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viernes, 19 de septiembre de 2014

La naturalidad del arte en Roma

Roma es una ciudad que te deja perplejo por la naturalidad con la que te encuentras en cualquier lugar con una obra de arte de incalculable valor patrimonial, en cualquier plaza, esquina o callejuela te sorprende una escultura, fuente o edificio majestuoso. Por ejemplo estás sediento y te pones a beber en la primera fuente pública que encuentras y mientras bebes te das cuenta que esa fuente puede tener 20 siglos. Hay tantas cosas de innumerable valor, que otras que en cualquier lugar relucirían como el sol, en Roma están ahí como si nada.

Nunca olvidaré la sensación que tuve cuando iba cruzando una pequeñita calle estrella llena de gente y de repente zás, me encontré con la impresionante Fontana de Trevi. Siempre la había observado en las fotos y se ve algo grande, te la imaginas en una gran plaza o en un gran espacio, no te puedes imaginar que tenga ese acceso y ubicación tan estrecho, pero esto en vez de empobrecerla hace el efecto contario, este pequeño espacio te la hace ver como algo enorme y más majestuosa si cabe.

O por ejemplo uno de mis lugares favoritos en Roma, el increíble Panteón de Agripa, este templo construido por mi paisano el Emperador Adriano, una obra de arte de ingeniería y de matemática por sus formas perfectas con su asombrosa cúpula con óculo central perfectamente diseñada. A parte de ser el edificio mejor conservado de la época romana, me parece una de las construcciones más bonitas, precisas y elegantes de las que conozco. Pues bien, está ubicado ahí en medio de una plazoleta y rodeado de bloques de viviendas corrientes y molientes a su lado. Que suerte quien por la mañana al salir de su casa para comprar el pan se pueda encontrar con semejante belleza de una forma tan natural.

En fin, que habrá que volver una y mil veces a Roma para terminar de descubrir esta increíble ciudad.

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