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lunes, 26 de junio de 2017

Holanda con niños: ¡Nos alojamos en granja!

Una de las ventajas de tener un blog de viajes es la oportunidad de establecer contacto con personas con las mismas inquietudes viajeras que tú, personas con las que muchas veces te separan kilómetros, pero que te unen afinidades e igual forma de entender esta vida viajera que nos apasiona. Así conocí a Helena, una mamá con la intención de enseñar la diversidad del mundo a sus tres hijos pequeños y con la que frecuentemente comparto noticias de viajes, rumores de nuevas rutas de vuelos e interesantes actividades para niños. Helena acaba de regresar de Holanda, donde se ha alojado con sus niños en una granja, y como nosotros ya conocíamos este país pero no teníamos nada escrito en el blog, le pedí que nos hiciese una crónica de su interesante viaje por el país de los molinos y tulipanes con sus peques. Nos da unos consejos geniales, allá va...


"Aún estoy en ese estado de ensoñación que se siente cuando has vivido una experiencia inolvidable. Alguna vez sucede después de una fiesta, un gran concierto o un encuentro de familia o amigos...pero cuando se siente después de un viaje en familia es mucho mejor, porque son muchísimos los momentos felices que se te agolpan en la memoria y te deja una agradabilísima sensación de plenitud vital...Esto me ha sucedido con nuestro reciente viaje a Holanda. Un destino al que le pedía todo y me ha ofrecido mucho más. Sus preciosas ciudades con canales y más canales, bicicletas de colores y casas de cuento, pero también y sobretodo sus paisajes con prados verdes infinitos, salpicados de vaquitas de todos los tipos...




Os cuento nuestro itinerario, por si a alguien le sirve de guía, pero lo que quiero trasmitir sobretodo es que elegir Holanda para ir con los niños es un acierto seguro!!!


Nosotros hemos estado 5 dias, pero, al ir en junio, se podían exprimir mucho. Allí anochecía sobre las 11, por lo que, aprovechando que mis tres niños tienen muuucha energía (y dado que tampoco somos madrugadores) no volvíamos hasta esa hora, así disfrutabamos cenando o paseando hasta tarde. También tuvimos mucha suerte porque no nos cayó ni una gota y (salvo un día de viento fresquito) estuvo el tiempo muy agradable y soleado.



Alojamiento en granja
Otro de los aciertos del viaje fue alojarnos en una granja, se llamaba Sint Nicolaashoeve y la   contacté a través de su web directamente (100 euros la noche con una cama supletoria) . Para mis hijos lo mejor del viaje fue la experiencia de vivir por unos días en una granja, rodeados de animalitos, y especialmente saludar a los conejitos al salir y volver de nuestras excursiones.



La granja de verdad que no podía ser mas bonita. Estaba muy cuidada y los dueños fueron muy amables. Teníamos un apartamento de 2 dormitorios. Me pareció más nuevo y bonito incluso que en las fotos de la web y la ubicación también era estupenda, pues estaba muy centrada para lo que queríamos ver y a sólo 20 km del aeropuerto de Amsterdam.


Allí en la granja desayunábamos todos los días, algunos también cenábamos allí. Tenía una gran cama elástica, que era también parada obligatoria :) y varias bicis de todos los tamaños :). Ah! y un supermercado a 300 metros. En fin, una relación calidad-precio inmejorable!


Vuelos
Hicimos el viaje con Trasavia, directos Sevilla- Amsterdam. Los vuelos comprados con bastante antelación salieron a 120 euros i/v por persona con una maleta facturada.

Ruta:
Nuestra ruta fue:

Día 1:
Llegada al aeropuerto sobre la medianoche. A esa hora estaban las compañías de alquiler de coche cerradas pero no fue un problema ya que contratamos un shuttle a la granja (por unos 50 euros para 5 personas y 5 maletas), lo que evitó sumar más esperas teniendo en cuenta que los niños venían medio dormidos y también el riesgo de conducir de noche en un pais desconocido. Fue con la compañia Taxi2airport. El conductor nos estaba esperando cuando llegamos y en 20 minutos estabamos en la granja.

Día 2:
Pasamos el día en Amsterdam. Sólo teníamos pensado estar allí un día, pues la idea, más que conocer museos, era disfrutar del paisaje holandés y llevarnos una idea generalizada del país. También nos llevó un shuttle, Holiday taxis, pues la anterior solo hacía shuttles al o desde el aeropuerto. El servicio nos costó un precio aproximado al anterior y también fue satisfactorio.
Allí desayunamos en el que se supone que es el mejor sitio de tortitas de Amsterdam y ciertamente estaban riquisimas (The pancake bakery).


Después, básicamente, paseamos y paseamos maravillados, disfrutando de los preciosos canales y cantidad de bicis que había. Los niños también jugaron un buen rato en la Plaza Dam, corriendo detrás de las decenas de palomas y les escantó una espontánea degustación de varios tipos de queso gouda que hicimos en una tienda especializada, que no puedo dejar de recomendaros, por lo bien que trataron a los niños (Amsterdam cheese company).
Después, lo típico, entramos en el precioso jardín del Beguinhof y fuimos al mercado de las flores.


Para comer, elegimos "Blue Amsterdam" que está muy cerca del mercado de las flores, en la última planta de un edificio alto y tiene unas vistas extraordinarias y además, contra todo pronóstico, ni comimos caro ni mal!! Es un lugar francamente recomendable, con o sin niños, para comer o tomar simplemente un café.



En cuanto a entrar en Museos, Amsterdam tiene muchos e interesantísimos, pero yendo sólo un día decidimos que lo mejor era seleccionar uno sólo y fue el Museo de Van Gogh (las entradas las saqué por internet para evitar la larga cola y los niños eran gratis). Previamente les había hablado de él y también leído el cuento "Camille y los girasoles", así que disfrutaron más de lo que yo esperaba reconociendo los cuadros que habíamos visto en internet.


Aunque a decir verdad, el favorito de los dos pequeños fue un cuadro que pintó de un murciélago, que se exponía junto a los 2 murciélagos disecados que fueron su modelo ja ja. En la entrada, una maquina te hace una foto con un retrato ampliado de Van Gogh y te la manda al email gratis.

Finalmente, dimos el típico paseo en barco por los canales y nos hicimos un millón de fotos en todos los rincones de postal que tiene.


Sobre las 8 cogimos tren hasta el aeropuerto y allí recogimos nuestro coche de alquiler para las excursiones de los días sucesivos.

Día 3:
Este día fuimos a Zaanse Schans, donde además tuvimos la suerte de coincidir con nuestros amigos.


Un lugar idílico, que me daba la sensación de no ser real.


Había un cercado con cabritas y ovejas con las que los niños se entretuvieron un buen rato y también entramos en uno de los molinos que era un aserradero (4 euros adultos; 2 euros niños).



Después fuimos a Marken que es otro lugar de cuento. Es una isla llena de casitas de madera verde, canales y cisnes. Está a unos 30 Km de Zaanse y es un camino precioso, lleno de animales. Es espectacular cruzar el mar del norte para llegar a ella.


Allí estuvimos sólo un rato pues es pequeñito pero los niños disfrutaron viendo como los cisnes nos acompañaban por los canales.




A continuación nos acercamos a Volendam (que está a 13 Km), que también nos encantó, sobretodo por el ambientazo que tenía en su puerto.



Y ya, antes de volver a la granja, nos acercamos a Edam (que está junto a Volendam). Fue una decisión de última hora y una muy grata sorpresa porque a esa hora estaba vacía y nos pareció un lujo tener sus preciosas calles y canales solo para nosotros.



Son tres pueblecitos realmente mágicos. La verdad es que no podría elegir entre ellos.

Día 4:
Tocó improvisar. Descartamos en el último momento Giethoorn (que ansiaba conocer por su reputada belleza) porque estaba muy lejos y decidimos ir al conocidísimo parque de Madurodam, que recrea las ciudades holandesas en miniatura pero también tiene muchos juegos para los niños. La entrada costaba 14.50 euros para mayores de 3 años (16,50 en taquilla) y 8 euros el parking.


Allí mis hijos disfrutaron muchísimo. Tiene también una mini pista de futbol dentro y eso fue un triunfo. Se puede entrar con comida de fuera. Nosotros hicimos un picnic con nuestros amigos.


Después fuimos a Delft que es otro lugar maravilloso. Es la ciudad de Vermeer y el escenario de la joven de la perla. Tanto nos gustó que coincidimos que sería el lugar en el que viviríamos si tuviéramos que elegir una ciudad holandesa!!! Esa tarde hacía una temperatura inmejorable por lo que nos quedamos a cenar allí disfrutando del ambientazo que había, en el restaurante De Waag, justo detrás del Ayuntamiento.



Día 5:
Ese día teníamos las entradas para el parque de atracciones de Efteling, el más antiguo de Europa y que tenía muchísimas ganas de conocer por la temática inspirada en los cuentos tradicionales (Caperucita, Pulgarcito, Hansel y Gretel...) y por la belleza del bosque que se integra con las atracciones.


Un lugar realmente mágico y bello, donde incluso las papeleras hablan pidiendo comida!!! jaja Eso les encantó..



Aunque tenía atracciones espectaculares, lo más les gustó a mis hijos (incluso al que tiene 8 años) fue la recreación de los escenarios de los cuentos.



Tenía un trenecito, barquitos y una atracción- torre panorámica con unas vistas increíbles del parque.


También se podía entrar con comida aunque los precios dentro eran bastante asequibles. La entrada costaba 35,50 para mayores de 3 años comprándola por internet (37,50 en taquilla) y el parking 10 euros.


Dado que el parque cerraba a las 6 (a partir de julio cierra a las 8) decidimos ir a dar un paseo a Utrech que estaba a mitad de camino a la granja. Finalmente, por el bajon del trayecto el paseo no alcanzó la plaza principal (Domplein) donde se encuentra la torre más alta de Holanda (Domtoren) pero si pudimos cenar en una de las riberas más conocidas: Oudegracht, en un restaurante especializado en carne francamente recomendable que elegimos mirando Trypadvisor, American Steakhouse Broadway, donde todos los tipos de carnes estaban muy buenos y las ribs lo mejor. Además nos sentamos en una mesa a escasos centímetros del agua y fue bonito cenar contemplando los barquitos y los patos pasar.



Día 6:
Ya nos tocaba despedirnos de los conejitos y de los maravillosos prados que veíamos al despertarnos cada mañana. Como el avión salía por la tarde, despues de desayunar en la granja, aprovechamos para ver Haarlem, que está muy cerca del aeropuerto. La antigua capital de Holanda también superó mis expectativas.


Allí además descubrimos una tienda encantadora, Café Meneer Paprika, que me pareció imperdible para una visita a Haarlem con niños. Una cafetería-juguetería-librería que ya la quisiera yo en Sevilla!!



Finalmente, tomando una coca cola junto al canal nos despedimos de uno de los viajes máaaaaas bonitos que hemos hecho en familia!!!" .


Y aquí termina el paseo de Helena y su familia por Holanda, no sé si os habrá gustado, pero a mi me ha fascinado y estoy desando llevar a mis niños.


6 comentarios :

  1. Lo de alojarse en una granja viajando con niños tiene que ser lo más!!
    Cuando estuve en Holanda no fui a visitar Madurodam, pero no viajábamos con la peque... Tengo ganas de volver, así que me anoto lo de ir a este parque.

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    1. La verdad es que para ellos vivir por unos dias en una granja ha sido inolvidable. Y sí, Madurodam es un acierto pero Efteling más aún!! Precioso pasear por el bosque y encontrar la torre de Rapunzel o la casa de la abuela de caperucita:)

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  2. A mi también me ha encantado ese parque de cuentos!!

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  3. Qué guay vuestro viaje a Holanda! Es un placer ver que gente disfruta de "mi" país.

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  4. Tienes un país precioso Suzanne!!

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  5. Gracias! Vi algunas entradas de menudos viajeros antes de ir! Que pais tan fascinante!

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