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sábado, 6 de enero de 2018

Nápoles con niños

Cuando organicé este viaje a Nápoles con mis hijos, escribí en google esta misma frase "Nápoles con niños", me sorprendió la poquísima información que había sobre qué hacer en esta ciudad con niños y si a esto le sumaba lo que leía en algunos comentarios sobre la fisonomía de la ciudad (suciedad, desorden, edificios decadentes, caos de tráfico con motos a gran velocidad...); pensé que iba a ser complicado conocer Nápoles con los peques. Pues bien, nada más lejos de la realidad, como siempre los niños nunca dejan de sorprendernos, lugares que dudábamos que a nuestros hijos gustasen, pues son los que más les han emocionado y han disfrutado muchísimo en la ciudad.


Como ya sabéis, en nuestros viajes intentamos adaptar las visitas culturales haciéndolas interesantes a los peques (contamos cuentos o historias previas al viaje) y vamos mezclando en la ruta pequeños detalles que sabemos que a ellos les gustarán (un parque, un museo con dinosaurios...). En este artículo os contamos las actividades que hicimos en Nápoles con los peques, teniendo en cuenta que fuimos en el puente de diciembre (4 días), por tanto, no había opción a días de playa y las jornadas no podían ser muy largas porque anochecía prontito. Os dejamos algunos consejillos de lugares que a ellos les resultaron más interesantes.

Pompeya:
Es una visita obligada si viajas a Nápoles. Se encuentra a unos cuantos de kilómetros de la capital y se puede llegar a ella fácilmente en tren desde la ciudad (ya os contaremos más detalles a este respecto). Lo incluyo en el primero de los puntos porque fue el lugar que más gustó a mis hijos de todo el viaje. Nos preocupaba especialmente esta visita por si podía ser pesada para ellos y resultó todo lo contrario, incluso nos costaba arrancarlos de los sitios para poder continuar la ruta por otras zonas del yacimiento y al irnos nos preguntaron: "¿Volvemos de nuevo mañana?".

Foro de Pompeya con el Vesubio al fondo

Los peques entraron con ilusión en todas las casas, se subieron por todos lados donde se podía, por ejemplo por los pasos de peatones y los acerados (estaban en alto porque las calles se inundaban con la lluvia y así las personas evitaban mojarse al pisar la calzada, el agua canalizaba perfectamente fuera de la ciudad por agujeros en la muralla cuando esto ocurría).

Cruzando un paso de peatones romano al estilo Beathles en Abbey Road

Una de las cosas que más llamó su atención fueron las piedras, sí, piedras como chinitas. Cuando erupcionó el Vesubio en el año 79 d. C, la lava subió en enormes columnas y solidificó creando una lluvia de piedra pómez que caería sobre la ciudad sepultándola. Es muy curioso porque estas piedrecitas (lapillis) que cayeron en forma de lluvia sólida, se pueden encontrar hoy por muchos sitios del yacimiento. Casi no pesan nada, tienen forma redonda y son muy ligeras; por lo que a los niños les encantaba buscarlas, tocarlas y jugar con ellas. Ellos las bautizaron como "garbanzos". Por supuesto son patrimonio y hay que dejarlas en su sitio, yo les hablé de la importancia de estas piedras por el testimonio que ellas nos contaban y que no se pueden llevar como recuerdo.

Lapilli del Vesubio, pequeños fragmentos piroclásticos expulsados por el volcán en forma de "lluvia de rocas"


Dos de los lugares que más disfrutaron fueron las antiguas panaderías romanas, se lo pasaron genial correteando por allí y jugando a hacer pan metiéndolo en el horno. Los adultos alucinaréis con el perfecto estado de conservación de muchos lugares que nos dan un testimonio magnífico de la vida en la antigua Roma.

Horno de la panadería 

En la panadería también las muelas romanas para moler el trigo para hacer la harina del pan

Pero sin ninguna duda, el lugar que más les gustó, no había manera de que se quisiesen ir de allí y tuvimos que volver tres veces para seguir jugando, fueron los "Thermopolium". Eran las antiguas tabernas romanas, donde se vendía comida caliente lista para comer (están los huecos para ellas en los mostradores), antecesores de los actuales restaurantes de comida rápida. Los peques le llamaban "las tienditas", se lo pasaron pipa jugando a las tiendas detrás de los mostradores, con la hierba jugaban dentro de las ánforas a hacer pizzas y venderlas... Estos días, ya en casa, la gente les pregunta "¿qué os ha gustado más de Nápoles?" y ellos contestan sin dudarlo "las tienditas romanas".

Mostradores de los termopolios

Para nosotros, los adultos, Pompeya ha sido una de las visitas culturales más interesantes que hemos hecho nunca, nos habíamos documentado bastante (os recomiendo el documental de la BBC "Pompeya, el último día") y allí tomamos la audioguía. Pero nunca pensamos que para nuestros hijos fuese un lugar tan divertido e interesante como resultó. Aun hoy recuerdo con una sonrisa a mis hijos en la palestra del Teatro de Pompeya riendo a carcajadas al comprobar la buena acústica o en la Casa del Fauno, que para nosotros era interesantísima por muchos motivos (uno de ellos es que su mosaico de Alejandro Magno es el que nos da testimonio hoy día de como fue este personaje) y para ellos fue súper divertido jugar al escondite en el pequeño laberinto del jardín.


Nápoles subterránea:
Esta era otra de mis grande dudas en cuanto a las visitas en Nápoles, incluso hice la pregunta en mis redes sociales, para que alguien que hubiese estado con niños me recomendase que tal era hacerla con ellos. Mucha gente me respondió que la visita era muy interesante, pero que no habían estado con niños, que había pasadizos estrechos y no sabían que tal podían llevarlo ellos. Yo la verdad, conociendo a mis hijos, eso de los pasadizos estrechos y los recovecos, sabía que no iba a ser impedimento y que incluso les podía gustar. Pues bien, ahí acerté de pleno, entraron protestando, Nápoles estaba lleno de gente esos días y habíamos andado un rato sorteando la muchedumbre, ya sabéis como se ponen los niños a veces en los viajes ("estoy cansado", "vaya rollo ahora bajar por debajo de la ciudad"....) y salieron encantados, diciéndome que se lo habían pasado genial.


Hay una asociación llamada "Napoli Sotterranea", que como podéis ver en su web hace visitas por el subsuelo de la ciudad. Las visitas son guiadas en italiano e inglés, pero a determinadas horas hay visitas también en español. Por email me respondieron que no se reservaba, así que una vez allí, nos acercamos a su oficina (en la Vía dei Tribunali, junto a la Iglesia de San Paolo Maggiore) para reservar al día siguiente visita en castellano, pero dio la casualidad que a los 10 minutos, a las 12 de la mañana, empezaba una visita en español, así que nos quedamos. Adultos 10 euros y niños 6 euros (nuestro peque de 3 años entró gratis, el de 6 años sí pagó entrada).


La ciudad de Nápoles está construida sobre el antiguo acueducto greco-romano, cisternas y canales que han sido usados durante muchos siglos, hasta ser clausurados durante las epidemias de peste en Europa, pasando a ser usados como vertederos y reabiertos en la Segunda Guerra Mundial, donde sirvieron como búnkers para proteger a la población de los bombardeos. No os quiero contar nada mas de la visita porque merece la pena descubrir los detalles en directo, es muy interesante. Solo deciros que a mis hijos les fascinó, sobre todo la parte donde te dan una pequeña antorcha a pilas y tienes que ir andando por pequeños pasadizos oscuros guiandote con la velita, yo iba sin vela y ellos orgullosos me iban mostrando el camino delante, "por aquí mamá, no te vayas a perder".


La última parte de la visita hay que salir fuera del subterráneo y te muestra el antiguo Teatro Romano de Nerón, que convive de forma peculiar entre las casas napolitanas. Igualmente no os desvelaré lo interesante y curioso de esta visita para que os sorprendáis en directo. El tour completo en español de las dos zonas (cisternas y teatro) dura una hora y cuarto.


Hay otra visita subterránea de la ciudad que parte de la Iglesia de San Lorenzo Maggiore, llamada "La Neápolis Sotterrata"(no os confundáis porque ambas visitas tienen las entradas muy próximas, una en frente de la otra). Nápoles se llamaba en la antigüedad "Neapoli" (ciudad nueva) y esta visita recorre de forma subterránea los restos de esta antigua ciudad romana (foro, mercado...) que quedaron bajo la ciudad actual. Dura menos tiempo y por eso alguna gente se decide por hacer esta, pero nosotros nos decantamos por la otra visita porque tiene mejores críticas.

Belenes:
Las primeras representaciones sencillas de Belenes aparecieron en Italia en la Edad Media. Pero no fue hasta el Barroco, cuando esta afición de representar el nacimiento de Cristo, se empezó a poner más de moda y en el siglo XVIII es cuando se convertiría en todo un arte, sobre todo en Nápoles, conociéndose el Belén Napolino o Pesebre Napolitano ("Presepe Napoletano") en todo el mundo.
Pesebres tradicionales napolitanos de varias plantas
Por tanto, a nosotros en España, esta afición a los Belenes nos viene de Nápoles. Carlos III, primero fue rey de las Dos Sicilias y, a la muerte de su hermano, dejó su querida Nápoles para hacerse cargo del trono de España. Con él viajaron muchas tradiciones napolitanas, una de ellas, la costumbre de poner en Navidad el Portal de Belén. No te puedes ir de Nápoles sin visitar la calle San Gregorio Armeno llena de talleres belenistas, que funcionan todo el año, pero en época prenavideña esta calle está especialmente bonita. Nosotros en casa somos de poner Portal Belén, así que imaginaros, nuestros peques disfrutaron un montón eligiendo las cositas que íbamos a comprar.

Es curioso, ya los talleres de la calle San Gregorio Armeno, tienen un origen muy anterior al siglo XVIII, muchos siglos antes, en la época clásica en la antígua Neapolis, había en esta calle un templo dedicado al Dios Ceres y los ciudadanos ofrecían allí pequeños exvotos, figuritas realizadas en terracota que compraban en las tiendas de esta vía. La calle, de trazado clásico perpendicular a los dos decumanos principales de la ciudad, tiene mucho encanto, es estrechita, con un peculiar pasadizo a través del campanario de la iglesia homónima como podéis ver al fondo en la foto y llena de talleres donde fabrican tanto los pesebres en sí, grandes construcciones de varias plantas en madera y corcho, con casas, montañas, escaleras y luces (nosotros al llevar la restricción del equipaje en el avión compramos una estructura pequeña de dos plantas) y también figurillas tradicionales del Belén y otras de personajes famosos de la vida actual (estos puestos son en los que la gente más se para y disfruta de las caricaturas de los personajes en barro).

Nuestro "Presepe Napoletano"
Como visitamos Nápoles en diciembre, como aquí en España, casi todas las iglesias tenía Belenes, algunos francamente bonitos. Así que merece la pena en esa fecha hacer ruta por algunos de los Belenes de la ciudad.

Nosotros fuimos escaparate por escaparate buscando unos "Belenes Viajeros" que había visto en las fotos del Facebook de un blog amigo "Caliope viajes y Vivencias". No fue fácil, pero por fin los encontramos en la tienda "Russo Rafaele" , en la Vía San Biagio Dei Librai 116 . Como podréis ver en su web, hay Belenes graciosísimos de todas las partes del mundo.



Convento de Santa Clara (Santa Chiara):
El convento es precioso, pero sobre todo os pongo esta reseña porque a la entrada de este lugar está el único parque infantil que encontramos en la ciudad. No dudo que haya más, pero nosotros no encontramos ningún otro en el centro.


La entrada al Complejo Monumental de Santa Clara (construido en 1310-1328) para los menores de 7 años es gratuita (adultos 6 euros) y merece muchísimo la pena la visita al interior. Contiene varios edificios destinados al convento, la iglesia gótica más grande de la ciudad, restos arqueológicos de las antiguas termas romanas sobre las que fue construido, un museo con tesoros que sobrevivieron a los bombardeos de la SGM, un Belén Napolitano del siglo XVIII en continua exposición que recrea con personajes la vida de la época, pero su mayor belleza radica sin duda en el precioso claustro. Los pasillos que rodean el claustro están decorados con bonitos frescos del siglo XVII (representan santos, alegorías y escenas del Antiguo Testamento) y el jardín, su lugar más emblemático, está dividido en cuatro sectores por columnas conectadas mediante asientos, todo embellecido con cerámica mayólica napolitana colorida, que nos ilustra con sus pinturas escenas cotidianas de la vida en el sXVIII. Los niños no dejaron de correr entre los pasadizos de azulejos a modo de laberinto, muy divertido para ellos.


Plaza del Plebiscito y Gallería Umberto I:
Es una enorme plaza de 25000 metros cuadrados, ideal para descansar un rato de sortear el intenso tráfico de Nápoles y poder jugar unos instantes a correr libremente.

Jugando a pisar las zonas con charcos (ataviados con botas de agua)
En esta plaza confluye una de las arterias principales de la ciudad, la Vía Toledo, la calle más comercial de Nápoles. El nombre de la calle recuerda el pasado español de la ciudad y divide a su izquierda el hoy peculiar Quartieri Spagnoli (Barrio español), del que después os contaremos detalles.
La plaza está enmarcada entre dos edificios importes como la basílica de San Francisco de Paula y el Palacio Real. El palacio está decorado con hornacinas con distintos reyes, algunos de los cuales son reyes españoles como el emperador Carlos V o Carlos III (nuestro primer rey ilustrado conocido como "el mejor alcalde de Madrid" y que vinculó tanto a Nápoles con España y viceversa).


Junto a esta plaza se encuentran las bonitas Galerías Umberto I, un lugar también sin tráfico, en la que los peques se pueden entretener jugando en los trazados de mosaicos del suelo.


Vida en la calle:
Una de las imágenes típicas de Nápoles es la de edificios altos con apariencia externa medio derruida y con ropa tendida en los balcones. Todo lo que se podría clasificar como desorden, es lo que hace que la ciudad tenga un encanto especial, que a unos horroriza y que a otros nos resulta bohemio y cautivador. Pero en resumidas cuentas, aunque pueda parecer caótica, no es una ciudad más peligrosa o insegura que cualquier otra ciudad grande europea atestada de transeúntes y turistas. Con niños hay que extremar un poco las precauciones en algunos detalles, por ejemplo a la hora de cruzar las calles debido la velocidad de tráfico o en determinados barrios, donde no hay aceras, y hay que llevarlos bien agarrados de la mano. Solo vimos una zona en la que nos pareció que había que ir con precaución, es la Estación Central de Trenes, allí ves gente con dudoso aspecto que se acerca a los turistas a intentar ayudarles o venderles algo. Nosotros no tuvimos problemas, pero nuevo vecino de vuelo nos contó que allí le habían robado la cartera. Sobre la noche en la ciudad no os podemos dar consejos, pero ni de esa ciudad ni de otra, porque como ya imaginarías con niños es incompatible vivir la noche.

Dibujando en una plaza del Quartieri Spagnoli mientras esperábamos mesa en una Trattoria
El centro de Nápoles es Patrimonio de la Humanidad, hay edificios palaciegos del siglo XVII-XVIII preciosos y de altura vertiginosa para la época. Nunca habíamos visitado una ciudad con tantos edificios históricos tan altos, en muchas calles todas las casas palacio podían subir hasta la sexta o séptima planta. El estado de conservación de los edificios es penoso y decadente, por un lado produce un poco de pena, pero por otro, en estos detalles caóticos como graffitis, ropa en balcones, pintura descolorida, radica el encanto de la ciudad. Los palacios restaurados resaltan alegremente en el perfil de las calles.





Uno de los barrios más pintorescos de la ciudad por su desorden es el Quartieri Spagnoli, el antiguo barrio español. Pasear por sus calles no te dejará indiferente. La ropa tendida puede ser lo de menos (llueva o haga sol está la ropa tendida, en nuestra visita lloviznaba y aún así allí estaba la ropa, en balcones o incluso en plena calle en tendederos portátiles), te encuentras a cada paso cubos colgados de las ventanas con poleas para subir la compra, altares coloridos con neón, palomares... Todo un espectáculo visual.




El centro está muy animado. Las calles principales de la ciudad conservan el trazado romano, el decumano mayor sería la hoy Vía dei Tribunali y paralela a la anterior está la llamada Spaccanapoli antiguo decumano inferior romano (denominado así "rompe Nápoles",  por dividir la ciudad en dos mitades, en la vista aérea de la ciudad se aprecia perfectamente). Toda esta zona del centro histórico está llena de restaurantes y tiendas de souvenirs; pero conserva la vida de cualquier lugar habitado, encontrándonos tiendas de barrio, carnicerías y pescaderías. A mis hijos les encantaron las pescaderías, donde algunos pescados estaban vivos en una especie de bandejas, "piscinitas" como le llamaban ellos.


En esa belleza caótica se entremezclan iglesias sin fin. No podría enumerar tantas iglesias preciosas, porque aparecen por doquier, nos quedamos con la bonita Piazza del Gesú Nuovo y su iglesia homónima.


Fortalezas:
Como toda ciudad frente al mar podía ser atacada en cualquier momento, por lo que durante su historia se fue dotando de fortificaciones y castillos defensivos que hoy se pueden visitar, como por ejemplo Castel Sant´Elmo, Castel Nuovo y Castel dell´Ovo.

Vista del Castillo de San Elmo desde la plaza del Plebiscito
Nosotros decidimos visitar el Cartel dell´Ovo. Ya que nos habían dicho que había un bonito paseo desde la Plaza del Plebiscito al mismo, con bonitas vistas del Vesubio y el mar.


El Castillo del Huevo se encuentra en el islote de Megaride, su acceso es gratuito y se accede a él por medio de una pasarela con mar a ambos lados, por lo que en los días de viento el agua salta como una nebulosa y te moja en el camino de entrada. Aunque su procedencia es romana, el aspecto actual del castillo es normando, construido en 1128. Su nombre se debe a la leyenda napolitana, según la cual Virgilio depositaría un huevo mágico en los cimientos del castillo (uno de los más antiguos de la región), sin este huevo, la fortaleza sería destruida y Nápoles sufriría una catástrofe.


Pizza y pasta:
¿A qué niño no le gusta la pizza y la pasta? Es la comida típica que a todos gusta, por tanto, con niños acierto seguro. En nuestro post sobre "comer en Nápoles" os lo cuento todo.  En Nápoles se inventó la pizza, así que imaginaros lo riquísima que está, como os contamos su elaboración es todo un arte. En nuestro artículo aparecen los lugares que elegimos para comer y las especialidades culinarias de la ciudad que probamos. Disfrutamos de lo lindo con la comida.

Pizza Margarita y Marinara en Pizzería Dal Presidente

Estar con mamá y papá:
Puede que me repita, siempre digo que eso de etiquetar "destinos para niños" no va con nosotros. Creo que todos hemos aprendido mucho en Nápoles, cultura, detalles culinarios, idioma... y lo hemos pasado genial. Lo importante es conocer el mundo y sobre todo, pasar tiempo juntos en familia, que al final ellos es lo que más valoran. Cuando escuchemos la canción napolitana "Tu vuò fà l'americano, americano..." a todos se nos dibujará una sonrisa en la cara.

5 comentarios :

  1. Pompeya es uno de mis sueños viajeros desde que estaba en el instituto y estudié lo que allí pasó... Por cierto, ¿Cuántos días pasasteis?

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  2. Pasamos 4 días en el Puente de Diciembre. Llegamos el 6 por la noche y nos fuinos el 10 por la tarde. A Pompeya hay que ir al menos una vez en la vida, increible lugar!! Sobre todo coger la audioguía, merece la pena para conocer más detalles.

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    1. Y si fuéramos dos días y medio... ¿Lo ves muy justo? Es que he encontrado unos vuelos que no están mal pero por horarios, estaríamos dos días y medio.

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  3. Nunca me había planteado Nápoles en invierno y me ha encantado el ambiente navideño con los belenes! El jardín de Santa Clara me parece increíble y Pompeya una asignatura pendiente...ojalá la visitemos pronto! Eso si, las fotos del barrio español me dejan atónita!

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  4. Nunca me había planteado Nápoles en invierno y me ha encantado el ambiente navideño con los belenes! El jardín de Santa Clara me parece increíble y Pompeya una asignatura pendiente...ojalá la visitemos pronto! Eso si, las fotos del barrio español me dejan atónita!

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