIR -justificante de pérdida que os da la compañía aerea-). Al final no os puedo concretar la eficacia de este seguro, porque también hicimos la consiguiente reclamación a American Airlines, que finalmente es la que nos ha indemnizado (nos ha pagado 465$, el importe total de todas las facturas por compra de ropa, etc. que necesitamos y les presentamos) y como un  mismo siniestro no se puede cobrar por dos vías distintas no seguimos adelante con la reclamación a Europea de seguros. Nos ha parecido alucinante la actuación de American Airlines, después de hacer la reclamación a la vuelta en Madrid, donde las administrativas de la compañía fueron súper amables, nos han llamado unas cuantas de veces de Dallas (en castellano) para preguntarnos datos, finalmente nos han pagado todo sin problemas  y nos han enviado una carta de disculpa. Aunque nos perdiesen la maleta, les doy un sobresaliente a American por la eficacia (con comodidad para el cliente) con la que resuelven sus problemas.



RUTA Y HOTELES (precio final con tasas por todas las noches de cada estancia):

Día 1 y 2: Salida de España llegada Seattle.Seattle 2 noches.
Hotel:Travelodge Seattle By The Space Needle. Precio 194,55$(+ 20$ de aparcamiento). Con desayuno.

Día 3: Visita de la Boeing, Outlet North Bend, Roslyn.1 noche en lago Quinault.
Hotel: Rain Forest Resort: 94 euros

Día 4: Olimpyn NP:Bosques de lluvia y playas del pacífico. 1 noche en Forks.
Hotel: The Forks Motel. 90,53$

Día 5 y 6: Olympic NP: Sol Duc, Lago Crescent. Hurricane Ridge. 4 de julio parade. 2 noches en Port Ángeles.
Hotel: The Downtown Hotel. 132,72$

Día 7, 8 y 9: Ferry a Victoria (visita) y  ferry a Vancouver; llegada a Vancouver por la tarde (dormir en Vancouver). 3 noches en Vancouver.
B&B: KingsCorner B&B. 315$ (con desayuno).

Día 10: Outlet Tulalip. Vuelo interno Seattle-Calgary. 1 noche en Calgary.
Hotel: Quality Airport Inn Hotel. 101 CAD   (con desayuno)

Día 11,12 ,13,14,15: Banff NP y Yoho NP. 5 noches en Banff
B&B: Odenthal B&B. 450 CAD (con desayuno)

Día 16,17: Icefield Parkway,  Jasper N. 2 noches en Jasper
Guest House: Blue Jays. 170 CAD

Día 18: Icefield Parkway. Noche en Calgary
Hotel: Quality Airport Inn Hotel. 132 $ (con desayuno). Es el mismo hotel en el que nos quedamos el día 10, pero tiene distinto precio porque la reserva de esta noche la hicimos dos meses después que la otra.

Día 19: Salida de Avión a España (día 20 llegada a España)

PRESUPUESTO (sobre el precio de reservas para dos personas):

-Avión transoceánico: 853 euros/persona
-Vuelo interno: 155 euros/persona
-Coches de alquiler: 2 coches (USA 9 días + Canadá 7 días)=621,45 euros
-Gasolina gasto total: 120 euros (3000 km)
-Hoteles de todo el viaje: ya especificado arriba.
-Seguro de viaje/anulación: 193 euros
-Ferrys: pase para un coche con conductor + un pasajero adicional, precio de tickets comprados en taquilla (con reserva con antelación es más caro): Port Angeles- Victoria:70,55$; Victoria-Vancouver: 73,2 CAD
-Entrada del observatorio Bank of America (Seattle): 5 $/persona
-Entradas de visita a la Boeing (reserva con antelación): 18$/persona
-Entradas para la Estampede/Rodeo (reserva con antelación): 31,73 CAD/persona
-Autobús del lago O,Hara (reserva con antelación):  16 euros/persona
-Entrada acuario de Vancouver: 31,24 CAD/persona
-Pase anual de Parques de Canadá:  136,40 CAD/por coche(el pase de los parques de USA ya lo teníamos del año anterior).

El precio total depende un poco del cambio vigente en ese momento y del número de personas que realicen el viaje, por eso he puesto la mayoría de precios sin conversión, (nosotros como empezamos reservando con anterioridad cada cosa la hemos pagado a un cambio más o menos favorable debido a la fluctuación del euro en los últimos meses).

ROPA DE VIAJE (para primera quincena de julio):

-Estado de Washington: Es el estado más lluvioso de USA, por lo que es recomendable llevar paraguas o chubasquero. Aquí una foto de esas preciosas carreteras rodeadas de vegetación y con las nubes entre la arboleda en un día de lluvia:


Es bueno llevar camiseta de manga corta pero ir abrigado con una sudadera o polar. Os recomiendo el pantalón largo. Por la tarde o en zonas de montaña como Hurricane Ridge hace un poco de más frío por lo que una prenda de más abrigo o cortaviento no viene mal. Aunque es verdad que a la vuelta de la ruta en Seattle había una ola de calor sofocante, por lo que como en cualquier otro viaje, el tiempo puede ser una lotería.
Recomiendo botas de montaña para Hurricane Ridge porque hay pequeñas zonas de nieve y barro en el camino; y para los bosques de lluvia porque en el suelo hay tramos de humedad con piedras resbaladizas. No es necesario ayudarse con palos de senderismo aunque nosotros los usamos en Hurricane Ridge.

-Vancouver: a nosotros nos pilló una ola de calor y fue todo muy veraniego. El clima normal en esta época es mucho mejor que en la ciudad vecina de Seattle. En Vacouver el clima es templado e incluso te puedes bañar en las playas en estas fechas.

-Montañas Rocosas: tuvimos un clima un poco cambiante, llegamos a Calgary con un calor sofocante (por la ola de calor) y en los días posteriores hicimos nuestras caminatas con un solecito agradable (aunque en las zonas altas hacía frío). Después tuvimos un día de lluvia/granizada y otro de viento con un poco de aguanieve. Por tanto la ropa a usar puede variar en esta fecha, pero como vais ascendiendo nosotros en las caminatas llevábamos y os recomendamos: camiseta de manga corta (de manga larga los días de más frío), pantalón largo, polar, chaqueta cortaviento y en la mochila por si acaso llevar guantes/gorro/pañuelo de cuello/chubasquero. La ropa te la vas quitando y poniendo según los tramos del sendero (recordad, aunque tengáis calor por el esfuerzo de la subida, abrigaros en la cima porque hace frío y si no podéis pillar un buen resfriado). Llevar botas de montaña de goretex (nosotros usamos la marca española Chiruca y nos resultaron magníficas).


Y aquí si vais a hacer caminatas sí que os aconsejamos palos de treacking para la mayoría de ellas, porque en algunos senderos hay tramos de nieve, de grava suelta o de desnivel donde vienen genial. Nosotros los compramos en USA (en Forks) para no cargar con ellos en la maleta desde España (40$ el par).



En la mayoría de ciudades y pueblos por los que pasareis hay lavanderías, por lo que podreis lavar la ropa durante el viaje y esto os ahorrrará peso en el equipaje.

DOCUMENTACION:

Pasaporte en regla con más de 6 meses de vigencia.
Para USA rellenar el ESTA en la página web de la embajada  y hay que llevarlo impreso.
Para Canadá no se necesita visado ni otra cosa.
El carné internacional de conducir lo llevábamos del año pasado (tiene un año de vigencia), pero nunca nos lo han pedido, nos pidieron el español.
Para alquilar coche te piden una tarjeta de crédito (no les sirve una de débito).


Bueno, pues después de daros todos estos datos que espero os sirvan de ayuda os paso a describir en las siguientes etapas todo nuestro viaje que para nosotros, amantes de la naturaleza y los animales, ha sido uno de los más maravillosos que hemos realizado.


Etapa 2: Seattle

Después de un vuelo largo con escala en Chicago (9 horas y 20 min de vuelo desde Madrid) llegamos a Seattle (4 horas y 25 minutos). Recordad que si llegáis de fuera de USA en el primer aeropuerto al que lleguéis aunque  hagáis sólo escala y las maletas las tengáis facturadas a destino final, vuestras maletas y vosotros  tendréis que pasar la aduana, por lo que en el primer aeropuerto donde paréis en  USA y después de que el policía de aduana os haga las fotos y las típicas preguntas (por cierto, nuestro policía fue muy amable y lo primero que hizo al ver que éramos españoles es felicitarnos por el triunfo en El Mundial del partido España-Portugal que había finalizado una hora antes y de paso nos dio la buena noticia), tendréis que recoger vuestras maletas que saldrán por la cinta de equipajes como todas las demás y vosotros las tendréis que recoger y poner en otra cinta llamada de tránsito).

Al llegar a Seattle nos pasó lo que todo viajero teme al inicio del viaje, nos habían perdido la maleta, puafff!!! Sólo habíamos facturado una y llevábamos lo imprescindible en las dos maletas de cabina, pero aún así es un poco decepcionante empezar el viaje de esta forma. Al final os digo que no nos vino mal que nos la perdiesen porque la demora en la entrega de la maleta fue de 5 días y la compañía American Airlines en principio nos dijo que comprásemos lo esencial que nos indemnizaba con 300$ si presentábamos las facturas (al final presentamos facturas por 465$ y American Airlines nos ha pagado la cantidad completa), por si acaso American no pagaba también llevabamos el seguro que cubría pérdida de equipaje y la ropa que compramos era de abrigo (que llevábamos poca) y esa ropa nos vino genial durante el resto del viaje. Aunque sea como sea estábamos un poco preocupados porque la maleta no apareciese ya que llevábamos algunas cosas que nos hubiese dado pena perder.

Al llegar al aeropuerto de Seattle fuimos a la zona de empresas de alquiler de coche, en este aeropuerto no hay que coger bus para que te lleven, sino que las empresas están todas (al menos las más conocidas) justo frente de las puertas de salida, dentro del parking del aeropuerto, por lo que te desplazas andando hasta la zona. Llegamos a Álamo y sin ningún problema nos dieron el coche del que antes os hablé. Y aquí vino nuestra segunda preocupación, el GPS (que compramos el año pasado en USA y sólo habíamos usado el año anterior), no cogía la señal, así que tomamos el mapa que amablemente nos había dado el empleado de Álamo y como nuestro hotel sabíamos que estaba al lado de la Space Needle lo localizamos en seguida y llegamos a él a la antigua usanza, con mapa en la mano. Deciros que nos sorprendió el skyline de la ciudad desde la autopista, porque los rascacielos del Downtown están sobreelevados en una especie de promontorio y esto te deja una imagen preciosa (no tenemos foto de esto, pero quedó en nuestras retinas). Al final resultó que nuestro GPS era un poquillo perezoso y a partir del siguiente día y durante todo el viaje funcionó sin problemas.

Llegamos a nuestro hotel, Travelodge Seattle By The Space Needle y nos gustó su ubicación justo al lado de la Space Needle y a 15-20 minutos andando del centro. El aparcamiento no es gratuito, tienes que pagar 10$/día por dejarlo en la zona de parking exterior, en la puerta del hotel, y no nos hizo mucha gracia ver un letrero en el aparcamiento donde ponía que no se hacían responsables del coche (jooo, entonces porqué te hacen pagar si ni siquiera te lo vigilan!!!).


Foto de la Space desde el hotel esa noche a la llegada:


Es un típico motel americano con habitaciones espaciosas (no excesivamente moderno en decoración), pero limpias, con una cama enorme y comodísima.


















Llegamos agotados por lo que nos fuimos a dormir y al otro día tempranito, a las 5:30 am ya estábamos despiertos. Nos pusimos ropa de manga larga porque el día estaba encapotadillo y bajamos a tomar un desayuno (incluido) bastante bueno para ser un motel, había a parte de lo normal (tostadas, bagels, muffins, dulces…) fruta, salchichas y  waffles que te los preparabas tú mismo en una maquinita.

Antes de las 8:30 ya íbamos camino al centro, andando, porque como dije estaba a 15-20 minutillos. Otra opción para ir es el famoso monorraíl, un tren rápido que va al downtown desde el parque Seattle Center por una pasarela sobreelevada por 4 dolares ida/vuelta (cada 10 min, de 9am a11pm) y que se toma al lado de la Space Needle. En toda la zona centro el transporte es gratuito pero la zona de la Space Needle (esta zona lúdica llamada Seattle Center), aunque esté muy cerca del downtown, no se considera centro.

Seattle fue fundada en 1851 cuando llegaron a Alki Point los primeros colonizadores blancos y recibe su nombre en honor de Noah Sealth, jefe de las tribus Duwamish capo y Suquamish, y mejor conocido como Jefe Seattle. Es conocida como “Rain City” (la ciudad de la lluvia”) o “Jet City” (por la influencia de las multinacional Boeing originaria y fundada en la ciudad). Seattle es famosa por ser la tierra natal de la música grunge también conocida como el sonido de Seattle, y de bandas que impulsaron ese movimiento a comienzos de los 90 como Nirvana o Pearl Jam; y es la ciudad natal del famoso guitarrista de rock Jimi Hendrix. Seattle se presenta como una ciudad emprendedora (sede de grandes multinacionales), ecologista, moderna y con habitantes que adoran un buen café y disfrutan de los deportes al aire libre en las múltiples zonas de las que disponen en el estado.

Si queréis ver imágenes de la ciudad antes de vuestra visita os recomiendo la película de Jennifer Aniston “Love Happens” rodada en Seattle y donde salen muchos de sus puntos de interés. Sale la ciudad tal como es, con ese ambiente tristón por el efecto de la lluvia, que a nosotros particularmente nos encanta.

El día empezaba nubladillo pero sin lluvia, cosa que nos gustaba, porque era como queríamos conocer esta ciudad, con su ambiente lluvioso y gris característico. Por el camino al centro íbamos, como se ve en esta foto, paralelos a las vías elevadas del monorraíl y dejando atrás la Space Needle (símbolo indiscutible de la ciudad).



Lo primero que visitamos fue PIKE PLACE MARKET, cuyo letrero luminoso es uno de los emblemas de la ciudad.


Merece la pena conocer este mercado y sus alrededores. Nos gustó ver geranios en  Seattle, pero claro, aquí al estilo Yanki….rodeados de banderas de USA!!


Pensamos que lo mejor era ir al mercado temprano porque habría más gente comprando, pero no es así, a las 9 de la mañana algunos puestos se estaban montando aún, así que nos fuimos a dar una vuelta y ver otros lugares, para regresar a partir de las 11 am. Esta decisión fue genial porque a partir de esa hora el mercado estaba repleto y con un ambientazo tremendo (compradores, turistas, músicos callejeros..). Es un mercado como otros, pero merece la pena porque se aprecia la vida de esta ciudad que es un poco distinta a las del resto de USA, Seattle es una ciudad moderna, y como en todo el NorthWest, muy ecológica, verde y de gente que le gusta la vida sana y el deporte al aire libre. Y todo esto se aprecia paseando por la ciudad.
Las pescaderías son unos de los puestos más populares del mercado, donde los pescaderos gritan y se lanzan salmones salvajes típicos de la zona cuando un cliente se los pide; y donde puedes ver una variedad inmensa de pescados y unas gambas tan grandes como mi mano. En la planta primera (a nivel de la calle) hay pescaderías, pastelerías, fruterías y puestos de artesanía:






Por la zona de atrás del edificio hay unas cristaleras y terrazas con vistas al Puget Sound (bahía de Seattle, muy característica por sus entrantes y salientes de tierra/mar y sus islas) y la zona del Waterfront  desde donde salen los ferrys que cruzan el Puget y sobre sus aguas podemos apreciar la típica neblina de la ciudad.


En la planta baja hay restaurantes y tiendas estrafalarias de lo más curiosas.



Empezamos tras la corta visita al mercado, que después reanudaríamos, nuestro itinerario a pie que teníamos trazado por la ciudad.
Como antes dije, el centro se encuentra como en un promontorio al lado de la bahía, por lo que sus calles empinadas y su ambiente un tanto europeo, recuerdan un poco a San Francisco:



Nos gustó la mezcla de edificios de la ciudad, con un contraste entre los bloques de viviendas antiguos de ladrillo y los altos rascacielos:


En nuestro paseo pasamos por el Seattle Art Museum, no entramos por la falta de tiempo (sólo teníamos un día para visitar la ciudad).


En  el exterior puedes contemplar la escultura en movimiento con el martillo en la mano:


La BIBLIOTECA CENTRAL DE SEATTLE es el buque insignia del sistema de  Bibliotecas Públicas de Seattle. Los 11 pisos (185 pies o 56 metros de altura) de vidrio y acero forman el edificio en el centro de Seattle, se abrió al público el 23 de mayo 2004. Puede contener cerca de 1,45 millones libros y otros materiales, tiene un estacionamiento público subterráneo para 143 vehículos, e incluye más de 400 computadoras abiertas al público. Se encuentra en el 1000 la 4th Ave, la manzana delimitada por las avenidas 4th, 5th, Madison y Sping St. La biblioteca cuenta con un aspecto único, sorprendente.


Por la calle ya podíamos divisar al completo el COLUMBIA CENTER, antes llamado Bank of América Tower o Columbia Center Seafirst, que despuntaba entre los edificios antíguos y modernos de la ciudad:



En la puerta hicimos algunas fotos de coches de policías y taxis entre el humo que salía de las alcantarillas (muy de peli americana):


Y de la escultura de Henry Moore “Three Pieces Vertebrae” que se encuentra en el exterior del edificio:


El Columbia Center o Bank of America Tower, es el rascacielos más alto en  horizonte del centro de Seattle, así como el edificio más alto del Estado de Washington y de la región noroeste del Pacífico de América del Norte. De pie a una altura de 937 pies (285 m), fue el rascacielos más alto al oeste del Río Mississippi cuando la construcción se terminó, es actualmente cuarto en esa medida, el segundo edificio más alto en la costa oeste, y el vigésimo en Estados Unidos. La construcción de este edificio comenzó en 1982 y terminó en 1985.


Pensamos subir para tener una panorámica amplia de la ciudad, pero lo dudamos porque como el cielo estaba nublado no veríamos las montañas (MT Rainier y Montañas Olímpicas) pero como no lo vimos caro pues nos decidimos a subir. Cuesta 5$ (abierto de 8:30am a 4:30 pm) y nos gustó mucho. El observatorio está en la planta 73 y las vistas son a través de una cristalera pero sublimes. Si no queréis pagar el observatorio, en la planta 40 hay un Starbucks donde podéis subir y hay cristaleras con vistas que no son iguales pero sí gratis (tomar aquí un café es muy agradable).

Vista desde la planta 40:



Misma perspectiva desde el observatorio de la planta 73 (al fondo si el día hubiese estado despejado se verían las Montañas Olímpicas), como veis merece la pena subir:


Otras fotos desde la planta 73:

(La Space Needle):




Desde el observatorio hicimos unas bonitas fotos de la Smith Tower con Pioneer Square detrás:



Tras la subida nos dirigimos hacia la SMITH TOWER, esta torre  está ubicada en Pioneer Square. Es el rascacielos más antiguo de Seattle. Terminado en 1914, la torre lleva el nombre de su constructor,  magnate de la máquina de escribir y de armas de fuego Lyman Smith Cornelius, que convencido por su hijo y tras su estancia en New York decidió construirlo. Con un contenido de 38 pisos, fue el edificio más alto de oficinas al oeste del río Mississippi hasta que el Kansas City Power and Light Building fue construido en 1931. Seguía siendo el edificio más alto en la costa oeste hasta que la Space Needle lo alcanzó en 1962.


Llegamos a la zona de PIONER SQUARE, esta especie de plaza con edificios de ladrillos rojos es el punto más antiguo de Seattle, aunque la zona sufrió un incendio en 1889, “El Gran Incendio”, por lo que las seis manzanas de edificios datan de un siglo de edad restaurados. Estaba a punto de ser derribado cuando una iniciativa pública consiguió que entrase en el registro histórico. Luego llegaron las galerías de arte, las cafeterías, etc.


La autentica plaza Pionner es el triangulo formado por la calle Chevy y la 1st Ave, allí hay un totem de los indios tlingit que sustituye al original (quemado en 1890) y una pérgola, donde se dan cita los homeless.


Era temprano por lo que estaban limpiando la plaza y montando el escenario y ensayando para un concierto de Jazz que tenía muy buena pinta. Había algunos sin techo sentados en los bancos y unos cuantos curiosos.


La zona tuvo su auge durante el esplendor de la industrias madereras, después cuando estas empresas entraron en declive, la zona se convirtió en un suburbio y se llenó de vagabundos, ahora este lugar se ha remodelado y a nosotros nos da la sensación de barrio antiguo y decadente, donde como en muchas otras ciudades, los artistas y músicos han puesto su grano de arena para convertirlo en un barrio bohemio y de moda; y donde es agradable tomar un café en una terraza. Es una zona de nuevo de moda, pero aún quedan rincones algo “sombríos”.


Después de visitar esta zona nos fuimos de nuevo hacia el mercado paseando, esta vez, por la cera del WATERFRONT (todo el paseo marítimo que da a la bahía) y vimos partir los Ferrys que cruzan el Puget Sound:




Desde este lado trasero al mercado hay una escalinata o un ascensor que te permite subir de nuevo al mercado, como dije, a esta hora estaba mucho más animado por dentro y por fuera. Por fuera, en la parte anterior hay una pequeñita calle paralela a el mercado, llamada Pike Place (perpendicular a Pike St), que también se pone muy animada con gente, músicos callejeros, puestos de productos ecológicos (como veis en la foto), Etc…


Y en esta calle también está otro lugar de visita obligada, el PRIMER STARBUCKS. Sí, sí, aquí en este pequeño local, empezó esta franquicia de cafeterías conocida mundialmente.


Pensábamos tomar algo aquí pero era muy pequeño y no nos podíamos sentar cómodamente. Por lo que nos fuimos en otro Starbucks que hay en la siguiente esquina (frente al letrero luminoso del mercado central), que en principio lo habíamos confundido y pensamos que este sería el primero, aunque ya después encontramos el más antiguo.

Dimos una vuelta tras el descanso por la ciudad e hicimos alguna compra sin entretenernos mucho porque a las 14 horas tenía reserva para el lunch en el restaurante giratorio de la cima de la torre Space Needle. Así que nos encaminamos hacia esta zona.
El SEATTLE CENTER, que es como se conoce a toda esta zona situada en el barrio de Lower Queen Anne, es un parque de diversión, artes y entretenimiento. Se construyó para la Feria Mundial del 1962, también conocida como la "Exposición del Siglo 21", trajo a casi 10 millones de visitantes de todas partes del mundo para echar un vistazo al futuro. A lo que queda de este antiguo enclave futurista y resto de construcciones posteriores como museos, etc, se le conoce hoy como Seattle Center.
Su buque insignia es la SPACE NEEDLE,"Aguja Espacial", que ya ha perdurado como el símbolo de la ciudad. Esta torre de 605 pies no es que sea excesivamente alta, pero por el enclave en el que se encuentra te permite vistas impresionantes de 360º, incluyendo el Mt Rainier, la Bahía Puget Sound, las Montañas Olímpicas y Cascada, y la hermosa ciudad de Seattle.


Esta torre, tiene un restaurante elegante giratorio que ocupa la última planta y que bien merece una visita en un día sin nubes.


Entre otras atracciones en el Seattle Center se encuentran el Parque de Diversiones Fun Forest, tiendas, restaurantes en el Center House, el Children's Museum, el Pacific Science Center y el Experience Music Project, un museo único diseñado por Frank Gehry, que combina exhibiciones interactivas y explicativas que cuentan la historia de la música estadounidense. En esta foto se aprecia una vista del museo mientras el monorraíl pasa a través de él.


Queríamos subir al observatorio de la Space Needle y no es barato, cuesta 17 $ por persona, por lo que nos planteamos comer en el restaurante de la última planta, que al ser giratorio es algo novedoso y que si comes en él tienes gratis incluida también la visita al observatorio de la cima (este observatorio es al aire libre). Hay que hacer una consumición mínima de $25 por persona en almuerzo y $35 en la cena. Así que con toda esta información miramos por internet la carta del restaurante y vimos que el menú del lunch no era excesivamente caro para gastar esos 25$ como mínimo (ej Sándwiches a 26$), por lo decidimos reservar (por su web) y almorzar allí pasando un rato agradable. Al final gastamos mucho más de lo que pretendíamos, pero es que la comida tenía toda muy buena pinta y teníamos ganas de probar el salmón de la zona y la cerveza local (en este estado hay muy buena cerveza local y orgánica). Por cierto jp177, si lees esto decirte que preguntamos por la sopa fría de salmón como nos recomendaste, pero ya no la hacen, ¡qué lástima!
Llegamos a las 14 horas a la famosa torre, en el lobby  hay un mostrador con unas señoritas a las que le das tu nombre de la reserva, te entregan un papel y pasas a esperar el ascensor para subir enseñando previamente al ascensorista dicha reserva. El ascensor tiene unas ventanas por donde vas viendo el paisaje durante el ascenso.


Como digo, el restaurante es circular, está todo rodeado de cristaleras para observar las preciosas vistas de 360º y como las mesas están todas encima de una plataforma giratoria circular, y dispuestas al lado de las ventanas, esto hace que en cada momento disfrutes de una vista diferente y el almuerzo sea una experiencia que merece la pena. Además, una hora antes el día comenzó a abrirse y se disiparon la mayoría de las nubes por lo que fue aún más fantástico. Fotos del restaurante y de las vistas desde la ventana:




Después de la comida, subimos al observatorio (de forma gratuita al tener reserva en el restaurante) por una pequeñita escalera que sale del restaurante y ya al aire libre contemplamos las maravillosas vistas:


Por fin, al disiparse las nubes,  pudimos contemplar otro de los símbolos de Seattle, el Mt Rainier, una gran montaña de nieve que parece suspendida encima de las nubes y que en lo días despejados acompaña como otro integrante más al skyline de la ciudad. Según me ha explicado nuestro amigo americano Jorge, que vivió allí algunos años, hay una expresión muy de Seattle que es: "the mountain was out" y con esto quieren indicar los habitantes de la ciudad que el día esta despejado y que "hasta se ve el Mt. Rainier". Como veis en la foto, parece que la montaña está flotando en el cielo.




Después de esto, como el hotel estaba justo al lado, nos fuimos a descansar un poco, porque estábamos ya notando el madrugón.
Después de un rato de descanso cogimos nuestro coche y ya por fin nuestro amigo el GPS nos dio una alegría y cogió la señal (ya no volvió a fallar en todo el viaje). Fuimos a comprar algunas cosas que no habíamos traído deliberadamente como paraguas, una nevera de corcho (son muy baratas, 1,8$ y como en USA es gratis el hielo en los moteles y las gasolineras, es algo muy cómodo para llevar bebida fría siempre en el coche), etc; y otras cosas que nos hacían falta por la pérdida de la maleta (calcetines y cosas de aseo) y algo de comida para picar en los siguientes días de ruta. Otra vez jp177, nos dio sabios consejos y nos recomendó los supermercados Fred Meyers, que están en varios sitios de la ciudad y venden de todo. Por lo que pasamos la tarde de compras y de visita en coche por los barrios de la ciudad, algunos eran realmente bonitos, de los que no te importaría vivir en ellos.
Al caer la tarde decidimos ir a tomar algo, como ya he dicho Seattle es conocida por ser la cuna del grunge y por su ambiente musical, así que decidimos ir a unos de los locales emblemáticos de la ciudad, que cerraron durante un tiempo, pero que habían vuelto a reabrir, el [b]COCODRILE[/b] (2200 second Ave, en la esquina de la Segunda y Blandchard St). Yo ya había mirado su web y sabía que esa noche no había ningún concierto en directo, pero aún así nos decidimos a ir y cual fue nuestra sorpresa al encontrárnoslo cerrado ese día, ohhhh que pena!! Era miércoles, no sé si es que ese era el día de descanso.


En esa misma calle hay otros locales, en uno de ellos estaban dando un concierto de Jazz y nos quedamos un ratillo, finalizando de esta manera este magnífico día en la ciudad de Seattle que nos encantó.

Etapa 3: Fábrica de la Boeing y Dr en Alaska

Amanece en Seattle un día lluvioso, pero hoy no nos importaba la lluvia porque es un día de ruta y pocos paseos a pie. Este día lo teníamos planificado como algo abierto, ni siquiera teníamos reserva de hotel en ningún sitio, así si el avión de llegada hubiese sufrido un retraso (con la lata que había dado el volcán Islandés tuvimos que tener planeada una vía de escape a los retrasos) hubiésemos tenido un día de colchón para modificar la visita a la ciudad y el inicio de la ruta. Por tanto la tarde de antes, con la visita a Seattle ya realizada y con los mapas de google con las distancias que traíamos en la mano; decidimos la ruta para ese día.

Las opciones que teníamos de visita para ese día eran:
-Lo único que teníamos planeado y reservado para ese día a las 9 am, era la visita a la fábrica de aviones de la Boeing, que se encuentra en un pequeño pueblo, a 30-40 minutos al norte de Seattle, llamado Mukilteo.

-Snoqualmie Falls (a 47 millas al sureste de Mukilteo), son unas cascadas que se visitan por su belleza y por estar ubicadas en el pueblo donde se rodó la serie de TV Twin Peaks. El pueblo por lo visto es curioso de visitar por ser un típico pueblecito americano con su estación de tren y su Main St. Pero unos días antes leí en el foro que, aunque las cascadas se podían visitar, el caminito de acceso a la zona estaba cortado.

-Roslyn, es el pueblo donde se rodó la serie de TV Doctor en Alaska (su título original es Northern Exposure), que a los más jóvenes no les sonará, pero a los mayores de 30 años nos enganchó con sus inteligentes diálogos y sus ingeniosos personajes. Esta era una opción que queríamos visitar sí o sí, porque nos hacía mucho ilusión pasear por este pueblo que tanto habíamos visto por TV.

-Comprar ropa en un Outlet, esto lo pensábamos hacer la siguiente semana al pasar por el pueblo de Tulalip (al norte de Seattle) antes de tomar el avión a Calgary, pero al no tener ropa de abrigo (que venía en la maleta que nos habían perdido), nos precipitaron la visita. Ir a Tulalip suponía subir más al norte del Mukilteo y, por tanto, salirse de la ruta, además a la siguiente semana pasábamos por allí y ya podríamos comprar otras cosas con más tranquilidad. Así que nos decidimos por el Outlet de North Bend, que está a 50 millas de Mukilteo en dirección sureste y está de paso para Snoqualmie y Roslyn.

-Visita al Mt Rainier, si queríamos ver los anteriores puntos, esta visita era imposible porque se salía mucho de la ruta, así que aunque sabíamos que era muy bonito, decidimos dejarlo para mejor ocasión.

Nuestro destino del día siguiente era la Península Olímpica o lo que es lo mismo, Olympic National Park. Esta zona dispone de sólo una carretera (es un espacio protegido), la 101, que recorre la península de de norte a sur, por tanto, para no repetir itinerario nosotros decidimos que entraríamos a esta zona desde el sur, desde el Lago Quinault, y seguiríamos hacia el norte los día sucesivos terminando la visita de esta zona en Port Angeles, donde tomaríamos el ferry a Victoria. La tarde antes llamamos a algunos hoteles que yo tenía anotados para reservar habitación en el Lago Quinault. Así que esta es nuestra ruta para este día (356 millas, 6 horas y 40 minutos):


A. Seattle
B. Fábrica de aviones Boeing
C. North Bend Outlet (el punto rojo que señalo al lado es Snoqualmie Falls, pero decidimos no visitarlo)
D. Roslyn.
E.  Lago Quinault (ya en Olympic NP)

Por tanto, después de desayunar en el hotel y de que la recepcionista nos hiciese el favor de llamar a American Airlines para preguntar por nuestra maleta perdida y para darles las nuevas direcciones de los hoteles  a los que nos dirigíamos para que nos la enviasen; empezamos la ruta de ese día.

Al tener que hacer esta llamada, salimos un poco tarde, a las 8:05 am, teníamos reserva para ver la fábrica de la Boeing a las 9 am y aunque está cerca (23 millas), la carretera por la que tienes que ir, la interestatal  5, a veces sufre muchas retenciones. Pero al final, la carretera estaba en calma y en 35 minutos estábamos allí.

El tour que te lleva a ver la fábrica se llama “Future of Flight & Boeing Tour” y parte de un edificio con el mismo nombre, Future of Flight, situado en el 8415 de Paine Field Boulevard en la población de Mukilteo. El tour lo habíamos reservado previamente desde internet en esta página web. El precio por reserva anticipada  fue (2010) 18$/persona (2.5$ más que si lo haces en taquilla el mismo día), no sé si habría mucho problema en comprar el ticket en el momento, pero nosotros nos queríamos asegurar  hacer la primera visita para tener más tiempo de hacer otras cosas durante el día y acertamos, porque cuando llegamos ya no quedaban entradas para el primer tour, el nuestro (el de las 9 am), y la gente que llegaba conseguía entrada pero para más tarde. En la web recomiendan comprar la entrada con antelación, porque a veces hay grupos grandes con reserva que agotan las entradas y te puedes quedar si ver la fábrica ese día.

Yo tengo que confesar que fui a hacer esta visita a regañadientes, eso de ver aviones no es algo que me fascine, pero a mi marido cualquiera lo dejaba sin hacer el tour, él estaba deseando hacer esa visita. Pero ahora, me alegro un montón de haber hecho el tour, es muy interesante ver todo el proceso de fabricación de esas gigantes máquinas voladoras y aunque la visita sea en inglés y no entendáis mucho merece la pena (yo entendía sólo algunas cosas y mi marido me traducía cuando quería, pero aún así me encantó, porque lo que ves con los ojos no necesita mucha explicación, te sorprende por sí mismo).
Llegamos al edificio de salida del tour, donde hay un gran aparcamiento gratuito para dejar el coche. Este edificio está a un par de kilómetros alejado de la fábrica en sí.


En el interior de este edificio están las taquillas, la tienda, un pequeño museo de piezas de avión y un observatorio en la planta de arriba desde donde se ven los aviones y las naves de la fábrica. Al llegar en las taquillas enseñas tu reserva y ellos te indican que te dirijas a una habitación donde entregas los pases, nos sorprendió la seguridad en esta sala, había hasta guardias de seguridad con perros. Allí te preguntan si te has leído las normas (vienen en la web que os he puesto), las más importantes son que no podéis llevar ni tomar fotos/videos, que la visita sólo es en inglés y que si lleváis niños tienen que medir más de 122 cm. De allí te pasan a una sala de cine donde te ponen una película de la historia de la compañía Boeing y el guía de la ruta se presenta y te explica un poco la visita y las normas en el interior de la fábrica. Allí mismo hay una puerta por la que sales al exterior donde el autobús que te lleva a la fábrica te estás esperando. Esta foto que pongo a continuación es de una zona de naves de la fábrica y está hecha con el angular desde el observatorio del primer edificio que antes os he comentado, porque de la visita, al no estar permitido, no tenemos fotos.


La visita comienza en el subterráneo de esas naves y te explican lo inmensamente grandes que son y todo el equipamiento en tuberías, cables, etc. que necesitan. Cuando vas andando por los túneles subterráneos es curioso, porque te dicen que te apartes a un lado, ya que por el lado van pasando gente corriendo haciendo deporte (son trabajadores que durante su tiempo libre o antes o después del trabajo, hacen deporte corriendo por esas galerías subterráneas, ¡ja,ja.. qué cosas!).
Subes unos cuantos de niveles en un ascensor enorme (cabíamos las 50 personas que íbamos en el autobús) y llegabas a unas pasarelas superiores donde desde arriba vas viendo la fábrica. Te van llevando a varias naves y vas viendo poco a poco y desde el inicio como construyen los aviones. En principio ves las piezas principales, como las montan y después vas viendo las naves donde están ya ensamblando poco a poco los aviones. Las naves son inmensas para que entren y salgan los aviones; quepan las plataformas de montaje y varios aviones se estén montando a la vez. Es curioso porque ves a los trabajadores moviéndose de un lugar a otro dentro de la nave en bicicleta y hay un montón de cafeterías para abastecer las comidas de tantísimos empleados. Después te llevan a las áreas de pintura y a las zonas donde están los aviones terminados. La visita dura 90 minutos y vas bajando y subiendo del autobús para desplazarte cada dos por tres porque todo es enorme, lo que más impresiona es el tamaño de las puertas de las naves, te sientes como una hormiguita delante de ellas.

Al terminar la visita, el autobús te devuelve al edificio del Future of flight y allí puedes ya tranquilamente comprar en la tienda o subir al observatorio desde donde se ve la fábrica, los aviones terminados (todos hechos por encargo y ya con el logotipo de cada compañía compradora como se ve en la foto) y la pista aérea donde se ve como prueban los nuevo aviones:


En la planta inferior de este edificio, como se ve en la primera foto, hay un pequeño museo/exposición de distintas piezas de avión y de sus características y funcionamiento (aquí ya sí se pueden hacer fotos):
Turbinas, incluso te puedes subir para hacerte la foto dentro como este señor (nosotros nos subimos los dos y cabíamos ambos con los brazos abiertos). Os pongo esta foto con un chico subiéndose para que veáis el tamaño.




Secciones y materiales de un avión:


Cabina, en la que puedes entrar y toquetear todos los botones y palanquitas como yo:


Así que contentos por la visita emprendimos al camino hacia nuestro siguiente destino, el outlet para comprar la ropa de abrigo. Para llegar a North Bend y después a Roslyn, como veis en el mapa hay que atravesar la autovía 90, preciosa carretera que atraviesa la espesura de bosques y montañas de Snoqualmie y Wenatchee Nacional Forest, donde sorprendía ver las nubes entre los árboles de las altas montañas:




Llegamos sobre las 12 y pico de la mañana al Outlet de North Bend, un pueblo precioso enmarcado entre montañas. Os recomiendo que os inscribáis en esta página y os imprimáis los tickets de descuento y el ticket para pedir otro librito con descuentos que te dan allí en la oficina de información. Nosotros una vez allí comparamos los tickets impresos desde casa y los descuentos que tenía el librito que nos dieron y usamos los que más ventajosos eran (para una misma tienda los descuentos pueden ser distintos y hay tiendas que no tienen descuentos para imprimir y sí vienen después en el librito). Como a los pocos días visitamos el Outlet de Tulalip, os puedo decir que ambos son parecidos en precios (aunque en el de Tulalip vimos más ofertas porque habían empezado ya las rebajas), pero si hay que elegir yo iría al de Tulalip porque es más grande. Y a las 14 horas ya con nuestra ropita de abrigo partimos más al este hacia Roslyn.



Llegamos a Roslyn, un pequeño pueblo minero de alrededor de 1000 habitantes, como cualquier otro de la región:


Lo que lo hace diferente es haber sido el escenario de “Cicely”, el pueblo en el que transcurrió toda la trama de la serie de TV “Doctor en Alaska” ( o “Northern Exposure” en inglés). Como veis esta serie no se rodó en Alaska, sino en este pequeño pueblo del estado de Washington y fue aquí donde el Dr Joel Fleischman (un médico judío, neoyorquino, ingenioso y algo snop) y el resto de personajes sencillos y a la vez excéntricos, paseaban por sus calles; mientras que los seguidores como nosotros, nos reíamos con sus historias muchas veces inverosímiles. Por lo que lo primero que buscamos fue esa avenida en lo que toda la vida de la serie transcurría, Pensilvania Ave y la encontramos:


Y allí estaba, el Roslyn Café, el Village Pizza, la consulta del doctor (que ahora es una tienda de regalos)…, en fin todos los lugares por donde se paseaba el moose solitario en el inicio de cada capítulo:




Aunque ya hayan pasado unos cuantos de años de la finalización de esta serie, aun se pueden ver unos cuantos turistas, según dicen cada vez menos, comiendo en sus restaurantes y paseando por el lugar. Había carteles del festival que aún perdura cada julio sobre la serie:


Y tras tomarnos una súper hamburguesa nos fuimos hacia el otro extremo de la calle, donde estaba la KBHR (Minnifield Comunications), la emisora de radio desde la que se retransmitía la vida de Cecely cada mañana en “Chris in the Morning”. Todo exactamente igual, hasta la cristalera donde se apreciaba el micrófono y el desorden.



Salimos de Roslyn con lluvia en dirección a Lago Quinault, pensábamos parar en Snoqualmie Falls pero menos mal que no lo hicimos porque lo que iba a ser un viaje de cómo mucho 4 horas, por culpa del tráfico se convirtieron en más de 5, había una retención tremenda en la I5, que llegaba desde Seattle a Olympia (capital del estado), ufff ya estábamos desesperados en ese tramo. Por el camino bordeamos Tacoma (donde vimos el Tacoma Dome como un centro de convenciones con forma de pelota gigante), Olimpia (donde divisamos la cúpula de su capitolio) y atravesamos Aberdeen donde pensábamos parar pero nos pareció un pueblo muy deprimente y no teníamos mucho tiempo. Al pasar esta última ciudad el paisaje empezó a cambiar y la carretera quedó envuelta entre pinos enormes, algo realmente bonito.

Llegamos al hotel del lago Quinault, Rain Forest Resort a las 9:20 pm, la señora el día anterior por teléfono nos dijo que como íbamos a llegar tarde y ellos cerraban a las 9 nos dejarían las llaves en la puerta, pero no entendimos que quería decir muy bien con esto y al llegar estaba ya un poco oscuro, había muchas casetas y teníamos la boca tan abierta de lo bonito que era todo que no reaccionábamos. Estábamos rodeados de pinos preciosos y en frente teníamos una vista espectacular del Lago Quinault, como digo no nos esperábamos esto porque este hotel lo reservamos la tarde anterior y no esperábamos que el entorno fuese tan bonito.


Ya cuando dejamos de alucinar, vimos un sobre pegado en la puerta de recepción,  dirigido a nosotros con la llave y un mapa del recinto donde te indicaba la habitación. El recinto estaba compuesto por un restaurante (Salmon House), cabañas individuales entre los pinos y por un edificio de dos plantas de habitaciones, nosotros elegimos la opción más barata (105 $), una habitación en el edificio de madera de dos plantas y nos dieron una genial (la 201), ubicada en la segunda planta y con una cristalera enorme que quedaba justo en frente de la cama y unas vistas al lago estupendas. La habitación por dentro estaba muy bien era entera de madera, tenía calefacción y baño completo:





Aquí podéis ver la maravillosa vista de la que disfrutamos a la mañana siguiente sin ni siquiera levantarnos de la cama:


Habíamos comido demasiado en el almuerzo por lo que no teníamos hambre y la lluvia ya había cesado por lo que comimos algo de fruta contemplando los patos en el lago envueltos por un agradable olor a pino.

Etapa 4: Forks, tierra de vampiros 

Quien lea el título de esta etapa y el del diario podría pensar que soy una fan incondicional de la saga de vampiros adolescentes “Crepúsculo” y, en parte, podría llevar  algo de razón…. Mi viaje en principio se planteó solamente como una visita al Oeste de Canadá, pero tras leer en el foro de Los Viajeros la crónica de viaje que nos hizo el pasado año nuria70, los comentarios de jp177 acerca de las maravillas del Northwest de USA y debido a la cercanía de esta zona con Canadá; decidimos incluirla en el mismo paquete. Así que como decían que en esta zona (Península Olímpica) era donde se había rodado la película Crepúsculo, decidí ver la peli y, para que lo voy a negar, me enganchó, ja,ja!! y fueron cayendo uno detrás de otro los libros y las películas. La discusión acerca de la trama vampírica la dejaremos para otro momento, pero no me podéis negar, los que habéis  visto las películas que no os habéis enamorado de los paisajes  que en ella aparecen. La novela, aunque con argumento imaginativo, está basada en zonas reales de la Península Olímpica: Forks (uno de los pocos pueblos que hay en el área y donde vivía la protagonista), La Push (reserva india de los indios Quileutes), playas del Océano Pacífico, bosques de lluvia (como el Hoh Rain Forest) autóctonos de la zona, Port Angeles (población más grande del área)….

A mí la Península Olímpica, zona más lluviosa de USA (de ahí que los vampiros se asentasen en ella al no poderles dar la luz del sol  :wink: ) me enamoró en ese momento y este viaje no ha hecho más que corroborar ese enamoramiento. Es una zona no excesivamente turística, por el boom mundial de los vampiros pensé que todo estaría lleno y no ha sido así, es un área rural muy de la “América profunda”, donde no vimos ni a un solo europeo y donde hicimos senderos adentrándonos en la vegetación totalmente solos, hablamos con gente local y pasamos unos días increíbles.

Hoy nos adentraríamos para recorrer todo ese territorio donde estos refinados vampiros “vegetarianos”,  que por su elección demostraron no tener ni un pelo de tontos, habían decidido por su belleza, su lluvia y su cantidad de animales; montar en estos parajes su residencia habitual. Pues bien, nosotros ese mañana como os explicaba, despertamos en el Lago Quinault con esa maravillosa vista desde la cama. Fuimos a mirar si el restaurante de al lado, Salmon House, estaba abierto para desayunar, pero no lo estaba tan temprano, por lo que dimos un paseo alrededor del lago e inspeccionamos un rato entre los pinos que había tras las cabañas:


Era temprano cuando nos fuimos por lo que aún no habían abierto la recepción, así que dejamos la llave en un buzón habilitado para ello y nos encaminamos a conocer el resto de parajes del Lago Quinault. Esta era nuestra ruta en la zona:


 Aquí os dejo el pdf de la página de parques de USA para que planifiquéis vuestra ruta de senderos en la zona: 
 
Si miráis el mapa veréis que nuestro hotel (1) estaba en la South Shore Road y las zonas de senderos que queríamos visitar (4 y 5) estaban en North Shore Road (en la otra orilla del lago). Antes de salir de la carretera y a dos kilómetros de nuestro hotel, vimos el hotel Lake Quinault Lodge (2) y en frente una gasolinera, cómo necesitábamos repostar y desayunar; y no vimos esa zona muy poblada decidimos hacerlo allí mismo. Aunque después vimos,  que en la zona de la carretera 101 al atravesar Amanda Park (3) (oeste del lago), por donde hay que pasar para llegar a la zona de senderos, también había restaurantes y gasolineras.
 
Pero bueno, no nos arrepentimos de desayunar en este sitio. El Hotel Quinault Lake Lodge está ubicado un edificio histórico de 1926, con un estilo de época muy bonito y un restaurante con cristaleras que, como veis en la foto, tenía unas bonitas vistas al jardín y al lago (las cristaleras estaban un poco empañadas).


Nos recordó un poco al Lodge de vacaciones de la película Dirty Dancing (ja,ja!! es que en USA todo te recuerda a películas o series). Desayunamos un completo y abundante desayuno americano: café, zumo, panqueques y huevos con bacon. Antes de entrar, pensamos que nos costaría muy caro y no fue así; nos costó 15$ por persona, que es más o menos lo que allí se paga en cualquier ciudad por un desayuno completo como este y aquí disfrutamos de un marco precioso. Normalmente en USA nos gusta adaptarnos a sus costumbres y horarios culinarios (desayuno contundente, almorzar ligero y cenar temprano más fuerte); así se aprovecha mejor el día sin perder el tiempo en el almuerzo y a la hora de cenar encuentras los locales abiertos (cenar allí a partir de las 9:30 es imposible en algunos sitios).
 
Con la barriguita llena nos fuimos a hacer nuestro primer sendero , Big Cedar Trail (4), es un pequeño camino de ida y vuelta (700 m total), donde te adentras por un sendero y unas escalinatas de madera entre la espesa vegetación llena de helechos, musgos y como veis en la segunda foto árboles inmensos derribados (el brazo azul que está apoyado en la raíz es el mío, yo estoy de pie, mido 1,74 y tengo el brazo levantado, así que haceros una idea del tamaño del arbolito…..).


Por el camino nos encontramos dos parejas más y una de ellas eran dos mujeres que en los sucesivos días nos encontramos varias veces haciendo las mismas rutas que nosotros y siempre nos saludaban y nos comentaban algo interesante (¡qué simpáticos son los americanos!!). El final del sendero es cuando, como su nombre indica, llegas al cedro gigante. Estas mujeres nos dijeron que no nos quedásemos sólo en la parte delantera del cedro sino que le diésemos la vuelta porque en el lateral derecho tenía una gran entrada por donde podías entrar dentro del árbol y hacerte fotos. En el interior del árbol cabían unas 10 personas de pie como veis es la segunda foto.



Después de esto seguimos un poco más adelante por la carretera de la orilla norte de lago y llegamos a nuestro siguiente punto para hacer senderos(punto 5 del mapa anterior):


Como veis en el mapa, aparcamos el coche en el aparcamiento de la Estación de Rangers y nos dimos cuenta que éramos los únicos que estábamos allí. Entramos en la oficina para que nos diesen alguna información y allí había una ranger muy simpática, que nos animó a que hiciésemos los dos senderos ya que eran bonitos, fáciles y se podían hacer seguidos (0,5 millas y 1,3 millas). Fue muy gracioso porque le preguntamos qué animales podíamos ver y nos empezó a explicar el animal en cuestión pero nosotros no la entendíamos (pensábamos en osos, ciervos o pumas) y  al final resulta que a lo que se refería con tanto entusiasmo era a las babosas, y nosotros dijimos, ¿¿¿cómo?? ¿¿Babosas???, ja,ja!! Y pensamos que para ver babosas no habíamos cruzado el Atlántico!! Ja,ja!!, pero claro no se lo dijimos, simplemente le dijimos como se decía la palabra en español, y la dejamos apuntandola para cuando llegasen otros españoles explicarlo mejor y repitiendo en voz alta algo así como "babaaaoossa" ( a la señora le gustó como sonaba  :mrgreen: ). Así que ya sabéis, si no habéis visto nunca babosas acercaros al Lago Quinault….., ya sin bromas, por lo visto las babosas de la zona son diferentes a las nuestras y aparecen incluso en los folletos de información (unas son amarillas y otras negras con la colita amarilla). Ja, ja!! si la pobre señora supiese los pisotones que yo de pequeña le he dado en mi pueblo a estos animalillos, le daba un infarto.



Nos adentramos en este sendero que es un ejemplo de bosque de lluvia (Rain Forest) de la zona, los bosques de lluvia son bosques densos en vegetación y musgos que se dan en zonas con un clima especial y lluvioso, apareciendo formaciones de musgos colgantes y vegetación arraigada en los árboles que te hace tener la sensación de estar en un paisaje de cuento. El bosque de lluvia más conocido de la zona es el Hoh Rain Forest (que visitaríamos también ese día), pero este, el Quinault Rain Forest, no lo desmerece:




Y durante nuestro paseo, ahí estaba, nos topamos con una de ellas ¿y quién después de la anécdota no le hacía una foto? , pues sí, era una auténtica babosa de la Península Olímpica paseando tranquilamente por el húmedo suelo:


La ranger también nos dijo que por el río se podían ver salmones bebés, pero imagino que esto sería en otra época y no la entendimos bien; porque cuando llegué al río con toda mi ilusión para ver los salmoncitos “en pañales” me encontré el río más seco que la mohama….. Lo días sucesivos ya leímos el ciclo de los salmones de la zona, es muy interesante (os lo explicaré más adelante) y este fenómeno se da en otoño.
 
Después de este agradable paseo proseguimos nuestro camino hacia el norte por la carretera 101, que es impresionantemente bonita, sólo ves el asfalto y una columna de pinos altísimos flanqueando tu marcha. Una parte de esta carretera transcurre al lado del Pacífico y a su paso irás viendo varios carteles que anuncian diferentes playas. Nosotros nos paramos en una de las más conocidas, Ruby Beach, a 36 millas del Lago Quinault. Al llegar hay un mirador desde donde contemplas la playa con sus troncos varados en la orilla y sus rocas enclavadas en el mar:


Bajas por un corto sendero a la playa donde puedes pasear saltando de tronco en tronco y puedes meter un poco los pies en remojo, pero sólo los pies, porque el agua está helada:
 


Este día la marea no estaba muy alta por lo que podías acceder caminado a la base de la primera roca que en ocasiones debe de estar en parte cubierta por el mar y allí podías observar multitud de mejillones pegados, estrellas de mar (yo era la primera vez que tocaba una de ellas y no me la imaginaba tan blanda) y plantas acuáticas; una imagen muy bonita:


Tras un rato sentados en un tronco contemplando el mar, partimos dirección a Hoh Rain Forest. Para llegar a este lugar tienes que seguir por la 101 y a 13 millas de Ruby Beach desviarte a la derecha por la Upper Hoh Road y continuar por esta carretera paralela al río Hoh durante 18 millas más. A mitad de esta carretera está el puesto de entrada de los rangers de Olimpyc National Parks, donde tienes que comprar o si ya lo tienes, enseñar el pase de Parques Nacionales de USA  (nosotros lo teníamos del año anterior, tiene un año de duración y cuesta 80$ (2010) con derecho a visitar todos los PN de USA; también hay entradas diarias y semanales). Fue el primer sitio donde nos pidieron el pase (en Quinault no nos lo pidieron).


Hoh Rain Forest es el bosque de lluvia más conocido, más variado en vegetación y el más visitado (aquí ya había más senderistas).  


Aquí os dejo el pdf de las rutas de senderismo.


Hicimos el Mini trail, el Spruce Nature trail (sendero que se acerca al rio Hoh) y el  Hall of mosses (como su nombre indica, salón de musgos, con estanques y arboles cubiertos de esta manta verde). En estas fotos podéis ver la variedad de estampas verdes de la zona:






Cuando terminamos la caminata empezó a chispear un poquillo y al lado del Centro de Información  sentados a cubierto, nos comimos nuestra fruta y yogurt del almuerzo (en nuestra neverita de corcho blanco que compramos en Seattle y cubierta con el hielo gratuito de los hoteles, llevábamos la bebida y los tentempiés siempre fresquitos en el coche). Allí en el recinto de Hoh no hay ningún restaurante, sólo vimos uno pequeño unos cuantos de kilómetros antes, en la Upper Hoh Road.

Tras un poco más de dos horas que duró la visita, cuando nos disponíamos a salir del recinto justo al lado del río vimos una pequeña manada de 6 alces de Roosevelt (más oscuros y grandes que los Elks de las Rocosas), son los alces típicos de la región y se llaman así porque el presidente Theodore Roosevelt los protegió en 1909 de la caza excesiva. Sólo los machos tienen cornamentas y en este grupo no había ninguno. Me hizo mucha ilusión verlos porque según leí no son muy fáciles de ver.



Llegamos a Forks más o menos a las 5 de la tarde. No os perdáis en las dos entradas del pueblo (la norte y la sur), haceros las fotos en el típico cartel de bienvenidos a Forks (el de la entrada norte es el que sale en la peli, pero la figura de madera con el oso y el leñador que salen también  en la peli están al lado del cartel de la entrada sur, yo no tengo foto de esto último sólo se ven los pies del leñador de esta estatua debajo del cartel de mi foto). Mi foto es del de la entrada sur, por donde entré y justo al lado está el centro de visitantes del pueblo donde os pueden dar información y os podéis hacer la típica foto en la camioneta Chevy de Bella que tienen aparcada en la puerta para tal fin:

Bienvenidos a Forks!!


Camioneta de Bella:


Llegamos a nuestro hotel en Forks que está en la mima 101 y está muy céntrico. El Forks motel (http://www.forksmotel.com/ ), es un típico motel americano, donde aparcas el coche en la puerta de tu habitación . Hicimos el chekin y nos fuimos a dormir una siestecilla pequeña, porque este año el jet lag nos estaba dando más fuerte y a las 5 am todos los días estábamos con los ojos como platos por lo que estábamos un poco cansados al dormir tan poco. Este hotel  es muy familiar tiene piscina, lavandería donde tú mismo puedes hacer la colada, habitaciones amplias con frigorífico, mesa, sillas y cafetera. Hacía un bonito día soleado y la gente estaba en la piscina, pero os confieso que yo por un momento tuve que conectar la calefacción.





En la recepción del hotel nos dieron un mapa con las localizaciones reales del pueblo que salen en el libro de Crepúsculo, como digo en el libro, no en la película, las de la película son parecidas pero no son exactamente esas  (los bosques, las calles, las carreteras, las playas…. que vimos durante ese día, sí son los que salen en la película).
Instituto de Bella y Edward Cullen, esos días en reparación (está a la espalda de nuestro Hotel):


Comisaría de policía/Ayuntamiento, donde trabajaba el padre de Bella:


Hospital donde trabajaba el Dr Cullen:


Casa en la que se inspiró la autora para recrear la casa de Bella:


Después del paseo fuimos a comprar algunas cosas al único supermercado del pueblo (este también aparece en la ruta porque anexionado a él está la única tienda de montañismo del pueblo (donde Bella trabajaba en el libro). Allí en la panadería os recomiendo que compréis unas cajas con 6 muffins enormes (sin marca) que valen menos de 6$ y están de muerte.
 
Alrededor de las 7 de la tarde dimos un paseo por la calle principal (que es la misma carretera 101 que atraviesa todo el pueblo), donde había una especie de fiesta de jóvenes con música, venta de pasteles, etc. Y cenamos en uno de los restaurantes que hay frente del hotel una ensalada Caesar buenísima (no recuerdo el nombre) y nos tomamos una cervecita local de la zona, que como os comenté son orgánicas por lo que tienen un sabor especial, pero están muy buenas.

Etapa 5: LA PUSH (territorio de lobos Quileutes)

Amaneció en Forks otro precioso día soleado. En esta ocasión decidimos desayunar en la habitación del hotel café, leche con cereales y demás cosas que habíamos comprado la tarde anterior en el supermercado. Como os dije el motel estaba hecho para viajar en familia y en la habitación había frigorífico, microondas, cafetera y una mesa para poder comer delante de la ventana.

Nos decidimos a emprender la marcha no sin antes dar un paseo por el pueblo en coche y parar de nuevo en el super para comprar algunas cosillas que se nos habían olvidado el día anterior.

Nuestro destino de hoy era La Push, territorio que aunque se encuentre dentro de la Península Olímpica no pertenece a Olympic NP, ya que es una reserva india perteneciente a la tribu de los Indios Quileute. Su nombre viene del frances “la bouche” (la boca) y se refiere a su enclave, ya que esta zona rodea al río Quileute y su poblción La Push está en la desembocadura (boca) de este río al océano Pacífico. Queríamos conocer esta población porque gracias a la saga Crepúsculo se ha hecho mundialmente conocida por albergar a los hombres lobo quileutes y porque posee unas playas con entornos naturales preciosos.

Pdf  de senderismo en La Push para que organiceis las rutas.


Salimos de Forks en dirección norte por la 101 y a un par de kilómetros te tienes que desviar a izquierda para tomar La Push Road. Seguimos por la carretera y entonces, como veis en el mapa, llegamos a Three Rivers Resort, que es como una especie de poblado donde hay una gasolinera en la cual aprovechamos para repostar (os sugiero repostar en Forks, la gasolina es más barata). En la pared de la gasolinera ya podéis ver los primeros indicios del efecto de Crepúsculo en la zona (según la novela esta era un área prohibida para los vampiros):


Tras repostar, en vez de tirar para el poblado de La Push, decidimos ir primero a la playa de Rialto y para ello, como veis en el mapa, hay que tomar la carretera de La Mora Rd (explico esto detenidamente porque he visto que en los hilos es motivo de dudas). Atravesar esta carretera es toda una delicia:



Antes de llegar a la playa hay un mirador donde os recomiendo parar ya que hay unas vistas preciosas de la desembocadura del Quileute River (por cuyo cauce se dejan arrastrar los enormes troncos) y de la playa de Rialto al fondo:


La playa es muy bonita y es la elegida para muchas de las escenas de la película Crepúsculo:


Desde aquí volvimos a desandar lo recorrido y volvimos a tomar La Push Road. A la izquierda de esta carretera hay diversos carteles que te indican las entradas a las playas 3 y 2, también muy bonitas de conocer, pero que ante la falta de tiempo decidimos ignorar. Llegamos a La Push cuando eran las 11 y pico de la mañana buscando como locos algún sitio donde estuviesen retransmitiendo la World Cup (de ahí nuestra falta de tiempo), ya que unos minutos antes había empezado el partido España- Paraguay, pero que va, el pueblo es pequeñísimo sólo hay unas cuantas de casas y hoteles y de retransmisión nanai de la China. Por lo que ya nos hicimos a la idea de que no veríamos el partido y nos fuimos a ver la playa 1, que está en el pueblo y que como podéis ver en la foto está a la espalda de la playa de Rialto a la que no se puede acceder a pie porque lo impide la desembocadura del río Quileute que las separa (esta playa no es tan bonita como la anterior ya que está en una zona habitada y además está algo dejada).


Al salir de La Push, la cual decepciona un poco porque son cuatro casas, hay un hotel donde nos paramos a preguntar si retransmitían los mundiales (también nos dijeron que no) y que os pongo aquí su cartel por si a alguien le interesa alojarse en él, tiene buena pinta, aunque yo sólo os recomendaría alojaros aquí si os pilla de paso (Forks está mucho mejor situado).


Pues bien, seguimos nuestro camino hacia el norte por la 101 y cuando nos entró un poco de hambre decidimos parar a comer en un sitio bonito al aire libre y lo hicimos a orillas del lago Pleasant (un lago que queda a menos de un kilómetro de la 101) en unas mesas de picnic, nada espectacular, pero no está mal para comer.



Nuestra siguiente zona de visita era Sol Duc, como su nombre indica es todo el área que recorre el río Sol Duc y por tanto, dejamos la 101 para adentrarnos en la Sol Duc Rd.


Sol duc pdf para organización de visita de senderismo.

El primer punto donde paramos fue en la Cascada del Salmón. Es una pequeña cascada que hace el río y por donde puedes ver salmones en la época de cría. Como os dije, los salmones tienen un ciclo muy curioso: vienen del Océano,  suben por el río en otoño, en las zonas de remanso las hembras ponen los huevos y los machos nadan cerca para fertilizarlos muriendo unos días después; los salmoncitos cuando desovan, nadan río abajo en primavera y cuando van a cumplir su ciclo vital vuelven de nuevo a este río para fertilizar y morir.


Seguimos adelante y paramos en la estación de rangers para informarnos de las condiciones del sendero que queríamos hacer:


Decidimos hacer el Lover´s Lane Trail, un sendero que si lo haces completo, es de más de 10 kilómetros. Así que aparcamos el coche en el Hotel Sol Duc Hot Spring, un Hotel/Balneario que dispone de aguas termales y unas enormes piscinas para disfrutar de un baño (aunque no estéis alojados si queréis bañaros podéis pagar y entrar). El sendero comienza por la espalda/lateral de este hotel y aunque el camino largo es sencillamente espectacular, lo pasamos genial, el primer tramo tiene una vegetación de un verde más claro y nada más entrar nos encontramos un pequeño ciervo:




Sólo nos cruzamos con unos cuantas de personas que venían a la inversa. Poco a poco el sendero se hizo diferente cambiando la tonalidad de los árboles y la vegetación:


Llegamos a un tramo donde empiezas a acercarte al río y varias veces puedes bajar a él y subirte por sus piedras:


Poco a poco vas ascendiendo siempre sin perder el cauce del río como guía:


La parte central de este trail culmina al llegar a las Sol Duc Falls, este día con arco iris incluido (unas cascadas preciosas que ves sobre un viejo puente de madera):


Nosotros seguimos el trayecto largo hasta llegar al Camping y de aquí ya andando por la carretera hasta el parking del hotel donde teníamos el coche. Mucha gente hace la versión cortita de este trail, es decir, aparca el coche en el lugar señalado en el mapa como Sol Duc Trailhead va a las cascadas y se vuelve. Nosotros en hacer los más de 10 km de la versión larga del trail, tardamos 2 horas 40 minutos y es un recuerdo que llevaremos grabado siempre, nos encantó porque te tienes que abrir paso literalmente entre la naturaleza, aunque reconozco que es muy largo y no es fácil para cualquier persona.

Algo cansandos tras esta caminata nos volvimos a la 101 y nos encaminamos al lago de la media luna roja o lo que es lo mismo el Lago Crescent, pensábamos hacer senderos en él pero al estar tan cansados decidimos sólo hacer visitas panorámicas. Aquí os dejo el pdf de los senderos en el lago.

Nos quedamos impresionados al ver el enorme tamaño del lago, que es bordeado por la 101 durante muchos kilómetros. Paramos en la zona del Lago Crescent Lodge, un hotel ubicado en un edificio de 1916 realmente encantador y nos sentamos un rato en el embarcadero contemplado las vistas:



Llegamos a Port Angeles sobre las 6 y pico de la tarde. Esta es una pequeña ciudad ubicada en una pequeña loma a orillas del mar y flanqueada a su espalda por la barrera montañosa de los montes Olímpicos. Fotos de la ciudad y de la torre del Ayuntamiento:



Llegamos al hotel y nos dieron la buena noticia de que la maleta perdida llegaría esa noche o al día siguiente (al final llegó la tarde siguiente). El hotel nos gustó mucho. Lo elegimos por su ubicación (en el centro, al lado de las celebraciones del 4 de julio y junto al ferry), por sus buenas críticas en el tripadvisor y por su buen precio: http://www.portangelesdowntownhotel.com/  Tiene unas bonitas habitaciones con mucha luz y con lavabo; el personal es muy amable y su único inconveniente es que los servicios son compartidos (pero están muy limpios).





Descansamos un rato y nos arreglamos para ir a cenar al restaurante Bella Italia, es el restaurante en el que la autora de Crepúsculo se inspiró para la primera cena de Bella y Edward. Reservé por internet un mes antes, y menos mal, porque eran las 21 horas (muy tarde para cenar en USA) y aún así el restaurante estaba lleno y con gente que llegaba y se les decía que estaba completo.


Pedimos ensalada, el especial de la casa (Raviollis a la Bella), pizza, cervezas locales y postre y nos costó 50$. La pizza era con pesto y no estaba muy buena; pero pasamos un buen rato tranquilamente en el local y fue un buen colofón final para ese magnífico día.

Etapa 6: Happy 4th of July

Decidimos esta mañana de fiesta en USA, 4 de julio (día de la independencia), ir a desayunar y salir a la calle. En el restaurante de abajo, Corner House, vimos un ambientazo tremendo de gente local. Había desayunado policías, gentes de todas las edades, con camareras con delantal y cafeteras en la mano (lo típico de las películas); en fin, que nos gustó tanto que no buscamos más y nos tomamos allí un enorme desayuno americano riquísimo. El local estaba todo adornado con banderas, todo el mundo tenía alguna prenda de vestir con la bandera americana (camisetas, gorras…) y hasta un viejecito en su bastón llevaba enrollada la bandera americana (eso es amor patrio).

Como hasta las 5 pm no tendría lugar el desfile, decidimos hacer las visitas que teníamos planeadas por la mañana y nos fuimos hacia  Hurricane Ridge.

Huricane ridge es una zona montañosa a 15 kilómetros de la ciudad, con preciosas praderas alpinas, montañas llenas de pinos y unas vistas magníficas de todo el Puget Sound. El día estaba nublado y sabíamos que las vistas no serían muy buenas, pero aún así emprendimos la marcha.

Como podéis ver en el mapa del pdf de senderos de la zona, nosotros nos dirigimos directamente al último parking para emprender la subida a la cima haciendo el sendero llamado Hurricane Hill, unos 5 kilómetros con ascenso (ida y vuelta). Inicio de sendero:


Es un sendero precioso que recomiendo a todo el que visite la zona porque es muy diferente a todo lo que habíamos visto en el estado. La primera parte del sendero te lleva a contemplar a la izquierda praderas alpinas  con bonitas flores y alrededor altas montañas con las cimas llenas de nieve:


Al ir ascendiendo ya empiezas a ver las praderas cubiertas de nieve y aunque en ese día había por zonas bastante niebla, aún se podían ver algo de las montañas al fondo. Llega un momento que el sendero deja de estar flanqueado por praderas y te adentras en la montaña a través de los pinos de las zonas más altas. Como veis, aún en esta fecha, había zonas del sendero cubiertas de nieve:


Nos gustó además muchísimo esta zona porque en ella vimos muchísimos animales, sobre todo ciervos, que estaban a cada paso en los laterales del sendero y de tantos como vimos perdimos la cuenta.




Cuando estábamos en las zonas más altas empezó a hacer bastante frío y la niebla ya cubría más el cielo. Llegamos a la cima donde no pudimos ver gran cosa debido a la niebla, en esa zona las vistas tendrían que ser una pasada porque desde allí puedes ver el Puget Sound, las montañas Olímpicas, la isla de Vancouver, etc. Al llegar a la cima vimos un grupillo de jóvenes sentados en las piedras comiendo, nos sonrieron haciéndonos la señal de silencio con el dedo y nos indicaron con la vista que mirásemos a su lado y allí estaba a escasos metros de nosotros una enorme cabra de las montañas Olímpicas (Olympic Mountain Goat). Por lo visto es difícil encontrarse con una porque viven en las alturas en las zonas de nieve. Pero tuvimos suerte y allí se encontraba, en principio durmiendo plácidamente a nuestro lado, después se despertó y nos empezó a mirar con curiosidad mientras nosotros seguimos sentados en la piedras, pero cuando se levantó y vimos el enorme tamaño (más que una cabra parecía una vaca) ya todos dejamos de hacernos los valientes, nos levantamos de golpe y pusimos un poco de distancia con nuestra amiga.



Después de esto nos encaminamos ha recorrer el camino de vuelta entusiasmados de estar tan cerca de este, para nosotros, exótico animal. Pero lo que no sabíamos es que el sendero nos tenía reservadas otras sorpresas…. En la bajada nos encontramos con una familia que nos dijo que nos diésemos un poco de prisa que en la bajada a la vuelta de dos curvas había un oso negro en la pradera, por lo que apresuramos el paso y efectivamente allí estaba, nuestro primer oso del viaje, andando feliz y tranquilo por la pradera.Allí estuvimos un buen rato, observando en silencio el paseo de nuestro amigo, sus lentos movimientos y sus andares simpáticos.


Y cuando ya pensábamos que lo habíamos visto todo, la madre de unos niños que estaban con nosotros fotografiando ardillas, nos dice que guardemos silencio que acaba de ver otro oso en la pradera, nos pusimos supercontentos al contemplar a nuestro segundo oso en tan escaso tiempo:


Pues como veis el día estaba nublado y tardamos en el ascenso/bajada casi dos horas, pero todo lo que vimos hasta la cima bien mereció la pena.

Volvimos a montarnos en el coche y bajamos de nuevo hasta la zona del Visitor Center (mirar mapa de la zona que he puesto en el enlace de arriba), donde hay un edificio donde puedes pedir la información necesaria, tienda de regalos y un bar para comer comida rápida. El emplazamiento del edificio es estupendo, está al lado de las praderas, del comienzo de los senderos por las mismas (Meadow Trails) y de fondo te encuentras con unas vistas alucinantes de las montañas:


Dimos un paseo por los senderos de las praderas donde nos encontramos un ranger muy simpático que nos preguntó que de donde éramos y nos dijo que le gustaba muchísimo España, que él ya era mayor pero que estaba intentando aprender español, pero que su hijo lo hablaba  perfectamente y que el chico sí conocía nuestro país. Nos preguntó si habíamos visto la cabra de la cima (que suele ser raro verlas) y nos dijo que ese día más temprano algunos caminantes habían visto un jaguar en las praderas.

Pensábamos subir por el High Ridge Trail, pero al haber tanta niebla lo vimos una tontería y simplemente nos dimos un paseo por las praderas contemplando el paisaje:


Nos fuimos a Port Angeles, donde los actos de celebración del 4 de julio comenzaban en el muelle a las 3 de la tarde. Llegamos casi a las 4, aparcamos el coche en la cera de nuestro hotel que quedaba al lado de toda la fiesta (te entregaban en el hotel un pase para poder aparcar en las inmediaciones) y nos dimos una vueltecilla por el muelle donde había un concierto de música Country que sonaba realmente bien:


En la zona había algunos puestos de comida, pero hacía mucho viento y no apetecía comer al aire libre por lo que después de escuchar un par de canciones decimos cruzar la cera y comer en un restaurante, elegimos el Crab House, donde comimos una abundante comida y unas tartas riquísimas mientras el resto de gente tomaba los cocteles previos a la cena.

A las cinco nos fuimos corriendo a la calle principal (que quedaba al lado), por la que pasaba el desfile. Nos sorprendió al llegar ver a las familias sentadas en la cera con sus sillas portátiles, sus mantas, su comida y por supuesto sus banderas:


La verdad es que el desfile no era nada espectacular, pero era divertido ver pasar ante ti todos los iconos de la cultura americana narrados, además con música,  por dos locutores que en distintos puntos de la calle iban explicando quienes eran los que pasaban  y les daban las gracias por venir (thanks for coming!!!) . La gente iba vestida toda de forma informal (los espectadores y los del desfile) y todo era como muy sencillo y sin ninguna vergüenza de hacer el ridículo. Nos repartieron banderitas y nos sentamos a contemplar el desfile, como unos lugareños más, y a ver pasar ,como digo, todos los iconos americanos:
Los marines:


Representantes políticos locales en sus coches clásicos americanos:


Veteranos de Corea y de Vietnam (con un soldado local destacado en Irak):



Animadoras:



Bomberos, obreros de los aserraderos acompañados de camiones llenos de troncos, asociaciones locales y un sin fin de etc….. Además de todo esto algo que demostraba las buenas relaciones con sus vecinos canadienses, la banda de gaiteros de la policía de Victoria (como veis mucho más british):


En fin, que lo pasamos muy bien y vimos algo diferente a todos los desfiles o cabalgatas que habíamos visto hasta ese momento.

Después de esto dimos un pequeño paseo y nos acercamos al ferry para comprar las entradas para cruzar en coche al día siguiente a Victoria en la isla de Vancouver (Canadá) y nos encontramos con la sorpresa de que ya no vendían más entradas con antelación en taquilla (no las quisimos comprar por internet desde casa porque el precio se incrementaba 15$ más  y cómo íbamos a estar el día antes en Port Angeles pensamos que las podríamos comprar allí sin problemas), la chica nos dijo que si queríamos cruzar en el primer ferry (el de las 8:20 am) ellos abrían a las 7 pero que nos recomendaban llegar como mínimo a las 6:30 am para ponernos en cola porque no quedaba mucho sitio.

Nos fuimos al hotel a descansar y como al ir entrando la noche hacía más frío, nuestro hotel estaba bien situado hacia la bahía desde donde eran los fuegos artificiales y al otro día nos esperaba un madrugón; decidimos nos salir y nos sentamos a las 9 de la noche en las escaleras traseras contra incendios de nuestro hotel (sí, sí esas escaleras metálicas que salen de las ventanas de los edificios en las pelis americanas) desde donde contemplamos los fuegos artificiales de Port Angeles y los que aparecían en señal de amistad desde Victoria (la ciudad que al otro día visitaríamos en la isla de Vancouver, en Canadá) con la vista del mar de fondo. Bonita manera de terminar la fiesta del 4 de julio.

Etapa 7: Victoria (Isla de Vancouver)

Nuestro plan de hoy era llegar a Vancouver desde Port Angeles y decidimos hacerlo en ferry. Por supuesto hay una forma más barata de llegar a Vancouver y es por carretera, pero los kilómetros a recorrer en coche son más y esto lo hace más cansado; y además el hacerlo en ferry, tenía para nosotros el atractivo añadido de conocer Victoria (aunque pueda parecer que la capital de la región es Vancouver, esto no es así, la capital de la British Columbia es Victoria), una de las ciudades más antiguas y con más tradición de la zona. Pensábamos tras conocer Victoria recorrer un poco la isla y tomar el ferry a Vancouver desde Nanaimo (más al norte), pero al final como no teníamos reserva de ferry y ante la incertidumbre de no conseguir ticket por la tarde para el ferry hacia el continente (donde teníamos la reserva de hotel), cambiamos de planes ese mismo día y tras la visita a Victoria tomaríamos el ferry a Vancouver desde la zona más cercana a la ciudad, Swartz bay (a 25 km de Victoria). No pudimos comprar en Port Angeles el ticket de por la tarde hacia Vancouver porque los ferries que usamos para ir Port Angeles/Victoria y Victoria/Vancouver eran de distintas compañías (el primero era americano y el otro canadiense). Si visitáis Victoria desde Vancouver (con ida y vuelta a Vancouver) os recomiendo que aunque entréis por un puerto a la isla y salgáis por otro, compréis la ida y la vuelta a la vez porque al ser la misma compañía (BC Ferries) lo podréis hacer y así ya estaréis tranquilos todo el día con vuestro billete asegurado (en verano hay veces que los tickets se agotan).
Este día nos levantamos a las 6:00 am (¡qué madrugón!!) para poder conseguir entrada para el primer ferry (como ya expliqué, el día anterior ya no vendían tickets) y como nuestro hotel estaba justo al lado del embarcadero y además habíamos dejamos el equipaje todo listo la noche anterior; a las 6:10 am ya estábamos haciendo cola para comprar el ticket del ferry hacia Victoria. Nuestro coche era el segundo en la cola sin reserva, por lo que ya nos quedamos tranquilos y sabíamos que a las 7 am, que era cuando abrían la taquilla, conseguiríamos entrada. Había otra cola para coches con reserva (ya tenían comprado el ticket con antelación) y no entiendo porqué teniendo la reserva estaban allí tan temprano (el ferry no salía hasta las 8:20 am).

Nunca habíamos montado con nuestro coche en un ferry y nos hacía ilusión la experiencia. Antes de montar van colocando los coches en distintas hileras e imagino que por peso te van ordenando subir, nosotros entramos los últimos, así que vimos todo el desfile de vehículos hacia el interior y sorprende la cantidad de coches, autobuses y camiones que caben dentro del barco.

Hay dos ferries hacia Victoria:
-Victoria Express, que es sólo de pasajeros. http://www.victoriaexpress.com/
-Black Ball Ferry Line, que es en el que puedes pasar con coche y, por tanto, el que nosotros usamos. Nos costó en la taquilla el mismo día 70,55$ (coche + conductor y un pasajero), si lo compras con antelación en su web cuesta 15$ más. http://cohoferry.com/main/
Dentro hay una cafetería que está muy bien para desayunar (variedad y todo bien de precio), así que tras comprar nuestro desayuno y sentarnos para disfrutar de él nos dimos cuenta que quizás no había sido muy buena idea, porque ese día estaba lluvioso y con  la mar un poco revuelta y el barco se movía un poquillo; pero bueno, al final nuestros estómagos aguantaron y digirieron el desayuno sin ningún incidente.

Tras 90 minutos de travesía llegamos a Victoria, la capital de British Columbia, donde el día estaba un poco gris pero sin lluvia. Al bajar del barco hay que hacer otra cola dentro del coche para pasar la frontera, es un trámite fácil, simplemente enseñar el pasaporte, contestar a las típicas preguntillas (si vas de turismo, cuantos días…) y nos hicieron entregar las dos piezas de fruta que llevábamos (no se puede pasar fruta entre los países).  Así que sin mucho preámbulo estábamos en un nuevo país para nosotros CANADÁ.

Yo ya había mirado previamente en google donde estaban las zonas de aparcamiento y nada más llegar nos dirigimos a la zona de detrás del Parlamento para aparcar el coche. En la zona centro de la ciudad todo el aparcamiento es de pago, 2,5 CAD la hora.

Visitamos la ciudad durante unas 3 horas y nos gustó mucho, estás a tan sólo unas millas de USA y parece que te has transportado a otro lugar muy diferente, Victoria tiene un aire más europeo y británico. Aquí os dejo una pequeña reseña sacada de las guías de las zonas que visitamos y del itinerario:

El primer punto de parada fueron los Edificios del Parlamento, éstos fueron diseñados por Francis Rattenburv en 1892. Rattenbury, un arquitecto británico de 25 años que había llegado a Columbia Británica tan sólo un año antes, ganó el concurso para la construcción del conjunto. A partir de entonces diseñó otras estructuras en la provincia.   Resultan espectaculares, especialmente por la noche, cuando sus numerosas cúpulas y fachadas se iluminan con miles de bombillas.
Las cúpulas de cobre rompen la austeridad del conjunto. En lo alto de la cúpula central se erige una estatua de George Vancouver, el primero en circunvalar la isla. La imagen del marino se oxidó y se volvió verde como cualquier obra de cobre que se precie. Sin embargo, para los habitantes de Victoria el verdadero problema fue el color que le había quedado, porque no podían tolerar que el personaje, experimentado marinero, se quedase con la cara verde como si estuviese mareado; entonces se la cubrió de pan de oro.

En el centro de los preciosos jardines que custodian el edificio, se encuentra la imagen de su majestad la reina Victoria. Como sabréis Canadá es una monarquía federal de América y tiene como jefe de estado a la reina de Inglaterra (ahora Isabel II):
El Parlamento se encuentra justo en frente del puerto de Victoria, Victoria Harbour,  donde en sus jardines y con flores te dan la bienvenida a Victoria:
A la derecha del Parlamento y fente al puerto se encuentra el Fairmont Hotel, edificio construido en 1905 por Francis Ratterbury (por la Canadian Pacific Railway), en una época de prosperidad impulsada por la construcción del ferrocarril. Este hotel es una enorme construcción de estilo victoriano, construido sobre un antiguo pantano, en cuyo fondo se apoya el edificio sobre centenares de vigas de madera y su fachada está cubierta de hiedra lo que le da un aire romántico.

En su interior se puede contemplar la lujosa decoración de los bares, los vestíbulos públicos, de la Empress Room, y del Palm Court, con su preciosa cúpula de cristal de Tiffany. Y también se puede visitar el área de congresos con vidrieras e hierro de color verde:

En la cera contraria y al lado de la entrada al puerto se encuentra la Oficina de Información Turística de la ciudad. Al llegar a Victoria descubrimos que nuestro GPS no tenía los mapas de Canadá (pesábamos que tenía todos los de América del Norte pero no era así, sólo teníamos los de USA), así que en esta oficina nos informamos de la ruta hacia el ferry y nos dieron algunos mapas turísticos de Victoria. Allí también compramos un mapa callejero de todo el área metropolitana de Vancouver y pueblos de alrededor que nos costó 4,5 CAD y con él nos moveríamos sin problemas por la zona el resto de los días.

En esta misma zona, se encuentra Thunderbird Park, este pequeño parque está a la entrada del Royal British Columbia Museum y es sede de una imponente colección de totems sencillos y pintados. En los meses de verano se puede observar a artistas nativos tallando estos elegantes totems en el Carving Studio del parque. Los postes muestran y conservan las leyendas de muchas y diferentes tribus aborígenes de la costa noroccidental.

Cruzando este parque se accede a  Elliot Square, en la zona del Inner Harbour, donde está la casa llamada Helmcken House, propiedad del empleado de la Compañía de la Bahía de Hudson John Sebastian Helmcken y que está considerada la más antigua de Columbia Británica. Este joven médico edificó su casa en 1852 con madera de abetos de Douglas talados en el bosque de los alrededores. La sencilla pero elegante residencia de madera contiene muchos de los muebles originales, incluido el piano, que se puede tocar. En esa misma plazoleta también se encuentra la escuela de la época:

Después de visitar esta zona subimos a Government St, calle llena de tiendas y restaurantes y que estaba muy animada. En una de sus tiendas nos compramos unas chaquetas forradas de tela polar por dentro y unos gorros con orejeras que nos vinieron geniales en los día sucesivos en Las Rocosas. En esta zona se encuentra [b]Bastión Square[/b], esta plaza restaurada se abre al puerto de Victoria y contiene algunos de los edificios más antiguos de la ciudad. Los hoteles de lujo y bloques de oficinas construidos durante un periodo de auge a finales del siglo XIX albergan hoy varias tiendas.
Por toda esta zona las calles están muy animadas y tienen unos edificios restaurados muy bonitos:

Dos manzanas al norte de Bastion Square, en la esquina con Johnson Street, se encuentra  Market Square, esta zona alberga algunas de las fachadas victorianas más bellas de la ciudad. La mayoría de los edificios datan de las décadas de 1880 y 1890, época álgida en la fiebre del oro del Klondike. Tras décadas de abandono, la zona fue rehabilitada en 1975.

Hoy es un paraíso para ir de compras, sobre todo la zona del mercado en sí, cuya gran variedad de comercios ofrece de todo, desde libros y joyas hasta instrumentos de música y artesanía. Armonioso conjunto de edificios de ladrillo visto alrededor de un patio cuadrado, con numerosos pasajes y pasadizos. Comercios ecológicos, librerías y tiendas de lo más variopintas:
Justo al lado de esta zona se encuentra el Chinatown de Victoria, pero decidimos volver a la zona del Parlamento a por el coche y el resto de la visita a la ciudad la hicimos en coche. La zona china de Victoria es muy pequeñita, tiene la típica puerta de entrada como todo barrio chino que se precie y unas cuantas de calles adornadas con los tejados y lámparas típicas (eran tan pequeño que no hicimos fotos de la zona). Como os expliqué la idea para este día era ver los Buchards gardens (preciosos jardines a las afueras de la ciudad y que todo el mundo que nos ha hablado de ellos los cataloga como preciosos) y después subir hasta Nanaimo, pequeño pueblo de la isla desde donde tomaríamos el ferry a Vancouver. Pero esa misma mañana tras ver la ciudad  e informarnos en la Oficina de Turismo, cambiamos de planes. Compramos comida en un restaurante de Chinatown (23 CAD dos cajas de comida sin bebida, noodles y pollo) y nos fuimos directamente a  Swartz bay, que es el embarcadero de Victoria donde se toma el Ferry para Vancouver/Tsawwassen (al sur de Vancouver). http://www.bcferries.com/

Compramos el ticket para las 15 horas, nos costó en taquilla 73,2 CAD (también es más caro si lo compráis con antelación por la web), hay barcos casi cada hora y había sitio sin problemas.  Aún quedaba casi una hora para embarcar, pero ya estábamos tranquilos porque teníamos asegurado el ticket, así que dejamos el coche aparcado en la fila que nos asignaron para entrar al barco, lo cerramos y nos fuimos a un área de descanso que había al lado y nos comimos nuestra comida china (¡con palillos y todo!! ) sentados en unos bancos de picnic.
Este ferry era más moderno que el anterior y creo que más grande. El día se había abierto y hacía un tiempo precioso con un sol radiante; por lo que el paseo de 1:30 horas hasta Vancouver atravesando las islas (Mayne Island, Galiano Island, etc) lo hicimos todo contemplando el paisaje desde la cubierta y fue muy bonito:



Atracamos en el puerto del sur de Vancouver a las 16:30 horas, pero esto ya es otra etapa......

Etapa 8: Vancouver

PRIMERA TARDE EN VANCOUVER:

Llegamos a Vancouver en ferry al puerto de Tsawwassen y gracias a nuestro mapa llegamos sin problema al B&B donde teníamos la reserva. Este puerto se encuentra al sur, a unos 20 kilómetros de Vancouver. La primera impresión de la ciudad fue buena, nos sorprendió ver que fuese tan grande pero no estaba formada por edificios altos, sino que era un enorme conjunto de calles con casitas con jardín. El marco de la ciudad es precioso, Vancouver se encuentra en varios entrantes de mar (por ello para pasar de unas zonas a otras hay que atravesar varios puentes) y está toda rodeada de montañas altas sembradas de frondosos pinos con cumbres nevadas en las alturas.

El B&B en el que nos quedamos, Kingscorner Bed and Breackfast,se encuentra en un barrio residencial y tranquilo al sur del Downtown. Era una bonita casa de madera rehabilitada pero totalmente moderna por dentro (no estoy muy segura, pero creo que nos dijeron que era de 1939).
Tiene dos habitaciones para alquilar que se encuentran en la parte baja de la casa independientes a la zona donde vive la familia. Los techos no son muy altos pero todo está decorado con gusto, está muy limpio y tiene muchas prestaciones: cada habitación tiene su baño privado y hay una pequeña salita de estar/cocina donde tienes frigorífico, microondas y todos los utensilios necesarios para la cocina (platos, vasos, cubiertos).

Anne, la anfitriona fue súper amable y cada mañana nos sorprendía con un enorme y estupendo desayuno caliente realizado con productos ecológicos (el desayuno te lo sirve en la cocina de su casa, en una mesa delante de un gran ventanal y a la hora que fijéis el día anterior), esto y su amena conversación hablando de muchos aspectos de la vida, hicieron que cada día de los que pasamos en Vancouver hoy los recordemos como algo especial. Nos gustó mucho la estancia en este lugar y Anne se portó con nosotros maravillosamente, era muy cariñosa, nos dio sabios consejos sobre la visita a su ciudad y nos habló mucho sobre la forma de vida y la cultura Canadiense.

Nuestra estancia de casi 3 días en Vancouver nos la queríamos tomar como algo relajado, no llevábamos muchos planes y simplemente queríamos pasar unos días sin estrés disfrutando de la ciudad. Llegamos un poco cansados por el madrugón, así que Anne nos aconsejó que una bonita manera de terminar el día sería ir a Kitsilano Beach a contemplar el atardecer y eso hicimos. El barrio de Kitsiliano es un antiguo lugar hippie y hoy en día es uno de los barrios de moda de la ciudad, lleno de jóvenes, artistas, yuppies y gente “cool”. Llegamos sobre las 7:30 PM, dejamos el coche en el aparcamiento de la playa (no nos dimos cuenta que era de pago y no pagamos, uff menos mal que no nos multaron), dimos un paseo por la zona de piscinas que están justo al lado de la playa (cosa muy curiosa) y paseamos por la playa hasta encontrar un sitio que nos gustase para contemplar la puesta de sol. Había un ambientazo tremendo, estaba toda la zona (la playa y el parque que la rodea) llena de jóvenes en grupos, otras haciendo deporte y divirtiéndose en general. Nos gustó observar a la gente y advertimos detalles que te hacen saber que estás en una ciudad moderna, había muchos matrimonios interraciales con sus niños mezcla de orientales, negros, blancos…, parejas gays, deportistas, culturistas, mucho tatuaje (cosa que nos sorprendió), la ropa de la gente era muy moderna pero así como un poco retro/ochentena. Nos gustó ese ambiente que no sé como definir, podría ser de “modernidad bohemia” o algo parecido. La puesta de sol sobre el mar (a las 21 horas en esta época) no pudo tener un marco más bonito porque desde esta zona se pueden ver además todos los rascacielos del Downtown, el Stanley Park (gran lengua de tierra verde por la vegetación que se adentra en el mar) y a la vez todo está flanqueado por altas montañas con picos nevados (sorprende la buena temperatura que hace en Vancouver, ver a la gente bañándose en la playa y a la vez observar cumbres nevadas).
Anne nos aconsejó dos sitios para cenar cerca de esa zona (en la Cuarta Avenida) antes de ver la puesta de sol, pero nosotros nos quedamos todo el tiempo en la playa y después fuimos a comer. Al ir tan tarde a cenar (9:20 PM), el primer sitio que nos recomendó Anne estaba ya cerrado (Sophie´s, esquina de la 4 Ave y Arbutus St), donde según nos dijo ponían una comida original y orgánica; así que fuimos a la segunda opción, un restaurante mexicano en la esquina de la Cuarta con Maple St, Las Margaritas, donde comimos una comida mexicana buenísima (bien elaborada, nada de fast food) y nos tomamos un cóctel allí mismo ya que había muy buen ambiente. Mi marido que era el que conducía sólo tomo cerveza, pero mucho ojo con esto porque al día siguiente nos dijo Anne que el nivel de alcohol al volante permitido en Canadá es 0.0, o sea que ni una cervecita comiendo te puedes tomar antes de conducir.

Tras otro estupendo día de viaje nos fuimos a descansar a nuestra casa de adopción por esos días.

SEGUNDO DÍA EN VANCOUVER:
           
Le dijimos a Anne que nos pusiese el desayuno a las 8:15 AM, ese día ya nos había dicho que desayunaríamos nosotros solos, porque la otra pareja que pasaba la noche allí se marchaba muy temprano para tomar el avión y por tanto, no los conocimos. Ese día nos hizo como una especie de panqueques con el típico sirope de mapple Canadiense, además de macedonia de frutas, tostada y yogourt (todo buenísimo y elaborado con productos ecológicos). Nos comentó que en Canadá hay una gran variedad de productos ecológicos y que está muy de moda la cocina sana; esto lo pudimos comprobar durante nuestra estancia, ya que en cualquier supermercado y en cada sección, había una variedad tremenda de estos productos.

Nosotros el plan que teníamos para este día era ir al Acuario, después alquilar unas bicicletas para recorrer el Stanley Park y bañarnos en la playa. Anne nos aconsejó que de camino al parque parásemos en el mercado de Granville Island porque merecía la pena conocer ese ambiente de mercado.

Por tanto, tras un relajado desayuno, nuestro primer punto de visita era Granville Island. Para llegar al Downtown desde el sur hay que atravesar un puente (Granville Bridge), pues bien, debajo de este puente se encuentra la Granville Island, que es como una especie de entrante de tierra pequeñito en el agua y que hoy día está casi todo ocupado por esta zona comercial.

Buscamos aparcamiento en el mercado (todo de pago, creo que 2,50 CAD la hora). Nos costó un poco organizar la visita porque es un recinto muy grande, pero vimos un plano en un cartel que nos aclaró bien donde nos encontrábamos y la primera zona que visitamos fue la del mercado de comida, donde había una gran variedad de frutas, carnes, verduras y comidas de casi todas las partes del mundo:


Hay una especie de terraza que queda debajo del puente, un embarcadero y bonitas vistas del otro puente más cercano al océano (Burrard Bridge).
En la zona de fuera hay tiendas de artesanía, de tejidos, de deportes de montaña, etc...Y en el exterior, nos resultó muy curioso ver, a tantos kilómetros de casa, un espectáculo de flamenco donde las bailaoras, nativas del país, jaleaban un "olé" y un "jarsa" con un acento Canadiense que lo hacía muy simpático. No entiendo mucho de flamenco y no sé que tipo de palo era el que bailaban, pero la letra decía algo así como "que arte tiene mi andaluza guapa...", qué gracia nos hizo.

Después de esto, cruzamos en coche el Downtown y nos dirigimos hasta el Stanley Park. Este parque es el pulmón verde de Vancouver. Situado en el extremo oeste de la península que se prolonga desde el Downtown, frente al mar, este extenso parque proporciona un gran encanto a la ciudad, a la que contribuye a dar su ligero carácter cosmopolita. Espacios verdes, piscinas, playas, esculturas, pistas de bicicleta, vistas al océano, animales salvajes, etc. todo a apenas 10 minutos andando desde el centro de la ciudad. El precio del parking era el mismo (2,50 CAD/hora) y no recuerdo bien pero creo que por 9 CAD tenías asegurado el aparcamiento todo el día en cualquier parking del parque, por lo que compramos el ticket de todo el día. La primera parada que hicimos allí fue en el [b]Acuario[/b], es uno de los más grandes de Norte América, por lo que yo me lo imaginaba espectacular y la verdad es que me decepcionó un poco. Su principal atractivo son las belugas (tres en total), cetáceos odontocetos (tienen 40 dientes) parecidos a las ballenas aunque más pequeñitos, que se encuentran en las aguas del Ártico. Su fisonomía (mezcla de delfín y ballena con cabeza abultada), color (grisáceo en la juventud y totalmente blanco cuando son adultas) y sus agudizados sentidos (oído, vista, búsqueda de contacto físico…) las hacen diferentes y simpáticas.


A las 12:45 AM comenzaba uno de los espectáculos de belugas por lo que nos sentamos en las gradas a esperar que empezase junto a un montón de niños y nos pareció divertido y curioso ver como los animalitos hacían sus gracias para recibir el pescado de recompensa; además ofrecían muchas muestras de cariño hacia los instructores y les gustaba ser acariciados por ellos.

Tras este espectáculo empezamos nuestro paseo por las diferentes salas e hicimos un pequeño descanso para comer (en el acuario hay área de picnic donde comprar comida o comer la que traes de casa, nosotros al desayunar fuerte solamente comimos unos perritos). Hay mucha variedad de peces y animales marinos:




Tras la visita al Acuario (punto A del mapa) pensábamos alquilar unas bicicletas (BayShore Bike Rentals ó Spokes biclicle rental) pero para alquilarlas había que salir fuera del parque, además hacía calor, estábamos cansados y no nos apetecía el pedaleo. Por lo que como teníamos parking gratis en todo el parque decidimos visitar los puntos más estratégicos del parque en coche, parar en una de sus playas para darnos un chapuzón y pasar la tarde descansando tumbados en la arena.
Paramos en Brockton Gate (B) donde se alzan hermosos totems índios, junto a los que  muchos visitantes fotografiándose.
En este se puede apreciar la interacción del hombre con la naturaleza: un águila sobrevolando los cielos y un oso en cuyo regazo se encuentra sentado un hombre.
Justo en frente de esta zona se puede dar un precioso paseo bordeando el mar y apreciando una de las vistas más emblemáticas de la ciudad: el Canadá Place ( edificio parecido al de Sydney por el estilo) cuyo tejado recuerda a un barco de vela, el Harbour Centre Tower y demás edificios que forman el centro de la ciudad.
Después de esto fuimos parando en varios miradores desde los que se divisa la lengua de agua que nos separa del North Vancouver,
Y de fondo se veía el Lion's Gate Bridge, panorama incomparable de la bahía de Prospect Point. Hace unos años este famoso puente verde fue objeto de un intenso debate, cuando se decidió sustituirlo por su incapacidad para absorber el creciente tráfico. Sin embargo, muchos consideraron que perder este perfil tan característico de Vancouver, constituiría un auténtico desastre para la ciudad, por lo que, finalmente, el viejo puente fue ensanchado y renovado en 2000-2001, aunque, por lo visto, las obras no solucionaron del todo los problemas de tráfico.
Justo a la altura de la entrada al puente hay indicaciones del Prospect Point Lookout (C), allí merece la pena bajar del coche y llegar al  mirador donde hay preciosas vistas de la bahía y del puente.

Allí cerca de la zona de aparcamiento había algunas zonas de picnic y cafés por lo que ante el calor que hacía decidimos sentarnos un rato y tomar un helado. Fue gracioso porque mientras estábamos allí un curioso mapache salió de entre los árboles y unos turistas tuvieron la brillante idea de darle comida (hecho que está multado) y ya no había manera de que el mapache los dejase tranquilos, era gracioso porque se ponía de pié con los brazos abiertos pidiendo comida. Ya el año pasado en USA conocí a estos animales y me sorprendió lo listos que son, lo mucho que se acercan a las personas y sus manos (parecen pequeñas manos humanas).


Había dos opciones para pasar la tarde en la playa, la playa 3 y la 2; en el mapa la playa 3 (D) parecía más pequeña, así que nos decidimos por esta ya que, aparte de por pensar que fuese más tranquila, además está casi al lado de los árboles y tiene una perspectiva distinta que no conocíamos (desde ella se ve el West Vancouver). La playa 2 tenía pinta de estar más ambientada (tiene piscinas), pero como daba al English Bay que, aunque desde el otro lado (Kitsilano Beach), ya la conocíamos.
Pasamos el resto de la tarde tumbados en la playa (unas dos horas y media) y tengo que decir, que aunque el agua estaba fresquita, nos dimos unos buenos chapuzones. Antes de bajar las escaleras a la playa hay vestuarios y servicios donde ponerse el bañador.

Después de esto decidimos ir a cenar al centro, pero el aparcamiento allí era carísimo (2 CAD 15 minutos en la cera y los parking 5 CAD la hora), si te quedabas el día entero sí que los parkings tenían un precio más razonable (12 CAD), pero para pasar un rato era carísimo, así que dimos una vuelta por las zonas más emblemáticas en coche y decidimos volver al día siguiente ya sin coche. Así que nos fuimos a la zona de Granville St, ya fuera del centro, es una zona comercial (con tiendas y cafés) también, que nos pillaba más cerca de nuestro B&B . Cenamos en la terraza de un restaurante de comida asiática fusión (http://www.reddoor.ca/) una ternera y unos noodles buenísimos (no era barato, pero la relación calidad precio sí estaba acorde).

TERCER DÍA EN VANCOUVER:

Para este día teníamos toda la mañana reservada para algo, que si nos lo dicen un mes antes no lo hubiésemos creído, era la semifinal del mundial de fútbol de Sudáfrica, España jugaba con Alemania a las 11:30 AM y nosotros lo veríamos desde Vancouver. Esa mañana desayunamos a las 9 de la mañana con toda la tranquilidad del mundo coincidiendo con los huéspedes de la otra habitación, suizos que habían dejado aparcados sus trabajos para durante un año dar la vuelta al mundo. Compartimos una agradable charla, donde nos contaron detalles de su viaje, venían de pasar 2 meses en Australia donde les había salido más rentable comprar un coche viejo que alquilarlo y habían recorrido todo el país en él.

Tanto Treckorange como Anne, nos habían indicado que el mejor sitio para ver el partido era la zona de Comercial, un barrio populoso lleno de tiendas y restaurantes (muchos italianos); desde donde es tradición ir a ver los partidos de la World Cup. Nos sorprendió, porque en Canadá el deporte nacional no es el fútbol, sin embargo a este evento le estaban dando mucha publicidad y estaba continuamente en televisión.

Así que con tiempo, ataviados con nuestras camisetas de la selección, nos fuimos a Comercial. Después de estar un rato dando paseos para ver el local que más nos gustara (donde más camisetas rojas y menos blancas hubiese, claro) y de cruzarnos con muchos hinchas españoles (casi ninguno español) y otros alemanes (estos sí tenían pinta de ser germanos); nos quedamos en un restaurante que era “La casa de Portugal”, donde predominaba un pelín más el rojo que el blanco. Bueno, del partido que os voy a contar que no sepáis, que jugaron de miedo y que nos hicieron sufrir hasta que llegó ese estupendo gol de cabeza de Puyol que ninguno olvidaremos. Allí conocimos un madrileño casado con una Canadiense que estaba viendo el partido con unos amigos y una pareja de venezolanos. Cuando España marcó y cuando ganamos, nosotros, estos conocidos, todo el local (lleno de asiáticos  y de gente de todos lados) y toda la calle (abarrotada de gente viendo el partido por las cristaleras de los locales repletos) celebraron el gol con abrazos, gritos, olés, Vivas a España (en español)y en resumidas cuantas, con alegría a raudales.
No os podéis imaginar lo que disfrutamos, este día en nuestros recuerdos quedará grabado para toda la vida, pensábamos “nosotros somos españoles, un país pequeñito de la otra punta del mundo, y todos estáis celebrando con nosotros nuestro triunfo”. Cuando salimos a la calle, en Comercial, todo el mundo pasaba pitando con los coches, ondeando la bandera de España por las ventanillas, todo era fiesta, cánticos y celebración. Durante todo el día llevamos nuestras camisetas, por la calle y en todos los sitios, casi cada cinco minutos, nos preguntaban “españoles???” y nos felicitaban.

En fin, contentos por la victoria, proseguimos nuestra visita a la ciudad. Fue la primera vez (y la única) que cogí el coche en todo el viaje, mi marido sólo había tomado una cerveza pero como íbamos con las camisetas de la selección no nos fiábamos que la policía nos pudiera parar, por lo que lo sustituí un rato al volante. Cogimos la autovía 1 y nos dirigimos hasta North Vancouver para visitar el [b]Lynn Canyon Park[/b], http://lynncanyon.ca/. Este parque está situado junto a la ciudad, entre los montes Seymur y Grouse que la flanquean. Tiene exuberantes bosques que aunque son reforestados son muy bonitos, los árboles originales (de 90 metros) fueron talados a principios del s. XX. Tiene muchísimos senderos que pasan entre acantilados, cascadas y árboles; pero lo más famoso es su puente colgante, Lynn Suspensión Bridge, que atraviesa el cañón a 70 m de altura y ofrece, para los que no se marean en las alturas, unas bonitas vistas. Yo no soy muy valiente para esto, pero crucé el puente como una campeona.
A poco distancia después de cruzar el puente, se encuentran las 30 Foot Pool, una especie de pozas de agua que hace el río al formar un remanso, que asemeja a unas piscinas naturales y donde te puedes bañar. Así que previamente en el Lynn Canyon Café (que está a la entrada, al lado de la estación de Ranger) nos cambiamos los bañadores, compramos bebida y unas hamburguesas de salmón (que era la primera vez que las comíamos y nos parecieron buenísimas) por 25 CAD todo; cruzamos el puente colgante y llegamos a las 30 Foot pool donde nos las comimos sentados en unas rocas. Hacía muchísima calor (había una ola de calor estos días en Canadá), por lo que el bañito nos vino genial, ahora bien, el agua estaba muy fría porque provenía directamente del deshielo de las cumbres (que aún se veían con nieve). Allí pasamos un buen rato descansando en unas piedras y viendo como un grupo de chicos se tiraban al río desde los acantilados.
Elegimos este parque y no el Capilano, primero por el precio (este era gratis y el Capilano costaba 25CAD/persona), después por la opción del baño (que no sabíamos si existía en Capilano) y después porque, aunque el puente colgante de Capilano es más grande y los árboles más antiguos, estos detalles nos daban un poco igual, la cosa era cruzar por primera vez un puente colgante.

Después de esto y ya que todo el mundo hablaba maravillas de la carretera 99 o [b]“Sea to Sky Highway"[/b], decidimos recorrerla. Esta carretera te lleva de Vancouver a  Whistler (pueblo con pistas de esquí y bikes, sede de los juegos Olimpicos de Invierno Vancouver 2010). Esta vía debe su fama a que a un lado de la carretera está el fiordo  Howe Sound,  un amplio cuerpo de agua tallado hace miles de años por los glaciares (es a menudo considerado el fiordo más meridional de la costa del Pacífico de América del Norte) y por el otro lado de la carretera están las Montañas de la Costa. Esta experiencia única simultánea de agua y de montañas es la responsable del nombre de la carretera y de la belleza de la misma. Hicimos solamente el tramo de 65 km que te lleva hasta Squamish, población que coincide con la zona final del fiordo:

Antes de llegar a Squamish y a la derecha de la carretera (zona de las montañas) se encuentran las Shannon Falls, las cataratas más altas de la British Columbia, 335 metros y a las cuales se accede tras tomar un pequeño desvío de la carretera.
Estuvimos un rato en la base de las cascadas contemplándolas desde dentro del río, subidos encima de las piedras. Por el camino de vuelta paramos en varios miradores y había unas zonas de picinic muy bonitas.
Ya de vuelta en la ciudad, cruzamos al centro por el puente que habíamos visto desde lejos el día anterior, Lion´s Gate Bridge.
Como ya teníamos pensado, volvimos a salir del Centro, cerca de la zona donde pernoctábamos dejamos el coche y tomamos el metro, donde con el mismo billete (que no recuerdo si fueron 2 CAD tuvimos para la ida y para la vuelta, porque tienen dos horas de validez) llegamos al centro. Dimos una vuelta andando por la zona comercial Robson Sq y nos dirigimos al Water Front donde admiramos el [b]Canada Place[/b], edificio característico del muelle con forma de velero blanco y cristal,  que alberga un hotel, dos centros de convenciones y un muelle de barcos de crucero (las vistas y las fotos salen mucho más bonitas desde Stanley Park que desde aquí).
El Harbour Centre Tower, este rascacielos es célebre por su torre de 167 metros de altura, donde se puede subir y desde donde en días despejados, según dicen, se puede admirar Victoria.
Cruzamos por dentro el edificio de la Canadian Railroad que alberga la estación y nos dirigimos a Gaston, el barrio más antiguo de la ciudad, situado en Water Street. Hace algunos años, se reformó totalmente este conjunto de antiguos almacenes y viejas viviendas. Tiendas de moda, restaurantes y comercios de todas clases permitieron salvar algunas hermosas casas de ladrillo del siglo XIX, así como bellas mansiones de piedra gris, adornadas con armoniosos frisos, que hubieran sido derruidas. Aun así, según dicen las guías y nosotros comprobamos, el barrio no ha sabido evitar un cierto aire excesivamente artificial y turístico. Aún así merece la pena dar un paseo por estas bonitas calles flanqueadas por farolas cubiertas de flores que le dan un aire británico al entorno.
En ese barrio y entre las calles Water y Cambie, se encuentra el que se considera el primer reloj de vapor del mundo de 1870:
Y un poco más adelante, en Carral St se encuentra la estatua de Gassy Jack (Jack el Hablador), que dio su nombre al barrio. John Deighton (su verdadero nombre) abrió un saloon en 1867 para los leñadores que trabajaban en los alrededores. Muy pronto adquirió una gran notoriedad entre aquéllos, que le llamaron Gassy Jack. En la actualidad, se le ha erigido una estatua para relanzar el barrio.
Por esta zona ya empezamos a notarnos inseguros, un tío se nos acercó a pedirnos dinero y al decirle que no teníamos (cosa que era verdad) nos dijo con muy mala uva que sacásemos dinero de un cajero para darle…en fin, sin comentarios. Le peguntamos a un chico que por donde se llegaba a Chinatown, nos miró con cara de sorpresa y nos dijo que no nos aconsejaba ir andando, que el barrio estaba bien pero que para llegar a él teníamos que atravesar unas calles poco recomendables y que con la cámara reflex al cuello no lo veía muy buena idea. Por lo que como ya habíamos paseado con el coche por la zona, al chico lo vimos franco y el ambiente de esa zona no nos gustó nada; nos dimos media vuelta y volvimos a tomar el metro.

Traíamos en la maleta un vinito regalo de un buen amigo, que habíamos reservado para una ocasión especial y vimos ese momento como ideal para brindar con él, así que como en el B&B teníamos copas, cubiertos, etc. decidimos comprar una carne para cenar y comerla allí. Pero pasó lo de siempre, eran las 20:30 PM de la tarde y la mayoría de restaurantes donde preguntamos para comprar la comida para llevar, en el área residencial donde teníamos el coche, ya estaban cerrando. También deciros que tengáis un poco de cuidado (preguntar antes de comprar), porque nosotros casi no llevábamos dinero en Cash (pagábamos todo con tarjeta) y en algunos restaurantes en Vancouver sólo aceptaban American Expess y no VISA (es el único sitio de todo Norteamérica donde nos ha pasado esto). Pues al final después de mucho buscar encontramos un restaurante coreano muy bonito donde compramos una ternera como en una especie de tempura que resultó estar buenísima. Mientras esperábamos la comida, charlamos un rato con los dueños del local que fueron muy amables, nos enseñaron a usar los palillos correctamente y como no, también nos felicitaron por el triunfo español del día.

Tuvimos una cena muy original y agradable; y donde dimos a nuestro amigo las gracias por el detalle del regalo con un buen brindis en su honor.

DESPEDIDA DE VANCOUVER Y CRUCE DE FRONTERA HASTA USA:

A la mañana siguiente volvimos a amanecer en la ciudad. Tomarmos otro contundente desayuno de Anne: café, fruta, tostada y esta vez una especie de tortilla italiana con champiñones, quesito y especias. Acompañados de la pareja del día anterior, los cuales nos explicaron que pensaban estar una semana en la ciudad y que el día antes habían ido a comprar ropa y cosas de montañismo para prepararse para Las Rocosas (nos enseñaron el spray antiosos, qué gracia).

Tras despedirnos de Anne, no sin pasar un poco de pena, ya que siempre da un poco de sentimiento de tristeza despedirte de alguien que se ha portado bien contigo, te ha ayudado desinteresadamente y sabes que es difícil que vuelvas a cruzarte con ella; dejamos Vancouver.

Hay gente en el hilo que comenta que merece poco la pena la visita a la ciudad, nosotros no estamos de acuerdo con esta apreciación. Por supuesto si comparas esta ciudad con la grandiosidad de la naturaleza de Las Rocosas, seguramente Vancouver salga perdiendo en la comparación, pero es que son lugares tan diferentes que para mí no caben las comparaciones entre ellos. A nosotros ésta nos ha parecido una bonita ciudad, cosmopolita, con ambiente distendido y enmarcada en un entorno precioso. Además nos ha resultado el lugar ideal para descansar y relajarnos en medio de esta, nuestra ruta, tan colmada de naturaleza, senderos y paisajes de impresión.

En este día teníamos previsto atravesar la frontera de USA, hacer las compras de ropa en un Outlet, devolver el coche de alquiler en el aeropuerto de Seattle y tomar el vuelo a Calgary. Este itinerario lo voy a dejar dentro de la etapa de Vancouver porque pienso que aunque sea USA, esta zona queda tan cerca de la ciudad que a otros viajeros les puede servir como idea para una pequeña excursión por esta zona donde se puede comprar ropa a estupendos precios.

Vancouver se encuentra de Tulalip, población americana donde está el gran Outlet de la cadena Premium, (http://www.premiumoutlets.com/outlets/outlet.asp?id=71), a dos horas de carretera, pero hay que tener en cuenta el tiempo que se puede perder en pasar la frontera. Nosotros tuvimos la mala suerte de caer en la cola más lenta y tardamos un poco más de una hora. Aunque después el trámite fue rapidísimo, el policía nos pidió el pasaporte, nos hizo un par de preguntillas y nos dejó pasar.
Ya en USA, llegamos al Outlet, el cual es muy grande y tiene tiendas de muchas firmas. Os recomiendo que os inscribáis en su página y que imprimáis los tickets de descuento que te hacen por ser socio. Además una vez allí, si entregas otro ticket que también te sale en la impresión, en la oficina de atención al cliente, te dan un librito con más descuentos. Nosotros además coincidió que visitamos el recinto justo al inicio de las rebajas de verano (que empiezan tras el 4 de julio) por lo que había aún más ofertas. Los bajos precios y el cambio euro/dólar favorables pueden hacer que consigas muy buenos precios (zapatillas, vaqueros, ropa de deporte, etc.). La visita merece sin duda la pena para el bolsillo.

La visita la hicimos en tiempo record (dos horas), nos hubiese gustado tener un poco más de tiempo para mirar más cosas pero teníamos que coger el vuelo y aún nos quedaba atravesar el área metropolitana de Seattle por le interestatal 5, carretera con muchísimas retenciones.

Llegamos sin que nos sobrara mucho tiempo al aeropuerto, devolvimos el coche sin incidentes y tomamos nuestro vuelo con Air Canadá. El vuelo lo operaba Jazz, la compañía regional de Air Canadá y nos reímos mucho durante el trayecto de hora y media a Calgary, porque el avión en el que íbamos era muy nuevo, pero súper pequeño, parecía el de los Playmovil. Nos ofrecieron bebida y snacks a bordo gratuitamente. Ya se notaba que nos acercábamos a Calgary y, por tanto, en esas fechas, a la Estampede, una de las ferias de rodeo más importantes de Norte América, porque en el avión iban muchos pasajeros con indumentaria de vaqueros (sombreros, botas, tejanos, camisas son tachuelas y cinturones con súper hebillas), pero esto es ya otra etapa…

Etapa 9: La Stampede de Calgary  

Llegamos a Calgary a las 20 horas, al llegar ya se notaba el ambiente de la Estampida (fiesta por excelencia de Calgary y uno de los rodeos y feria de ganado más importantes del Norte de América), casi todo el personal del aeropuerto estaba ataviado con botas y sombrero vaquero; y al cruzarse en tu camino te daban la bienvenida a Calgary y te deseaban una feliz Estampida (“Happy Stampede!). Después de recoger el equipaje de la cinta nos dirigimos al hall del aeropuerto donde hay unos teléfonos gratuitos para llamar a los Hoteles y así avisamos a nuestro hotel que habíamos llegado para que nos viniesen a recoger. Nos dirigimos a la zona exterior al número de parking que nos habían indicado para que nos recogieran y a los 15 minutos apareció una furgoneta que nos trasladó gratuitamente a nuestro hotel.

Al aterrizar en Calgary llegamos a otra provincia de Canadá llamada Alberta, donde la hora es diferente a la de la zona de donde venímos (tanto la British Columbia donde está Vancouver y Victoria, como el estado de Washington en USA tienen el mismo huso horario, es decir, 9 horas menos que en España), aquí en Alberta la hora cambia y hay una hora más, es decir, 8 horas menos que en España. En las Montañas Rocosas el Parque Nacional de Banff y el de Jasper se encuentran en Alberta y el de Yoho en la British Columbia, aún así la hora en estas tres zonas no cambia y sigue siendo la de Alberta. Aunque Yoho National Park sea de la British Columbia, dentro del Parque la hora es la de Alberta y la hora de la British Columbia no se hace efectiva hasta salir del mismo, es decir, en Golden.

Nuestro hotel en Calgary era el Quality Hotel Airport & Conference Centre, lo elegimos por el servicio gratuito que ofrecía de transporte al aeropuerto (de esta forma nos ahorramos 2 días de alquiler de coche, uno a la llegada a Calgary, donde no alquilamos coche hasta el día siguiente y otro el día que volveríamos de Las Rocosas, que también nos alojaríamos en ese hotel devolviendo previamente el coche en el aeropuerto) y porque aunque estaba en la zona cercana al aeropuerto (en el extrarradio), tenía una conexión muy buena de bus para el centro (justo en la puerta tomabas el bus 4 que te llevaba directamente al centro en 25 minutos). Además una vez allí comprobamos que justo al lado había restaurantes y zonas para comer.
Esta noche de hotel la reservamos por la página web de Agoda (más barata que por su web). El hotel es muy grande, tiene varias plantas con muchas habitaciones. No es que sea muy moderno pero las camas son grandes y cómodas. Tiene piscina (la cual disfrutamos mucho en nuestra siguiente estancia), tiene wifi gratis además de dos ordenadores con Internet gratis en el vestíbulo y en el precio se incluye el desayuno que es aceptable (café, cereales, muffins, bagels de mantequilla o queso, yogurt, zumo y fruta). Aquí se nos pasó hacer la foto y esta la he sacado de su web, nuestra habitación era así (con la moqueta un poco más usada seguro),tenía dos enormes camas de matrimonio:
Los recepcionistas eran muy agradables, uno de ellos era profesor de guitarra flamenca y nos dijo que uno de sus sueños era conocer nuestra ciudad (Sevilla), que lo había hecho hace algunos años y que le fascinó. Charlamos un largo rato con él, nos dio una tarjeta suya y se ofreció para ayudarnos en lo que necesitásemos durante nuestra estancia en Canadá (¡qué bien!!, no parábamos de encontrarnos con gente agradable en todo el viaje).

Cenamos en uno de los restaurantes que estaba al lado, Humpty´s on Mcknight, una especie de restaurante tipo americano (quesadilla, wraps, bebida y tarta por 35 CAD).  Tras esto revisamos nuestros correos por internet y nos fuimos a dormir.

Nos levantamos al día siguiente temprano, como a las 6:30 o así, porque nos habían dicho que el desfile de la Estampida comenzaba a las 9 AM y que era bueno que llegásemos temprano para coger sitio. La verdad, es que nos colocamos en un buen sitio, sentados en un muro en alto, pero no era necesario el madrugón, hay mucha gente pero aunque llegues a las 9 en punto puedes encontrar sitio sin problema. Pues bien, tras desayunar en el hotel tomamos el bus urbano nº 4 en la puerta que en 25 minutos te dejaba en el centro, justo al lado de la avenida donde empezaba el desfile de la Estampida.
La Calgary Estampida (http://calgarystampede.com/) es uno de los festivales más grandes del mundo celebrado bajo cielo abierto y es la mayor atracción turística de la ciudad . Cada año en julio llegan a Calgary más de un millón de personas y durante  10 días la ciudad se transforma en un gran escenario donde se recrea la cultura de los vaqueros. La Calgary Estampida comienza oficialmente el viernes por la mañana con la Stampede Parade (desfile), el cual tiene lugar en las calles del centro de la ciudad. La fiesta en sí se concentra durante esos 10 días en el Stampede Park, un gran recinto cerrado al lado del centro a modo de gran feria, donde la gente puede visitar un rodeo (hay un gran estadio de rodeo), un montón de conciertos, carreras de carros, exposiciones agrícolas, exhibiciones ( de doma, herrería, esquile ,etc ) y muchos otros eventos. Cada mañana, se distribuyen panqueques en el llamado desayuno de la Stampede.

A la hora acordada empezó el desfile que duró más de dos horas y en el que nos divertimos mucho porque había animadores que iban pasando con pancartas para animar al público a gritar el grito de guerra de la Stampide y de los vaqueros “yaaaaaaaa-huuuuuuuu” (en esta foto veis al muñeco del coche con una pancarta de yaaaaa y otra de huuuuu y cuando levantaba cada una el público contestaba a lo grande), era un desfile muy participativo.
El desfile en temática era algo parecido al que días antes vimos en el del 4 de julio, aunque con más contenido vaquero, pero claro este era mucho más grande y vistoso ya que estábamos en una gran ciudad y en su fiesta por excelencia.
Durante todo el desfile pasaron un sin fin de bandas de música con todo tipo de indumentarias y melodías diferentes:

 
Desfilaron todos los cuerpos de seguridad del país: policías, bomberos, militares(con sus tanques), aviadores, veteranos, etc. Pero lo que más nos llamó la atención como turistas fue el gran desfile que hizo la policía montada canadiense:
Desfilaron también todo el séquito a caballo de los participantes en el rodeo de este año, los ganadores del año anterior rodeados de malabaristas sobre los caballos y las reinas de la belleza:
Participaban también en el despide un montón de gente representantes de distintas zonas del oeste americano y canadiense, cowboys en caballos salvajes e indios de diferentes tribus vestidos con sus galas:


Pasaron delegaciones de todos los pedigríes (o razas o como se llame) de cabellos, vimos los caballos más grandes y más pequeños de nuestras vidas, pero entre ellos los que más ilusión nos hizo ver fue la comitiva de caballos andaluces montados por jinetes vestidas de flamenca y un niño con la bandera de España y la camiseta de la selección (la camiseta del niño ya lucía incluso la estrella de campeones aunque el desfile fue dos días antes de la final). Otro detalle más de que España es tenida en cuenta en Norte América:
Desfilaron las distintas comunidades integrantes de la ciudad (chinos, indios, etc con carrozas coloridas, dragones humanos, banderas y cánticos multiétnicos) y un montón de políticos, asociaciones, etc. Como pasaron tantos caballos cada cierto tiempo limpiaban el suelo y lo curioso era ver los camiones de limpieza, ¡qué originales!  :aplauso: , eran camiones camuflados de caballos o toros:
Tras contemplar todo el desfile nos fuimos andando al recinto de la [b]Stampede Park[/b]. Por el camino paseamos por el centro, que la verdad es que no tiene mucho interés, pasamos por la biblioteca donde nos hicimos algunas fotos montados en las estatuas de los caballos de la puerta y contemplamos la torre símbolo de la ciudad (Calgary Tower) de 191 metros:
La Stampede Park se encuentra a escasos 15 minutos andando del centro, para entrar en este enorme recinto se necesita una entrada, pero como nosotros teníamos entradas para el rodeo de las 13:30 horas (el rodeo tiene lugar en un gran estadio que se encuentra dentro del parque), con esta entrada también teníamos derecho a acceso a todo el recinto. Las entradas las compramos previamente por la web del evento (http://calgarystampede.com/), compramos la entrada de bronce que estaba un poco arriba, pero después había huecos y lo vimos desde diferentes asientos .

Como aún quedaba mucho tiempo para el inicio del rodeo, paseamos por todo el recinto de la feria. El lugar es como cualquier feria española, llena de casetas con comida, atracciones de feria, etc y con varios pabellones de exposiciones y demostraciones (te dan un mapa en la entrada con todo detallado). Vimos en el mapa los horarios de las exhibiciones y nos fuimos a ver un concurso de esquilar ovejas:
Y otro concurso de herrar caballos:
Tras comernos unos filetones a la barbacoa que compramos en un puesto (estaban buenísimos), fuimos a ver la exposición de carros y los caballos que los tiran. Las carreras de carros son el concurso por excelencia de la Stampede y tiene lugar todos los días a las 20 horas. Los caballos que tiran estos carros son los mas grandes que he visto nunca:
A las 13:30 nos fuimos para el estadio de rodeo y buscamos nuestros asientos. Era el primer día de rodeo por lo que hubo una presentación muy chula con jinetes a caballo, las banderas, los himnos y una especie de exhibiciones con fuego.
Hacía mucho calor, pero al menos en la zona que estábamos hacía sombra (en días posteriores vimos en TV que incluso había hecho frío y había granizado). Nunca habíamos estado en un rodeo y la verdad es que nos gustó mucho la experiencia. Dentro del espectáculo hay varios concursos. Uno de tiempo y estilo de permanencia sobre un caballo salvaje (¡madre mía como se movían los caballos!).
Concurso de atrapar un ternero con lazo:
Había más espectáculos como el de permanencia en toro salvaje o carreras de obstáculos femeninas. Como veis en la primera foto, había una gran pantalla gigante donde veías en primer plano la acrobacia, el nombre y el lugar de procedencia del jinete. Había jinetes de todo el oeste de Norteamérica (Canadá, USA y México) y los ganadores de cada etapa de este día se llevaron una buena suma de dinero. La verdad es que fue una experiencia muy divertida y entretenida.

Después de esto dimos una vueltecilla por el recino de nuevo, había muchísimo ambiente en unas carpas donde tocaban música country y la gente bailaba (nosotros no nos atrevimos con el baile, mis vecinos son americanos y siempre dicen que los españoles tenemos mucho sentido del redículo; y creo que pueden tener algo de razón, deberíamos de habernos animado).

Tras esta nueva y fantástica experiencia fuimos de nuevo caminando al centro, donde después de dar un poco de vuelta para encontrarlo, tomamos el bus (esta vez en nº 5) que te llevaba directamente de vuelta al hotel. Calgary no es una ciudad que merezca mucho la pena, yo no la incluiría en el itinerario de viaje, ahora bien,  si coincidís con la Estampida  no os podéis perder una visita a la misma, porque en estas fechas Calgary es una ciudad con un ambientazo country increíble. Os recomiendo ver el reportaje de las Pillot Guides sobre el Oeste de Canadá, donde se incluye una visita a Calgary durante la Estampida.

En nuestro hotel recogimos el equipaje y otra vez de forma gratuita nos volvió a dejar el transfer del hotel en el aeropuerto.  En una de las agencias de alquiler de coches del aeropuerto, en National, teníamos la reserva para un nuevo coche de alquiler (las agencias de alquiler están creo casi todas justo al lado del parking donde dejan los buses y los taxis). Como os podéis imaginar, no cogimos el coche el día anterior para ahorrarnos días de alquiler (en Canadá el alquiler es caro y los dos días que nos ahorramos, a  la llegada y a la ida, en el alquiler, se notaron en el presupuesto). Recogimos el coche, que esta vez como ya os dije incluía GPS, emprendiendo así nuestro viaje hasta Banff, nuestra primera estación en Las Montañas Rocosas.....

Etapa 10: Las Montañas Rocosas I

Emprendimos el viaje hacia la zona que más nos impresionaría de todo este viaje, como siempre, aunque pensemos que la mano del hombre puede hacer construcciones impresionantes, al final, hay que reconocer que la fuerza de la naturaleza se termina imponiendo a todo lo demás y, Las Montañas Rocosas con su maravilloso paisaje, dan buena cuenta de ello. Jamás hemos conocido, hasta ahora, paisajes más impresionantemente bonitos que los de las Canadian Rocky Mountains.

El camino de Calgary a Banff dura aproximadamente 140 km (1 hora 45 minutos) y es bonito. Calgary se encuentra en una gran llanura, pero justo al salir de la ciudad hay una especie de montaña donde, desde la carretera, se pueden observar las pistas de esquí de salto famosas por las Olimpiadas de invierno de Calgary 1988 (época en la que muchos, incluidos nosotros, aprendimos a localizar en el mapa la ciudad). La primera parte del camino está llena de granjas de vacas y campos de pasto (nos pareció curioso que las alpacas de pasto fuesen redondas, en España son rectangulares). Y llega un momento en el que el paisaje cambia drásticamente para dar paso al inicio de Las Montañas Rocosas. Un poco antes de llegar a Banff está el puesto de entrada al Parque Nacional, donde tienes que comprar entrada (Banff es un pueblo pero se encuentra dentro del Parque por lo que para llegar a él hay que pagar), nosotros compramos el pase anual que tienes que colgar en el espejo del coche y es válido para todos los integrantes del mismo). El precio del pase es de 136,40 CAD, la verdad es que con él puedes entrar a todos los Parques Nacionales de Canadá durante un año y gracias a pagar este precio los parques se mantienen cuidados; pero comparado con el precio del mismo pase en USA (80 $), este precio nos parece un poco alto, porque además en USA ( donde hemos usado el pase otras veces en 6  Parques Nacionales diferentes) nos pareció que había mucho más personal en los parques, más información, más lugares de alojamiento con precios más asequibles para todos los bolsillo (la mayoría de las veces gestionados por el mismo parque e intentando preservar el medio) y en general más infraestructura con el mismo (o mayor) respeto por la naturaleza.

Nos sorprendió eso de que hubiese pueblos dentro del Parque Nacional, imagino que la gente que habitualmente vive allí no tendrá que pagar para entrar y salir. Lo que sí es verdad es que la vida allí es más cara, además de haber pocas opciones de encontrar diferentes supermercados, nos sorprendió cuando vimos en las compras de alimentación, que estos productos vienen grabados con más impuestos por ser comprados dentro del Parque. Son pequeños detalles, pero después de venir de la “filosofía de Parque Nacional de USA”, donde todo son facilidades (económicas, de información, de prestaciones, etc) para las familias, los rangers se paran por el camino para charlar contigo, se organizan excursiones y exposiciones gratuitas, etc....; estos pequeños detalles chocan un poco. Aunque esto no significa que este Parque no esté organizado, su página de guía de senderos es muy buena y aunque a nuestro parecer carezca un poco de información insitu, tenemos que reconocer que el esfuerzo por proteger la vida animal está visible y muy presente por todo el Parque.

Después de hacer esta reflexión (que aclaro que es totalmente personal), llegamos a la  parte Banff y sigo con otra reflexión mía. Organizar los días de estancia en cada punto de Las Rocosas nos costó un poco, al final seguí los consejos que tan amablemente me ofrecieron Treckorange y jp177 (dos foreros expertos que han visitado esta zona en varias ocasiones) y puedo decir que los agradecí un montón. Ambos me recomendaron que para los días que yo tenía reservados eligiese un solo alojamiento para la zona de Yoho/Lake Louise/Banff porque todo quedaba muy cerca y así me ahorraba el cambio de residencia con la incomodidad y la pérdida de tiempo que ello supone. Hay sólo unos cuantos de pueblos en toda la zona y ambos expertos me recomendaron quedarme en Banff. Esta población no es la más céntrica de la zona (pero está  bien hacer todos los días kilómetros, porque haciendo carretera es cuando más posibilidades de ver animales tienes), pero sí la única que tiene ambiente (bares, supermercados, tiendas y muchos restaurantes) y os puedo asegurar que esto se agradece. Golden y Canmore quedan muy alejados y fuera de las zonas más conocidas del Parque Nacional.  Field es un pueblo excesivamente pequeño (lo visitamos intentando buscar un restaurante y ni siquiera tenía ninguno), menos mal que no repartí la estancia en dos zonas Field/Banff como en principio tenía pensado, porque Field no me gustó nada (ya digo que es sólo mi opinión). Lake Louise es la zona más céntrica pero el alojamiento es mucho más caro. Así que al final y tras consultar precios en todos lados nos decidimos por quedarnos las 5 noches en Banff  (creemos fue una opción acertada) y desde aquí organizamos todas las visitas por la zona, quedando así el planning (la zona más alejada de estas es Yoho y sólo está a una hora de Bannf):

-Día 1:Tarde de llegada a Banff.
-Día 2:Lago Morraine
-Día 3: Banff (Hoodos/Johnston Canyon/Lagos de Banff)
-Día 4: Yoho (Lake O,hara/Spiral tunnels/Takkakaw Falls/Emerald Lake/Natural bridge)
-Día 5: Lake Louise

Se pueden visitar en estos 5 días muchas más cosas, pero nosotros optamos y recomendamos las visitas más pausadas disfrutando de los senderos. Lo más bonito de esta zona, para nosotros, fue adentrarnos por los senderos. Sólo el parar y hacer una vista panorámica de los lagos o paisajes, creemos que le hubiese restado espectacularidad a nuestro viaje. Las mejores sensaciones que nos han quedado  grabadas en la memoria han sido las que tuvimos durante los recorridos a pie(contrastes de paisajes, esfuerzos para llegar a determinados puntos, pisar nieve/agua/barro, conversaciones con  otros caminantes, risas provocadas por el cansancio, etc).

Bueno, pues tras estas reflexiones no sé si acertadas, continúo con el relato de mi viaje. Llegamos a Banff sobre las 19 horas. Aquí nos quedaríamos en otro Bed and Breackfast llamado Odenthal B&B. No tiene web propia y lo encontré en la web de B&B de Alberta (http://www.bbalberta.com/listings/odenthalsbedandbreakfast-banff-alberta.html). Es una bonita casa toda de madera, con un hermoso jardín y aunque está en una calle de casas residenciales, está a un par de minutos andado del centro de Banff.
No lo reservé a través de ninguna página, sino que directamente le mandé un email a Freda, la propietaria de la casa, preguntándole disponibilidad y presupuesto de la estancia. Los precios del alojamiento en Rocosas no son muy baratos, pero este sitio nos gustó por sus buenas críticas y por el buen precio (95 CAD con desayuno, que resultó ser espectacular). La casa es enorme, limpia y Freda tiene acondicionada la parte de arriba sólo para huéspedes. La parte de arriba consta de dos habitaciones que alquila (una con cama de matrimonio y otra con dos camas), un enorme cuarto de baño y una habitación con una terraza (con unas bonitas vistas de las montañas) donde tiene un pequeño estudio (con guías de información sobre la zona, TV, frigorífico, utensilios para hacerte un café o comer algo rápido).


El baño era para compartir entre las dos habitaciones, pero nosotros tuvimos suerte y no lo compartimos porque los dos primeros días estaban alojados en la otra habitación unos familiares de Freda y ella fue muy amable y nos dejó el baño sólo para nosotros (sus familiares usaban los baños privados de su casa) y el resto de días estuvimos sólo nosotros alojados. Freda y su marido, aunque llevaban toda la vida en Canadá eran alemanes (de ahí el nombre de la casa) y no es que yo piense que todo el mundo era encantador, es que ellos realmente lo eran. Todos los días Freda nos hizo unos desayunos caseros enormes y buenísimos (desayunábamos nosotros solos en el enorme salón de su casa) y fue muy amable y cariñosa con nosotros. Por supuesto al estar alojado en una casa ajena hay que seguir sus normas: descalzarte al entrar (cosa a la que los españoles no estamos muy acostumbrados) y no ser muy ruidosos.

El río Bow, se encuentra justo al cruzar la calle, por lo que si querías meter los pies en remojo contemplando las enormes montañas sólo estabas a un paso. Muchos días nos encontramos en los jardines de las casas vecinas precisos ciervos comiendo (a nosotros nos parecieron preciosos pero a los dueños de los jardines me imagino que no le harían tanta gracia).
Después de dejar el equipaje en la casa y de que Freda bromease un rato con nosotros (era seguidora incondicional del mundial, días antes España había ganado a Alemania en la semifinal, ella era alemana, pero aun así se lo tomaba a broma y quería que la final la ganara España, cosa que comprobamos como cierta dos días después), nos fuimos andando a conocer Banff y al supermercado para comprar tentempiés para nuestros siguientes días de senderismo. Banff es una pequeña ciudad con casas de madera típicas de montaña y con mucho ambiente de gente caminando y comprando por el centro. Esa noche estábamos muy cansados y nos acostamos temprano.

DIA 1: LAGO MORRAINE
Le dijimos a Freda que nos pusiese el desayuno a los 8 AM y a la hora acordada nos tenia la mesa del salón preparada con mucha variedad de comida: bollitos calientes, tostadas, mantequilla, mermelada, queso, jamón York, fruta (fresas, moras, piña...), cereales, café, leche y dulces caseros que acababa de cocinar para nosotros (ese día tarta de manzana y bollitos de canela). Imaginaros, con semejante festín estábamos desayunados y almorzados para todo el día. Nos entretuvimos un poco con el desayuno y con el arreglo personal (yo soy un poquito presumidilla, aunque vaya al campo me gusta ir conjuntada, por cierto, por si a alguien le interesa, al viaje llevé un protector solar del 50+ en forma de maquillaje compacto de la marca Heliocare, ¡ja,ja,ja, hay que salir mona en las fotos!!! ) por eso íbamos un poco tarde para llegar al Lago Morraine, porque Treckorange me había dicho que tuviese cuidado porque los parking los cierran a las 10 AM (o aparcas antes de la 10 AM o después de las 5 PM) y era cierto, pero al final no hubo problema porque llegamos antes de las 10 y además como no era temporada alta aún esa norma no la seguían del todo ya que tampoco había tantos turistas aún (imagino que en agosto si lo harán, ¡así que ojo!!).

De Lago Louise pueblo a Banff  se va por la carretera transcanadiense 1 y al llegar a él hay que tomar una carretera de 15 km que te lleva al Lago Morraine; en total menos de una hora. La carretera tanscanadiense es muy bonita, el río Bow transcurre al lado y está flanqueada por las enormes montañas.
La carretera está toda vallada para que los animales no sean atropellados (esto es estupendo, pero tiene el inconveniente de no poder ver animales en la cuneta, cosa que si puedes contemplar en otras calzadas sin alambrada). Ahora mismo esta carretera está en obras porque están construyendo en alto pasos para los animales de una zona a otra de la vía (¡qué curioso verdad!), en esta foto los podéis ver:
Aquí os dejo la página del Parque con los senderos de esta zona para organizaros la visita: http://www.pc.gc.ca/pn-np/ab/banff/activ/activ1/c.aspx .

Decidimos hacer esta visita al Lago Morraine el primer día porque era el lago y el sendero que yo más ganas tenía de conocer, ya que las fotos que previamente vi eran impresionantes; pero además porque era sábado e imaginamos que al ser fin de semana habría más turistas y, por tanto, más posibilidades de encontrar grupos a los que unirnos para adentrarnos en los senderos (en esta zona no está permitido hacer senderismo a no ser que vayas en grupos de 4 personas o más por el peligro de cruzarse con osos).

Al llegar al lago te quedas extasiado con el entorno. Justo al salir del parking  a vuestra  izquierda y frente al lago, veréis una especie de montañita de rocas sueltas y en la cima de esa montañita, si subís, encontrareis un mirador (había algunos temerarios subiendo por las rocas, pero no es necesario, hay un pequeño sendero por detrás que te lleva al mirador de arriba), desde allí es desde donde salen esas preciosas fotos de este espectacular valle llamado [b]Valle de los diez picos[/b], con el Lago Morraine al fondo, custodiado por estos 10 altísimos picos de más de 3000 metros cada uno y por los glaciares que se encuentran entre ellos.
El Lake Morraine Lodge es un edificio de madera con restaurante, servicios, etc,  que está a la entrada del lago y a 100 metros pasado el mismo se encuentra el inicio de la mayoría de los senderos de la zona. Nosotros para ese día teníamos pensado hacer la subida al Larch Valley y al Sentinel Pass. En esa zona encontramos leyendo los letreros a un grupo de 5 personas y les  dijimos que nosotros éramos dos y nos dijeron que sin problemas podíamos unirnos a ellos. Eran alemanes que tendrían alrededor de los 50 años, se notaba que eran senderistas experimentados porque llevaban todo calculado al milímetro, no hablaban, se iban turnando para marcar el paso y costaba seguirles, pero lo conseguimos. Nosotros íbamos detrás para no incomodarlos por habernos acoplado, nos hizo gracia porque poco después del inicio de la subida una de las dos mujeres dijo que no podía seguir el ritmo, que le dolía la rodilla que continuaran sin ella que ella subía pero más lento y alucinamos cuando la dejaron atrás sola, y por lo bajito bromeamos entre nosotros diciendo que la habían dejado como comida para los osos... Después nos dimos cuenta que había mucha gente que no seguía la recomendación de ir en grupo, vimos hasta gente que iba paseando sola, por ello a la vuelta fuimos al tablón para leer si la norma era correcta y así era, el no ir en grupo estaba incluso multado.

La subida a Larch Valley se hace por la ladera de pinos derecha del Lago Morraine (la que queda enfrente de los 10 picos) en esta foto, a la derecha de la misma podéis ver la gran espesura de pinos en la que os tienes que adentrar y comenzar el ascenso por la misma.
En esta foto (que no es mía, sino de la web del Parque) veréis una vista aérea de la zona y toda esa ladera de pinos a la derecha del lago es la que hay que subir (como veis una buena caminata de más de 2 kilómetros):
Durante el ascenso por el sendero cuando ya estás a una considerable altura, se pueden observar entre los pinos las vistas del lago:
También vas contemplado las montañas y los glaciares cuyas lenguas de hielo se extienden en dirección al lago:
Observando desde aquí los restos de sedimentos que forman pequeños montículos sobre el lago (estos sedimentos son los responsables del bonito color turquesa del mismo) y que caen desde las montañas por la fuerza del hielo de los glaciares sobre las montañas:
Tras la subida llegamos al Larch Valley, otro valle a más altura, desde donde se emprendía un bonito paseo contemplando las mismas montañas y glaciares pero desde más cerca al encontrarnos más altos:

Pasado el valle el camino te lleva por otro pequeño ascenso, esta vez con menos pendiente que el anterior, hasta una especie de explanada en las alturas donde al llegar te sorprenden las vistas, merece la pena sentarse durante un momento en la hierba y contemplar lo que tienes ante tus ojos. Si miras hacia atrás puedes ver el pequeño sendero que has recorrido sobre las lomas, con el Larch Valley abajo y los 10 picos al fondo:
Y si miras hacia delante contemplas un lago parcialmente helado (junto al que se encuentran este grupo de gente) y la cima del Sentinel Pass al fondo:
Aquí ya dejamos al grupo de alemanes y  continuamos solos porque para subir a la cima del Sentinel Pass hay que ir por la ladera derecha del paso, que como observáis en la foto está compuesta de roca suelta, no es zona de encontrarse con osos,  el camino es estrecho por lo que hay que andar en hilera y es difícil de caminar en grupo. En esta época del año aún queda mucha nieve y casi todo el recorrido es sobre ella (por los que los palos son muy valiosos para poder continuar). Las vistas del pequeño lago helado que dejamos atrás son preciosas desde esta subida:
Llegamos a la cima donde nos abrigamos más (hacia más frío) y nos sentamos un rato a comer un tentempié encantados con las vistas, hacia un lado divisabas toda la zona recorrida: el Larch Valley al fondo y detrás los 10 picos (en la ladera izquierda podéis observar el pequeño camino de subida sobre la ladera de roca suelta):
Y la vista opuesta, al otro lado del paso, era igualmente impresionante, el Paradise Valley:
Allí arriba entablamos conversación con una pareja que nos había seguido en todo el recorrido, tendrían seguro más de 70 años pero su forma física era envidiable (sus piernas eran musculosísimas), eran canadienses y muy amablemente nos dieron un montón de consejos sobre las zonas a visitar en el Parque.

El camino de vuelta lo hicimos pausadamente haciendo fotos, íbamos solos pero siempre intentábamos ir detrás o delante de algún grupo. Fueron 12 kilómetros de sendero inolvidables (recorrido en unas 5 horas).

Al llegar al lago de vuelta conocimos a un grupo de Zaragoza, eran los primeros españoles con los que coincidimos en el viaje, fueron muy simpáticos y nos dieron muchos consejos para las rutas de los siguientes días. Nos dijeron que las mejores zonas para ver osos eran las carreteras secundarias, una de ellas la [b]Bow Valley Parkway [/b](carretera A1). Tras esto nos compramos unos bocatas con bebidas (23 CAD) muy buenos en el Lake Morraine Lodge y nos los comimos contemplando el lago.
De vuelta a Banff decidimos dejar un rato la carretera 1 y nos metimos por la A1 (paralela a la anterior) como nos habían indicado, como su nombre indica esta carretera transcurre por el valle del río Bow. La carretera por algunos tramos transcurre al lado del río y muchos animales por la tarde van a beber a él. Vimos una manada de bighorn sheeps (cabras de montañas con cuernos retorcidos), era la época de mudar el pelo y estaban un poco feillas:

En Banff nos arreglamos y nos fuimos a cenar a un restaurante que nos recomendó Treckorange, Sukiyaki House (http://www.sukiyakihousebanff.ca/) y resultó ser genial (creo que al siguiente verano de viajar nosotros lo cerraron). Pedimos el Love Boat, un enorme barco lleno de sushi & sashimi riquísimo que viene acompañado con sopa y ensalada para cada persona (65 CAD con cervezas y propina). Muchas gracias Treckorange!!!Aquí tenéis la foto hecha con el móvil:

DÍA 2: FINAL DEL MUNDIAL Y ALREDEDORES DE BANFF

Para este día teníamos pensada la visita a toda la zona de Banff y alrededores. Esa mañana se jugaba la final del Mundial de Sudáfrica, el partido España/Holanda sería a las 12 AM por lo que nos fastidiaba un poco el ritmo de las visitas, pero era una cita ineludible que no nos podíamos perder. Por ello no madrugamos, desayunamos a las 9 AM otro estupendo desayuno de Freda y nos fuimos a conocer la zona más cercana del planning, los Hoodos.

Esta es la página para planificar los senderos de la zona: http://www.pc.gc.ca/pn-np/ab/banff/activ/activ1/a.aspx

Esta zona está a un kilómetro de Banff, es un pequeño sendero que transcurre por una ladera del Valle del Bow donde vas observando el Milk River al fondo y a las islas y bifurcaciones que van creando sus aguas al transcurrir. Los hoodos son unas formaciones rocosas que descansan al lado del río provocados por el proceso natural de erosión del agua y del viento.


Tras este paseo nos fuimos con nuestras camisetas españolas al centro de Banff a la caza y captura de seguidores de “La Roja” para ver el parido, pero vaya decepción, aquí daban el partido en muchos pubs pero todo lo que veíamos por la calle eran camisetas naranjas. Al final nos quedamos en un pub donde nos acomodamos bien y no había muchos naranjas. Muchos de los que estaban allí no eran seguidores de ninguno, pero se notaban que apreciaban el buen fútbol y por ello les gustaba el equipo español. Todos conocéis el partido, sufrimos un montón con las patadas y el juego sucio de Holanda y en el segundo tiempo llegaron un grupo de personas que no es que apoyaran todas a Holanda, pero había en particular una chica con ellos que sí lo hacía y además lo hacía poco educadamente (insultaba a los jugadores españoles, etc y se notaba que buscaba la confrontación), por lo que al ver que llegó la prorroga, estábamos muy nerviosos y esta impresentable nos estaba poniendo más aun (aunque no entramos en responderle a nada de lo que decía en alto); decidimos irnos a casa de Freda a terminar de ver el partido. Freda nos había invitado a ver el partido en el mega televisor de su casa, ella lo vería con unos amigos, pero creímos, tras nuestra experiencia en Vancouver, que en un bar sería más divertido. Pero al final volvimos y vimos la prórroga con el magnífico gol de Iniesta en el salón con ellos y sus amigos. Cuando España marcó todos se levantaron y gritaron de alegría. ¡¡Lo pasamos muy bien!!
Nos acordamos de nuestro pequeño amigo canadiense, era el niño de la familia que estaba alojada en casa de Freda esos días y que por ser españoles nosotros le caímos genial y todo el tiempo que se cruzaba con nosotros nos sacaba conversación porque aunque era de Victoria, sus padres eran alemanes, tenía 7 años y no sabía nada de español; era seguidor incondicional de “La Roja” y de David Villa (Vila, como lo pronunciaba él). Esa mañana se había marchado ya (protestando y diciéndole a su madre que tendrían que parar para ver el partido), se fue con su camiseta de la selección puesta y había hecho a su madre que lo peinase con la cresta al estilo Villa, ¡qué simpático era el chaval!

Teníamos pensado irnos a ver los lagos cercanos a Banff pero mejor nos fuimos al centro de Banff de vuelta por si veíamos algún ambiente de celebración, estábamos súper contentos y ahora sí que nos cruzamos con algunos compatriotas igual de contentos que nosotros. La gente al vernos con la camiseta nos preguntaba si habíamos ganado y nos felicitaba, una señora de Venezuela nos abrazó encantada con las lágrimas saltadas por el triunfo, cosa que nos llamó la atención pero después hablando con un amigo que vive en Chile y otro en El Salvador, nos dijeron que en Sudamérica el triunfo también se había vivido con muchísima alegría. Al final nos quedamos sin ver la zona de los lagos cercanos a Banff (Minnewanka Lake & Stewart Canyon), ya que la gente nos paraba y nos preguntaba por lo que nos entretuvimos más de la cuenta; pero no nos importó porque esto de entablar conversación con la gente nos encanta en nuestros viajes y este día quedará para siempre en nuestra memoria.

Tras esto tomamos la Bow Valley parkway o carretera A1, donde a 25 kilómetros de Banff se encuentra el Johnston Canyon (página de senderos: http://www.pc.gc.ca/pn-np/ab/banff/activ/activ1/b.aspx). Por el camino vimos parada una camioneta de guardias del Parque y varios coches detrás. Uno de los guardias estaba fuera del coche y con un megáfono avisaba que fueses lento y no bajaras del coche, al principio mirábamos para todos los lados y no entendíamos el porqué hasta que vimos justo al lado, en la cuneta, a nuestro querido amigo oso andando placidamente.
Era el primer oso que veíamos en Las Rocosas, era un oso negro no muy grande y muy juguetón. Paramos el coche en la cuneta y nos pasamos un montón de rato haciéndole fotos (45 en total), observando como comía y se revolcaba jugando en la hierba. En fin, una escena preciosa.

Entre unas cosas y otras llegamos al cañón casi a las 6 de la tarde. Este sendero consta de tres tramos, las Lower Falls, Upper Falls (hasta aquí 2,7 km de ida) y por último Ink Pots. En total todo el sendero era de 5.8 km de ida (11,6 km ida/vuelta) y debido a la hora que era nos daba miedo que se nos hiciese de noche en el camino por lo que al final no completamos el sendero, llegamos un poco más arriba de la Upper Falls haciendo unos 6 kilómetros de caminata. Es un bonito cañón que se recorre a través de una pasarela voladiza que han construido sobre él, el contraste del agua verde con la roca es precioso y sin duda esta visita merece la pena (aunque este día por la euforia no nos concentramos mucho con la cámara y no tenemos muchas fotos).
Y aquí tenéis a mapani, en una de las cascadas y contenta con el triunfo de nuestra selección:
A la vuelta, al lado del parking hay un edificio con restaurante y tienda de regalos. Ese día apenas habíamos almorzado (compartimos un sándwich viendo el partido) porque no nos dio hambre, pero a esa hora, las19:30 h, ya  sí la teníamos por lo que comimos allí unas hamburguesas con patatas fritas y dos botellas de zumo (27 CAD).

A la vuelta por la carretera paramos en distintos miradores que hay sobre el río y el valle. Al lado del río está la vía por la que pasa el tren de pasajeros de las Rocky Mountains (un viaje en el mismo tiene que ser espectacular):
Esa noche por los nervios y la euforia de todo el día estábamos más cansados que si hubiésemos hecho una caminata por lo que nos fuimos a dormir temprano.


DIA 3: YOHO NATIONAL PARK

Ese día teníamos reserva a las 10:30 AM para el bus que sube al Lago O´Hara en Yoho National Park. Este parque se encuentra en la British Columbia y no en Alberta como Banff y Jasper, pero los usos horarios son los mismos que en Alberta para no modificar el horario de toda esta zona de Las Rocosas (al salir, de Golden en adelante, es cuando se hace vigente la hora menos de la Columbia Británica). Nosotros esto no lo teníamos muy claro y lo preguntamos al llegar allí para que no hubiese confusiones con la hora de reserva del autobús.
El acceso en coches está restringido al Lago O´Hara con el fin de proteger el ecosistema, por ello sólo se puede subir en bus o andando (11 kilómetros). Este bus hay que reservarlo con antelación, no se puede hacer la reserva hasta 3 meses antes de la visita, pero os sugiero que dentro de este plazo la hagáis lo más pronto posible porque es difícil de conseguir. La reserva se hace solamente llamando por teléfono (aquí os dejo toda la información: http://www.pc.gc.ca/eng/pn-np/bc/yoho/activ/activ15/a.aspx), nosotros compramos el ticket del bus (de ida y vuelta) dando el número de tarjeta a la telefonista  y ella te da un número de reserva, que el día de la visita das al conductor junto con tu nombre. Se puede subir andando y después bajar en bus (para bajar no se necesita reserva y se puede comprar el ticket en el bus). La visita a este lago fue una de las que más nos gustó de Las Rocosas, de verdad lo que merece la pena en esta zona son las caminatas (más que el lago en sí), por lo que subir andando los 11 kilómetros y ya después estar cansados para seguir haciendo las caminatas no os merece la pena por lo que os recomiendo que lo más pronto posible hagáis la reserva del bus (cuesta sobre unos 16 euros pero merece 100% la pena). Si no tenéis suerte y no encontráis reserva os sugiero que os paséis por la parada del bus a la hora de salida porque el día que nosotros visitamos la zona había dos buses y el nuestro iba casi vacío, coincidimos con una familia de españoles que no tenían reserva y consiguieron plaza sin problema en el momento. No sé si esto pasará con frecuencia pero os aconsejo que probéis por si acaso.

Desayunamos a las 7:30 horas y emprendimos la marcha tras esto hacia Yoho. Como era muy temprano vimos muchos animales por la carretera: ciervos con grandes cornamentas, patos en el río y nuestros primeros wapitis (ciervos típicos de la zona):
En una hora y muy poco llegamos al parking, serían las 9:20 de la mañana, hasta las 10:15 AM no te decían que tenías que estar allí para coger el bus, por lo que dimos un paseo y charlamos un rato con la gente que esperaba el bus.

El bus es uno de esos amarillos como el del colegio de Los Simpson y fue agradable subir en él hasta arriba. Arriba en le lago hace más frío y se nota el cambio de temperatura. El conductor nos aconsejó que fuésemos al pequeño punto de información a informarnos sobre los senderos porque aún algunos estaban cerrados por la nieve y que preguntásemos porque habían visto un oso Glizzy por la zona.

Llegamos a ese pequeño punto de información que estaba en una caseta de madera con una estufa de leña que la hacía muy acogedora  y donde había una chica que, a parte de informar, vendía café y tarta. La chica se alegró al vernos porque estaba aprendiendo español y quería practicar (pero la pobre no hablaba muy bien). Nos recomendó hacer el sendero al Lago Oesa y en cuanto a lo del Glizzy nos dijo que ella no sabía nada y nos pasó una anécdota muy graciosa porque nos decía que oso no habían visto, pero que habían visto un “popo” y la zona donde estaba el “popo” por si queríamos ir, pero nosotros no entendíamos que era un “popo”, no lo pillábamos en ese contexto y le preguntábamos si era un animal, una planta... pero la chica no se aclaraba ni en español ni en inglés (empezó a mirarlo incluso en un libro), hasta que entró otra chica Austriaca (que había estado de vacaciones en España) y le pidió ayuda y ya dijo: ahhh, creo que en español se dice “caca”.Ja,ja,ja!!! Lo que la chica tan amablemente nos estaba explicando es que oso no habían visto pero que habían visto caca de oso en una zona y nosotros preguntando en plan adivinanza “Is it an animal???”, sin duda fue la anécdota del día, mi marido que a todo le saca punta fue todo el camino bromeando conmigo a costa de la caca (hablando fino je je) del animalito  :lol: .

Emprendimos el camino al Lago Oesa (6,4 kilómetros ida y vuelta) que parte de las cabañas del Lake  O´Hara Lodge (donde te deja el bus) y te lleva bordeando el lago. En las siguientes fotos podéis ver al fondo las cabañas desde donde parte el sendero y las estampas tan bonitas que vas disfrutando al bordear el Lago O´Hara mientras contemplas al fondo el Mount Shäffer u Odaray Mountain:

Cuando llegas al final de la otra orilla del lago comienza el ascenso por la ladera a través de un pequeño camino entre pinos como veis en esta foto:
Al ir ascendiendo vas dejando el lago cada vez más abajo y sus aguas turquesa se van contemplando entre los pinos:
 











Cuando llegas arriba hay una especie de montículo de rocas grandes sueltas, imaginamos que provenientes de la erosión de la zona, desde donde si te giras un momento puedes observar unas vistas preciosas de las montañas con el Lago O´Hara al fondo:
Esta zona de rocas sueltas hay que atravesarla, pero más o menos el camino está marcado entre ellas, es divertido ir saltando como una cabra montesa entre las rocas y observar todo el efecto de la nieve y el agua con la erosión al soltar tanta cantidad de roca:

Es un poco complicado andar por estas piedras aunque por las zonas más empinadas han hecho una especie de escaleras con las rocas para facilitar el paso:
Al llegar arriba llegas a un pequeño lago desde donde se empieza a escuchar mucho ruido de agua caer y si miras al frente comprendes la causa de ese sonido, es el río en su bajada chocando con las piedras y formando rápidos y cascadas. En esta foto podéis ver la cascada y más al fondo los grandes picos nevados (Glacier Peaks y Mt Lefroy) en cuya base está nuestra meta, el lago Oesa (como veis aún nos quedaba un buen trecho).
Llegamos al borde al río y el camino te va llevando por el borde de las cascadas (hay que pisar zonas de agua por lo que recomiendo llevar botas de montaña de goretex y no zapatillas de deporte). En la cima de la cascada si miras hacia atrás el camino recorrido puedes observar unas bonitas vistas de ese pequeño lago que os mencioné y del Lago O´Hara más al fondo (espectacular visión, no parábamos de alucinar):
Y al frente el río bajando de entre las montañas:
Al ir ascendiendo fuimos notando cada vez más frío, nos empezó a chispear un poquito cuando llegamos al segundo laguito pequeño del recorrido, pero nos pusimos el impermeable y seguimos disfrutando del sendero:
Al llegar más arriba parece increíble pero el sendero se hace aún más bonito, entras en una especie de valle lleno de pinos a través de un caminito confeccionado con rocas y de pronto te encuentras con el tercero de los laguitos pequeños, éste de un color turquesa precioso, parecía que estabas en un cuento:
Cuando ya pensábamos que no teníamos que subir más nos esperaba otro pequeño ascenso, pero merecía la pena sólo por mirar detrás y contemplar ese precioso laguito turquesa por el que pasamos:
Por fin llegamos a nuestra meta, el precioso Lago Oesa y además nos encontramos con la sorpresa de que aún estaba casi totalmente helado:
Había parado de chispear, así que nos sentamos en unas piedras, nos pusimos toda la ropa de abrigo que llevábamos (gorro con orejeras, guantes, polar, chaqueta, pañuelos...., os podéis imaginar el frío que hacía allí, no??) y nos comimos un sándwich contemplando el lago, las montañas y la nieve de alrededor:

Con esas vistas allí te quedarías toda la vida, pero empezamos a ver a lo lejos ponerse el cielo muy oscuro y cuando empezamos a escuchar truenos decidimos emprender el regreso para que nos pillase caminando lo menos posible la tormenta.

Como sabéis nos gusta hacer las fotos a la bajada, porque las subidas suelen ser más duras y las hacemos sin muchas pausas. Todas estas fotos que os he puesto, por tanto, son de la bajada y por la prisa de la tormenta no nos entretuvimos en cuadrar muy bien las fotos y sin embargo como veis han salido muy bonitas, por tanto, el mérito no es nuestro, es de los alucinantes paisajes. Este fue sin dudarlo uno de los senderos más bonitos (por no decir el más bonito, debido a la variedad de tramos y de paisajes) de los que hicimos en Las Rocosas y en todo el viaje.

Durante toda la bajada el tiempo nos respetó pero justo cuando llegamos abajo y estábamos ya a cubierto empezó a caer primero una pequeña lluvia de agua nieve y después una tremenda granizada:
Esperamos unos 20 minutos hasta tomar el bus de vuelta de las 2:30 PM y mientras tanto charlamos con la familia de Madrid que antes había coincido con nosotros en a subida, tenían dos niños pequeños, ellos venían de Yellowstone y los niños venían encantados por todos los animales que habían visto. Eran un buen ejemplo de que viajar con niños a países lejanos no es imposible como mucha gente piensa.

El día empeoró considerablemente y la lluvia intermitentemente nos acompañó durante el resto de la jornada. Retomamos la transcaniende 1 en dirección oeste y nos paramos en los Spiral Tunnels Viewpoint. En 1871 cuando la Columbia Británica se unió al resto de la confederación se acordó construir el ferrocarril que uniría esta provincia al resto el país y así la Canadian Pacific Railway se puso manos a la obra, pero era todo un desafía para la ingeniería del momento el hacer las obras a través de la cadena montañosa de Las Rocosas. Kicking Horse Pass (en donde nos encontrábamos en ese momento) fue el paso elegido debido a su proximidad a la frontera de EE.UU. y su distancia más corta a la costa del Pacífico. Tras el descarrilamiento del tren de prueba al pasar por esta zona y unas complicadas obras con vías de derivación, etc usadas por unos años, en 1909 Schwitzer (un ayudante de ingenieros del ferrocarril) ideo esta forma de paso con un recorrido en espiral de la montaña que hacía pasar al tren gradualmente por varios túneles a diferentes alturas para salvar la importante inclinación. En este punto a 7,5 km al este de Field se encuentra un punto de observación donde puedes ver pasar al tren a través de estos túneles. Cuando estábamos allí vimos por la otra ladera de la montaña un enorme tren de mercancías:
Miramos la maqueta y nos dimos cuenta que ese tren pasaría por un túnel que se encontraba debajo de nosotros. Por tanto, si esperábamos un ratillo lo veríamos pasar por el otro lado de la ladera, donde allí entraba y salía por los túneles en espiral que horadaban la montaña. Los trenes son tan largos que puedes ver cuando sale la cabeza por un túnel mientras no ha terminado de pasar la cola por el anterior:
Continuamos por la carretera y pasados unos kilómetros nos desviamos por la Yoho Valley Road en dirección a las Takkakaw Falls, la carretera es estrecha y muy empinada en algunos tramos por lo que esto y la lluvia nos hizo conducir con muchísima precaución. Al llegar al parking ya puedes contemplar a lo lejos esta magnífica catarata, alimentada por el glaciar Daly y la segunda más alta de Canadá (384 metros) tras la de la Isla de Vancouver.
Para llegar a su base de la cascada hay que atravesar un sendero de menos de un kilómetro, que atraviesa un puente desde el que puedes observar el caudaloso río:
Sorprende en esta zona la velocidad de las aguas de los ríos y su profundo color blanco como la leche debido a los sedimentos de los glaciares:
Como podéis observar en las fotos había una niebla tremenda pero la lluvia nos permitió una tregua para recorrer el sendero, aunque cuando te acercabas a la base de la catarata te tenías que poner el impermeable porque la nebulosa de humedad que se creaba al chocar el agua desde las alturas en la roca te ponía empapado:
Eran casi las 4 de la tarde y nuestra idea era parar a comer en Field y eso hicimos. Pero después de dar innumerables vueltas por las 4 calles que tiene el pueblecito no encontramos ningún restaurante para comer (sólo había una especie de supermercado junto a la gasolinera), por lo que decidimos irnos hacia el Emeral Lake y probar suerte en el Lodge del mismo, porque aunque fuese más caro era la única opción para comer que vimos que existiese en toda la zona de Yoho.

NOTA: Me han puntualizado en un foro al leer mi relato, que en Field hay dos restaurantes (¡muchas gracias!!). Yo en ningún momento digo que no los hubiese, tan sólo digo que yo no los encontré a pesar de pasar varias veces por las mismas calles y no le pudimos preguntar a nadie porque no encontramos a nadie para hacerlo. Sé que hay gente que decide pernoctar en Field y le ha gustado. Pero como este es mí diario con mis impresiones, simplemente doy mi opinión y es que a mí personalmente Field me pareció un pueblo muy solitario y no me gustó; pero respeto profundamente la opinión de los demás.

Llegamos al precioso Lago Emeral o Esmeralda, llamado así por el precioso color de sus agua. No sé si sabéis que en principio se bautizó como Lago Esmeralda al actual Lago Louise, pero poco después éste fue rebautizado en honor a la cuarta hija de la reina Victoria (Louise Caroline Alberta) como Lago Louise. Llovía un poco por lo que no nos entretuvimos mucho y entramos en el restaurante del Emerald Lake Lodge donde comimos nuestras primeras hamburguesas de Búfalo, una ensalada Caesar y 2 refrescos por 65 CAD. Fue algo caro pero el entorno y las vistas de las que disfrutamos bien merecían la pena:
Al terminar de comer hacía mejor tiempo y pudimos dar un paseo alrededor del lago, donde fotografiamos las preciosas flores plantadas:


Como no teníamos pensado hacer senderismo en la zona, pensamos alquilar una canoa, pero menos mal que no lo hicimos porque al rato de comenzar el paseo empezó a llover, por lo que nos fuimos.

Antes de retomar la transcanadiense 1 de nuevo, nos paramos en el [b]Natural Bridge[/b], un precioso puente natural que ha confeccionado a lo largo de los años la fuerza del agua del río al pasar entre la roca:

Al retomar la transcanadiense, cuando aún nos encontrábamos en Yoho, nos paramos en la cuneta porque allí estaba, al lado de nosotros, plácidamente comiendo bajo la lluvia, el primer oso Grizzly que veríamos, una bonita manera de terminar esta visita al Parque Nacional de Yoho:
A la vuelta en Banff volvimos al supermercado a comprar comida para llevar en los senderos de los siguientes días, dimos un paseo por el centro y por las tiendas de souvenir y nos fuimos a dormir.


DIA 4: LAKE LOUISE

Desayunamos a las 8 de la mañana otro completo desayuno acompañado de unos rollitos de canela buenísimos que había hecho Freda. Hoy teníamos por delante un día duro, durante el desayuno Freda nos dijo que habíamos amanecido a 7 grados (no lo notamos porque desde la tarde anterior estaba conectada en la casa la calefacción central) y que las previsiones para este día eran de lluvia. Por lo que nos abrigamos con varias capas de ropa y metimos en la mochila el impermeable (pantalón y chaqueta) y el paraguas.

Hoy la visita estaba clara: Lago Louise y recorrido de varios senderos de la zona.

El Lago Louise es un lago glaciar localizado a 5 kilómetros del pueblo homónimo (Lake Louise pueblo se encuentra al pie de la misma carretera transcanadiense, por lo que para ir al lago hay que adentrarse por una carretera comarcal de 5 kilómetros, todo está bien indicado).

Cuando llegamos al lago chispeaba un poquito por lo que nos pusimos los impermeables mientras contemplábamos las espectaculares vistas al pie del mismo. El mirador se encuentra delante del Château Lake Louise , un inmenso edificio Victoriano que se alza majestuoso en la orilla del lago Louise, es uno de los grandes hoteles de lujo construido a principios del siglo XX por la Canadian Pacific Railway. Desde aquí contemplas el lago con sus características aguas de un tono verde claro, diferentes al del resto de los lagos que visitamos y producido por el polvo de roca que llega hasta allí por el agua que se ha derretido del glaciar Lefroy y de los dos glaciares Victoria. El glaciar Victoria domina desde ese lugar la perspectiva en el fondo del lago. Aquí tenéis una foto de la impresionante vista, aunque ese día por la niebla no se veía de forma clara la zona de glaciares del fondo, pero bueno, las fotos también salían bonitas con la niebla:
Como al día siguiente el día amaneció precioso y pasábamos cerca de allí, decidimos parar de nuevo en el Lago Louise para contemplarlo con la luz del sol. Por tanto, estas fotos son del día siguiente, cuando el sol hacía acto de presencia y la zona del fondo, la de los glaciares, se apreciaba de forma más clara:
Emprendimos el camino a las 10:30 de la mañana, haciendo primero el sendero indicado como Plain of six glaciers y completando después varios senderos más de la zona. Así quedó la ruta: Plain of six glaciers, continuamos después hasta el Lake Agnes por vía Big Beehive y regresamos al Lake Louise pasando por Lake Mirror. Todo este recorrido de 17-18 kilómetros lo hicimos en aproximadamente 7 h. Este primer sendero, Plain of six glaciaer, culmina en la lengua del glaciar que se aprecia al fondo del lago.

Empezamos  bordeando la orilla derecha del lago justo a ras del agua. Cando llegamos a la parte opuesta del mirador que antes os comenté paró de chispear y sacamos la cámara para hacer esta foto desde la orilla opuesta al mirador, con el Château Lake Louise de fondo (es curioso porque las aguas del lago cambian de color según se refleje el sol, si hay mucho sol se ven muy verdes y si hay poco se ven más grisáceas).
Al llegar a la orilla opuesta dejamos el lago y ahí empieza realmente el camino hacia los glaciares, los cuales se divisan al fondo durante todo el recorrido. El camino empieza con un ascenso por una zona con árboles a través de la ladera de la montaña, donde nos pareció curioso observar cascadas heladas:
Todo este sendero se va entrecruzando con otro para caballos, por lo que durante el recorrido te cruzas con jinetes que hacen la ruta a caballo.

Un poco más adelante deja de haber mucha vegetación y el sendero atraviesa una ladera escarpada, desde la misma puedes observar varias marmotas que te miran con curiosidad.

Después comienza otra vez a aparecer vegetación y llegas al Tea House, una cabaña de madera en medio del lugar, donde parar a tomar un tentempié. Os pondré las fotos más adelante porque nosotros en ese momento no paramos, seguimos hacia los glaciares y a la vuelta pararíamos allí a tomar algo.

Justo al pasar la zona del Tea House el tiempo empezó a empeorar y lo que en principio eran pequeñas gotas de lluvia se convirtieron en copos de nieve, pero era muy bonito ir paseando entre los árboles en medio de esa pequeña nevada que duró unos minutos. Después de esto llegamos a la zona de los glaciares, aquí ya hacía un aire frió que te dejaba tieso, por lo que nos pusimos el gorro, los guantes y el pañuelo en el cuello; pero era precioso contemplar esas lenguas de hielo que bajaban entre las montañas. El camino es un poco complicado y estrecho porque subes a través de un montículo de piedras sueltas procedentes de la erosión de los glaciares. En esta foto podéis ver el camino recorrido, al fondo apreciareis entre la niebla el lago, después la zona de arboleda y por último la zona de roca menuda suelta por la que hay que atravesar para llegar al final.
Estos son los pequeños glaciares que dejas atrás en la marcha:
Este sendero culmina en un montículo de piedra suelta a modo de montaña que queda justo en frente del glaciar principal. Desde aquí miras hacia atrás y ves el Lago Louise al fondo (bueno, veíamos lo que la niebla nos permitió):
Todo el mundo sube un poco hacia arriba de esa montañita y eso hicimos nosotros; nos sentamos allí sacamos nuestro zumo y un tentempié mientras contemplábamos alucinados la lengua del glaciar. Allí sentado puedes escuchar los crujidos de la nieve al romperse (parece como si fuesen grandes aludes) y eso junto con la sensación de estar totalmente fuera de la civilización, aunque asusta un poco, fue una sensación nueva y maravillosa.
Nos sentamos allí un rato a descansar, al principio aunque hacía mucho frío se podía estar bien allí, pero después se hizo insoportable, se levantó un viento helado que nos hizo emprender el camino de vuelta. Esta parte del camino aunque era corta se hizo dura porque avanzar con ese viento fuerte helado sobre las rocas sueltas era complicado (el camino por esta zona es el mismo el de ida que el de vuelta).

Al dejar la zona más árida de los glaciares llegamos otra vez a la zona frondosa y se agradecían esos grados de temperatura de más en ese lugar. Esta vez si nos paramos un rato en la zona del  Tea House, allí pasa un pequeño riachuelo, hay zonas con bancos para descansar y servicios. Ese día los senderos estaban muy vacíos y te cruzabas con muy poca gente, pero allí sí había mucho ambiente de gente descansando, comiendo…
El Tea House es una cabaña de madera en medio de los pinos (como veis en la siguiente foto). Pedimos un chocolate caliente para quitarnos el frío, pero no os aconsejo pedir esto porque estaba malísimo (era agua con chocolate), también había gente comiendo sándwiches. La cabaña no tiene electricidad por lo que no se puede pagar con tarjeta.
Sigues por el camino de vuelta donde más adelante sí que encuentras otro desvío y por tanto, abandonas el sendero conocido. Nosotros tomamos el sendero que te lleva al lago Agnes pero subiendo por el Big Beehive. La subida hasta el Big Beehive se nos hizo durísima, había mucho desnivel con un camino muy serpenteante, lloviznaba y ya al final del ascenso de lo cansados que estábamos bromeábamos con lo de que si nos salía un oso nos lo comeríamos nosotros a él del hambre que llevábamos  :mrgreen: . Nos encontramos sólo a dos parejas haciendo el ascenso e iban en sentido contrario, por lo que creemos que podía haber sido mejor haberse planteado el sendero en sentido contrario, aunque fue bonito subir toda esa montaña (es la montaña que rodea al Lago Louise), en esta foto, que hicimos al día siguiente desde el Lago Louise, podeis ver toda la zona de pinos por la que hay que subir para llegar al Big Behive:
Al llegar a la cima del Big Behibe hay una especie de cabaña con paredes abiertas que nos vino genial para cobijarnos de la lluvia que empezaba a caer. Allí sacamos nuestros bocatas y nos los comimos contentísmos con unas vistas alucinantes del lago. Cuando sacamos la cámara más tarde, apareció más niebla y nos impidió hacer fotos bonitas desde el lugar, porque en ese momento el lago se veía muy poco:
Cuando paró de llover volvimos a retomar el sendero y menos mal que ya todo el tramo era en descenso. En la siguiente etapa  bajaríamos hasta el lago Agnes, otro precioso lago escavado entre montañas pero éste está a más altura que el Lago Louise:
El color de sus aguas como veis es más turquesa que las del Lago Louise y es un lago precioso que hay que rodearlo entero para continuar el camino. En esta foto al nublarse por momentos el día se aprecia el agua del lago con un tono más oscuro (no tan turquesa como se apreciaba en la bajada) y podéis ver otro Tea House al fondo. Es curioso esto de los Tea House, todos están construidos desde la época Victoriana y denotan la influencia británica de la zona:
Al pasar el Lake Agnes continuamos el descenso hacia el Lake Mirror, un lago pequeñito también de aguas verdosas del que, por el cansancio, no tenemos fotos. Y una vez pasado esta zona ya te adentras en una de las laderas del Lago Louise y durante el descenso puedes ir contemplando el mismo entre los árboles:
Llegamos al final de vuelta al Lago Louise cansados, húmedos y con dolor de todo….pero os aseguro que fue un día maravilloso.

Después de esto y para no perder la costumbre, para volver a Banff nos desviamos e hicimos un corto tramo en coche de la carretera A1. Esta vez no vimos ningún oso, pero vimos un grupo de unos 15 bighorn sheeps, todos con grandes cuernos retorcidos:
Ese día no lo dudamos, llegamos tan cansados que nos dimos una ducha calentita, comimos de las cosas que habíamos comprado los días anteriores y nos fuimos a dormir.

Etapa 11: Las Montañas Rocosas II

Tras dormir nuestra última noche en Banff y despedirnos de nuestra hospedadora Freda (agradeciéndole toda su amabilidad), emprendimos el camino a Jasper por la carretera Trancanadiense 1 en dirección norte hasta Lake Louise y allí tomamos la famosísima carretera 93N, conocida como Icefields Parkway. Teníamos muchas ganas de hacer este recorrido ya que en todos los foros, webs, guías… hablan de esta calzada como una de las carreteras panorámicas más bonitas del planeta y la verdad es que no se quedan cortos. Esta etapa era la que peor organizada llevaba al viaje, no sé porqué pero después de requetemirar multitud de información no me quedaba claro qué era lo importante, donde quedaban los puntos donde había que detenerse y como organizarlo todo. 

Como a mí me costó organizar la etapa, os voy a poner  punto por punto todas las zonas donde podéis parar a admirar el paisaje y las atracciones desde Lake Louise hasta Jasper. En un día da tiempo de ver todas las paradas, nosotros dejamos dos paradas (Athabasca Falls y Sunwapta Falls) para verlas a la vuelta (porque a los dos días volvimos a pasar de nuevo por la carretera para regresar a Calgary) pero lo hicimos por ver algo a la vuelta (aunque estos dos puntos los voy a incluir en esta etapa para no liar al personal), porque en realidad da tiempo de sobra de parar en todos los sitios durante un día de jornada. Esta es una foto de la carretera en sí, para que veáis que sólo la conducción por la misma es una delicia:


ZONA DE LA CARRETERA PERTENECIENTE A BANFF NATIONAL PARK:

Antes de tomar la carretera, como ya os he dicho, paramos un rato de nuevo en [b]Lake Louise [/b]para hacer fotos del lago con un día de sol ya que el día anterior nos había hecho un tiempo malísimo allí mismo:
Y tras esta parada rápida, nos adentramos en la carrtera Icefields Parkway (93N).

Punto 1. Herbert Lake (a 5km pasado Lake Louise): Es un pequeño lago que se encuentra al lado de la carretera. Tiene un mirador para hacer fotos pero nosotros lo vimos desde el coche y no paramos.

Punto 2. Crowfoot Glacier (a 35 km de Lake Louise): Este glaciar debe su nombre a su semejanza con una garra de cuervo. Hay un mirador al pie de la carretera donde parar y observar lo que hace no tantos años eran las 3 lenguas (como las tres garras del cuervo) del glaciar, pero que ya hoy día la inferior ha desaparecido  casi y la del medio está en retroceso (se piensa que por el calentamiento global). Mirad la primera foto del punto 3 y veréis el glaciar en la montaña.

Punto 3: Bow Lake (a 39 kilómetros de Lake Louise): Es un precioso lago turquesa también rodeado de glaciares. Queda muy cerca del punto 2, así que como veis en la siguiente foto desde el mirador del lago (que está al pie de la carretera) también se ve el glaciar con forma de garra de cuervo (por si no quereis parar en los dos puntos):

Punto 4: Bow Summit & Peyto Lake (42 kilómetros de Lake Louise): Aquí si hay que andar un poquito porque dejas el coche en un parking al lado de la carretera (hay una carretera que sube arriba pero sólo es para buses) y emprendes un corto sendero hasta la cima (Bow Summit). El camino no es muy largo (menos de un kilómetro creo), pero sí empinado y hay paneles informativos sobre la flora de la zona. Al llegar a la cima tienes una vista impresionante del lago Peyto, que parece una enorme mancha de témpera entre los pinos, precioso:
Este es el inicio del lago Peyto con la lengua del glaciar del que se forma.
Hay un panel en el que puedes observar una foto de 1885 desde ese mismo lugar del lago Peyto y donde se puede observar el enorme retroceso de la lengua del glaciar en estos años (si os fijáis la lengua de hielo llegaba casi al lago en 1885 y podéis comparar  el retroceso con la foto de arriba):
Punto 5: Waterfowl Lakes (59 kilómetros de Lake Louise): En este punto no nos paramos porque se trataba de una zona de inicio de trails y no teníamos pensado ese día hacer ningún sendero.

Punto 6: Mistaya Canyon (73 kilómetros de Lake Louise): Aquí también tienes que dejar el coche aparcado en un parking y recorrer un sendero de unos 10 minutos para llegar a este cañón de rocas excavadas por el agua. Es impresionante la fuerza que lleva el agua y observar toda la roca horadada a causa de esto.

Punto 7: Saskatchewan River crossing (79 kilómetros de Lake Louise): Paramos en este zona pero no en el punto natural (no encontramos la señal indicadora del mirador), pero en esta zona hay restaurantes y áreas de picnic por si os interesa, nosotros paramos a repostar gasolina. Hay una pequeña gasolinera aquí que solo abre en verano, pero no reposteis aquí porque la gasolina es muy cara (hacerlo antes de tomar esta ruta), ya que es el único punto (entre Lake Louise y Jasper) que se puede repostar y abusan con el precio. Nosotros este día llevábamos un picnic y paramos en un área de descanso que había más adelante a disfrutar al sol de nuestro almuerzo.

Después de esto comienzas a subir un puerto de montaña con miradores y unas vistas impresionantes. Al llegar arriba entras en la zona de los Campos de hielo de Columbia (Columbia Icefield), es decir vas disfrutando de la visión de un montón de montañas heladas y de  un sin fin de glaciares que se abren paso entre ellas. Esta zona de glaciares pertenece en parte al parque nacional de Banff y otra parte al de Jasper; y es sencillamente impresionante.

ZONA DE LA CARRETERA PERTENECIENTE A JASPER NATIONAL PARK:

Punto 8: Athabasca Glacier & Icefield Centre: (130 kilómetros de Lake Louise y 103 kilómetros de Jasper). Estos dos puntos pertenecen a los Campos de hielo de Columbia y quedan en la parte de Jasper Nacional Park.
El Icefield Centre  es un centro de interpretación que se encuentra a la derecha de la carretera, en este lugar se pueden comprar las entradas para el autobús que te lleva en un tour a la cima del glaciar Athabasca (que queda justo enfrente al otro lado de la carretera). Estas excursionen las realizan empresas privadas que tienen unos buses con unas ruedas enormes y equipados para subir por encima del hielo hasta el arriba del glaciar; cuesta por persona unos 50 euros (tour de una hora y media), aquí os dejo la información: http://www.explorerockies.com/columbia-icefield/
Nosotros pasamos de esta excursión, lo vimos excesivamente caro y de poco interés, ya que, como os digo, al otro lado de la carrera se encuentra el glaciar, puedes subir por un sendero justo hasta el límite con el hielo del mismo y contemplar delante de ti esa inmensa lengua de glaciar. La única diferencia es que en la excursión el bus te lleva sobre el hielo y te para arriba donde puedes andar un rato por la nieve. Ya os digo, yo no le veo el interés y además me dio miedo; yo sé que esas empresas tendrán un montón de medidas de seguridad pero andar por encima de un glaciar es peligroso por lo que no nos animamos.

Como os digo el glaciar Athabasca queda justo en frente a la misma altura que el Icefield Centre. Hay dos parkings para aparcar, mucho ojo con esto y no aparquéis en el primer parking (leí en el diario de wapiti que ellos lo habían hecho y les tocó andar un rato, por lo que ya iba advertida, ¡gracias wapiti!!!). 

Pues eso, si seguís un par de kilómetros más o menos más adelante hay otro parking justo al pie del corto sendero que hay que tomar para subir al glaciar. Aquí abrigaros bien porque arriba hace mucho frío. Este es el sendero para subir:
Cuando llegas arriba es impresionante, te encuentras justo delante de esa enorme lengua de hielo y es impactante.
Durante todo el recorrido hasta arriba hay señalizaciones donde te indican la altura de la lengua del glaciar en una fecha determinada y puedes comprobar por ti mismo con desilusión el importante retroceso del mismo. También hay un montón de señales de peligro que te advierten que no cruces (sobre todo advierten el tener cuidado con los niños) la pequeña cinta que te separa del hielo porque es muy peligroso, el hielo tiene grietas de muchísima profundidad y si te caes puede ser imposible el rescate. Así que después de leer todas estas cosas os imagináis el porqué de mis pocas ganas de hacer la excursión que antes os comentaba.

Punto 9: Sunwapta Falls (a 55 kilómetro de Jasper). Como os digo este punto y el siguiente lo vimos el día que realizamos la vuelta a Calgary, pero da tiempo de  sobra de visitar todos los puntos en una jornada. Para acceder a estas cataratas hay que adentrarse por una corta carreterita que sale de la Icefields Parkway. Se trata de una cascada no muy alta, pero el río que la forma, Sunwapta river, impresiona, tanto por el color blanco de sus aguas, como por la fuerza tan impresionante de la corriente. Sunwapta es una palabra nativa que significa agua turbulenta.
Punto 10: Athabasca Falls (a 30 kilómetros de Jasper): Es otro bonito ejemplo de cascada de la zona. Estas son un poco más altas que las anteriores, las forma el río Athabasca y se pueden observar en distintas panorámicas desde distintos miradores. La primera foto es desde un mirador que te permite ver donde se quiebra y baja el agua y la siguiente es desde otro mirador en el que se ve la catarata completa:

Tras estos 230 kilómetros de agradable paseo por la Icefield Parkway (desde Lake Louise a Jasper) llegamos a nuestro alojamiento en Jasper…

Etapa 12: Las Montañas Rocosas III

Jasper es un pequeño pueblo de montaña que se encuentra en pleno corazón de Jasper Nacional Park y otro de los puntos estratégicos donde pernoctar para conocer la zona norte de Las Rocosas. En principio teníamos pensado quedarnos tres noches en este pueblo, pero un mes antes de partir hacia el viaje tuvimos que cambiar la reserva a dos noches por problemas en la incorporación al trabajo tras las vacaciones, por lo que tuvimos que adelantar un día la partida en avión (la chica de la agencia nos lo solucionó sin costo alguno) y anular una noche de estancia (también sin problemas).Llegamos a Jasper a las seis de la tarde por lo que sólo contábamos para conocer esta zona con poco más de un día. Deciros, que esta zona  de Las Rocosas es muy bonita, pero nos impresionaron más los paisajes de los días anteriores. Para nuestro gusto Yoho y Banff NP le ganan en belleza paisajística a Jasper NP, pero Jasper les gana en una cosa… en observación de animales. Esto de ver animales depende un poco de la suerte, pero tanto nosotros como muchos de los viajeros con los que nos cruzamos esos días, opinamos lo mismo, en Jasper NP es donde más animales te encuentras.

Cuando busqué alojamiento para este pueblo unos meses antes vi varias opciones, pero la mayoría me parecían muy caras. Este pueblecito es muy pequeño pero dispone de una amplia oferta turística con muchos tipos de alojamiento (moteles, cabañas de madera, B&B…), restaurantes, tiendecitas... Llegado el momento de buscar alojamiento me acordé que en el diario de wapiti ella hablaba bien del lugar en el que pernoctó en Jasper,  “Blue Jay´s Accommodation”, por lo que me puse en contacto con ella y me dio buenas referencias sobre el sitio (¡gracias wapiti!!). Por tanto, no me calenté mucho el coco, no miré más y reservé con ellos.

“Blue Jay´s Accommodation” es una Guest House, es decir, como un B&B pero donde no sirven desayuno. No tiene web propia por lo que os pongo la pagina de B&BCanadá donde podéis encontrar el email de contacto http://www.bbcanada.com/8431.html Se trata de una pequeña casa de madera en cuyo lateral tiene una entrada independiente para la habitación que alquilan. Esta habitación dispone de un baño y una pequeña cocinita (con cafetera, utensilios de cocina y microondas) para prepararse algo rápido de comer. Es todo sencillo pero está muy limpio y está acorde la calidad con el precio. Aquí, al encontrarse la habitación en una zona independiente de la casa y no incluir desayuno, no tuvimos mucho contacto con los dueños (pero fueron amables y se ofrecieron para cualquier problema). En la web que os he puesto podéis ver fotos de la casa por dentro, yo os pongo una de la casa con su jardín:
Al llegar a Jasper temprano, después de descansar un rato y ducharnos; decidimos ir a dar un paseo con el coche para conocer los lagos que rodean el pueblo. Como os he dicho, por la tarde los animales aprovechan para bajar a beber a los ríos y lagos. Ese día visitaríamos los lagos del Oeste de Jasper (Patricia Lake y Pyramid Lake). No tuvimos mucha suerte y sólo vimos unos cuantos de wapitis entre los árboles por el trayecto en carretera. Estos lagos son pequeñitos y la zona está más urbanizada en comparación con lo que habíamos visto hasta ahora, por lo que nos desilusionaron un poquito y ni siquiera sacamos la cámara para inmortalizarlos. Lo único reseñable de esta zona es que en medio del lago Pyaramid hay una pequeña islita a la que se accede por un puente, estuvimos paseando por ella y había mucho ambientillo de familias con niños de picnic.

Después de esto nos fuimos a la calle principal del pueblo, Patricia St y dimos un paseo por las tiendas de souvenir. Cenamos en el Earl´s de esa misma calle una ensalada Caesar y una especie de quesadillas (no es muy barato pero sí estaba todo bueno). El Earl´s es una cadena de restaurantes canadienses que los puedes encontrar en muchas ciudades (es comida de restaurante americano tipo Planet, Bubba Gump…o algo así) y teníamos curiosidad por entrar en uno.

En esa misma calle está el supermercado del pueblo, que no es muy grande pero puedes encontrar todo lo necesario. Allí compramos algunas cosas para los desayunos de los dos días siguientes. Por lo que tras este largo día nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos levantamos a las 8 de la mañana y nos hicimos el desayuno en la habitación (café, cereales y muffins). Aunque estábamos algo cansados, estábamos dispuestos a recorrer los 8 kilómetros de senderos de Mount Edith Cavell y por la tarde ir a visitar el lago Maligne. Pero el planning del día se truncó cuando unos kilómetros antes de coger el desvío por la 93A hasta Mt Edith Cavell, nos paró una guardia forestal y nos dijo que teníamos que dar media vuelta porque el acceso a esta zona estaba cortado hasta finales de julio por arreglo de la carretera. ¡Vaya!!! ¡Qué decepción!!! En principio, pero bueno después deciros que no nos vino mal porque vimos ese día muchos animales. Por lo que sin más preámbulo pusimos rumbo al Lago Maligne (a 43 kilómetros de Jasper).

La primera parada que hicimos fue justo a la salida de la carretera 16 y antes de coger la Maligne Road, porque allí hay un puente sobre el Athabasca River y desde él fotografiamos un montón de wapitis bebiendo en sus aguas.

Ya en la Maligne Road a los pocos kilómetros del inicio nos encontramos con nuestro primer oso en la cuneta comiendo hojas. Aquí fuimos muy muy malos porque todos los que paramos el coche desobedecimos las normas y nos bajamos para hacer la foto. Os pongo fotos para que veáis lo cerca que estaba alguna gente (¡una imprudencia!) y lo gracioso que está el oso comiendo (se pone de pie y agacha las orejas):


La primera parada que hicimos fue el Cañón Maligne (a 11,5 km de Jasper). En el aparcamiento los wapitis paseaban entre los coches. Como su nombre indica, este lugar es un cañón que el agua ha esculpido sobre la roca durante años:
Consta de un sendero que te lleva bordeando todo el cañón con distintos miradores, aquí podéis ver las distintas escenas en la piedra que forma el agua a su paso, como por ejemplo esta roca en medio del desfiladero:
El sendero va cruzando el cañón por varios puentes (cinco más cercanos y el sexto a kilómetros de distancia). Nosotros hicimos el recorrido cruzando hasta el tercer puente.
Proseguimos por la carretera y vimos algunos coches parados en el arcén y con gente adentrándose un poco hacia los árboles. Paramos a curiosear y vimos que la gente entraba porque entre los árboles había dos wapitis machos grandísimos, descansando entre los árboles. A mitad de camino, a 27 km de Jasper, te encuentras con el precioso lago Mecidicine, llamado así por los nativos ya que este lago tiene la peculiaridad de desaparecer en invierno (era un misterio mágico para los nativos). Por lo visto a partir de octubre va desapareciendo al disminuir el aporte de agua del deshielo y se va drenando por canales subterráneos que desembocan en el río Maligne (en verano llega más agua de la que puede drenarse y por ello se vuelve a llenar).
Tras esto vimos una caravana intentando parar en el arcén y aminoramos la marcha por intuición. Efectivamente la intuición no nos falló y el motivo del receso era que en la cuneta, justo al lado de la ventanilla donde yo estaba, había otro oso negro comiendo felizmente:

Llegamos al Lago Maligne que nos impresionó por su magnitud, es enorme.
Y allí el olor de la barbacoa exterior del restaurante nos hipnotizó y nos hizo desistir de comer lo que llevábamos para comprarnos una súper burguer a la barbacoa. De verdad, si vais a este lugar no os podéis perder una de estas burgers, a mi es la hamburguesa que más me ha gustado en mi vida y sólo cuestan 8CAD. Tras esta deliciosa comida pensábamos alquilar un kayac, pero no lo hicimos porque hacía frío, chispeaba por momentos y lo vimos un poco caro (una hora era muy poco tiempo porque el lago era enorme y en tan poco tiempo no te daba lugar de ver nada y el paseo de dos horas ascendía a 70CAD). Por lo que dimos un paseo de unos 3 kilómetros alrededor del lago:

Después de esto nos volvimos a nuestro alojamiento y tras todos estos días de jornadas a pie caímos en la tentación de dormir una siestaza de por lo menos dos horas. Este sueñecito nos vino genial para cargar pilas y esa tarde decidimos tomárnosla de relax y acercarnos a los lagos del este de Jasper a descansar un rato. En la orilla del lago Anette había unas mesas de picnic donde tomamos una cena temprana ligera, observando como las familias descansaban en la arena del lago (son como pequeñas playas) y se bañaban en sus aguas (yo llevaba puesto el polar y la gente estaba feliz chapoteando en bañador en el agua). De camino a este lago observamos una bonita escena, una wapiti amamantando a su pequeño bebé:

Volvimos a dar una vueltecilla por el centro de Jasper y por sus tiendas para despedirnos y nos fuimos a dormir para al día siguiente emprender la vuelta a Calgary. Nuestras vacaciones estaban llegando a su fin, pero aún nos quedaba un día en Las Rocosas…

Etapa 10: Despedida

Amanecimos en Jasper y teníamos por delante nuestro último día en Canadá. Este día lo pasaríamos casi al completo en carretera. Desayunamos de nuevo en la habitación y sobre las nueve y pico de la mañana emprendimos el viaje de regreso a Calgary.

Por el camino volvimos a pasar por la carretera 93 o Icefields Parkway. Paramos en varios puntos de esta carretera otra vez, pero cómo ya os he hablado de ellos no me quiero repetir. Lo interesante de este día fue que por el camino, que a ratos hicimos lloviendo, vimos otros dos osos negros en distintos puntos de esta carretera (ambos en la zona de Jasper NP), por lo que como me gustan tanto los animales, me despedí muy feliz de Las Rocosas.

Paramos para almorzar en Banff, en el Grizzly House, un restaurante muy decorado, que llama la atención en la calle principal y en el que nos quedamos con ganas de entrar los días anteriores http://banffgrizzlyhouse.com/?page_id=9. No es muy barato, pero tienen todo tipo de carnes y raclette. Todo estaba muy bueno.

A las 5 de la tarde llegamos al aeropuerto de Calgary donde dejamos el coche en el aeropuerto (sin problemas) y nos fuimos a la terminal de llegadas (justo al lado del parking) para llamar al hotel para que nos viniesen a recoger. A los 15 minutos llegó el minibús que de forma gratuita nos dejó en el hotel. El hotel en el que nos quedamos era el mismo en el que lo hicimos a la llegada unos días antes (mirar etapa de Calgary) http://www.qualityinn.com/hotel-calgary-canada-CN226, pero el precio fue un poco más caro ya que hicimos la reserva sólo unos cuantos días antes de partir desde España (la primera noche la habíamos reservado con 3 meses de antelación). Ese día si que disfrutamos durante un rato de la piscina cubierta que estaba totalmente sola y escribimos unos correos por internet. Reorganizamos la maleta y nos fuimos a buscar un restaurante (de los que quedaban al lado del hotel) para cenar. En todos nuestros viajes a USA durante nuestras travesías por carretera hemos visto en innumerables ocasiones anunciados los restaurantes Denny´s, pero nunca entramos en ninguno y este último día nos encontramos un Denny´s al lado del hotel por lo que decidimos comer en él http://www.dennys.com/en/default.aspx. Sirven comida americana y tex-mex con raciones muy grandes.

A las 6:30 de la mañana del día siguiente, el minibús gratuito del hotel nos dejó de nuevo en el aeropuerto y a las 8 de la mañana emprendimos nuestro regreso a casa sin ningún inconveniente.

Así que de esta forma termina el relato de nuestro viaje por el nuevo mundo. Como curiosidad os dejo las matrículas de los estados por los que pasamos. Quiero agradeceros a todos que me hayáis leído. ¡Graciasssssss! 








10 comentarios :

  1. Una maravilla de viaje y un diario completísimo, si algún día voy, que ire, tengo el trabajo hecho, mucho mejor que una guía. Enhorabuena!
    Ah y las fotos preciosas de verdad. Un beso.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  3. Gracias por el blog, muy bien descrito todo, ha merecido la pena la lectura.

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    1. Muchas gracias por tu comentario!! Un saludo!

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  4. Al configurar el nuevo diseño del blog se perdieron la mayoría de fotos, las estoy subiendo poco a poco (es un duro trabajo). Sé que este diario tiene muchas visitas y que no es igual leer el diario sin fotos. Poco a poco iré subiendo a nuestro Facebook las actualizaciones de las fotos subidas por tramos (síguelo en facebook). Disculpen las molestias

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  5. Hola Mapani. Enhorabuena por el diario.
    Este verano haremos una ruta por el Noroeste de USA y las zonas que coincideremos con tu viaje me han servido de gran ayuda.
    Un saludo.

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  6. Muchas gracias!!Muy buen viaje, es una zona preciosa!

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  7. Esto es muy interesante. Información precioso tal. Buen trabajo !! Muchas gracias. Si Usted desea visitar en la India Ver aquí: - Viaje a la India desde Madrid.

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  8. Gracias, información encantadora. Si quieres viaje a la India desde chile, ver aquí

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