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sábado, 11 de abril de 2015

Oeste de Inglaterra con niños (Stonehenge, Bath y Bristol)

Llegamos a la segunda parte de nuestro periplo inglés. Tras dos días en Londres en el apartamento que habíamos alquilado "Short Lets London in Hingbury", llegó el día de partir hacia el oeste de Inglaterra. Para desplazarnos a esa zona habíamos decidido hacerlo a través de un tour con "Anderson Tour", ellos nos llevarían en autobús con guía a Stonehenge y Bath; y terminada la visita en vez de regresar a Londres con ellos, nos quedaríamos en esa zona del país. 

El primer día que llegamos a Londres tuvimos que ir a un hotel donde nos hicieron entrega de las llaves de nuestro apartamento e hicimos el pago del mismo. Este fue nuestro apartamento en la tranquila zona de Hingbury.
En el precio del alojamiento iba incluido el traslado desde ese hotel donde hicimos el check-in a nuestro apartamento. Ambos lugares no estaban muy distantes, pero aun así como digo, ese transporte estaba incluido y tras la entrega de las llaves, un taxista muy amable nos acercó a nuestro alojamiento. Os cuento esto, porque en ese momento le pedimos al taxista que nos diese presupuesto sobre cuanto nos costaría que nos acercasen a todos (7 adultos y dos niños) el sábado a las 7 de la mañana desde nuestro apartamento a la estación de Kings Cross (el punto de recogida del Tour de Stonehenge y Bath). Nos dijo que 37 euros, nos pareció un precio muy razonable (éramos muchas personas y se necesitaban dos taxis para el transporte de todos) , así que ya quedamos con él y concertamos la hora de recogida  para ese día. Aquí os dejo el contacto de esta empresa de taxis con precios competitivos en los traslados:
Así que el sábado a las 6:30 de la mañana sonó el despertador, bueno miento, mi despertador particular, mi pequeñajo, ya había tocado diana un rato antes. Nos vestimos, recogimos las últimas cosas y a las 7 en punto cuando bajamos estaban ya en la puerta esperándonos los dos taxis para acercarnos al punto de recogida del Tour. El bus del Tour iba parando en diferentes puntos de Londres recogiendo a los pasajeros. Yo concerté la recogida en Kings Cross porque el metro que quedaba junto a nuestro alojamiento era el de la línea azul Picadilly que hace parada en kings Cross y si la opción del taxi hubiese sido muy desorbitada de precio hubiésemos ido en metro hacia allí. 

Antes de concertar la visita con "Anderson Tour" me puse en contacto con ellos vía email, fueron muy amables, me respondieron todas las dudas sobre el itinerario, los peques, el guía (que no hablaba español pero me aclararon que en los monumentos había audiguías en español), sobre la posibilidad de llevar nuestro equipaje y de no regresar con ellos, e incluso me dieron instrucciones de como hacer la reserva online. Nos costó la visita 54 libras por persona (los peques como eran muy pequeños no pagaron, aunque estaban incluidos en la reserva), aunque pueda parecer un precio elevado no lo es, porque el precio del tren para ir por nuestra cuenta a esa zona desde Londres no es económico y además el tour incluía las entradas a Stonehenge y a las termas de Bath. Por lo que pensamos que el tour era la manera más económica, y sobre todo más rápida, de llegar a esa zona y de conocer esos lugares.

Aquí os dejo para quien le interese el enlace al programa "Andaluces por el mundo en Bath y Bristol" que a mi me gustó ver antes de la visita.

Antes de la hora concertada, las 7:55 am, ya estábamos en Kings Cross, frente a la preciosa biblioteca   St Pancras Library en la bus stop A (que era el lugar acordado de recogida). Pensamos que al ser sábado y encima festivo, Sábado Santo, todo estaba más liado. Tardamos mucho en salir de Londres porque paramos en algunas paradas de recogida mucho rato esperando a gente que no estaba a su hora o que que no se aclaraban. Hasta pasadas las 11:30 de la mañana no llegamos a nuestra primera parada, Stonehenge, menos mal que los peques estaban agotados del madrugón y se pasaron casi todo el camino dormidos. Al llegar y ver la larga cola que hay en las taquillas nos alegramos de haber cogido el tour, porque toda esa cola te la saltas (al bajar del bus ya íbamos con la entrada en la mano y la audioguía en español). Como nos habíamos desayunado en la cafetería tomamos un café con un sandwich (ahh y probamos las típicas empanadas de la zona, no dejes de probarlas). Así que entre comer algo, ir al servicio y esperar el bus (aunque se puede ir andando, hay un bus que te lleva desde la zona de las taquillas al monumento que está a uno o dos kilómetros); tuvimos solamente unos 20 minutos para ver el monumento.

Stonehenge, un monumento megalítico del siglo XX BC (antes de Cristo, en inglés se dice "BC", before Christ, me llamó la atención que se dijese con las siglas, en castellano aunque se escriba "a.C"., cuando lo decimos hablando no lo decimos en siglas, decimos "antes de Cristo", bahh una tontería que me llamó la atención porque no sabía). Su finalidad se ignora, pero se presupone un fin religioso, funerario o lugar de observación astronómica. Lo que vemos, estos grandes bloques de piedras distribuidos en circunferencias concéntricas, no es lo único que existía, una enorme avenida de tres kilómetros franqueada por menhires de piedra llevaba hasta ese lugar para realzarlo. En la siguiente foto podéis ver el foso que rodea a toda la construcción.
El monumento está acotado por cuerdas, no te puedes acercar demasiado, pero hay un camino alrededor del mismo para poderlo admirar desde más perspectivas. 
El lugar donde está ubicado es mágico, el viento sopla con fuerza, todo es verde, las ovejas pastan tranquilas en los alrededores y los únicos con el privilegio de subir a las enormes piedras son los cuervos del lugar, que aunque no son pájaros muy cariñosos, con sus aleteos y graznidos mantuvieron entretenidos a nuestros peques. No os voy a mentir, con dos peques os podréis imaginar que la audioguía la escuchó Rita la cantaora porque yo no, menos mal que allí estaba mi hermana para irme contando detalles de la construcción, como siempre ¡gracias hermanita!!

Tras la visita, una hora nos separaba de nuestro siguiente destino, la antigua ciudad romana de Bath. Por el camino pasamos por pueblos pequeños preciosos y campos verdes extensos con tranquilos animales pastando.
Mi hijo es fan de los dibujos animados de "Pat el cartero", el cartero de una pequeña aldea británica, Greendale, que reparte el correo acompañado de su gato llamado Yes. Por el camino le dije a mi hijo al pasar por uno de esos pueblos de casas de piedra que era Greendale, el pueblo de Pad el cartero, y ya fue todo el camino emocionado mirando por la ventana y diciéndome "mamá mira esas son las ovejas de Pat el cartero, esas las vacas de Pat...." y buscando a ver si veía la furgoneta de reparto de Pat je je je
Llegamos a Bath, ciudad declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Aunque ya existía anteriormente, los romanos se asentaron en ella, creando un complejo alrededor de sus fuentes termales llamado "Aquae Sulis" (las aguas de Sulis). De ahí su nombre Bath (baños). Bajamos del autobús a toda prisa, la guía salió corriendo hacia las Termas y ni nos esperó a montar a los niños en los carritos, me sentó mal, porque yo tenía a mis niños preparados con sus chaquetones puestos, solo suponía un momento de espera. No me gustó el detalle, nosotros habíamos esperado en Londres a todo el mundo que se demoró y a que el guía organizase todo, qué menos que nos esperasen a nosotros unos segundos. Otra vez nos saltamos la enorme cola de la taquilla, la guía nos dio los tickets y la audioguía en español y para dentro.
Las Termas eran preciosas, durante el recorrido estaba todo muy bien explicado, las reconstrucciones de como habían sido en el pasado estaban muy bien hechas y el entorno era precioso. Y aquí llegó una de las anécdotas más divertidas del día para nuestros hijos. Como no dejaban entrar los carritos de bebés, te daban la opción de que cogieses unas mochilas de las de trekking que había en la entrada para hacer el recorrido con tu hijo subido a la espalda. Yo monte al pequeño y mi marido al mayor. Cuando se vieron los dos allí subidos se pusieron contentísimos, fuimos todo el recorrido con ellos a la espalda jugando y haciendo el caballito, lo pasaron pipa.
Al salir de las Termas no teníamos mucho tiempo, habíamos quedado a las 17:15 con el grupo que ya partía para Londres para recoger nuestro equipaje que estaba en el maletero del autobús y aun teníamos que almorzar. Dimos un paseo por las calles de la ciudad donde destaca su preciosa abadía gótica de Bath, sede de la coronación de uno de los primeros reyes ingleses, Edgar el pacífico, en el año 973.
Almorzamos tardísimo, pasadas las 16:30, en el Pub Sam Wellers, como todos teníamos ganas de comer lo mismo, fish and chips, todos lo pedimos. Nos sirvieron un plato enorme que nos costó 9,95 libras (digo que era grande porque hasta a los más comilones dejó saciados) y que cada uno acompañó con una pinta de su gusto.
Durante la época georgiana Bath se popularizó por sus aguas termales, esto se aprecia en la ciudad por su reconocido legado arquitectónico georgiano, realizado con la conocida piedra de Bath (un tipo de piedra caliza). Que la verdad, no nos dio tiempo de disfrutar todo lo que nos hubiese gustado.
Tras recoger nuestro equipaje del bus, nos pusimos rumbo a la estación del tren que se encuentra en el centro de la ciudad. Allí tomamos el tren a Bristol, no teníamos comprado el ticket con antelación porque sabíamos que pasaban trenes cada dos por tres. Bristol está a 21 km de Bath, el billete de tren cuesta algo más de 4 libras y en escasos diez minutos estás en la ciudad vecina.

Llegamos a la estación central de Bristol, Temple Meads, un precioso edificio que no pude fotografiar, porque justo al salir al exterior pisé algo que me desestabilizó y me fastidié el tobillo (aun estaba en recuperación por un esguince de tobillo de un par de semanas antes), así que en ese momento no me dio por sacar la cámara.

Al salir  de la estación lo que más me sorprendió de la ciudad es ver a lo lejos casitas de colores, al día siguiente vería en más zonas de la ciudad. Me pareció algo muy portuario y muy diferente a lo que había visto en Inglaterra hasta ahora. Bristol está surcado por canales, fue una de las ciudades más importantes de Inglaterra gracias a su puerto y al comercio marítimo (es un puerto de río, no de mar, el mar se encuentra de la ciudad a unos kilómetros). Bristol queda próximo al Canal de Bristol, un brazo de mar del Atlántico que entra en tierra separando Inglaterra de Gales.
Nuestro hotel, The Bristol Hotel, estaba en el centro de las ciudad, a unos diez minutos andando de la estación de tren y al pie de uno de los canales de la ciudad.
Al otro lado del canal en esa zona hay una animada zona comercial, donde está el acuario, un casino y mucho bares de copas. Y están frente al acuario las escaleritas que suben hacia la zona del Ayuntamiento y la Catedral. Por lo que la ubicación del hotel nos pareció fantástica.
Por la noche dimos un paseo por el canal y como aun se nos repetía el "fish and chips" de Bath, decidimos entrar en un Tesco Express (cadena de supermercados que abren todos los días hasta tarde) y comprar comida ligera para cenar, fruta, sushi, ensalada, sandwich... y lo comimos en el hotel. En la calle que hay detrás de la bola de metal que veis en la foto anterior hay un Tesco y en la plaza del Ayuntamiento y la Catedral vimos otro.
Por la mañana no teníamos el desayuno incluido en el precio del hotel. Pero frente a la puerta principal del mismo encontramos esta cafetería "Café gusto", donde para la alegría de los abuelitos, que echaban de menos su café, una camarera súper simpática de Huelva, nos preparó un desayuno español de café con tostadas. Yo me pedí un capuchino, pero a los abuelos les hizo un café estilo español que les encantó, estaban cansados del aguachirri que se sirve fuera de nuestras fronteras je, je, je.
Esta simpática camarera nos aclaró dudas del itinerario que queríamos hacer, nos habló de la vida en Bristol y nos recomendó algunas cosas, una de ellas almorzar ese día en un pub donde como era domingo prepararían el típico Sunday Roast.

Comenzamos nuestra visita por la Catedral de bristol, un precioso ejemplo de gótico inglés. Nos sorprendió que el entrar al interior no fuese de pago.
El interior es precioso, con sus techos altos y el transepto en el centro de la iglesia (no colocado como los brazos de Cristo). 
La Catedral estaba adornada muy bonita al ser Domingo de Resurrección y celebrarse la Pascua de Resurrección.
Lo dejeis de entrar al claustro con sus bonitas vidrieras y al patio donde tiene un pequeño cementerio.
Justo al lado de la Catedral está el precioso edificio de la biblioteca.  Y frente a ella el ayuntamiento con sus fuentes en forma de estanques.
De la Plaza de Catedral sube de forma muy empinada la Park Street, coronada arriba del todo por la Universidad de Bristol con su preciosa Torre que según nos dijeron salía Harry Potter (aunque yo de eso no tengo ni idea, yo por ahora como mis niños son muy chicos solo entiendo de Peppa Pig y Callou).
Desde allí llegamos a la parte alta de la colina Brandon Hill, toda ella es un parque precioso, muy empinado, eso sí, al ser como su nombre indica una colina. Y está repleto de ardillas. Hay muchos cacahuetes en el suelo imagino que porque la gente los dejará al intentar de comer a las ardillas, así que mis hijos iban cogiendo los cacahuetes y persiguiendo a las ardillas para dárselos; lo pasaron pipa.
La Cabot Tower se encuentra en el parque y es uno de los edificios más visitadas de la ciudad por sus impresionantes vistas. Es una torre construida en 1890, para conmemorar los 400 años de la partida desde Bristol de John Cabot a la tierra que más tarde se convertiría en Canadá. La entrada es gratuita, las escaleras son empinadas y hay dos miradores, uno en la primera planta (los balcones que veis en la foto) y otra más arriba; aunque las vistas son muy parecidas desde ambos lugares. Los niños se quedaron abajo con los abuelos jugando con las ardillas y nosotros subimos a la torre.
Como veis en la fotos anteriores desde los miradores se puede ver la ciudad, las colinas que la rodean, los canales y el famoso puente colgante Clifton Suspension Bridge de 1864 que cruza el desfiladero y el río Avon.

En la partre baja de la colina está el parque infantil, con una zona con arenero para niños más pequeños como los míos y otra con redes y demás para niños más grandes.

Salimos por la parte baja del parque. Muy cerca de la biblioteca, en la misma calle y en la misma acera (un poco más adelante de pasar la misma en sentido contrario a la Catedral), se encuentra el pub The Three Tuns, ese fue el sitio elegido para tomarnos el Sunday Roast, es el típico asado que cocinan los domingos. En los sitios muy turísticos como Londres en muchos Pubs podéis tomar el Sunday Roast todos los días, pero en los Pubs pequeños solo sirven esta comida los domingos.
En la foto veis el menú de domingo, que en ese sitio era el único menú que servían ese día (no había carta), así que comías alguno de los platos del Sunday Roast o cerveza a palo seco. Como veis en la carta había asado de ternera, de cerdo y un plato vegetariano (era como un pastel vegetal hecho al horno que sabía a las hamburguesas vegetarianas que yo a veces compro). Cada uno pidió una cosa y probamos los tres platos, todo estaba delicioso, la cocina británica no tiene muy buena fama, pero la verdad es que este plato nos encantó.
Fuimos a recoger el equipaje que lo teníamos en la consigna del hotel y después a coger el bus hacia el aeropuerto. El autobús solo ida cuesta 7 libras, se toma en la estación de autobuses o en una parada que hay justo en la misma acera de la preciosa iglesia anglicana St Mary Redcliffe (en la acera de frente a la iglesia deja el bus que viene del aeropuerto). Fuimos andando hacia esta iglesia gótica preciosa, ese día al ser Pascua de Resurrección (Easter en inglés) estaba adornada con los conocidos Huevos de Pascua.
En el aeropuerto coincidían en horario el vuelo a Málaga y el de Barcelona de Easyjet que iba con retraso, por ello conocimos en la cafetería a una familia de Barcelona, su hijo Mateo jugó con nuestros pequeños a los cochecitos y a pintar y compartimos impresiones sobre nuestros viajes. Esta también es una parte bonita de los viajes, las personas que conoces y lo que puedes aprender de ellas. Y así terminó nuestro periplo por el oeste de Inglaterra.


4 comentarios :

  1. Precioso todo Mapani, sobre todo me ha encantado Bath, qué ganas le tengo a esas termas. Inglaterra tiene mala fama para eso de comer bien, pero oye, a mí en los pubs me gusta comer, la comida aunque hipercalórica está muy buena, ja ja. Estupenda entrada! Un bestoe.

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    1. Caliope a ti te tiene que encantar Bath, las Termas son una pasada y todo muy bien explicado de como era en el pasado. Gracias por leerme. Un besito!

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  2. Guapísima, anotada tengo ya las cosas.
    Muchísimas gracias.

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