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viernes, 19 de junio de 2015

Un paseo por Lucca en bicicleta (La Toscana)

Llegamos a esta ciudad tras nuestra visita a Pisa y era una de las excursiones que más ilusión nos hacía de nuestra ruta “La Toscana en primavera con niños”. Lucca es una pequeña ciudad del noroeste de la Toscana italiana, se encuentra a unos veinte minutos en coche al norte de Pisa. Con fundación etrusca, las huellas de su pasado célebre se observan palpables en su coqueto centro histórico, el cual permanece totalmente amurallado por una ancha muralla intacta antaño usada como defensa, pero hoy embellecida con amplias zonas de recreo ajardinadas. Las calles del centro conservan el primitivo trazado romano constatado por sus plazas con la forma del antiguo anfiteatro o foro romano y sus bonitos edificios medievales embellecen el entramado de pequeñas callejuelas. 
Si unimos lo anteriormente mencionado (una zona monumental preciosa y pequeñita), a que su centro histórico intramuros está prohibido al tráfico automovilístico y a que se encuentra en una fértil llanura de las inmediaciones del río Serchio, es decir, que no hay ni una cuesta; pues… ¿Qué pensáis? Bonito, pequeñito, sin coches, llano, y sin cuestas... Sí, habéis acertado, es el sitio ideal para ser visitado en bicicleta. Aquí le tengo que dar las gracias a mi amiga María José, que en una de nuestras tardes de parque con nuestros peques, me dio la fabulosa idea de conocer Lucca en bicicleta. El paseo en bici con nuestros peques por esas amplias murallas llenas de vegetación y el posterior callejeo al puro estilo Verano Azul, fue inolvidable.
Nosotros llegamos en coche a Lucca pasadas las doce de la mañana, tras el lío para recoger el coche de alquiler que contamos en nuestra etapa de Pisa. Pero deciros que Lucca se puede visitar cómodamente en media jornada usando el tren desde Pisa, nuestros amigos de “De perdidos al mundo” lo hicieron de esta forma y os enlazo su paso por Lucca. Aunque vayáis en tren también podéis hacer el recorrido en bicicleta porque según me informé hay lugares de alquiler en las inmediaciones de la estación de tren.

Alquilamos nuestras bicis en Biciclette Poli, un negocio que se encuentra en la Piazza Santa María.
Elegí este lugar porque previamente había estado mirando mapas y me aparecía que al lado había una oficina de información y un cartel de parking. Lo del parking al llegar nos dimos cuenta que no era más que una zona de aparcamiento en zona azul de la plaza, no un amplio lugar de aparcamiento, pero al menos no estaba restringido el uso a solo dos horas y tuvimos suerte ya que pudimos aparcar nuestro amplio coche en su sitio que se quedó libre (creo recordar que las cuatro horas y pico nos costaron alrededor de 6 euros). Las bicicletas nos costaron 3 euros la hora y no nos cobraron nada más (ni las sillitas ni los cascos para los peques). Había un montón de tipos de bicicletas, tamaños y modelos... Mi marido alquiló una bici a la que le colocaron las dos sillas para los niños (la pequeñita para el bebé delante y la otra detrás), así que él fue el encargado de pasear a los dos peques porque yo no me veía muy ducha para el pedaleo con ellos. Los demás alquilamos unas bicis muy chulas con la bandera italiana.

Aquí os dejo el mismo mapa gratuito que entrega la oficina de turismo y las casas de alquiler de bicis. Así podéis planificar el paseo. Os vamos a mostrar los números que nosotros seguimos ¿Os venís pedaleando con nosotros?
Nuestro paseo empezó en la Plaza de Santa María donde recogimos nuestras bicis. Enseguida subimos hacia la muralla, que como digo hoy día es un bonito paseo lleno de vegetación. Un poco de pedaleo y nos encontramos el punto número 24 Basílica di San Frediano, una preciosa iglesia románica construida sobre otra anterior del siglo VI y consagrada a San Vicente por Frediano, obispo de Lucca en ese momento, de ahí su nombre, porque el obispo de origen irlandés fue enterrado en la iglesia y desde entonces se la conoció como Iglesia de San Vicente y San Frediano. Lo primero que te encuentras de esta iglesia al bajar desde la muralla es su fachada oeste, con su ábside restaurado en el siglo XIII decorado con franjas horizontales de mármol de distintos colores y una alta torre que lo que más me llamó la atención de ella fueron sus ventanas, que van aumentando según ascienden las plantas.
Justo detrás está la entrada principal de la iglesia, una elegante fachada de mármol, según dicen estas piedras pertenecían al antiguo anfiteatro romano que se encontraba en las inmediaciones. Lo que más destaca de ella es su bello frontón románico-bizantino que representa la Ascensión de Cristo.
Desde aquí vamos callejeando hasta llegar al número 27 Piazza Anfiteatro, esta plaza es atípica ya que como indica su nombre está construida sobre el antiguo circo romano del siglo II, conservando su forma elíptica y muchos detalles de esta construcción, como algunos materiales o su forma cerrada (el acceso a la misma, como vais en la siguiente foto, es por medio de puertas, cuatro puertas con forma arqueada, aunque solo la más baja es parecida a las originales romanas).
El interior de la plaza tiene un gran encanto, sus edificios color ocre de distintas alturas con ventanales típicos toscanos te transportan a otra época. Me encontraba allí sobre mi bicicleta y parecía que estaba pedaleando como la protagonista de una película italiana de los cincuenta, solo me faltaba gritar "¡Franchescoooo!!!", cosa que por supuesto hice je, je, je.
Dejamos la plaza y tomamos la Vía Fillungo, una de las arterias principales comerciales de la ciudad, llena de tiendas y Casas Palacio. Un ejemplo es el número 18 de nuestro mapa 18 Torre delle Ore. Esta torre del siglo XIII es la más alta de las 150 torres que hubo en la ciudad, con su actual reloj con mecanismo de cuerda  del s XVIII (el más antiguo con este mecanismo que queda en Europa).
Junto a la Torre un poco más abajo pedaleando por la Vía Fillungo llegamos a esta preciosa iglesia que ni siquiera aparece su nombre en el mapa, tras buscarlo, supimos que era la Iglesia de San Giusto (San Justo), del siglo XII. Imagino que hay tanto arte en la ciudad que no puede aparecer todo en los mapas.
En la vía Fillungo compramos unas pelotas de rugby para los niños en una tienda de souvenirs y nos fuimos pedaleando hasta el siguiente número de nuestro mapa, el número 17 Catedral de San Martín (Duomo di San Martino). Se comenzó a edificar en el siglo XI, su fachada románica presenta como mayor curiosidad su asimetría, si os fijáis el lado derecho, el que apoya en la torre, tiene menos arcos en las galerías que el izquierdo, esto es debido a que la torre campanario se había construido previamente y al intentar unir el edificio a la misma este fue el resultado. Me gusta la unión de ladrillo toscano con mármol blanco de la torre, esto se utiliza en muchos edificios de la zona.


Junto a la catedral hay una amplia plaza muy floreada próxima a la Chiesia di San Giovanni e Reparata, por donde hicimos unas cuantas de carreras de bicis alrededor de la fuente para diversión de los peques. 

Llevábamos anotado un restaurante recomendado por una guía, pero al ir a buscarlo ya no existía, la hora de comer se nos había echado encima y para colmo empezaron a caer unas gotillas. Así que vimos un bar junto a la Piazza Napoleone, con terraza en la calle cubierta y allí nos sentamos. Se llamaba Ale´s Bar, que como veis en las críticas no es gran cosa, pero a nosotros nos pareció perfecto, había tronas para sentar a los peques y unos gatos callejeros por la cera que hicieron el rato a ellos más entretenido. Era económico (8 euros el plato), pedimos pasta  y filetes empanados; en fin, platos de éxito asegurado para los niños. La camarera era una chica argentina muy amable.
La lluvia cesó enseguida y nos fuimos a pasar el rato al siguiente punto de nuestro mapa, el número 8 Palazzo Ducale en la Piazza Napoleone. Aparcamos nuestras bicicletas y sacamos nuestras pelotas de rugby, os recomiendo estas pelotas para peques, porque como no botan mucho no tendréis que correr mucho tras de ellas y son cómodas para jugar con ellos sin cansarte. Napoleón cuando conquistó la ciudad la "regaló" a su hermana mayor, Elisa Bacciochi, quién edificó esta plaza, de ahí su nombre.


Junto a la plaza había un Tiovivo que hizo las delicias de mi pequeñín y claro está, hubo que subir a los peques.
Tras el descanso para el juego de los peques, siempre tan necesario cuando se viaja con ellos, nos volvimos a montar en las bicis y pedaleamos hasta el número  26 Torre Guinigi, edificada en el siglo XIV por la familia del mismo nombre. Es uno de los símbolos de la ciudad y no es más que una torre de 44,25 metros de altura en cuya cima hay un jardín arbolado. Está junto al palacio del mismo nombre Palacio Guinigi.

Después llegamos una de las plazas más encantadoras de la ciudad, donde se encontraba el antiguo foro romano y nuestro número 15 Chiesia di San Michele in Foro. Iglesia con una preciosa fachada en estilo románico pisano en cinco niveles, coronada por una estatua de cuatro metros del arcángel San Miguel derrotando a un dragón con su lanza y escoltado por dos estatuas laterales de dos ángeles. La plaza tiene un encanto especial, no solo por saber que cuando la pisas te encuentras en la zona donde estaba el antiguo foro romano, sino por el ambiente que te rodea, nosotros nos sentamos un rato en un escalón para escuchar a un tipo que tocan la guitarra que dejó a nuestros hijos boquiabiertos.


En la Via di Poggio se encuentra el número 9 Casa natal de Giacomo Puccini, compositor de óperas conocidísimas para cualquier profano en el tema como La Bohème, Tosca o Turandot; a mi de esta última me encanta el "Nessun Dorma".
En la Vía San Paolino 66, está esta pastelería, Panificio Chifenti, donde según nuestra guía podías degustar los dulces típicos de la zona.
Compramos unos cuantos de dulces para el camino junto con una Focaccia, los precios no eran económicos, pero todo estaba muy rico.
Terminamos el callejeo y volvimos a la muralla, si veis la foto no parece que ese sendero esté construido encima de una muralla, pero sí lo está, al asomaros por la pared que veis en la foto se observaba el foso. El papá de un amiguito de mi hijo del parque es de Lucca,  me constaba como su abuelo a principios del siglo pasado tonteando y haciéndose el valiente con sus amigos se había caído de la muralla partiendo las piernas.
Tras este agradable paseo devolvimos las bicicletas sin ningún contratiempo y continuamos hacia nuestro siguiente destino, San Gimignano, atravesando estos bonitos paisajes toscanos.
Ciao. A presto!!!

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