Menu horizontal

Botones sociales desplegables

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Las impresionantes Montañas Rocosas

Visitamos las Rocosas Canadienses en un viaje conjunto por Seattle, Olympic NP, Isla de Vancouver, Vamcouver y Calgary; pero como a mucha gente le interesa sólo el relato de Las Rocosas, por ello, he separado esta zona y la he puesta en esta entrada independiente de mi blog. Si quieres leer al completo todo el viaje, planificación y visita a los demás puntos pincha este enlace.


Las Montañas Rocosas I

Continuamos, después de haber pasado unas horas en la famosa Stampede de Calgary, nuestro viaje hacia la zona que más nos impresionaría de todo el itinerario, como siempre, aunque pensemos que la mano del hombre puede hacer construcciones impresionantes, al final, hay que reconocer que la fuerza de la naturaleza se termina imponiendo a todo lo demás y, Las Montañas Rocosas con su maravilloso paisaje, dan buena cuenta de ello. Jamás hemos conocido, hasta ahora, paisajes más impresionantemente bonitos que los de las Canadian Rocky Mountains.

El camino de Calgary a Banff dura aproximadamente 140 km (1 hora 45 minutos) y es bonito. Calgary se encuentra en una gran llanura, pero justo al salir de la ciudad hay una especie de montaña donde, desde la carretera, se pueden observar las pistas de esquí de salto famosas por las Olimpiadas de invierno de Calgary 1988 (época en la que muchos, incluidos nosotros, aprendimos a localizar en el mapa la ciudad). La primera parte del camino está llena de granjas de vacas y campos de pasto (nos pareció curioso que las alpacas de pasto fuesen redondas, en España son rectangulares). Y llega un momento en el que el paisaje cambia drásticamente para dar paso al inicio de Las Montañas Rocosas. Un poco antes de llegar a Banff está el puesto de entrada al Parque Nacional, donde tienes que comprar entrada (Banff es un pueblo pero se encuentra dentro del Parque por lo que para llegar a él hay que pagar), nosotros compramos el pase anual que tienes que colgar en el espejo del coche y es válido para todos los integrantes del mismo). El precio del pase es de 136,40 CAD, la verdad es que con él puedes entrar a todos los Parques Nacionales de Canadá durante un año y gracias a pagar este precio los parques se mantienen cuidados; pero comparado con el precio del mismo pase en USA (80 $), este precio nos parece un poco alto, porque además en USA ( donde hemos usado el pase otras veces en 6  Parques Nacionales diferentes) nos pareció que había mucho más personal en los parques, más información, más lugares de alojamiento con precios más asequibles para todos los bolsillo (la mayoría de las veces gestionados por el mismo parque e intentando preservar el medio) y en general más infraestructura con el mismo (o mayor) respeto por la naturaleza.

Nos sorprendió eso de que hubiese pueblos dentro del Parque Nacional, imagino que la gente que habitualmente vive allí no tendrá que pagar para entrar y salir. Lo que sí es verdad es que la vida allí es más cara, además de haber pocas opciones de encontrar diferentes supermercados, nos sorprendió cuando vimos en las compras de alimentación, que estos productos vienen grabados con más impuestos por ser comprados dentro del Parque. Son pequeños detalles, pero después de venir de la “filosofía de Parque Nacional de USA”, donde todo son facilidades (económicas, de información, de prestaciones, etc) para las familias, los rangers se paran por el camino para charlar contigo, se organizan excursiones y exposiciones gratuitas, etc....; estos pequeños detalles chocan un poco. Aunque esto no significa que este Parque no esté organizado, su página de guía de senderos es muy buena y aunque a nuestro parecer carezca un poco de información insitu, tenemos que reconocer que el esfuerzo por proteger la vida animal está visible y muy presente por todo el Parque.

Después de hacer esta reflexión (que aclaro que es totalmente personal), llegamos a la  parte Banff y sigo con otra reflexión mía. Organizar los días de estancia en cada punto de Las Rocosas nos costó un poco, al final seguí los consejos que tan amablemente me ofrecieron Treckorange y jp177 (dos foreros expertos que han visitado esta zona en varias ocasiones) y puedo decir que los agradecí un montón. Ambos me recomendaron que para los días que yo tenía reservados eligiese un solo alojamiento para la zona de Yoho/Lake Louise/Banff porque todo quedaba muy cerca y así me ahorraba el cambio de residencia con la incomodidad y la pérdida de tiempo que ello supone. Hay sólo unos cuantos de pueblos en toda la zona y ambos expertos me recomendaron quedarme en Banff. Esta población no es la más céntrica de la zona (pero está  bien hacer todos los días kilómetros, porque haciendo carretera es cuando más posibilidades de ver animales tienes), pero sí la única que tiene ambiente (bares, supermercados, tiendas y muchos restaurantes) y os puedo asegurar que esto se agradece. Golden y Canmore quedan muy alejados y fuera de las zonas más conocidas del Parque Nacional.  Field es un pueblo excesivamente pequeño (lo visitamos intentando buscar un restaurante y ni siquiera tenía ninguno), menos mal que no repartí la estancia en dos zonas Field/Banff como en principio tenía pensado, porque Field no me gustó nada (ya digo que es sólo mi opinión). Lake Louise es la zona más céntrica pero el alojamiento es mucho más caro. Así que al final y tras consultar precios en todos lados nos decidimos por quedarnos las 5 noches en Banff  (creemos fue una opción acertada) y desde aquí organizamos todas las visitas por la zona, quedando así el planning (la zona más alejada de estas es Yoho y sólo está a una hora de Bannf):

-Día 1:Tarde de llegada a Banff.
-Día 2:Lago Morraine
-Día 3: Banff (Hoodos/Johnston Canyon/Lagos de Banff)
-Día 4: Yoho (Lake O,hara/Spiral tunnels/Takkakaw Falls/Emerald Lake/Natural bridge)
-Día 5: Lake Louise

Se pueden visitar en estos 5 días muchas más cosas, pero nosotros optamos y recomendamos las visitas más pausadas disfrutando de los senderos. Lo más bonito de esta zona, para nosotros, fue adentrarnos por los senderos. Sólo el parar y hacer una vista panorámica de los lagos o paisajes, creemos que le hubiese restado espectacularidad a nuestro viaje. Las mejores sensaciones que nos han quedado  grabadas en la memoria han sido las que tuvimos durante los recorridos a pie(contrastes de paisajes, esfuerzos para llegar a determinados puntos, pisar nieve/agua/barro, conversaciones con  otros caminantes, risas provocadas por el cansancio, etc).

Bueno, pues tras estas reflexiones no sé si acertadas, continúo con el relato de mi viaje. Llegamos a Banff sobre las 19 horas. Aquí nos quedaríamos en otro Bed and Breackfast llamado Odenthal B&B. No tiene web propia y lo encontré en la web de B&B de Alberta (http://www.bbalberta.com/listings/odenthalsbedandbreakfast-banff-alberta.html). Es una bonita casa toda de madera, con un hermoso jardín y aunque está en una calle de casas residenciales, está a un par de minutos andado del centro de Banff.
No lo reservé a través de ninguna página, sino que directamente le mandé un email a Freda, la propietaria de la casa, preguntándole disponibilidad y presupuesto de la estancia. Los precios del alojamiento en Rocosas no son muy baratos, pero este sitio nos gustó por sus buenas críticas y por el buen precio (95 CAD con desayuno, que resultó ser espectacular). La casa es enorme, limpia y Freda tiene acondicionada la parte de arriba sólo para huéspedes. La parte de arriba consta de dos habitaciones que alquila (una con cama de matrimonio y otra con dos camas), un enorme cuarto de baño y una habitación con una terraza (con unas bonitas vistas de las montañas) donde tiene un pequeño estudio (con guías de información sobre la zona, TV, frigorífico, utensilios para hacerte un café o comer algo rápido).


El baño era para compartir entre las dos habitaciones, pero nosotros tuvimos suerte y no lo compartimos porque los dos primeros días estaban alojados en la otra habitación unos familiares de Freda y ella fue muy amable y nos dejó el baño sólo para nosotros (sus familiares usaban los baños privados de su casa) y el resto de días estuvimos sólo nosotros alojados. Freda y su marido, aunque llevaban toda la vida en Canadá eran alemanes (de ahí el nombre de la casa) y no es que yo piense que todo el mundo era encantador, es que ellos realmente lo eran. Todos los días Freda nos hizo unos desayunos caseros enormes y buenísimos (desayunábamos nosotros solos en el enorme salón de su casa) y fue muy amable y cariñosa con nosotros. Por supuesto al estar alojado en una casa ajena hay que seguir sus normas: descalzarte al entrar (cosa a la que los españoles no estamos muy acostumbrados) y no ser muy ruidosos.

El río Bow, se encuentra justo al cruzar la calle, por lo que si querías meter los pies en remojo contemplando las enormes montañas sólo estabas a un paso. Muchos días nos encontramos en los jardines de las casas vecinas precisos ciervos comiendo (a nosotros nos parecieron preciosos pero a los dueños de los jardines me imagino que no le harían tanta gracia).
Después de dejar el equipaje en la casa y de que Freda bromease un rato con nosotros (era seguidora incondicional del mundial, días antes España había ganado a Alemania en la semifinal, ella era alemana, pero aun así se lo tomaba a broma y quería que la final la ganara España, cosa que comprobamos como cierta dos días después), nos fuimos andando a conocer Banff y al supermercado para comprar tentempiés para nuestros siguientes días de senderismo. Banff es una pequeña ciudad con casas de madera típicas de montaña y con mucho ambiente de gente caminando y comprando por el centro. Esa noche estábamos muy cansados y nos acostamos temprano.

DIA 1: LAGO MORRAINE
Le dijimos a Freda que nos pusiese el desayuno a los 8 AM y a la hora acordada nos tenia la mesa del salón preparada con mucha variedad de comida: bollitos calientes, tostadas, mantequilla, mermelada, queso, jamón York, fruta (fresas, moras, piña...), cereales, café, leche y dulces caseros que acababa de cocinar para nosotros (ese día tarta de manzana y bollitos de canela). Imaginaros, con semejante festín estábamos desayunados y almorzados para todo el día. Nos entretuvimos un poco con el desayuno y con el arreglo personal (yo soy un poquito presumidilla, aunque vaya al campo me gusta ir conjuntada, por cierto, por si a alguien le interesa, al viaje llevé un protector solar del 50+ en forma de maquillaje compacto de la marca Heliocare, ¡ja,ja,ja, hay que salir mona en las fotos!!! ) por eso íbamos un poco tarde para llegar al Lago Morraine, porque Treckorange me había dicho que tuviese cuidado porque los parking los cierran a las 10 AM (o aparcas antes de la 10 AM o después de las 5 PM) y era cierto, pero al final no hubo problema porque llegamos antes de las 10 y además como no era temporada alta aún esa norma no la seguían del todo ya que tampoco había tantos turistas aún (imagino que en agosto si lo harán, ¡así que ojo!!).

De Lago Louise pueblo a Banff  se va por la carretera transcanadiense 1 y al llegar a él hay que tomar una carretera de 15 km que te lleva al Lago Morraine; en total menos de una hora. La carretera tanscanadiense es muy bonita, el río Bow transcurre al lado y está flanqueada por las enormes montañas.
La carretera está toda vallada para que los animales no sean atropellados (esto es estupendo, pero tiene el inconveniente de no poder ver animales en la cuneta, cosa que si puedes contemplar en otras calzadas sin alambrada). Ahora mismo esta carretera está en obras porque están construyendo en alto pasos para los animales de una zona a otra de la vía (¡qué curioso verdad!), en esta foto los podéis ver:
Aquí os dejo la página del Parque con los senderos de esta zona para organizaros la visita: http://www.pc.gc.ca/pn-np/ab/banff/activ/activ1/c.aspx .

Decidimos hacer esta visita al Lago Morraine el primer día porque era el lago y el sendero que yo más ganas tenía de conocer, ya que las fotos que previamente vi eran impresionantes; pero además porque era sábado e imaginamos que al ser fin de semana habría más turistas y, por tanto, más posibilidades de encontrar grupos a los que unirnos para adentrarnos en los senderos (en esta zona no está permitido hacer senderismo a no ser que vayas en grupos de 4 personas o más por el peligro de cruzarse con osos).

Al llegar al lago te quedas extasiado con el entorno. Justo al salir del parking  a vuestra  izquierda y frente al lago, veréis una especie de montañita de rocas sueltas y en la cima de esa montañita, si subís, encontrareis un mirador (había algunos temerarios subiendo por las rocas, pero no es necesario, hay un pequeño sendero por detrás que te lleva al mirador de arriba), desde allí es desde donde salen esas preciosas fotos de este espectacular valle llamado [b]Valle de los diez picos[/b], con el Lago Morraine al fondo, custodiado por estos 10 altísimos picos de más de 3000 metros cada uno y por los glaciares que se encuentran entre ellos.
El Lake Morraine Lodge es un edificio de madera con restaurante, servicios, etc,  que está a la entrada del lago y a 100 metros pasado el mismo se encuentra el inicio de la mayoría de los senderos de la zona. Nosotros para ese día teníamos pensado hacer la subida al Larch Valley y al Sentinel Pass. En esa zona encontramos leyendo los letreros a un grupo de 5 personas y les  dijimos que nosotros éramos dos y nos dijeron que sin problemas podíamos unirnos a ellos. Eran alemanes que tendrían alrededor de los 50 años, se notaba que eran senderistas experimentados porque llevaban todo calculado al milímetro, no hablaban, se iban turnando para marcar el paso y costaba seguirles, pero lo conseguimos. Nosotros íbamos detrás para no incomodarlos por habernos acoplado, nos hizo gracia porque poco después del inicio de la subida una de las dos mujeres dijo que no podía seguir el ritmo, que le dolía la rodilla que continuaran sin ella que ella subía pero más lento y alucinamos cuando la dejaron atrás sola, y por lo bajito bromeamos entre nosotros diciendo que la habían dejado como comida para los osos... Después nos dimos cuenta que había mucha gente que no seguía la recomendación de ir en grupo, vimos hasta gente que iba paseando sola, por ello a la vuelta fuimos al tablón para leer si la norma era correcta y así era, el no ir en grupo estaba incluso multado.

La subida a Larch Valley se hace por la ladera de pinos derecha del Lago Morraine (la que queda enfrente de los 10 picos) en esta foto, a la derecha de la misma podéis ver la gran espesura de pinos en la que os tienes que adentrar y comenzar el ascenso por la misma.
En esta foto (que no es mía, sino de la web del Parque) veréis una vista aérea de la zona y toda esa ladera de pinos a la derecha del lago es la que hay que subir (como veis una buena caminata de más de 2 kilómetros):
Durante el ascenso por el sendero cuando ya estás a una considerable altura, se pueden observar entre los pinos las vistas del lago:
También vas contemplado las montañas y los glaciares cuyas lenguas de hielo se extienden en dirección al lago:
Observando desde aquí los restos de sedimentos que forman pequeños montículos sobre el lago (estos sedimentos son los responsables del bonito color turquesa del mismo) y que caen desde las montañas por la fuerza del hielo de los glaciares sobre las montañas:
Tras la subida llegamos al Larch Valley, otro valle a más altura, desde donde se emprendía un bonito paseo contemplando las mismas montañas y glaciares pero desde más cerca al encontrarnos más altos:

Pasado el valle el camino te lleva por otro pequeño ascenso, esta vez con menos pendiente que el anterior, hasta una especie de explanada en las alturas donde al llegar te sorprenden las vistas, merece la pena sentarse durante un momento en la hierba y contemplar lo que tienes ante tus ojos. Si miras hacia atrás puedes ver el pequeño sendero que has recorrido sobre las lomas, con el Larch Valley abajo y los 10 picos al fondo:
Y si miras hacia delante contemplas un lago parcialmente helado (junto al que se encuentran este grupo de gente) y la cima del Sentinel Pass al fondo:
Aquí ya dejamos al grupo de alemanes y  continuamos solos porque para subir a la cima del Sentinel Pass hay que ir por la ladera derecha del paso, que como observáis en la foto está compuesta de roca suelta, no es zona de encontrarse con osos,  el camino es estrecho por lo que hay que andar en hilera y es difícil de caminar en grupo. En esta época del año aún queda mucha nieve y casi todo el recorrido es sobre ella (por los que los palos son muy valiosos para poder continuar). Las vistas del pequeño lago helado que dejamos atrás son preciosas desde esta subida:
Llegamos a la cima donde nos abrigamos más (hacia más frío) y nos sentamos un rato a comer un tentempié encantados con las vistas, hacia un lado divisabas toda la zona recorrida: el Larch Valley al fondo y detrás los 10 picos (en la ladera izquierda podéis observar el pequeño camino de subida sobre la ladera de roca suelta):
Y la vista opuesta, al otro lado del paso, era igualmente impresionante, el Paradise Valley:
Allí arriba entablamos conversación con una pareja que nos había seguido en todo el recorrido, tendrían seguro más de 70 años pero su forma física era envidiable (sus piernas eran musculosísimas), eran canadienses y muy amablemente nos dieron un montón de consejos sobre las zonas a visitar en el Parque.

El camino de vuelta lo hicimos pausadamente haciendo fotos, íbamos solos pero siempre intentábamos ir detrás o delante de algún grupo. Fueron 12 kilómetros de sendero inolvidables (recorrido en unas 5 horas).

Al llegar al lago de vuelta conocimos a un grupo de Zaragoza, eran los primeros españoles con los que coincidimos en el viaje, fueron muy simpáticos y nos dieron muchos consejos para las rutas de los siguientes días. Nos dijeron que las mejores zonas para ver osos eran las carreteras secundarias, una de ellas la [b]Bow Valley Parkway [/b](carretera A1). Tras esto nos compramos unos bocatas con bebidas (23 CAD) muy buenos en el Lake Morraine Lodge y nos los comimos contemplando el lago.
De vuelta a Banff decidimos dejar un rato la carretera 1 y nos metimos por la A1 (paralela a la anterior) como nos habían indicado, como su nombre indica esta carretera transcurre por el valle del río Bow. La carretera por algunos tramos transcurre al lado del río y muchos animales por la tarde van a beber a él. Vimos una manada de bighorn sheeps (cabras de montañas con cuernos retorcidos), era la época de mudar el pelo y estaban un poco feillas:

En Banff nos arreglamos y nos fuimos a cenar a un restaurante que nos recomendó Treckorange, Sukiyaki House (http://www.sukiyakihousebanff.ca/) y resultó ser genial (creo que al siguiente verano de viajar nosotros lo cerraron). Pedimos el Love Boat, un enorme barco lleno de sushi & sashimi riquísimo que viene acompañado con sopa y ensalada para cada persona (65 CAD con cervezas y propina). Muchas gracias Treckorange!!!Aquí tenéis la foto hecha con el móvil:

DÍA 2: FINAL DEL MUNDIAL Y ALREDEDORES DE BANFF

Para este día teníamos pensada la visita a toda la zona de Banff y alrededores. Esa mañana se jugaba la final del Mundial de Sudáfrica, el partido España/Holanda sería a las 12 AM por lo que nos fastidiaba un poco el ritmo de las visitas, pero era una cita ineludible que no nos podíamos perder. Por ello no madrugamos, desayunamos a las 9 AM otro estupendo desayuno de Freda y nos fuimos a conocer la zona más cercana del planning, los Hoodos.

Esta es la página para planificar los senderos de la zona: http://www.pc.gc.ca/pn-np/ab/banff/activ/activ1/a.aspx

Esta zona está a un kilómetro de Banff, es un pequeño sendero que transcurre por una ladera del Valle del Bow donde vas observando el Milk River al fondo y a las islas y bifurcaciones que van creando sus aguas al transcurrir. Los hoodos son unas formaciones rocosas que descansan al lado del río provocados por el proceso natural de erosión del agua y del viento.


Tras este paseo nos fuimos con nuestras camisetas españolas al centro de Banff a la caza y captura de seguidores de “La Roja” para ver el parido, pero vaya decepción, aquí daban el partido en muchos pubs pero todo lo que veíamos por la calle eran camisetas naranjas. Al final nos quedamos en un pub donde nos acomodamos bien y no había muchos naranjas. Muchos de los que estaban allí no eran seguidores de ninguno, pero se notaban que apreciaban el buen fútbol y por ello les gustaba el equipo español. Todos conocéis el partido, sufrimos un montón con las patadas y el juego sucio de Holanda y en el segundo tiempo llegaron un grupo de personas que no es que apoyaran todas a Holanda, pero había en particular una chica con ellos que sí lo hacía y además lo hacía poco educadamente (insultaba a los jugadores españoles, etc y se notaba que buscaba la confrontación), por lo que al ver que llegó la prorroga, estábamos muy nerviosos y esta impresentable nos estaba poniendo más aun (aunque no entramos en responderle a nada de lo que decía en alto); decidimos irnos a casa de Freda a terminar de ver el partido. Freda nos había invitado a ver el partido en el mega televisor de su casa, ella lo vería con unos amigos, pero creímos, tras nuestra experiencia en Vancouver, que en un bar sería más divertido. Pero al final volvimos y vimos la prórroga con el magnífico gol de Iniesta en el salón con ellos y sus amigos. Cuando España marcó todos se levantaron y gritaron de alegría. ¡¡Lo pasamos muy bien!!
Nos acordamos de nuestro pequeño amigo canadiense, era el niño de la familia que estaba alojada en casa de Freda esos días y que por ser españoles nosotros le caímos genial y todo el tiempo que se cruzaba con nosotros nos sacaba conversación porque aunque era de Victoria, sus padres eran alemanes, tenía 7 años y no sabía nada de español; era seguidor incondicional de “La Roja” y de David Villa (Vila, como lo pronunciaba él). Esa mañana se había marchado ya (protestando y diciéndole a su madre que tendrían que parar para ver el partido), se fue con su camiseta de la selección puesta y había hecho a su madre que lo peinase con la cresta al estilo Villa, ¡qué simpático era el chaval!

Teníamos pensado irnos a ver los lagos cercanos a Banff pero mejor nos fuimos al centro de Banff de vuelta por si veíamos algún ambiente de celebración, estábamos súper contentos y ahora sí que nos cruzamos con algunos compatriotas igual de contentos que nosotros. La gente al vernos con la camiseta nos preguntaba si habíamos ganado y nos felicitaba, una señora de Venezuela nos abrazó encantada con las lágrimas saltadas por el triunfo, cosa que nos llamó la atención pero después hablando con un amigo que vive en Chile y otro en El Salvador, nos dijeron que en Sudamérica el triunfo también se había vivido con muchísima alegría. Al final nos quedamos sin ver la zona de los lagos cercanos a Banff (Minnewanka Lake & Stewart Canyon), ya que la gente nos paraba y nos preguntaba por lo que nos entretuvimos más de la cuenta; pero no nos importó porque esto de entablar conversación con la gente nos encanta en nuestros viajes y este día quedará para siempre en nuestra memoria.

Tras esto tomamos la Bow Valley parkway o carretera A1, donde a 25 kilómetros de Banff se encuentra el Johnston Canyon (página de senderos: http://www.pc.gc.ca/pn-np/ab/banff/activ/activ1/b.aspx). Por el camino vimos parada una camioneta de guardias del Parque y varios coches detrás. Uno de los guardias estaba fuera del coche y con un megáfono avisaba que fueses lento y no bajaras del coche, al principio mirábamos para todos los lados y no entendíamos el porqué hasta que vimos justo al lado, en la cuneta, a nuestro querido amigo oso andando placidamente.
Era el primer oso que veíamos en Las Rocosas, era un oso negro no muy grande y muy juguetón. Paramos el coche en la cuneta y nos pasamos un montón de rato haciéndole fotos (45 en total), observando como comía y se revolcaba jugando en la hierba. En fin, una escena preciosa.

Entre unas cosas y otras llegamos al cañón casi a las 6 de la tarde. Este sendero consta de tres tramos, las Lower Falls, Upper Falls (hasta aquí 2,7 km de ida) y por último Ink Pots. En total todo el sendero era de 5.8 km de ida (11,6 km ida/vuelta) y debido a la hora que era nos daba miedo que se nos hiciese de noche en el camino por lo que al final no completamos el sendero, llegamos un poco más arriba de la Upper Falls haciendo unos 6 kilómetros de caminata. Es un bonito cañón que se recorre a través de una pasarela voladiza que han construido sobre él, el contraste del agua verde con la roca es precioso y sin duda esta visita merece la pena (aunque este día por la euforia no nos concentramos mucho con la cámara y no tenemos muchas fotos).
Y aquí tenéis a mapani, en una de las cascadas y contenta con el triunfo de nuestra selección:
A la vuelta, al lado del parking hay un edificio con restaurante y tienda de regalos. Ese día apenas habíamos almorzado (compartimos un sándwich viendo el partido) porque no nos dio hambre, pero a esa hora, las19:30 h, ya  sí la teníamos por lo que comimos allí unas hamburguesas con patatas fritas y dos botellas de zumo (27 CAD).

A la vuelta por la carretera paramos en distintos miradores que hay sobre el río y el valle. Al lado del río está la vía por la que pasa el tren de pasajeros de las Rocky Mountains (un viaje en el mismo tiene que ser espectacular):
Esa noche por los nervios y la euforia de todo el día estábamos más cansados que si hubiésemos hecho una caminata por lo que nos fuimos a dormir temprano.


DIA 3: YOHO NATIONAL PARK

Ese día teníamos reserva a las 10:30 AM para el bus que sube al Lago O´Hara en Yoho National Park. Este parque se encuentra en la British Columbia y no en Alberta como Banff y Jasper, pero los usos horarios son los mismos que en Alberta para no modificar el horario de toda esta zona de Las Rocosas (al salir, de Golden en adelante, es cuando se hace vigente la hora menos de la Columbia Británica). Nosotros esto no lo teníamos muy claro y lo preguntamos al llegar allí para que no hubiese confusiones con la hora de reserva del autobús.
El acceso en coches está restringido al Lago O´Hara con el fin de proteger el ecosistema, por ello sólo se puede subir en bus o andando (11 kilómetros). Este bus hay que reservarlo con antelación, no se puede hacer la reserva hasta 3 meses antes de la visita, pero os sugiero que dentro de este plazo la hagáis lo más pronto posible porque es difícil de conseguir. La reserva se hace solamente llamando por teléfono (aquí os dejo toda la información: http://www.pc.gc.ca/eng/pn-np/bc/yoho/activ/activ15/a.aspx), nosotros compramos el ticket del bus (de ida y vuelta) dando el número de tarjeta a la telefonista  y ella te da un número de reserva, que el día de la visita das al conductor junto con tu nombre. Se puede subir andando y después bajar en bus (para bajar no se necesita reserva y se puede comprar el ticket en el bus). La visita a este lago fue una de las que más nos gustó de Las Rocosas, de verdad lo que merece la pena en esta zona son las caminatas (más que el lago en sí), por lo que subir andando los 11 kilómetros y ya después estar cansados para seguir haciendo las caminatas no os merece la pena por lo que os recomiendo que lo más pronto posible hagáis la reserva del bus (cuesta sobre unos 16 euros pero merece 100% la pena). Si no tenéis suerte y no encontráis reserva os sugiero que os paséis por la parada del bus a la hora de salida porque el día que nosotros visitamos la zona había dos buses y el nuestro iba casi vacío, coincidimos con una familia de españoles que no tenían reserva y consiguieron plaza sin problema en el momento. No sé si esto pasará con frecuencia pero os aconsejo que probéis por si acaso.

Desayunamos a las 7:30 horas y emprendimos la marcha tras esto hacia Yoho. Como era muy temprano vimos muchos animales por la carretera: ciervos con grandes cornamentas, patos en el río y nuestros primeros wapitis (ciervos típicos de la zona):
En una hora y muy poco llegamos al parking, serían las 9:20 de la mañana, hasta las 10:15 AM no te decían que tenías que estar allí para coger el bus, por lo que dimos un paseo y charlamos un rato con la gente que esperaba el bus.

El bus es uno de esos amarillos como el del colegio de Los Simpson y fue agradable subir en él hasta arriba. Arriba en le lago hace más frío y se nota el cambio de temperatura. El conductor nos aconsejó que fuésemos al pequeño punto de información a informarnos sobre los senderos porque aún algunos estaban cerrados por la nieve y que preguntásemos porque habían visto un oso Glizzy por la zona.

Llegamos a ese pequeño punto de información que estaba en una caseta de madera con una estufa de leña que la hacía muy acogedora  y donde había una chica que, a parte de informar, vendía café y tarta. La chica se alegró al vernos porque estaba aprendiendo español y quería practicar (pero la pobre no hablaba muy bien). Nos recomendó hacer el sendero al Lago Oesa y en cuanto a lo del Glizzy nos dijo que ella no sabía nada y nos pasó una anécdota muy graciosa porque nos decía que oso no habían visto, pero que habían visto un “popo” y la zona donde estaba el “popo” por si queríamos ir, pero nosotros no entendíamos que era un “popo”, no lo pillábamos en ese contexto y le preguntábamos si era un animal, una planta... pero la chica no se aclaraba ni en español ni en inglés (empezó a mirarlo incluso en un libro), hasta que entró otra chica Austriaca (que había estado de vacaciones en España) y le pidió ayuda y ya dijo: ahhh, creo que en español se dice “caca”.Ja,ja,ja!!! Lo que la chica tan amablemente nos estaba explicando es que oso no habían visto pero que habían visto caca de oso en una zona y nosotros preguntando en plan adivinanza “Is it an animal???”, sin duda fue la anécdota del día, mi marido que a todo le saca punta fue todo el camino bromeando conmigo a costa de la caca (hablando fino je je) del animalito  :lol: .

Emprendimos el camino al Lago Oesa (6,4 kilómetros ida y vuelta) que parte de las cabañas del Lake  O´Hara Lodge (donde te deja el bus) y te lleva bordeando el lago. En las siguientes fotos podéis ver al fondo las cabañas desde donde parte el sendero y las estampas tan bonitas que vas disfrutando al bordear el Lago O´Hara mientras contemplas al fondo el Mount Shäffer u Odaray Mountain:

Cuando llegas al final de la otra orilla del lago comienza el ascenso por la ladera a través de un pequeño camino entre pinos como veis en esta foto:
Al ir ascendiendo vas dejando el lago cada vez más abajo y sus aguas turquesa se van contemplando entre los pinos:
 











Cuando llegas arriba hay una especie de montículo de rocas grandes sueltas, imaginamos que provenientes de la erosión de la zona, desde donde si te giras un momento puedes observar unas vistas preciosas de las montañas con el Lago O´Hara al fondo:
Esta zona de rocas sueltas hay que atravesarla, pero más o menos el camino está marcado entre ellas, es divertido ir saltando como una cabra montesa entre las rocas y observar todo el efecto de la nieve y el agua con la erosión al soltar tanta cantidad de roca:

Es un poco complicado andar por estas piedras aunque por las zonas más empinadas han hecho una especie de escaleras con las rocas para facilitar el paso:
Al llegar arriba llegas a un pequeño lago desde donde se empieza a escuchar mucho ruido de agua caer y si miras al frente comprendes la causa de ese sonido, es el río en su bajada chocando con las piedras y formando rápidos y cascadas. En esta foto podéis ver la cascada y más al fondo los grandes picos nevados (Glacier Peaks y Mt Lefroy) en cuya base está nuestra meta, el lago Oesa (como veis aún nos quedaba un buen trecho).
Llegamos al borde al río y el camino te va llevando por el borde de las cascadas (hay que pisar zonas de agua por lo que recomiendo llevar botas de montaña de goretex y no zapatillas de deporte). En la cima de la cascada si miras hacia atrás el camino recorrido puedes observar unas bonitas vistas de ese pequeño lago que os mencioné y del Lago O´Hara más al fondo (espectacular visión, no parábamos de alucinar):
Y al frente el río bajando de entre las montañas:
Al ir ascendiendo fuimos notando cada vez más frío, nos empezó a chispear un poquito cuando llegamos al segundo laguito pequeño del recorrido, pero nos pusimos el impermeable y seguimos disfrutando del sendero:
Al llegar más arriba parece increíble pero el sendero se hace aún más bonito, entras en una especie de valle lleno de pinos a través de un caminito confeccionado con rocas y de pronto te encuentras con el tercero de los laguitos pequeños, éste de un color turquesa precioso, parecía que estabas en un cuento:
Cuando ya pensábamos que no teníamos que subir más nos esperaba otro pequeño ascenso, pero merecía la pena sólo por mirar detrás y contemplar ese precioso laguito turquesa por el que pasamos:
Por fin llegamos a nuestra meta, el precioso Lago Oesa y además nos encontramos con la sorpresa de que aún estaba casi totalmente helado:
Había parado de chispear, así que nos sentamos en unas piedras, nos pusimos toda la ropa de abrigo que llevábamos (gorro con orejeras, guantes, polar, chaqueta, pañuelos...., os podéis imaginar el frío que hacía allí, no??) y nos comimos un sándwich contemplando el lago, las montañas y la nieve de alrededor:

Con esas vistas allí te quedarías toda la vida, pero empezamos a ver a lo lejos ponerse el cielo muy oscuro y cuando empezamos a escuchar truenos decidimos emprender el regreso para que nos pillase caminando lo menos posible la tormenta.

Como sabéis nos gusta hacer las fotos a la bajada, porque las subidas suelen ser más duras y las hacemos sin muchas pausas. Todas estas fotos que os he puesto, por tanto, son de la bajada y por la prisa de la tormenta no nos entretuvimos en cuadrar muy bien las fotos y sin embargo como veis han salido muy bonitas, por tanto, el mérito no es nuestro, es de los alucinantes paisajes. Este fue sin dudarlo uno de los senderos más bonitos (por no decir el más bonito, debido a la variedad de tramos y de paisajes) de los que hicimos en Las Rocosas y en todo el viaje.

Durante toda la bajada el tiempo nos respetó pero justo cuando llegamos abajo y estábamos ya a cubierto empezó a caer primero una pequeña lluvia de agua nieve y después una tremenda granizada:
Esperamos unos 20 minutos hasta tomar el bus de vuelta de las 2:30 PM y mientras tanto charlamos con la familia de Madrid que antes había coincido con nosotros en a subida, tenían dos niños pequeños, ellos venían de Yellowstone y los niños venían encantados por todos los animales que habían visto. Eran un buen ejemplo de que viajar con niños a países lejanos no es imposible como mucha gente piensa.

El día empeoró considerablemente y la lluvia intermitentemente nos acompañó durante el resto de la jornada. Retomamos la transcaniende 1 en dirección oeste y nos paramos en los Spiral Tunnels Viewpoint. En 1871 cuando la Columbia Británica se unió al resto de la confederación se acordó construir el ferrocarril que uniría esta provincia al resto el país y así la Canadian Pacific Railway se puso manos a la obra, pero era todo un desafía para la ingeniería del momento el hacer las obras a través de la cadena montañosa de Las Rocosas. Kicking Horse Pass (en donde nos encontrábamos en ese momento) fue el paso elegido debido a su proximidad a la frontera de EE.UU. y su distancia más corta a la costa del Pacífico. Tras el descarrilamiento del tren de prueba al pasar por esta zona y unas complicadas obras con vías de derivación, etc usadas por unos años, en 1909 Schwitzer (un ayudante de ingenieros del ferrocarril) ideo esta forma de paso con un recorrido en espiral de la montaña que hacía pasar al tren gradualmente por varios túneles a diferentes alturas para salvar la importante inclinación. En este punto a 7,5 km al este de Field se encuentra un punto de observación donde puedes ver pasar al tren a través de estos túneles. Cuando estábamos allí vimos por la otra ladera de la montaña un enorme tren de mercancías:
Miramos la maqueta y nos dimos cuenta que ese tren pasaría por un túnel que se encontraba debajo de nosotros. Por tanto, si esperábamos un ratillo lo veríamos pasar por el otro lado de la ladera, donde allí entraba y salía por los túneles en espiral que horadaban la montaña. Los trenes son tan largos que puedes ver cuando sale la cabeza por un túnel mientras no ha terminado de pasar la cola por el anterior:
Continuamos por la carretera y pasados unos kilómetros nos desviamos por la Yoho Valley Road en dirección a las Takkakaw Falls, la carretera es estrecha y muy empinada en algunos tramos por lo que esto y la lluvia nos hizo conducir con muchísima precaución. Al llegar al parking ya puedes contemplar a lo lejos esta magnífica catarata, alimentada por el glaciar Daly y la segunda más alta de Canadá (384 metros) tras la de la Isla de Vancouver.
Para llegar a su base de la cascada hay que atravesar un sendero de menos de un kilómetro, que atraviesa un puente desde el que puedes observar el caudaloso río:
Sorprende en esta zona la velocidad de las aguas de los ríos y su profundo color blanco como la leche debido a los sedimentos de los glaciares:
Como podéis observar en las fotos había una niebla tremenda pero la lluvia nos permitió una tregua para recorrer el sendero, aunque cuando te acercabas a la base de la catarata te tenías que poner el impermeable porque la nebulosa de humedad que se creaba al chocar el agua desde las alturas en la roca te ponía empapado:
Eran casi las 4 de la tarde y nuestra idea era parar a comer en Field y eso hicimos. Pero después de dar innumerables vueltas por las 4 calles que tiene el pueblecito no encontramos ningún restaurante para comer (sólo había una especie de supermercado junto a la gasolinera), por lo que decidimos irnos hacia el Emeral Lake y probar suerte en el Lodge del mismo, porque aunque fuese más caro era la única opción para comer que vimos que existiese en toda la zona de Yoho.

NOTA: Me han puntualizado en un foro al leer mi relato, que en Field hay dos restaurantes (¡muchas gracias!!). Yo en ningún momento digo que no los hubiese, tan sólo digo que yo no los encontré a pesar de pasar varias veces por las mismas calles y no le pudimos preguntar a nadie porque no encontramos a nadie para hacerlo. Sé que hay gente que decide pernoctar en Field y le ha gustado. Pero como este es mí diario con mis impresiones, simplemente doy mi opinión y es que a mí personalmente Field me pareció un pueblo muy solitario y no me gustó; pero respeto profundamente la opinión de los demás.

Llegamos al precioso Lago Emeral o Esmeralda, llamado así por el precioso color de sus agua. No sé si sabéis que en principio se bautizó como Lago Esmeralda al actual Lago Louise, pero poco después éste fue rebautizado en honor a la cuarta hija de la reina Victoria (Louise Caroline Alberta) como Lago Louise. Llovía un poco por lo que no nos entretuvimos mucho y entramos en el restaurante del Emerald Lake Lodge donde comimos nuestras primeras hamburguesas de Búfalo, una ensalada Caesar y 2 refrescos por 65 CAD. Fue algo caro pero el entorno y las vistas de las que disfrutamos bien merecían la pena:
Al terminar de comer hacía mejor tiempo y pudimos dar un paseo alrededor del lago, donde fotografiamos las preciosas flores plantadas:


Como no teníamos pensado hacer senderismo en la zona, pensamos alquilar una canoa, pero menos mal que no lo hicimos porque al rato de comenzar el paseo empezó a llover, por lo que nos fuimos.

Antes de retomar la transcanadiense 1 de nuevo, nos paramos en el [b]Natural Bridge[/b], un precioso puente natural que ha confeccionado a lo largo de los años la fuerza del agua del río al pasar entre la roca:

Al retomar la transcanadiense, cuando aún nos encontrábamos en Yoho, nos paramos en la cuneta porque allí estaba, al lado de nosotros, plácidamente comiendo bajo la lluvia, el primer oso Grizzly que veríamos, una bonita manera de terminar esta visita al Parque Nacional de Yoho:
A la vuelta en Banff volvimos al supermercado a comprar comida para llevar en los senderos de los siguientes días, dimos un paseo por el centro y por las tiendas de souvenir y nos fuimos a dormir.


DIA 4: LAKE LOUISE

Desayunamos a las 8 de la mañana otro completo desayuno acompañado de unos rollitos de canela buenísimos que había hecho Freda. Hoy teníamos por delante un día duro, durante el desayuno Freda nos dijo que habíamos amanecido a 7 grados (no lo notamos porque desde la tarde anterior estaba conectada en la casa la calefacción central) y que las previsiones para este día eran de lluvia. Por lo que nos abrigamos con varias capas de ropa y metimos en la mochila el impermeable (pantalón y chaqueta) y el paraguas.

Hoy la visita estaba clara: Lago Louise y recorrido de varios senderos de la zona.

El Lago Louise es un lago glaciar localizado a 5 kilómetros del pueblo homónimo (Lake Louise pueblo se encuentra al pie de la misma carretera transcanadiense, por lo que para ir al lago hay que adentrarse por una carretera comarcal de 5 kilómetros, todo está bien indicado).

Cuando llegamos al lago chispeaba un poquito por lo que nos pusimos los impermeables mientras contemplábamos las espectaculares vistas al pie del mismo. El mirador se encuentra delante del Château Lake Louise , un inmenso edificio Victoriano que se alza majestuoso en la orilla del lago Louise, es uno de los grandes hoteles de lujo construido a principios del siglo XX por la Canadian Pacific Railway. Desde aquí contemplas el lago con sus características aguas de un tono verde claro, diferentes al del resto de los lagos que visitamos y producido por el polvo de roca que llega hasta allí por el agua que se ha derretido del glaciar Lefroy y de los dos glaciares Victoria. El glaciar Victoria domina desde ese lugar la perspectiva en el fondo del lago. Aquí tenéis una foto de la impresionante vista, aunque ese día por la niebla no se veía de forma clara la zona de glaciares del fondo, pero bueno, las fotos también salían bonitas con la niebla:
Como al día siguiente el día amaneció precioso y pasábamos cerca de allí, decidimos parar de nuevo en el Lago Louise para contemplarlo con la luz del sol. Por tanto, estas fotos son del día siguiente, cuando el sol hacía acto de presencia y la zona del fondo, la de los glaciares, se apreciaba de forma más clara:
Emprendimos el camino a las 10:30 de la mañana, haciendo primero el sendero indicado como Plain of six glaciers y completando después varios senderos más de la zona. Así quedó la ruta: Plain of six glaciers, continuamos después hasta el Lake Agnes por vía Big Beehive y regresamos al Lake Louise pasando por Lake Mirror. Todo este recorrido de 17-18 kilómetros lo hicimos en aproximadamente 7 h. Este primer sendero, Plain of six glaciaer, culmina en la lengua del glaciar que se aprecia al fondo del lago.

Empezamos  bordeando la orilla derecha del lago justo a ras del agua. Cando llegamos a la parte opuesta del mirador que antes os comenté paró de chispear y sacamos la cámara para hacer esta foto desde la orilla opuesta al mirador, con el Château Lake Louise de fondo (es curioso porque las aguas del lago cambian de color según se refleje el sol, si hay mucho sol se ven muy verdes y si hay poco se ven más grisáceas).
Al llegar a la orilla opuesta dejamos el lago y ahí empieza realmente el camino hacia los glaciares, los cuales se divisan al fondo durante todo el recorrido. El camino empieza con un ascenso por una zona con árboles a través de la ladera de la montaña, donde nos pareció curioso observar cascadas heladas:
Todo este sendero se va entrecruzando con otro para caballos, por lo que durante el recorrido te cruzas con jinetes que hacen la ruta a caballo.

Un poco más adelante deja de haber mucha vegetación y el sendero atraviesa una ladera escarpada, desde la misma puedes observar varias marmotas que te miran con curiosidad.

Después comienza otra vez a aparecer vegetación y llegas al Tea House, una cabaña de madera en medio del lugar, donde parar a tomar un tentempié. Os pondré las fotos más adelante porque nosotros en ese momento no paramos, seguimos hacia los glaciares y a la vuelta pararíamos allí a tomar algo.

Justo al pasar la zona del Tea House el tiempo empezó a empeorar y lo que en principio eran pequeñas gotas de lluvia se convirtieron en copos de nieve, pero era muy bonito ir paseando entre los árboles en medio de esa pequeña nevada que duró unos minutos. Después de esto llegamos a la zona de los glaciares, aquí ya hacía un aire frió que te dejaba tieso, por lo que nos pusimos el gorro, los guantes y el pañuelo en el cuello; pero era precioso contemplar esas lenguas de hielo que bajaban entre las montañas. El camino es un poco complicado y estrecho porque subes a través de un montículo de piedras sueltas procedentes de la erosión de los glaciares. En esta foto podéis ver el camino recorrido, al fondo apreciareis entre la niebla el lago, después la zona de arboleda y por último la zona de roca menuda suelta por la que hay que atravesar para llegar al final.
Estos son los pequeños glaciares que dejas atrás en la marcha:
Este sendero culmina en un montículo de piedra suelta a modo de montaña que queda justo en frente del glaciar principal. Desde aquí miras hacia atrás y ves el Lago Louise al fondo (bueno, veíamos lo que la niebla nos permitió):
Todo el mundo sube un poco hacia arriba de esa montañita y eso hicimos nosotros; nos sentamos allí sacamos nuestro zumo y un tentempié mientras contemplábamos alucinados la lengua del glaciar. Allí sentado puedes escuchar los crujidos de la nieve al romperse (parece como si fuesen grandes aludes) y eso junto con la sensación de estar totalmente fuera de la civilización, aunque asusta un poco, fue una sensación nueva y maravillosa.
Nos sentamos allí un rato a descansar, al principio aunque hacía mucho frío se podía estar bien allí, pero después se hizo insoportable, se levantó un viento helado que nos hizo emprender el camino de vuelta. Esta parte del camino aunque era corta se hizo dura porque avanzar con ese viento fuerte helado sobre las rocas sueltas era complicado (el camino por esta zona es el mismo el de ida que el de vuelta).

Al dejar la zona más árida de los glaciares llegamos otra vez a la zona frondosa y se agradecían esos grados de temperatura de más en ese lugar. Esta vez si nos paramos un rato en la zona del  Tea House, allí pasa un pequeño riachuelo, hay zonas con bancos para descansar y servicios. Ese día los senderos estaban muy vacíos y te cruzabas con muy poca gente, pero allí sí había mucho ambiente de gente descansando, comiendo…
El Tea House es una cabaña de madera en medio de los pinos (como veis en la siguiente foto). Pedimos un chocolate caliente para quitarnos el frío, pero no os aconsejo pedir esto porque estaba malísimo (era agua con chocolate), también había gente comiendo sándwiches. La cabaña no tiene electricidad por lo que no se puede pagar con tarjeta.
Sigues por el camino de vuelta donde más adelante sí que encuentras otro desvío y por tanto, abandonas el sendero conocido. Nosotros tomamos el sendero que te lleva al lago Agnes pero subiendo por el Big Beehive. La subida hasta el Big Beehive se nos hizo durísima, había mucho desnivel con un camino muy serpenteante, lloviznaba y ya al final del ascenso de lo cansados que estábamos bromeábamos con lo de que si nos salía un oso nos lo comeríamos nosotros a él del hambre que llevábamos  :mrgreen: . Nos encontramos sólo a dos parejas haciendo el ascenso e iban en sentido contrario, por lo que creemos que podía haber sido mejor haberse planteado el sendero en sentido contrario, aunque fue bonito subir toda esa montaña (es la montaña que rodea al Lago Louise), en esta foto, que hicimos al día siguiente desde el Lago Louise, podeis ver toda la zona de pinos por la que hay que subir para llegar al Big Behive:
Al llegar a la cima del Big Behibe hay una especie de cabaña con paredes abiertas que nos vino genial para cobijarnos de la lluvia que empezaba a caer. Allí sacamos nuestros bocatas y nos los comimos contentísmos con unas vistas alucinantes del lago. Cuando sacamos la cámara más tarde, apareció más niebla y nos impidió hacer fotos bonitas desde el lugar, porque en ese momento el lago se veía muy poco:
Cuando paró de llover volvimos a retomar el sendero y menos mal que ya todo el tramo era en descenso. En la siguiente etapa  bajaríamos hasta el lago Agnes, otro precioso lago escavado entre montañas pero éste está a más altura que el Lago Louise:
El color de sus aguas como veis es más turquesa que las del Lago Louise y es un lago precioso que hay que rodearlo entero para continuar el camino. En esta foto al nublarse por momentos el día se aprecia el agua del lago con un tono más oscuro (no tan turquesa como se apreciaba en la bajada) y podéis ver otro Tea House al fondo. Es curioso esto de los Tea House, todos están construidos desde la época Victoriana y denotan la influencia británica de la zona:
Al pasar el Lake Agnes continuamos el descenso hacia el Lake Mirror, un lago pequeñito también de aguas verdosas del que, por el cansancio, no tenemos fotos. Y una vez pasado esta zona ya te adentras en una de las laderas del Lago Louise y durante el descenso puedes ir contemplando el mismo entre los árboles:
Llegamos al final de vuelta al Lago Louise cansados, húmedos y con dolor de todo….pero os aseguro que fue un día maravilloso.

Después de esto y para no perder la costumbre, para volver a Banff nos desviamos e hicimos un corto tramo en coche de la carretera A1. Esta vez no vimos ningún oso, pero vimos un grupo de unos 15 bighorn sheeps, todos con grandes cuernos retorcidos:
Ese día no lo dudamos, llegamos tan cansados que nos dimos una ducha calentita, comimos de las cosas que habíamos comprado los días anteriores y nos fuimos a dormir.

Las Montañas Rocosas II

Tras dormir nuestra última noche en Banff y despedirnos de nuestra hospedadora Freda (agradeciéndole toda su amabilidad), emprendimos el camino a Jasper por la carretera Trancanadiense 1 en dirección norte hasta Lake Louise y allí tomamos la famosísima carretera 93N, conocida como Icefields Parkway. Teníamos muchas ganas de hacer este recorrido ya que en todos los foros, webs, guías… hablan de esta calzada como una de las carreteras panorámicas más bonitas del planeta y la verdad es que no se quedan cortos. Esta etapa era la que peor organizada llevaba al viaje, no sé porqué pero después de requetemirar multitud de información no me quedaba claro qué era lo importante, donde quedaban los puntos donde había que detenerse y como organizarlo todo. 

Como a mí me costó organizar la etapa, os voy a poner  punto por punto todas las zonas donde podéis parar a admirar el paisaje y las atracciones desde Lake Louise hasta Jasper. En un día da tiempo de ver todas las paradas, nosotros dejamos dos paradas (Athabasca Falls y Sunwapta Falls) para verlas a la vuelta (porque a los dos días volvimos a pasar de nuevo por la carretera para regresar a Calgary) pero lo hicimos por ver algo a la vuelta (aunque estos dos puntos los voy a incluir en esta etapa para no liar al personal), porque en realidad da tiempo de sobra de parar en todos los sitios durante un día de jornada. Esta es una foto de la carretera en sí, para que veáis que sólo la conducción por la misma es una delicia:


ZONA DE LA CARRETERA PERTENECIENTE A BANFF NATIONAL PARK:

Antes de tomar la carretera, como ya os he dicho, paramos un rato de nuevo en [b]Lake Louise [/b]para hacer fotos del lago con un día de sol ya que el día anterior nos había hecho un tiempo malísimo allí mismo:
Y tras esta parada rápida, nos adentramos en la carrtera Icefields Parkway (93N).

Punto 1. Herbert Lake (a 5km pasado Lake Louise): Es un pequeño lago que se encuentra al lado de la carretera. Tiene un mirador para hacer fotos pero nosotros lo vimos desde el coche y no paramos.

Punto 2. Crowfoot Glacier (a 35 km de Lake Louise): Este glaciar debe su nombre a su semejanza con una garra de cuervo. Hay un mirador al pie de la carretera donde parar y observar lo que hace no tantos años eran las 3 lenguas (como las tres garras del cuervo) del glaciar, pero que ya hoy día la inferior ha desaparecido  casi y la del medio está en retroceso (se piensa que por el calentamiento global). Mirad la primera foto del punto 3 y veréis el glaciar en la montaña.

Punto 3: Bow Lake (a 39 kilómetros de Lake Louise): Es un precioso lago turquesa también rodeado de glaciares. Queda muy cerca del punto 2, así que como veis en la siguiente foto desde el mirador del lago (que está al pie de la carretera) también se ve el glaciar con forma de garra de cuervo (por si no quereis parar en los dos puntos):

Punto 4: Bow Summit & Peyto Lake (42 kilómetros de Lake Louise): Aquí si hay que andar un poquito porque dejas el coche en un parking al lado de la carretera (hay una carretera que sube arriba pero sólo es para buses) y emprendes un corto sendero hasta la cima (Bow Summit). El camino no es muy largo (menos de un kilómetro creo), pero sí empinado y hay paneles informativos sobre la flora de la zona. Al llegar a la cima tienes una vista impresionante del lago Peyto, que parece una enorme mancha de témpera entre los pinos, precioso:
Este es el inicio del lago Peyto con la lengua del glaciar del que se forma.
Hay un panel en el que puedes observar una foto de 1885 desde ese mismo lugar del lago Peyto y donde se puede observar el enorme retroceso de la lengua del glaciar en estos años (si os fijáis la lengua de hielo llegaba casi al lago en 1885 y podéis comparar  el retroceso con la foto de arriba):
Punto 5: Waterfowl Lakes (59 kilómetros de Lake Louise): En este punto no nos paramos porque se trataba de una zona de inicio de trails y no teníamos pensado ese día hacer ningún sendero.

Punto 6: Mistaya Canyon (73 kilómetros de Lake Louise): Aquí también tienes que dejar el coche aparcado en un parking y recorrer un sendero de unos 10 minutos para llegar a este cañón de rocas excavadas por el agua. Es impresionante la fuerza que lleva el agua y observar toda la roca horadada a causa de esto.

Punto 7: Saskatchewan River crossing (79 kilómetros de Lake Louise): Paramos en este zona pero no en el punto natural (no encontramos la señal indicadora del mirador), pero en esta zona hay restaurantes y áreas de picnic por si os interesa, nosotros paramos a repostar gasolina. Hay una pequeña gasolinera aquí que solo abre en verano, pero no reposteis aquí porque la gasolina es muy cara (hacerlo antes de tomar esta ruta), ya que es el único punto (entre Lake Louise y Jasper) que se puede repostar y abusan con el precio. Nosotros este día llevábamos un picnic y paramos en un área de descanso que había más adelante a disfrutar al sol de nuestro almuerzo.

Después de esto comienzas a subir un puerto de montaña con miradores y unas vistas impresionantes. Al llegar arriba entras en la zona de los Campos de hielo de Columbia (Columbia Icefield), es decir vas disfrutando de la visión de un montón de montañas heladas y de  un sin fin de glaciares que se abren paso entre ellas. Esta zona de glaciares pertenece en parte al parque nacional de Banff y otra parte al de Jasper; y es sencillamente impresionante.

ZONA DE LA CARRETERA PERTENECIENTE A JASPER NATIONAL PARK:

Punto 8: Athabasca Glacier & Icefield Centre: (130 kilómetros de Lake Louise y 103 kilómetros de Jasper). Estos dos puntos pertenecen a los Campos de hielo de Columbia y quedan en la parte de Jasper Nacional Park.
El Icefield Centre  es un centro de interpretación que se encuentra a la derecha de la carretera, en este lugar se pueden comprar las entradas para el autobús que te lleva en un tour a la cima del glaciar Athabasca (que queda justo enfrente al otro lado de la carretera). Estas excursionen las realizan empresas privadas que tienen unos buses con unas ruedas enormes y equipados para subir por encima del hielo hasta el arriba del glaciar; cuesta por persona unos 50 euros (tour de una hora y media), aquí os dejo la información: http://www.explorerockies.com/columbia-icefield/
Nosotros pasamos de esta excursión, lo vimos excesivamente caro y de poco interés, ya que, como os digo, al otro lado de la carrera se encuentra el glaciar, puedes subir por un sendero justo hasta el límite con el hielo del mismo y contemplar delante de ti esa inmensa lengua de glaciar. La única diferencia es que en la excursión el bus te lleva sobre el hielo y te para arriba donde puedes andar un rato por la nieve. Ya os digo, yo no le veo el interés y además me dio miedo; yo sé que esas empresas tendrán un montón de medidas de seguridad pero andar por encima de un glaciar es peligroso por lo que no nos animamos.

Como os digo el glaciar Athabasca queda justo en frente a la misma altura que el Icefield Centre. Hay dos parkings para aparcar, mucho ojo con esto y no aparquéis en el primer parking (leí en el diario de wapiti que ellos lo habían hecho y les tocó andar un rato, por lo que ya iba advertida, ¡gracias wapiti!!!). 

Pues eso, si seguís un par de kilómetros más o menos más adelante hay otro parking justo al pie del corto sendero que hay que tomar para subir al glaciar. Aquí abrigaros bien porque arriba hace mucho frío. Este es el sendero para subir:
Cuando llegas arriba es impresionante, te encuentras justo delante de esa enorme lengua de hielo y es impactante.
Durante todo el recorrido hasta arriba hay señalizaciones donde te indican la altura de la lengua del glaciar en una fecha determinada y puedes comprobar por ti mismo con desilusión el importante retroceso del mismo. También hay un montón de señales de peligro que te advierten que no cruces (sobre todo advierten el tener cuidado con los niños) la pequeña cinta que te separa del hielo porque es muy peligroso, el hielo tiene grietas de muchísima profundidad y si te caes puede ser imposible el rescate. Así que después de leer todas estas cosas os imagináis el porqué de mis pocas ganas de hacer la excursión que antes os comentaba.

Punto 9: Sunwapta Falls (a 55 kilómetro de Jasper). Como os digo este punto y el siguiente lo vimos el día que realizamos la vuelta a Calgary, pero da tiempo de  sobra de visitar todos los puntos en una jornada. Para acceder a estas cataratas hay que adentrarse por una corta carreterita que sale de la Icefields Parkway. Se trata de una cascada no muy alta, pero el río que la forma, Sunwapta river, impresiona, tanto por el color blanco de sus aguas, como por la fuerza tan impresionante de la corriente. Sunwapta es una palabra nativa que significa agua turbulenta.
Punto 10: Athabasca Falls (a 30 kilómetros de Jasper): Es otro bonito ejemplo de cascada de la zona. Estas son un poco más altas que las anteriores, las forma el río Athabasca y se pueden observar en distintas panorámicas desde distintos miradores. La primera foto es desde un mirador que te permite ver donde se quiebra y baja el agua y la siguiente es desde otro mirador en el que se ve la catarata completa:

Tras estos 230 kilómetros de agradable paseo por la Icefield Parkway (desde Lake Louise a Jasper) llegamos a nuestro alojamiento en Jasper…

Las Montañas Rocosas III

Jasper es un pequeño pueblo de montaña que se encuentra en pleno corazón de Jasper Nacional Park y otro de los puntos estratégicos donde pernoctar para conocer la zona norte de Las Rocosas. En principio teníamos pensado quedarnos tres noches en este pueblo, pero un mes antes de partir hacia el viaje tuvimos que cambiar la reserva a dos noches por problemas en la incorporación al trabajo tras las vacaciones, por lo que tuvimos que adelantar un día la partida en avión (la chica de la agencia nos lo solucionó sin costo alguno) y anular una noche de estancia (también sin problemas).Llegamos a Jasper a las seis de la tarde por lo que sólo contábamos para conocer esta zona con poco más de un día. Deciros, que esta zona  de Las Rocosas es muy bonita, pero nos impresionaron más los paisajes de los días anteriores. Para nuestro gusto Yoho y Banff NP le ganan en belleza paisajística a Jasper NP, pero Jasper les gana en una cosa… en observación de animales. Esto de ver animales depende un poco de la suerte, pero tanto nosotros como muchos de los viajeros con los que nos cruzamos esos días, opinamos lo mismo, en Jasper NP es donde más animales te encuentras.

Cuando busqué alojamiento para este pueblo unos meses antes vi varias opciones, pero la mayoría me parecían muy caras. Este pueblecito es muy pequeño pero dispone de una amplia oferta turística con muchos tipos de alojamiento (moteles, cabañas de madera, B&B…), restaurantes, tiendecitas... Llegado el momento de buscar alojamiento me acordé que en el diario de wapiti ella hablaba bien del lugar en el que pernoctó en Jasper,  “Blue Jay´s Accommodation”, por lo que me puse en contacto con ella y me dio buenas referencias sobre el sitio (¡gracias wapiti!!). Por tanto, no me calenté mucho el coco, no miré más y reservé con ellos.

“Blue Jay´s Accommodation” es una Guest House, es decir, como un B&B pero donde no sirven desayuno. No tiene web propia por lo que os pongo la pagina de B&BCanadá donde podéis encontrar el email de contacto http://www.bbcanada.com/8431.html Se trata de una pequeña casa de madera en cuyo lateral tiene una entrada independiente para la habitación que alquilan. Esta habitación dispone de un baño y una pequeña cocinita (con cafetera, utensilios de cocina y microondas) para prepararse algo rápido de comer. Es todo sencillo pero está muy limpio y está acorde la calidad con el precio. Aquí, al encontrarse la habitación en una zona independiente de la casa y no incluir desayuno, no tuvimos mucho contacto con los dueños (pero fueron amables y se ofrecieron para cualquier problema). En la web que os he puesto podéis ver fotos de la casa por dentro, yo os pongo una de la casa con su jardín:
Al llegar a Jasper temprano, después de descansar un rato y ducharnos; decidimos ir a dar un paseo con el coche para conocer los lagos que rodean el pueblo. Como os he dicho, por la tarde los animales aprovechan para bajar a beber a los ríos y lagos. Ese día visitaríamos los lagos del Oeste de Jasper (Patricia Lake y Pyramid Lake). No tuvimos mucha suerte y sólo vimos unos cuantos de wapitis entre los árboles por el trayecto en carretera. Estos lagos son pequeñitos y la zona está más urbanizada en comparación con lo que habíamos visto hasta ahora, por lo que nos desilusionaron un poquito y ni siquiera sacamos la cámara para inmortalizarlos. Lo único reseñable de esta zona es que en medio del lago Pyaramid hay una pequeña islita a la que se accede por un puente, estuvimos paseando por ella y había mucho ambientillo de familias con niños de picnic.

Después de esto nos fuimos a la calle principal del pueblo, Patricia St y dimos un paseo por las tiendas de souvenir. Cenamos en el Earl´s de esa misma calle una ensalada Caesar y una especie de quesadillas (no es muy barato pero sí estaba todo bueno). El Earl´s es una cadena de restaurantes canadienses que los puedes encontrar en muchas ciudades (es comida de restaurante americano tipo Planet, Bubba Gump…o algo así) y teníamos curiosidad por entrar en uno.

En esa misma calle está el supermercado del pueblo, que no es muy grande pero puedes encontrar todo lo necesario. Allí compramos algunas cosas para los desayunos de los dos días siguientes. Por lo que tras este largo día nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos levantamos a las 8 de la mañana y nos hicimos el desayuno en la habitación (café, cereales y muffins). Aunque estábamos algo cansados, estábamos dispuestos a recorrer los 8 kilómetros de senderos de Mount Edith Cavell y por la tarde ir a visitar el lago Maligne. Pero el planning del día se truncó cuando unos kilómetros antes de coger el desvío por la 93A hasta Mt Edith Cavell, nos paró una guardia forestal y nos dijo que teníamos que dar media vuelta porque el acceso a esta zona estaba cortado hasta finales de julio por arreglo de la carretera. ¡Vaya!!! ¡Qué decepción!!! En principio, pero bueno después deciros que no nos vino mal porque vimos ese día muchos animales. Por lo que sin más preámbulo pusimos rumbo al Lago Maligne (a 43 kilómetros de Jasper).

La primera parada que hicimos fue justo a la salida de la carretera 16 y antes de coger la Maligne Road, porque allí hay un puente sobre el Athabasca River y desde él fotografiamos un montón de wapitis bebiendo en sus aguas.

Ya en la Maligne Road a los pocos kilómetros del inicio nos encontramos con nuestro primer oso en la cuneta comiendo hojas. Aquí fuimos muy muy malos porque todos los que paramos el coche desobedecimos las normas y nos bajamos para hacer la foto. Os pongo fotos para que veáis lo cerca que estaba alguna gente (¡una imprudencia!) y lo gracioso que está el oso comiendo (se pone de pie y agacha las orejas):


La primera parada que hicimos fue el Cañón Maligne (a 11,5 km de Jasper). En el aparcamiento los wapitis paseaban entre los coches. Como su nombre indica, este lugar es un cañón que el agua ha esculpido sobre la roca durante años:
Consta de un sendero que te lleva bordeando todo el cañón con distintos miradores, aquí podéis ver las distintas escenas en la piedra que forma el agua a su paso, como por ejemplo esta roca en medio del desfiladero:
El sendero va cruzando el cañón por varios puentes (cinco más cercanos y el sexto a kilómetros de distancia). Nosotros hicimos el recorrido cruzando hasta el tercer puente.
Proseguimos por la carretera y vimos algunos coches parados en el arcén y con gente adentrándose un poco hacia los árboles. Paramos a curiosear y vimos que la gente entraba porque entre los árboles había dos wapitis machos grandísimos, descansando entre los árboles. A mitad de camino, a 27 km de Jasper, te encuentras con el precioso lago Mecidicine, llamado así por los nativos ya que este lago tiene la peculiaridad de desaparecer en invierno (era un misterio mágico para los nativos). Por lo visto a partir de octubre va desapareciendo al disminuir el aporte de agua del deshielo y se va drenando por canales subterráneos que desembocan en el río Maligne (en verano llega más agua de la que puede drenarse y por ello se vuelve a llenar).
Tras esto vimos una caravana intentando parar en el arcén y aminoramos la marcha por intuición. Efectivamente la intuición no nos falló y el motivo del receso era que en la cuneta, justo al lado de la ventanilla donde yo estaba, había otro oso negro comiendo felizmente:

Llegamos al Lago Maligne que nos impresionó por su magnitud, es enorme.
Y allí el olor de la barbacoa exterior del restaurante nos hipnotizó y nos hizo desistir de comer lo que llevábamos para comprarnos una súper burguer a la barbacoa. De verdad, si vais a este lugar no os podéis perder una de estas burgers, a mi es la hamburguesa que más me ha gustado en mi vida y sólo cuestan 8CAD. Tras esta deliciosa comida pensábamos alquilar un kayac, pero no lo hicimos porque hacía frío, chispeaba por momentos y lo vimos un poco caro (una hora era muy poco tiempo porque el lago era enorme y en tan poco tiempo no te daba lugar de ver nada y el paseo de dos horas ascendía a 70CAD). Por lo que dimos un paseo de unos 3 kilómetros alrededor del lago:

Después de esto nos volvimos a nuestro alojamiento y tras todos estos días de jornadas a pie caímos en la tentación de dormir una siestaza de por lo menos dos horas. Este sueñecito nos vino genial para cargar pilas y esa tarde decidimos tomárnosla de relax y acercarnos a los lagos del este de Jasper a descansar un rato. En la orilla del lago Anette había unas mesas de picnic donde tomamos una cena temprana ligera, observando como las familias descansaban en la arena del lago (son como pequeñas playas) y se bañaban en sus aguas (yo llevaba puesto el polar y la gente estaba feliz chapoteando en bañador en el agua). De camino a este lago observamos una bonita escena, una wapiti amamantando a su pequeño bebé:

Volvimos a dar una vueltecilla por el centro de Jasper y por sus tiendas para despedirnos y nos fuimos a dormir para al día siguiente emprender la vuelta a Calgary. Nuestras vacaciones estaban llegando a su fin, pero aún nos quedaba un día en Las Rocosas…

Despedida

Amanecimos en Jasper y teníamos por delante nuestro último día en Canadá. Este día lo pasaríamos casi al completo en carretera. Desayunamos de nuevo en la habitación y sobre las nueve y pico de la mañana emprendimos el viaje de regreso a Calgary.

Por el camino volvimos a pasar por la carretera 93 o Icefields Parkway. Paramos en varios puntos de esta carretera otra vez, pero cómo ya os he hablado de ellos no me quiero repetir. Lo interesante de este día fue que por el camino, que a ratos hicimos lloviendo, vimos otros dos osos negros en distintos puntos de esta carretera (ambos en la zona de Jasper NP), por lo que como me gustan tanto los animales, me despedí muy feliz de Las Rocosas.

Paramos para almorzar en Banff, en el Grizzly House, un restaurante muy decorado, que llama la atención en la calle principal y en el que nos quedamos con ganas de entrar los días anteriores http://banffgrizzlyhouse.com/?page_id=9. No es muy barato, pero tienen todo tipo de carnes y raclette. Todo estaba muy bueno.

A las 5 de la tarde llegamos al aeropuerto de Calgary donde dejamos el coche en el aeropuerto (sin problemas) y nos fuimos a la terminal de llegadas (justo al lado del parking) para llamar al hotel para que nos viniesen a recoger. A los 15 minutos llegó el minibús que de forma gratuita nos dejó en el hotel. El hotel en el que nos quedamos era el mismo en el que lo hicimos a la llegada unos días antes (mirar etapa de Calgary) http://www.qualityinn.com/hotel-calgary-canada-CN226, pero el precio fue un poco más caro ya que hicimos la reserva sólo unos cuantos días antes de partir desde España (la primera noche la habíamos reservado con 3 meses de antelación). Ese día si que disfrutamos durante un rato de la piscina cubierta que estaba totalmente sola y escribimos unos correos por internet. Reorganizamos la maleta y nos fuimos a buscar un restaurante (de los que quedaban al lado del hotel) para cenar. En todos nuestros viajes a USA durante nuestras travesías por carretera hemos visto en innumerables ocasiones anunciados los restaurantes Denny´s, pero nunca entramos en ninguno y este último día nos encontramos un Denny´s al lado del hotel por lo que decidimos comer en él http://www.dennys.com/en/default.aspx. Sirven comida americana y tex-mex con raciones muy grandes.

A las 6:30 de la mañana del día siguiente, el minibús gratuito del hotel nos dejó de nuevo en el aeropuerto y a las 8 de la mañana emprendimos nuestro regreso a casa sin ningún inconveniente.

Así que de esta forma termina el relato de nuestro viaje por el nuevo mundo. Como curiosidad os dejo las matrículas de los estados por los que pasamos. Quiero agradeceros a todos que me hayáis leído. ¡Graciasssssss! 







No hay comentarios :

Publicar un comentario