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domingo, 5 de febrero de 2017

Recorriendo las Islas Aran en bicicleta

Las Islas Aran son un grupo de tres islas situadas en la desembocadura de la bahía de Galway, en Irlanda. Son los tres últimos trozos de tierra que se encuentran en el océano en el camino hacia América. Se definen pintorescas por dos características principales, por su agreste paisaje y por ser poseedoras de los antiguos secretos de Irlanda. Debido a su clima crudo y a este inhóspito paisaje, sus tierras han sido poco invadidas y sus gentes han sabido preservar la cultura de la antigua Irlanda, por ello, aún se habla mayoritariamente gaélico en ellas.


Sus senderos rodeados por bajos muros de piedra sin argamasa son una de sus señas de identidad y son fácilmente transitables a pie o en bicicleta, ya que en la isla no está permitido el tráfico rodado a vehículos que no sean de residentes. Por ello nosotros decidimos recorrerlas en bicicleta de alquiler, con transportín para nuestros peques, durante nuestro viaje en autocaravana de alquiler por Irlanda.

El paisaje y la tranquilidad que se consigue al recorrerlas son similares en las tres y, aunque cada una tenga unas peculiaridades, cualquiera de ellas es encantadora para visitar. La mayor de las islas es Inis Mór, "Mór" significa grande en gaélico, uno de sus atractivos es la visita a Dún Aonghasa, un fuerte prehistórico al pie de acantilados de vértigo. Inis Meáin como su nombre indica en gaélico es "la del medio", donde aun se siguen fabricando los famosos Jerséis de Aran (típicos suéteres de "pescadores" fabricados con lana virgen sin tratar). Inis Oírr es la más oriental y las más pequeñita, con una superficie de 3 km cuadrados, por ello fue la elegida por nosotros para recorrer con los niños en bicicleta y así no cansarnos demasiado. Además, el principal interés de mis hijos en la visita era ver focas y en esta isla se pueden observar. La web de turismo de las islas es estupenda para planear la visita a cualquiera de ellas.


Se puede acceder al archipiélago por aire a través de la compañía Aer Arann. También a través de ferry desde Roosevelt, que está al norte de la bahía o desde Doolin. Nosotros nos decantamos por el ferry desde Doolin, una pequeña población junto a las acantilados de Moher en la costa oeste de Irlanda.


Desde el ferry las vistas de los acantilados son preciosas.


Al llegar a tierra podéis, al ser pequeñita, iniciar su recorrido a pie, alquilar bicicletas en un pequeño establecimiento que hay en el puerto justo al bajar del barco (por unos 10 euros al día por bicicleta) o alquilar un carro tirado por caballos, cuyo cochero os llevará por toda la isla explicando las peculiaridades de la misma. En las islas mayores también hay tours en furgonetas.



Hay varios paneles que indican la ruta y los distintos puntos de interés. Aquí, en este panel del establecimiento de alquiler de bicis, podréis observar nuestro punto de partida y todo el recorrido.


Nos pusimos en marcha por los pequeños senderos rodeados de piedras, lo único que puedo recordar es tranquilidad. Un enorme paisaje rocoso nos rodeaba, con el mar y la isla Inis Meáin al fondo.


El señor de las bicicletas nos dijo que si queríamos ver las focas lo mejor era ir en ese preciso momento, porque la marea ahora estaba baja y podríamos llegar andando sobre las rocas hasta donde se encontraban (en el mapa anterior el lugar está señalado con la foto de una foca).


Como veis el emplazamiento es precioso, la marea estaba muy baja y podíamos andar por rocas llenas de vida, ya que el mar las había cubierto solo un pequeño tiempo antes.


Las focas y los leones marinos estaban al fondo, pero mis hijos no podían dejar de mirar al suelo buscando, como decían ellos, "criaturas" marinas. Allí tranquilamente tumbadas, sin estrés, nos esperaban las focas que nos miraron curiosas.


Seguimos nuestro recorrido por los senderos hasta Tobar Éanna. Un pozo en el que se realiza, según dicen, una curiosa ceremonia. Tres domingos consecutivos hay que ir hacia él, coger siete piedras del terreno cercano y caminar alrededor del pequeño pozo siete veces.


Una de los puntos de interés del recorrido por estas islas es observar los antiguos restos de iglesias paleocristianas, las más conocidas son las Siete Iglesias en Inis Mór. En la isla que nos encontrábamos pudimos observar varias, una de ellas la de San Gobnait. Están muy destruidas, solo se mantiene en pie su estructura.


Llegamos de nuevo al pueblo e hicimos un alto en el camino, compramos algunas cosas en una tiendecita e hicimos un picnic sentados en unas mesas de madera en un bonito parque infantil junto a la playa y al pie del castillo. El parque estaba genial, con tirolinas y muchas cosas divertidas para jugar los peques.


Reanudamos la marcha, decidimos no subir hasta el castillo porque ya no nos quedaba mucho tiempo hasta las 16:30, hora en la que salía el ferry que queríamos tomar de vuelta. Lo contemplamos desde abajo.


Bordeando el aeropuerto por los mismos senderos rodeados de rocas, nos dirigimos hacia el otro lado de la isla con los acantilados de Moher al fondo tras el océano.


Por esa zona observamos más restos de iglesias paleocristianas y algunas casas tradicionales con sus singulares techumbres.



En nuestro recorrido dejamos al lado al Loch Mór (lago mayor).


Uno de los puntos a los que se acercan todos los turistas, es este enorme barco abandonado en las rocas en la orilla y oxidado por el paso del tiempo.


Conté una pequeña mentirijilla a mis hijos, que observaron con asombro el gran barco pensando que era del pirata de Bob Esponja.


Al fondo las vistas de excepción de los acantilados de Moher al otro lado del mar y del faro de Inis Oírr. Nos imaginábamos el faro como vigía de navegantes en momentos de tempestad, que no serían pocos por estos lares, donde el viento nos azotaba con fuerza.


Volvimos de nuevo al pueblo y, tras un rato jugando con la arena en la playa, terminó nuestra agradable visita a estas singulares islas. Nunca dejaré de recomendar esta pintoresca ruta a todo el que viaje hasta el oeste de Irlanda.

4 comentarios :

  1. Yo también soy de contar mentirijillas a mi peque en los viajes... jejeje le cuento cosas relacionadas con sus dibujos y con lo que estamos visitando y entonces ella mira con más curiosidad e interés! jejejeje
    En nuestro caso, cuando estuvimos en Dublín, cuando vimos la catedral de San Patricio, ella al oir lo de Patricio, pensó en el amigo de Bob Esponja... y la verdad es que nosotros no la sacamos de su equívoco! Estuvo deambulando por la catedral esperando encontrarse con Bob Esponja y Patricio! jajajaja

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    Respuestas
    1. Je je je Que graciosa!! A mis hijos cuando escucharon en Irlanda el nombre de San Patricio les hizo mucha gracia, un santo con el nombre del amigo de Bob je je

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  2. Hola!! Me ha encantado la visita a la isla! El paseo en bici, los leones marinos, el barco de bob!, los restos...Cuantos sitios imperdibles tiene Irlanda! Mis amigas y yo justo hemos coincidido en q Irlanda seria un destino insuperable para nuestra escapada familiar;) para celebrar los 40 en el 2018. De momento es solo una ilusion pero ya me emociona!!!un beso!

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  3. Pues Helena sin duda os lo recomiendo porque es precioso y porque la gente allí es encantadora. Es un viaje ideal para ir en grupo y mezclarse con los irlandeses. Un abrazo!

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