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jueves, 16 de julio de 2015

El Nido del Águila

Me gusta mucho todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial, pero ¿cómo explicar a un niño de tres algo de esa parte de la historia sin entristecerlo? Dentro de unos días vamos de viaje a Austria, queremos hacer una pequeña incursión en Alemania, concretamente en Berchtesgaden , un pequeño pueblo de los Alpes Bávaros para conocer el Kehlsteinhaus conocido como "El Nido del Águila". Esta zona fue uno de los más importantes objetivos militares para las Fuerzas Aliadas durante la Segunda Guerra Mundial debido a que en esta zona, concretamente en Berghof, junto al pueblo de Berchtesgaden, en una casa de campo vivió gran parte de la contienda Adolf Hitler justo a todo su macabro séquito, desde allí controlaba toda su estrategia y mientras sus tropas luchaban él disfrutaba una aparente alegre vida familiar junto a la joven Eva Braun. El Nido del Aguila es otra residencia junto a esta zona, regalada por el partido nazi a Hitler por su 50 cumpleaños, una autentica obra de ingeniería por su ubicación en la cima del monte Kehlstein a más de 1800 metros de altura, que costó una millonada descomunal, con una panorámica excepcional y cuyas obras (de su carretera de ascenso y del ascensor que culmina la subida a la residencia) se cobraron gran número de vidas por la dificultad del terreno. Si os gustan los reportajes de la guerra como a mi, habréis visto este lugar miles de veces debido al gusto de Eva por el cine y su afición por grabar escenas de su vida cotidiana en este lugar junto al Führer. La casa de Berghof, como todas las casas de los importantes dirigentes nazis de la zona, fueron destruidas tras la guerra, hoy no se conserva nada para evitar peregrinaciones de los nostálgicos del régimen. Pero milagrosamente el Nido del Aguila se salvó, quizás porque Hitler ocasionalmente lo visitaba, solo lo usaba para citas con diplomáticos y representantes de otros países, dicen que tenía vértigo y disfrutaba poco de la grandiosidad de las vistas de la casa. Se puede subir al chalet por la carretera panorámica (en un bus que sale cada media hora) y ascender por el ascensor de bronce hasta la casa que hoy es un restaurante y solo conserva la gran chimenea de mármol rojo regalo de Mussolini. Con este cuento quiero familiarizar a mi hijo con lo que va a ver en pocas semanas, con parte de la historia de nuestro viejo continente y con la geografía mundial (le hemos regado un atlas, ahora está muy interesado en este tema y mientras leemos el cuento vamos viendo los mapas). Como siempre especifico mi hijo aun no tiene cuatro años, así que la redacción del cuento es muy simple para que él la pueda entender, me da igual no ser muy correcta con la gramática.

"Erase una vez un hombre muy muy malo que vivía en Alemania, en un pequeño pueblo de los Alpes alemanes, llamado Berchtesgaden. Se llamaba Adolf Hitler, siempre estaba de mal humor y no se portaba bien con la gente. No le gustaba nadie, los bajitos no le gustaban porque eran muy bajitos, los altos no les gustaban porque eran muy altos, los delgados no les gustaban porque eran muy delgados, los gordos por muy gordos, los de piel morena no les gustaban por tener la piel muy oscura, pero si tenías la piel demasiado clara tampoco le gustabas... En fin, que era difícil caerle bien. Siempre estaba incordiando a los demás y le encantaba hacer daño.

Imagen de descubretirol.com

Al lado de su pueblo había una enorme montaña, en el pico de la montaña vivía feliz un águila imperial en su nido y todo el empeño del hombre era subir para destruir el nido del águila, romperle sus huevos y hacerse allí una casa para, como la montaña era tan alta, poder ver desde allí a toda la gente de Europa y así desde las alturas meterse con quien él quisiese.

Imagen de forochicas.com

Pero el hombre malo tenía un problema, porque la montaña era tan alta que era muy difícil subir a su cima, así que empezó a construir una carretera para llegar y como veía que ni por la carretera podía llegar empezó a construir un ascensor dentro de la montaña para así poder llegar más rápido al pico de la montaña.

Mientras tanto el águila estaba muy preocupada porque veía como el hombre iba a llegar a su nido. Entonces empezó a volar y volar muy alto (ésta es la parte que más le gusta a mi hijo pequeño de 18 meses, que no entiende el cuento, pero nos ponemos a abrir los brazos y a hacer como que volamos por la habitación) y le fue contando a todas a las águilas de las demás montañas su problema.


De esta forma, dos niños se enteraron del problema y como sabían escalar porque vivían en unas montañas muy altas, decidieron que podían ayudar al águila. Uno de los niños se llamaba Mijaíl, vivía en Rusia en los Montes Urales y el otro niño se llamaba Johnny y vivía en el norte de América en la Montañas Rocosas.

Todos los mapas son de "Mi primer atlas Larousse"



Pero ahora si querían ir a ayudar al águila tenían que hacer un larguísimo viaje hasta llegar a los Alpes alemanes.


Johnny se montó en un barco y cruzó todo el Océano Atlántico. Tuvo problemas para bajar del barco y entrar en Europa, porque lo hizo por unas playas de Francia de un sitio que se llama Normandía y allí hay muchas olas y muchos tiburones, pero al fin consiguió entrar sin problemas. Mijaíl estaba ya en Europa, pero muy arriba, tenía que bajar a Alemania y tuvo algunos problemas en un sitio de Rusia que se llamaba Stalingrado, porque por allí hacía mucho frío y le costaba caminar con la nieve; pero al final también consiguió llegar a Alemania.

Una vez los dos amigos llegaron a Berchtesgaden, como sabían escalar muy bien pusieron una cuerda a la montaña y cada uno subió por uno de los lados. En ese momento el hombre malo había terminado de construir el ascensor y estaba ya llegando arriba de la montaña. Llegó arriba y corriendo fue a coger el huevo del águila para romperlo y destruir su nido. Pero menos mal que Johnny y Mijaíl acababan de llegar, cada uno cogió al hombre por un brazo, lo agarraron para que no pudiese destruir el nido y un montón de águilas vinieron a ayudar a su amiga y todas a la vez hicieron "toc, toc, toc" y se pusieron a picotear en la cabeza del hombre malo. El hombre malo chillaba "ains,ains, ains" y empezó a rodar montaña abajo. Nunca más se supo nada de ese hombre malo, se le quitarían las ganas de hacer cosas malas seguro. Hoy día sigue funcionando el ascensor que sube a la montaña, el águila hizo su nido en otra montaña y la buena gente del pueblo de Berchtesgaden hizo arriba de la montaña un bar para que pudiesen subir todos los niños del mundo (altos, bajitos, blancos, negros....) a comer patatas fritas y contemplar las montañas desde las alturas".



Aquí te dejo mi índice del resto de mis cuentos viajeros "Indice de cuentos viajeros"

7 comentarios :

  1. Como ya te he comentado en privado, la verdad es que me ha sorprendido mucho el post. Me ha gustado mucho, tanto la idea como la ejecucion.

    Creo que es una gran idea adaptar hechos historicos y convertirlos en cuentos para ninhos pequenhos. Mejor que se vayan familiarizando con cosas que han pasado realmente y que se tienen que aprender y entender. Aparte de meterles el gusanillo de la Historia.

    No son mas interesantes los romanos que Pulgarcito? :)

    Enhorabuena y un abrazo

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    1. Gracias Nacho! Los romanos....uno de mis próximos cuentos ja ja ja Vamos a hacer una visita a Itálica tras la vuelta se vacaciones y un grupo de mamás ya estamos pensando en hacerles los disfraces y contarles el cuento (por supuesto el protagonista nuestros paisanos Trajano o Adriano) para dicho día. Qué lástima que vivas tan lejos, Sakura estaría invitada a la fiesta Romana!!!! Un abrazo y gracias por pasarte por aquí!!!!

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  2. Vaya imaginación manejas!! Muy bueno el cuento, ya me imagino la cara del chico cuando haceis lo del aguila jaja. Tus niños tienen mucha suerte de tener a una madre como tú. Sigue así y aprenderan sin ningún esfuerzo geografia e historia, mis materias favoritas pero casi nunca la de los niños. Se lo van a pasar pipa en la visita, ya nos contarás. Un beso.

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    1. Sí, me estoy dando cuenta que soy un poco cuentista ja ja ja Muchas gracias por tu comentario!! Un beso!

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  3. Ja, ja ¡Qué cuento tienes! ¡Cuentos para rato! Me ha encantado y los niños tienen que flipar.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Están encantados con el cuento! Un beso Myriam. Gracias por pasarte!

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